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28 agosto 2011

ENFERMEDAD Y RELIGIÓN



Estos últimos días de las vacaciones de agosto mis lecturas han estado pivotando entre el tomo I de la "Historia de las creencias y las ideas religiosas", de Mircea Eliade, y "El espejismo de Dios", del polémico Richard Dawkins. En este aspecto, como en otros muchos del conocimiento, procuro recabar información de fuentes opuestas para conseguir una posición aventajada en la libertad de mis críticas.

Coincidiendo con ello, acabo de leer en la edición digital de Science Now un artículo firmado por Elizabeth Pennisi sobre la posible relación entre las enfermedades epidémicas y las creencias religiosas.


La autora glosa un trabajo de David Hughes, biólogo evolucionista de la Universidad Estatal de Pensilvania. Estudiando el comportamiento de la población de Malawi respecto a la epidemia de SIDA padecida actualmente en este país africano, Hugues y colaboradores llegaron a la conclusión que las modernas religiones pudieron expandirse a la par que las enfermedades infecciosas.

Una de las preguntas que se planteó Hughes es por qué el cristianismo hace un especial hincapié en la asistencia de los enfermos, a pesar del riesgo de enfermar (o incluso morir) asumido por el propio cuidador.

En Malawi, el SIDA representa la principal causa de muerte en adultos. El 30% de sus habitantes que se definieron como cristianos afirmaba atender a este tipo de enfermos, frente al 7% entre los musulmanes.

Entre los siglos VIII y el II antes de Cristo surgieron varias religiones modernas; simultáneamente, la humanidad fue asentándose en ciudades en cuyo desarrollo influyeron notablemente epidemias como la polio, el sarampión o la viruela, capaces de diezmar a estas poblaciones en sus dos terceras partes.

Para el judaísmo, la enfermedad era un castigo divino. Pero la irrupción del cristianismo, con sus preceptos sobre el amor al prójimo y el ejemplo del propio Jesucristo, garantizaba una autopista hacia el Cielo para aquellos que sacrificaban su propia vida cuidando al prójimo, en el sentido más amplio recogido por la propia parábola del buen samaritano.

Volviendo a la situación de Malawi, los investigadores detectaron que muchos de sus habitantes abrazaron la fe cristiana en los últimos 5 años, integrándose en la iglesia pentecostal o en otras similares, ya que la probabilidad de recibir auxilio en su seno era mayor para los enfermos de SIDA, y el estigma de la enfermedad mucho menor.


27 agosto 2011

ESTRAMONIO



Hace un tiempo ya que el filantrópico Aloysius me regaló una edición facsímil de la famosa obra de Dioscórides, “De Materia Médica”, mejor dicho, de la versión castellana realizada en 1566 por el médico humanista segoviano Andrés de Laguna titulada “Pedacio Dioscórides Anazarbeo, acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos”.
Dioscórides fue un cirujano militar que acompañó a las legiones de Nerón a través de todo el mundo conocido en la época. Su adjetivo de pedanio le correspondía como asociado a una influyente familia romana, su protectora. El de anazarbeo, por ser natural de Anazarba, una población cercana a Tarso, en la actual Turquía.
Curiosamente en sus escritos, Dioscórides nunca mencionó el estramonio; sin embargo dicha planta fue tratada en las obras del botánico y farmacólogo Andrés de Laguna como componente de las pócimas que las brujas empleaban para hechizar a las personas. El médico romano sí hizo referencia a la mandrágora, otra planta solanácea, orden al que pertenecen también plantas con frutos tan comunes como la patata o la berenjena.
A lo largo de la historia, estramonio y mandrágora han sido empleados como fármacos y venenos, por las propiedades de sus alcaloides tales como atropina, escopina, escopolina y escopolamina o hioscina. De hecho, el N-butilbromuro de hioscina es el componente de un popular medicamento analgésico y antiespasmódico comercializado en España. Pero resulta que el estramonio es incluso más peligroso que la belladona, debido a su potente efecto antiespasmódico, sedante y narcótico. Al ingerirlos en la naturaleza, sus frutos matan a los ratones y sus hojas a las vacas, las ovejas, las cabras e incluso a las larvas de los insectos.
Los alcaloides del estramonio tienen propiedades psicoactivas provocadas por sus efectos anticolinérgicos, lo que se traduce en un delirio alucinatorio que puede llevar a la muerte. En caso de intoxicación, se recomienda la hospitalización urgente y su tratamiento con benzodiacepinas por vía parenteral y rehidratación.
¿Se imaginan a un grupo de jóvenes consumiendo alcohol y otras drogas inmersos en una desenfrenada fiesta rave a pleno sol durante horas? Algún espabilado, tratando de hacer un pírrico negocio, hizo circular estramonio entre tanto marchoso. Dicen que antes de morir, los desdichados que lo consumieron anduvieron varias horas perdidos por los desolados páramos de las afueras de Getafe, sumidos en un delirio alucinatorio fatal. Las altas temperaturas estivales y la deshidratación completaron la faena.
Ahora nos echamos las manos a la cabeza y podamos las plantas venenosas; pero desgraciadamente la cultura del descontrol seguirá cobrándose nuevos mártires. Fiesta sin fin para jóvenes y bellos cadáveres.

21 agosto 2011

PARQUE JURÁSICO



Fósil de Caudipteryx
Quizás hay sido este agosto tan incómodamente caluroso y que hora anuncia su extinción, la causa del desasosiego del viejo Aloysius, cuyo cuerpo y menta parecen no alcanzar acomodo. Para calmar su aburrimiento, una de estas tardes de incendios se encerró en casa con la saga completa de “Parque Jurásico” y el aire acondicionado a toda mecha. 
Y desde entonces, como si hubiera revivido antiguas inquietudes, no para de enviarme correos electrónicos sobre la clonación. Creo recordar que esta singular tecnología biológica era empleada como el argumento principal en la primera película de Steven Spielberg, estrenada en 1993. Como tantas otras veces, la ficción se adelantó a la realidad, pues hasta 1996 no fue clonada la famosa oveja Dolly, en el Instituto Roslin de Escocia.
Con el devenir de los días se ha ido avanzando en estas cuestiones a pasos agigantados, y la ciencia deberá seguirse enfrentando a dilemas éticos cada vez más complejos. El 20 de mayo de 2010, el equipo del controvertido John Craig Venter, pionero en la secuenciación del genoma humano, publicó en la prestigiosa revista Science que su equipo había sido capaz de fabricar el genoma de una bacteria sintéticamente. Se trata de un paso previo para el desarrollo de nuevas formas de vida artificiales cuyos genomas diseñados en el laboratorio. Aunque no precisamente para 2019, los replicantes de “Blade Runner” tampoco andarían mucho más lejos…
Regresemos al mundo de los dinosaurios. El cine nos ha dejado encima de la mesa la hipótesis de su resurrección mediante clonación, tarea harto complicada pues se necesitaría ADN en óptimas condiciones y no en estado fósil. Pero, ¿podríamos darla la vuelta al calcetín?
Hace exactamente dos veranos, en agosto de 2009, el Dr. Hans Larsson, especialista en macroevolución biológica de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá) se planteó la idea de reproducir el cuerpo de un dinosaurio a partir de embriones de pollo. En otras palabras, la manipulación del ADN de las aves en etapas muy iniciales de su desarrollo podría conseguir la recuperación de determinados rasgos anatómicos de algún dinosaurio que hubiera sido su común predecesor, y que se fueron perdiendo a lo largo de millones de años, el tiempo que ha durado la evolución de las especies.
Larsson maduró su idea tras largas conversaciones con el paleontólogo norteamericano Jack Horner, colaborador científico de Spielberg en su galardonada cinta. En su reciente libro “Cómo crear un dinosaurio” Horner menciona este tipo de experimentos con embriones como un paso previo para crear el Chikenosaurus (y no es una broma). 
A pesar de que existen importantes barreras para este tipo de investigaciones, Arhat Abzhanov, un biólogo evolutivo de la Universidad de Harvard espera poder transformar algún día embriones de pollo en Maniraptoras, los pequeños dinosaurios precursores de unas 10000 especies de aves actuales.

19 agosto 2011

DIFERENCIAS POR SEXO




No vayan a dejarse engañar por este encabezamiento. Sostiene Aloysius que no pretende ser políticamente incorrecto. Lo vamos a emplear para ilustrar la información publicada recientemente en una revista especializada estadounidense que tiene un título muy original, Journal of Abnormal Psychology, algo así como la Revista de Psicología Anormal. Pertenece a la Asociación Americana de Psicología, una institución científica muy solvente.
El equipo de investigadores capitaneado por Nicholas R. Eaton realizó un estudio en los EEUU para determinar la prevalencia de los trastornos psiquiátricos más comunes según el sexo del paciente. Se encontraron que las mujeres son más frecuentemente diagnosticadas de ansiedad y depresión, mientras los hombres lo son de abuso de sustancias y trastornos de la personalidad.
Las pacientes diagnosticadas de ansiedad tienden a interiorizar sus emociones; como consecuencia de ello, desarrollan aislamiento, soledad y depresión. Por el contrario, los pacientes varones demuestran una mayor tendencia a externalizar sus emociones, apareciendo entonces la agresividad, las conductas compulsivas y la rebeldía.
Estos datos corroboraron los de otras investigaciones anteriores, que ya habían señalado que las mujeres son más depresivas porque cavilan sus pensamientos de manera más intensa y duradera que los hombres, centrándose mucho más en las emociones negativas y en los problemas.
Estas diferencias podrían resultar muy útiles a la hora de enfocar el abordaje terapéutico psicológico correspondiente. No olvidemos que para tratar las enfermedades, incluso las mentales, no todo son píldoras y pastillas…
En el caso de los pacientes masculinos serían más efectivas las terapias conductuales destinadas a la promoción de acciones planificadas. De esta manera se conseguiría contrarrestar la agresividad transformándola en un comportamiento pacífico y no destructivo. En el caso de las pacientes, el tratamiento debería focalizarse en el refuerzo las habilidades cognitivas destinadas a evitar una excesiva elucubración de los problemas, previniendo de esta manera la aparición de los síntomas ansiosos y depresivos.
Resulta muy interesante el diseño de este estudio, algo necesario para reforzar las conclusiones del mismo: 43000 pacientes mayores de 18 años, excluyendo pacientes institucionalizados y ¡militares!; el 57% eran mujeres y el 56.9% de raza blanca; el 19.3% eran latinos y el 19% de color, el 3% asiáticos y el 1% indios norteamericanos. Estos porcentajes son representativos de la población estadounidense según su censo del año 2000. El periodo de seguimiento de su salud mental duró 12 meses.

07 agosto 2011

10001 PASOS



En esta misma bitácora, el 3 de junio de 2009, reflexionábamos sobre la conveniencia de caminar aproximadamente 10000 pasos al día para mantener un buen estado de salud. Grosso modo, dichos cálculos revelaban unos 6 Km diarios.


El 3 de agosto de 2011 una información publicada en "Medical Daily" insistía de nuevo en este tipo de recomendaciones.


Los datos corresponden a los EEUU, donde un 75% de sus habitantes confiesa no realizar al menos 2,5 horas semanales de actividad física (nadar, pedalear o andar a buen ritmo). Este hecho nos llama la atención, porque el mundo de la publicidad y de la cinematografía se esfuerza constantemente en mostrarnos a ciudadanos norteamericanos practicando deporte o haciendo footing... Un 25 % de ellos camina al día menos de 5000 pasos, unos 3 Km...

En Ourense capital disponemos de unos largos paseos en las riberas de los ríos (Miño y Barbaña) más o menos acondicionados para caminar, correr o andar en bicicleta. En los últimos años, el número de kilómetros disponibles ha ido incrementándose y ya no nos resulta extraño contemplar a personas de toda edad y condición disfrutando de estos recorridos. Salir a caminar todos los días comienza a formar parte de la jornada ordinaria de muchas de nuestras personas mayores. Andar es el ejercicio más barato y el número de calorías consumidas no suele incrementar el apetito...

Investigadores de la Universidad de Missouri insisten una vez más en que una vida sedentaria es la responsable principal de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo II y la esteatosis hepática. En EEUU, al sedentarismo deben añadirse los malos hábitos alimentarios, debido al consumo creciente de dietas hipercalóricas.

Un apunte final. El efecto pernicioso de la vida sedentaria afecta también a aquellos individuos que realizaron una actividad física frecuente en el pasado y que por diversas razones se vieron obligados a disminuirla o a cesarla.

Después de tantas recomendaciones saludables, al buen Aloysius se le ha venido a la cabeza aquel viejo refrán español: "a los enfermos los sanos buenos consejos les damos"... o como dicen por A Coruña, "o que eu che diga"...

01 agosto 2011

CIRCUNLOQUIOS






"Train smoke". Edvard Munch.


Comenzaba a anochecer cuando atravesé la puerta de la taberna y de súbito descubrí al voraz Aloysius sentado a la mesa con varios comensales. Alguien había dado una señal y desde la cocina trajeron unas fuentes con truchas fritas, rellenas con finas láminas de tocino ahumado, crujiente,  sobre un lecho de patatas panaderas. El anfitrión descorchaba una botella de tinto de la Ribeira Sacra y la velada prometía sosiego y camaradería.
Hasta que alguien puso en duda el estado mental del noruego Anders Behring Breivik, el sanguinario asesino de varias decenas de compatriotas suyos en las calles de Oslo y en los bosques de la isla de Utoya. Confieso que durante mi estancia en la apacible capital noruega, hace poco más de un año, jamás pensé que podría convertirse en el escenario de tan macabra hecatombe. Las islas de su fiordo son auténticos remansos de paz.
La compañía de Aloysius quedó dividida en dos bandos: los partidarios de la locura de Breivik, que pedían su encierro en una institución psiquiátrica penitenciaria, y los que defendían la implantación de la pena capital para semejantes crímenes. Un debate tan viejo como la humanidad. Me atreví a meter baza, para apaciguar los ánimos, afirmando que la enfermedad de Anders Breivik en realidad se llama racismo, y que su virulencia se nutre del miedo y la ignorancia, del temor a lo diferente. Me acordé de aquellas teorías que responsabilizaban de todos los males de la Escandinavia contemporánea a la parasitación del estado del bienestar. Pero Noruega no tiene las tasas de inmigración de Dinamarca o Suecia, por ejemplo. En Estocolmo escuché a un periodista preguntarse quién realizaría los trabajos tradicionalmente rechazados por los propios suecos si la extrema derecha conseguía expulsar a los inmigrantes fuera de sus fronteras. Entonces, ¿en qué cubil se incuban el odio, el racismo y la xenofobia?
Para tratar de explicarlo, vaya por delante una anécdota que me ha contado un compañero mío, también médico de familia. Hay ciudadanos partidarios de los genéricos, pues entienden que su prescripción supone un ahorro para las arcas públicas. Otros, sin embargo, no los quieren ver ni en pintura, tal vez porque estiman que al ser más baratos su calidad es inferior a la de los medicamentos de marca. Uno de éstos acudió a la consulta de mi colega para renovar la prescripción electrónica de su anciana madre. Cuando se percató que varios fármacos presentes en la hoja de tratamiento eran genéricos, montó en cólera, lanzó una diatriba en defensa de los derechos de los pensionistas españoles y maldijo a todos los inmigrantes que alcanzan nuestras costas a bordo de pateras, como si estos parias de la sociedad fueran los principales responsables del gasto farmacéutico de nuestro sistema nacional de salud.
Esta fábula tiene moraleja. Para tratar de virar tales ideas y comportamientos la información se revela como un arma muy poderosa. Los pacientes que consumen más recursos no son los inmigrantes ni los ancianos, sino todos aquellos que padecen simultáneamente varias enfermedades. Resulta de Perogrullo. El airado hijo se marchó más callado cuando alguien le demostró que la factura anual de la medicación de su madre superaba de largo los 6000 euros. Las hospitalizaciones son ya otro cantar.