CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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31 marzo 2011

NO HAY FUTURO


A pesar de los medicamentos, llegó un dia en el que no consiguió curarse a si mismo. Entonces, tuvo que echar el cierre al negocio, y desde entonces colecciona en un reloj averiado los pocos minutos que le van quedando de vida.

27 marzo 2011

EN EL CORAZON DE LA RIBEIRA SACRA


Mañana de sábado y marzadas, repentinas cortinas de lluvia que ocultan el sol volando en paralelo sobre el paisaje indefenso. Nos protegemos del temporal tras las ventanas y observamos la fragilidad de unas gotas de agua que engañan nuestra mirada, fantástico espejismo que por instantes las desvirtúa en los níveos pétalos de la flor de los cerezos. Antes de comer y de probar el vino, sangre de estas tierras que también disfrutaron romanos y cenobitas, recorrimos los viñedos y los bancales listos para recibir la nueva plantación, la bodega todavía en calma, el cuarto de los aperos donde dormitan olvidadas las viejas nasas de castaño y mimbre, antaño trampa y prisión de las tan cotizadas anguilas, los orgullosos silos abandonados que almacenaron el cemento necesario para la construcción de las presas hidroeléctricas, la soledad de la estación del tren, las riberas del Cave en las que un pescador solitario probaba suerte con las cañas, las vecinas pendientes de Sober, a tiro de piedra, despabiladas de su letargo por un can de palleiro que retador le ladraba a las nubes grises prestas a parir aguaceros. Hace décadas que se extinguieron los sabrosos cangrejos de río. Al irse empapando el campo, las gallinas corrieron a buscar refugio en su corral y nuestro tiempo transcurría sosegado. Antes del crepúsculo, repasamos con nuestros amables anfitriones los recuerdos de todas aquellas vendimias y pesquerías, los premiosos viajes en tren acunados por el traqueteo fatigado de las veteranas locomotoras, los festines cotidianos de ciruelas y truchas. Atrás dejamos las estancias silenciosas de la casa que todavía aguardan el regreso del bullicio y las risas de los niños.



22 marzo 2011

PONGAMOS QUE HABLO DE...



...Atención Primaria de la Salud. Así, con mayúsculas. Porque el acuerdo es unánime, sin fisuras. Todas las sociedades científicas entienden que en momentos de crisis la atención primaria debería ser la piedra angular de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS). Por ejemplo, el Dr. Josep Basora, presidente de SEMFYC (Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria) pide que se lleve a cabo el acuerdo sobre primaria alcanzado en el Consejo Interterritorial (CI). También el Dr. Benjamín Abarca, presidente de SEMG (Sociedad Española de Medicina General) aboga a favor de dicho pacto, así como por el incremento progresivo del 25% en los recursos destinados al primer nivel. Por último, el Dr. Julio Zarco, presidente de SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria) reclama que las autonomías trabajen coordinadas y en positivo dentro del CI y pone como ejemplo de lo contrario las diferentes políticas de contención del gasto farmacéutico.
Pues bien, la realidad se empeña tozuda en marchar por otros derroteros. Para demostrarlo recojo varios titulares de la prensa especializada. Los profesionales sanitarios piensan que los políticos no están al servicio de la sostenibilidad del SNS. Desconfían de aquellos incapaces de alcanzar un Pacto de Estado por la Sanidad tan necesario. Eso sí, para mandar aviones españoles a Libia hemos estado bien ligeros. Mientras el gran compromiso por la sanidad sigue estancado, el Ministerio de Sanidad reclama un pacto para la dependencia, más papel mojado y política para la galería, y si no que se lo pregunten a todos los prójimos que todavía esperan (o desesperan) por este tipo de ayudas. Por si fuera poco, las mismas sociedades científicas de atención primaria critican que la Ley de Salud Pública no fije un calendario de vacunas único en España, si bien el texto final permite variaciones en las autonomías por razones epidemiológicas. Y mientras el Consejo Económico Social, en su informe sobre la descentralización de la sanidad, alerta sobre las deficiencias de la coordinación de nuestro SNS, reclamando cambios sustanciales en el Consejo Interterritorial, el secretario general de Sanidad, D. José Martínez Olmos, descarta cualquier modificación legal al respecto. Como verán, un auténtico cúmulo de despropósitos.
Y es que resulta que en medio de la crisis ya empieza a haber ruido de sables. No teman, me explico. Son varios los responsables políticos de diferentes servicios autonómicos de salud los que se han manifestado, con suma precaución y siempre por canales no oficiales, respecto a la imposibilidad de asumir el gasto sanitario de sus comunidades si no pueden seguir endeudándose. En esta tesitura, podrían plantearse devolver al antiguo INSALUD le gestión sanitaria de su autonomía. La otra circunstancia a la que podrían verse abocados es a limitar su cartera de servicios o inclinarse por el copago, rompiendo de esta manera la equidad entre los ciudadanos de este país. Ya decía Voltaire en el XVIII que sólo es inmensamente rico el que sabe limitar sus deseos. Y no se olviden. La atención primaria sigue estando ahí, al pie del cañón. Apóyenla. Defiéndanla. Quiéranla. Mímenla.

18 marzo 2011

LA MUERTE EN JAPÓN



Me confieso un profundo admirador de la idiosincrasia y la cultura japonesas. El comportamiento de sus habitantes en estos días de tremenda tribulación viene a reforzar todavía más este especial sentimiento. Una nación asolada por la furia desatada en la tierra y en el mar, lacerada sin piedad por el flagelo de los incendios y de la radioactividad, a duras penas trata de erguir sus estructuras aislada por su insularidad y sumida en un drama del que nadie apenas ha mencionado una palabra: su demografía en declive. Al contrario de lo ocurrido durante la milagrosa recuperación tras la derrota en la 2ª Guerra Mundial, el Japón actual padece una bajísima natalidad junto a un escaso flujo migratorio. Si dicha tendencia no es corregida se estima que en lo que resta de siglo la población nipona quedará reducida a la mitad, con una tasa de dependencia insoportable para sus asfixiadas arcas públicas. Entonces, ¿quiénes levantarán un nuevo país de sus cenizas? Sostiene Aloysius que hasta la Yakuza (mafia japonesa) ha apelado a su particular código de honor para aportar sus ingentes recursos económicos a la ansiada reconstrucción nacional.
Hace un tiempo me maravilló una película titulada "Okuribito" (Yôjirô Takita, 2008), traducida al español como “Despertares” (título que realmente nada tiene que ver con la cinta), y que  tejía su afable trama argumental en torno al secular ritual funerario japonés. ¿Cómo aceptará tamaña sangría una nación moderna y a la vez apegada a sus ancestrales tradiciones? ¿Tendrán los violoncelistas que enterrar a los muertos?


Mientras desde el confort de nuestros hogares asistimos como testigos impotentes ante tanta desgracia, me vienen a la memoria aquellas fantásticas películas de bajo presupuesto sobre catástrofes que anticipaban el Apocalipsis a las metrópolis del país del sol naciente, o aquellas otras obras maestras del genial Kurosawa edificadas sobre el estoicismo y el sentido de sacrificio del héroe japonés. Precisamente este tipo de categoría es la que ya han adquirido en vida los 50 liquidadores que se enfrentaron desde un primer momento al desastre nuclear en la central de Fukushima. Como recompensa les espera la muerte, al igual que ocurrió con aquellos otros valientes que lucharon para controlar la catástrofe de Chernobyl.


Esta vez también la solidaridad internacional se ha puesto en marcha. El amor al prójimo debería estar activado siempre, pero en estas ocasiones dramáticas parece despertar de su letargo. La Sociedad Española de Medicina General (SEMG) me ha hecho llegar un correo electrónico informándome sobre la posibilidad de que los médicos españoles que así lo deseen puedan viajar a Japón para ayudar en tareas sanitarias. A la llamada seguro que acudirán aquellos compañeros especialistas en medicina de emergencias y catástrofes. Y quizás con intencionada casualidad, Aloysius está escuchando el clásico de Deep Purple, de su Lp “Made in Japan” titulado “Smoke on the water”… El humo se eleva sobre las aguas y el fuego está en el cielo. Sin embargo yo prefiero aquel haiku de Yamagushi Sodo (1643-1716) que decía: 
esta primavera en mi cabaña
absolutamente nada
absolutamente todo

11 marzo 2011

OTRAS MEDICINAS



Imágenes del libro "A Surgical Casebook" de Hanaoka Seishu (1760 - 1835)

Divagando la otra tarde con Aloysius sobre la capacidad curativa de la medicina occidental, altamente tecnificada a la par que deshumanizada, confrontábamos tal complejidad frente al sencillo efecto terapéutico que consigue la empatía bien dosificada en la relación entre el médico y los pacientes. Entonces me acordé de una historia que hace tiempo me contaron sobre un cirujano japonés capaz de obtener unos resultados fantásticos operando los casos más complicados de hipertensión portal. Esta afectación del sistema venoso del hígado puede cursar con unas complicaciones muy graves, desde la ascitis (acumulación de líquido en el abdomen) hasta la afectación específica del encéfalo, pasando por la aparición de varices esofágicas, que si se rompen y sangran, pueden provocar el final de la vida de un paciente desangrado.
Cuando los cirujanos franceses tuvieron conocimiento de los trabajos de su colega japonés, decidieron invitarlo a París, para aprender su asombrosa técnica quirúrgica. El resultado fue desastroso, pues todos los enfermos operados por el médico nipón fallecieron en el postoperatorio. ¿Qué falló?, ¿la habilidad técnica o el paciente? Por su gravedad, los enfermos parisinos eran semejantes a los japoneses, no por su genética. Siempre quedaría la duda de si el médico oriental había manipulado el resultado de sus trabajos. La historia terminó con el otrora prestigioso cirujano en un avión rumbo de vuelta al reino del sol naciente y con la entronización de la medicina occidental que, sin obtener resultados positivos, se consolaba con la pérdida de los pacientes debida al curso normalmente funesto de la enfermedad natural.
Le recordé a Aloysius la historia de otro médico japonés: Hanaoka Seishu, que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Estudió en Kyoto medicina tradicional china y cirugía basada en las enseñanzas occidentales. Finalizada su etapa formativa, regresó a su pueblo y comenzó a aplicar en sus paisanos los conocimientos obtenidos en ambas ramas de la medicina. Su éxito se basó en el empleo de un anestésico que administraba a sus pacientes por vía oral, llamado  Mafutsusan o Tsusensan, una mezcla de hierbas altamente tóxicas que él mismo preparaba en forma de cocción. 
Mientras el Dr. Seishu extraía sin dolor todo tipo de tumores, algunos de ellos alojados profundamente en el cuerpo de los enfermos, en occidente comenzaba a dar sus primeros pasos en la anestesia experimentando con el óxido nitroso, el famoso gas hilarante empleado en las atracciones de feria, con el cloroformo, siendo pionero en su uso el obstetra escocés James Y. Simpson, enterrado con honores de jefe de estado a pesar de haberse cargado a varias decenas de desdichadas con tan peligrosa sustancia, o con el Letheon descubierto por el dentista bostoniano W.T.G. Morton, simple éter sulfúrico rectificado, anestésico de utilización generalizada en cirugía a partir de 1846. La historia de la Medicina también recoge algunas injusticias. 
El Dr. C. W. Long descubrió los efectos del éter sulfúrico 4 años antes que Morton, pero no publicó sus resultados hasta 1849. Para unos el fulgor de la gloria, para otros las cenizas del olvido.

02 marzo 2011

VETERINARIO


El pequeño Ros siempre quiso estudiar veterinaria para así poder curar a sus mascotas enfermas. Pasó el tiempo, y el Ros se hizo mayor, estudió veterinaria, y un buen día se percató que aquellos pequeños amigos poco a poco habían ido desapareciendo al padecer una indisposición incurable, que se llamaba vida. 

De esta sutil manera, descubrió cómo había malgastado su tiempo y cuán inútil había resultado su aprendizaje; porque ¿cuántas gotas de sangre caben en el corazón de un caballo o en el de un perro?...

01 marzo 2011

THE ITALIAN JOB



Que me perdone el lector, pero resulta que “The italian job” es el título de una película que me viene que ni pintado para encabezar estas consideraciones. Se trata de una original intriga de robos y estafas cuya versión original fue protagonizada en 1969 por el incombustible Michael Caine y el remake del 2003 por Mark Wahlberg.
Salvando las diferencias, a mi juicio Italia y España se parecen en muchas cosas. Son dos naciones conformadas sobre reinos y estados que brillaron con esplendor en el pasado, de ahí las notables diferencias culturales entre sus ciudadanos según el lugar dónde vivan, norte o sur, levante o poniente, campo o ciudad. Su idiosincrasia está plagada de estereotipos, retratados en el cine con genial maestría por maestros como Fellini o Berlanga. A nosotros sólo nos falta Berlusconi, dirigente posible en un país que vive pegado a la televisión. Dicen que en Italia están acostumbrados a las crisis, a los niveles bajos de PIB y a las medidas de racionalización del gasto público, pues llevan décadas inmersos en esa vorágine. Es un país duro, por algo tiene forma de bota.
Respecto a la contención del gasto farmacéutico, la propuesta italiana estaría basada en 6 puntos: 
1º/ techo al porcentaje de gasto, una especie de hasta aquí hemos llegado y esta frontera no la traspasa nadie; 
2º/ si el gasto es limitado, las prestaciones también; 
3º/ copago regulado, en el sentido de coparticipación con los seguros privados; 
4º/ establecimiento de guías de prescripción que favorezcan el uso de genéricos; 
5º/ distribución de fármacos directamente a los hospitales, 
6º/ debatir el precio de los medicamentos entre el Estado y la industria farmacéutica. 
De esta manera, los farmacéuticos recibirían un porcentaje fijo según receta, y no según el precio del medicamento. No olvidemos que en Italia no todo es textil y moda, pues su patronal italiana farmacéutica es muy potente, con varias multinacionales tirando del carro de la investigación, el desarrollo y la innovación.
En Italia, como en España, la cobertura es universal; pero, a diferencia de nosotros, las prestaciones allí son mínimas. El resto de los servicios dependen del copago y están gestionados por las diferentes regiones italianas. El problema se llama equidad.
Para ahorrar, en nuestro entorno muchos han pensado en el copago, aunque renieguen de él en público, pues sería un suicidio político. La coparticipación con los seguros privados y su bonificación fiscal podría ser útil en el segmento poblacional que nunca va al médico. Las guías basadas en la evidencia científica (médica y económica) recomendando los mejores fármacos para cada patología es algo que tradicionalmente se viene demandando desde el estamento facultativo, incluso en tiempos de bonanza. Y así, si algo se pudiera salvar de la propuesta italiana, sería nada más aquello necesario para mantener la equidad, la calidad y la eficiencia de nuestro sistema sanitario.