CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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02 abril 2016

NÚMEROS MAMARIOS



No intenten buscarlos en ninguna clasificación matemática. Los números mamarios sólo existirán el tiempo que dure esta lectura. En estos días he tenido la oportunidad de repasar unos datos francamente admirables. 

1992 fue un año especial, también bisiesto, como el que nos toca vivir, Año Internacional del Espacio, 500 años después del descubrimiento de América por Cristóbal Colon, aunque los vikingos alcanzaran aquellas costas varios siglos antes desconociendo la magnitud de su hallazgo. 

En 1992, la Dirección Xeral de Saúde Pública e Planificación de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia puso en marcha el Programa Galego de Detección Precoz do Cancro de Mama con un claro objetivo: disminuir en un 25% la mortalidad asociada a dicha patología. Desde entonces se han realizado en Galicia casi 2 millones de mamografías, unas 230000 en la provincia de Ourense. Gracias a esta campaña, en  nuestra Comunidad Autónoma fueron detectados 6250 cánceres de mama, 773 en nuestra provincia. 

En líneas generales, con el diagnóstico y tratamiento precoz de esta enfermedad, los expertos estiman que el 85% de las mujeres que la padecen consiguen superarla. Toda campaña de detección precoz va dirigida a individuos “sanos”, entendiendo como tales a aquellos que no presentan un riesgo especial respecto al padecimiento de la enfermedad a prevenir. En este caso, la población diana está constituida por todas aquellas mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 69 años, que en cada campaña son citadas para realizarse de forma voluntaria una mamografía. Para no generar una ansiedad y trastornos innecesarios, los resultados de estas pruebas son comunicados individualmente en un plazo medio de 15 días. En aquellos casos sospechosos de malignidad, la propia estructura organizativa deriva a las pacientes de forma inmediata a las Unidades Hospitalarias de Diagnóstico y Tratamiento. 

Durante el período 1992 – 2014, la participación global en Galicia alcanzó al 78.10% de la población diana, una cifra nada desdeñable, pero que debería superarse gracias a la concienciación de las mujeres que acepten aquel tópico clásico de que más vale prevenir que curar. Hoy en día, para las mujeres gallegas, el cáncer de mama continúa siendo todavía la primera causa de mortalidad, seguida del cáncer de colon. Para ambas patologías existen programas de detección precoz, el más veterano el de mama, todavía en sus primeras fases de desarrollo el de colon, unas oportunidades que no deberíamos desperdiciar como usuarios de nuestro sistema sanitario público. 

Desde 1992 los números mamarios también cantan. Traducidos a gráficos, observamos una clara línea descendente respecto a la disminución de la mortalidad por cáncer de mama tanto en España como en Galicia. Y aunque la tasa española de mortalidad por cáncer de mama sea la más baja de Europa, no debemos descuidar nuestra atención sobre los números mamarios, siempre superables, tanto más pequeños cuantas más vidas se salven.

22 marzo 2016

SOBRE LA DIVERSIDAD


Todavía pendientes de sacudirnos el estupor y el enojo han depositado encima de nuestras conciencias los atentados de Bruselas, por el momento el último capítulo de esta guerra que se viene librando desde hace tiempo entre dos concepciones antagónicas del mundo en Oriente Medio y más allá de sus fronteras, el circunspecto Aloysius me ha hecho llegar un artículo sobre la diversidad correspondiente a un número digital de la revista Scientific American, firmado por Katherine W. Phillips en octubre de 2014.

Resulta que la diversidad nos hace más inteligentes. El hecho de aproximarnos a las personas que son diferentes a nosotros fomenta nuestra creatividad y eficiencia laboral. Por casualidad estábamos debatiendo sobre los conceptos de divergencia y convergencia, que en la propia vida nos dirigen hacia destinos bien diferentes. Aún formando parte del mismo árbol, y originándose en un tronco común, las hojas y las flores que brotan en las ramas más distantes nunca son idénticas, y los frutos maduran dependiendo de la luz del sol que les alcance. Sin embargo, las aguas que nacen en manantiales distantes llegan a confluir en los ríos más caudalosos.

La historia de la península ibérica, tierra en la que dejaron su impronta múltiples distintas civilizaciones resulta un arquetipo de cómo la diversidad fraguó y fortaleció reinos y naciones. Los jóvenes estados del norte, centro y sur de América constituyen otro ejemplo de convergencia dentro de la diversidad, fruto de procesos raciales, sociales, económicos y culturales no exentos de conflictos y dificultades. Con la globalización y los movimientos demográficos causados por los desastres naturales y los conflictos bélicos la diversidad ha ido anidando cada vez más cerca de nuestros confortables hogares. Está ampliamente demostrado que resulta mucho más fácil alcanzar el éxito cuando las personas se constituyen en grupos para la resolución de problemas aportando puntos de vista, opiniones y perspectivas diferentes. Las personas dispares según raza, género y otras dimensiones enriquecen con sus experiencias particulares cualquier cuestión. 

Precisamente la diversidad resulta más útil para aquellos que se encargan de valorar la innovación y las nuevas ideas. A lo largo de miles de años, en la evolución de los primates los grupos endogámicos se fueron extinguiendo uno tras otro, siendo la convergencia de la diversidad la que consiguió la supervivencia de aquellos que mejor se adaptaron a las condiciones del medio. Cuando se añade la diversidad social a un grupo las nuevas perspectivas inducen cambios en los comportamientos sociales.

Ojalá éstos sean positivos, pues el odio y la incomprensión se gestan en los guetos donde se agrupan aquellos que no entienden ni aceptan los beneficios de la diversidad, pero también entre todos los demás que los condenan a sobrevivir en dicho aislamiento.

19 marzo 2016

JERARQUIAS, SALUD Y EVOLUCIÓN HUMANAS


Así se titula un librito firmado por Richard Wilkinson, reflexiones sobre las desigualdades económicas y sociales y su impacto sobre la salud individual y colectiva, dentro de un campo específico de la teoría de la evolución. Para entendernos: los países con grandes diferencias de ingresos entre ricos y pobres poseen unos índices de mortalidad. mayores Por si fuera poco, ocupar un estrato bajo en la jerarquía social representa una intensa fuente de estrés, y precisamente dicho estrés nos convierte a los humanos en seres más vulnerables a las enfermedades.

Traemos estas reflexiones a propósito de varias cuestiones. La primera se refiere a la proyección de la película “La mujer del chatarrero” (Danis Tanovic 2013) dentro del II Ciclo de Cine y Medicina, interesante colaboración entre el Cineclube Padre Feijoo y el Colegio Oficial de Médicos de Ourense. Así fueron las peripecias padecidas por una familia gitana en Bosnia Herzegovina en la procura de la asistencia sanitaria suficiente en un sistema enfermo de injusticia y discriminación.

La segunda nos recuerda un espectáculo bochornoso, el de una pandilla de aficionados al fútbol humillando a unas mendigas en la Plaza Mayor de Madrid. Que fueran holandeses o no resulta anecdótico, pues comportamiento similares se han producido en diferentes latitudes y ocasiones.

La tercera nos transporta a un lugar remoto en la frontera entre Grecia y Macedonia, un río de aguas turbulentas que un grupo desesperado trata de cruzar para sobrevivir, prójimos que se desplazan transversalmente entre los niveles más bajos de la jerarquía social, niños de ojos brillantes que asoman sus cabecitas por las puertas de unas tiendas de campaña que navegan a la deriva sobre el barro y la miseria de los confines de nuestra Europa. Mientras tanto, sobre las moquetas de Bruselas, se negocia cuánto vale cada deportación y cuántos inmigrantes entran en el reparto de nunca acabar y cuántos serán devueltos a la cárcel en ese macabro Juego de la Oca que es su vida, a la espera de una nueva oportunidad que nunca llegará.


El libro de Wilkinson habla de salud y evolución. Viendo cómo se está gestionando esta crisis resulta difícil explicar el concepto de evolución. La influencia del estrés en los primeros años infantiles repercute en el desarrollo ulterior. No estamos hablando solamente del frío, el hambre, la pobreza, la desnutrición, el miedo o la sed. Nos referimos a la exposición a un medio ambiente tan hostil donde unos humanos se ven obligados a vivir mientras los demás dirigimos nuestra mirada hacia el cielo, disimulando, o hacia la punta de nuestros lustrosos zapatos, avergonzados.

13 marzo 2016

MI HERMOSA LAVANDERIA


Éste es el título de una exitosa película de los años 80, por otra parte década sumamente reivindicada en la actualidad, con los británicos Hanif Kureishi como guionista y Stephen Frears como director. Por cierto, Frears vino al mundo en Leicester, una ciudad enclavada en el centro de Inglaterra y cuyo equipo de fútbol puede dar este año la gran campanada en la Premier League. Acabo de descubrir en Ourense un nuevo local social. Se trata de una hermosa lavandería que funciona con monedas y que la verdad parece estar teniendo muy buena aceptación entre nuestros vecinos. 

La otra tarde, mientras me quedaba ensimismado contemplando la fuerza centrífuga de una de aquellas máquinas, me preguntaba cuántas horas de investigación habrían hecho falta para conseguir una lavadora tan perfecta. Hasta en los detalles más simples y sencillos vivimos rodeados por los avances de la ciencia y la tecnología. Y entonces vinieron a mi memoria los procesos de desarrollo farmacológico capaces de diseñar las modernas insulinas que cada día permiten mantener el control de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los diabéticos.


Al igual que los fabricantes industriales procuran ingenios capaces de lavar y secar en poco más de media hora 15 kilogramos de ropa sucia, ahorrando agua y energía, empleando además productos químicos biodegradables respetuosos con el medio ambiente, los laboratorios farmacéuticos invierten interminables horas de esfuerzo procurando medicamentos cada vez más eficientes. Además de la satisfacción profesional el éxito económico también resulta un poderoso aliciente. En los últimos años, la ingeniería genética ha permitido sintetizar insulinas recombinantes a partir de bacterias, mamíferos y vegetales, algo que hace unos años, incluso dentro de las facultades de Medicina, sonaría a ciencia ficción. 

¿Y cuáles serían las características de esa insulina supuestamente perfecta, la más parecida a la secretada en condiciones normales por las células beta de nuestro páncreas? Si les preguntamos a los diabéticos seguramente nos responderán que lo ideal sería no tener que pinchársela. Ha habido intentos para lograrlo (insulina intranasal) y quizás en un futuro muy cercano pueda conseguirse una insulina de ingesta oral. 

Pero centrándonos en la realidad, sería muy interesante disponer de insulinas que minimizasen el riesgo de hipoglucemias, los temidos bajones de azúcar que provocan tanto daño a estos enfermos, que fueran flexibles en sus horarios de inyección, máxime en un mundo globalizado en donde el tiempo para recorrer grandes distancias resulta más breve a cada instante. Y por supuesto un perfil plano y eficaz, que le asegure al paciente diabético que va a conseguir el mismo efecto terapéutico con cada dosis inyectada. La centrifugadora acaba de terminar. Ahora toca recoger la ropa.

06 marzo 2016

NO VENGAN A EUROPA


La tragedia de los refugiados que huyen de la miseria y la muerte desatadas en Oriente Medio no parece tener fin. Lo advertíamos durante el verano. Con la llegada de las bajas temperaturas sus condiciones de vida empeorarían sustancialmente, resguardados del relente por apenas unas frágiles tiendas de campaña, ateridos, explotados, maltratados, incomprendidos. En algunas capitales europeas ya se han desatado brotes de racismo y xenofobia. Los refugiados se están convirtiendo en los enemigos de los menesterosos nacionales. Cuestión de ecología, pura y dura, competencia de primates humanos por unos recursos ciertamente insuficientes. 

El señor Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha pedido a los emigrantes económicos que no vengan a Europa. Ya lo advertía el Gran Combo de Puerto Rico: no hay cama para tanta gente. Como si fuera tan fácil discernir entre un refugiado político y uno económico. Sería temerario que los prójimos abandonaran sus hogares y sus vidas anteriores por un único y sencillo motivo. 

Los que huyen de las masacres de Siria e Irak lo hacen con lo puesto. Alcanzan las costas griegas esquilmados por los traficantes de carne humana. ¿Qué diferencia hay entre los pobres de solemnidad original, como los que desertan de las penurias africanas o afganas de aquellos otros que saltan por la borda de países que desde hace años navegan al garete, como Yemen o Libia? No vengan a Europa, por favor. Se lo rogamos desde nuestra opípara comodidad. 

Martin Scorsese, en “Gangs of New York” retrató magistralmente a unos desalmados que insultaban, amenazaban y agredían a las hordas de inmigrantes que a mediados del siglo XIX desembarcaban diariamente en los puertos de la Gran Manzana procedentes de Europa. ¿Se imaginan que entre 1854 y 1859 los irlandeses mayormente procedentes de los condados de Sligo, Cork o Kerry, acuciados por la gran hambruna originada tras la plaga de la patata y la avaricia de los terratenientes británicos, haciendo caso a las advertencias hostiles de los norteamericanos nativos hubieran tomado el rumbo de regreso a casa? ¿O los millares de suecos que por aquellas mismas fechas se marcharon hacia el Nuevo Mundo escabulléndose de la represión religiosa y las malas cosechas? ¿Y qué decir de los judíos alemanes, rusos y polacos que partieron en masa desde CentroEuropa hacia los Estados Unidos por motivos raciales y económicos? ¿Y los sicilianos y napolitanos, abuelos y padres de los actuales italoamericanos? 

La Península Ibérica, por unas u otras razones, ha sido territorio de emigración. Portugueses, gallegos, andaluces, extremeños, vascos, castellanos y catalanes, partieron en navíos (y también en aviones, trenes y otros medios de transporte) hacia las pujantes naciones americanas y europeas en la procura de una existencia mejor para ellos y para sus familias. ¿Quién era mejor o peor, el que dejaba atrás la casa paterna escapando de la represión política o aquel otro que emprendía la incierta aventura de la emigración con los bolsillos vacíos? ¿Fueron todos acogidos con mayor o menor hospitalidad o los recibieron con pancartas pidiéndoles que no fueran a Europa o a América?


26 febrero 2016

HISTORIAS DE TRASPLANTES



Aunque en teoría podamos discutir largo y tendido sobre el altruismo y la solidaridad, solemos utilizar la donación de órganos como un ejemplo práctico de estos comportamientos. Reposan en la cara amable del planeta humano, en las antípodas del egoísmo. Sostiene Aloysius que todo lo que publiquemos a favor de las donaciones de sangre y órganos resulta insuficiente. Entendiendo que tiene parte de razón, para su tranquilidad, voy a presentarle una serie de datos. 

Todavía recuerdo aquellas imágenes de la televisión en blanco y negro, donde una señora sonriente descendía por la escalinata de un avión. Ya en tierra recibía el saludo amable de unas azafatas con un ramo de flores y un llamativo cartel: bienvenida la turista 10 millones. A principios de febrero de 2016, en el Hospital Doctor Peset de Valencia, no había flores, ni carteles, ni fanfarrias, a pesar de que el trasplante de riñón que acaba de realizar el equipo médico especializado representaba el número 100000 de los practicados en España. En otras palabras, 100000 nuevas vidas gracias a la solidaridad de aquellos que habían perdido la suya. 

En todo este tiempo se han beneficiado casi 63000 enfermos renales, 24000 pacientes hepáticos, 7600 cardiópatas, 3800 enfermos pulmonares y 1700 pacientes con patologías pancreáticas. Pero detrás de tanta cifra existe una sociedad que progresa. Y en este aspecto, la tan denostada España también es campeona del mundo, con una Organización Nacional de Trasplantes (ONT) modélica, la envidia  de las demás naciones. 

A nivel autonómico, el Complexo Hospitalario de A Coruña también se sitúa en lo más alto de un pódium tan especial. Considerando los trasplantes de cornea, el incremento de un 75% supuso doblar las cifras de donantes del 2015 respecto al 2014. Para redondear la jugada, casi todas las intervenciones de este tipo se practicaron en los centros sanitarios públicos de Galicia. Y es que nuestra comunidad autónoma sigue ostentando la tasa nacional de donaciones más alta, casi 40 por millón de habitantes, si bien las negativas todavía superan la media estatal. A pesar de todo, datos correspondientes al 2015 nos muestran que los trasplantes crecieron en Galicia un 22.6%, las donaciones un 20% y los pacientes en lista de espera descendieron un 24%. Cifras muy alentadoras. Para sacar pecho. 

Los que conocemos a pacientes trasplantados les hemos escuchado contar como celebran dos cumpleaños. Interminables jornadas de espera, con una única esperanza, un teléfono sonando para avisarles de un órgano disponible, vivir de nuevo otra vez. Qué generosidad más grande la de aquellos sumidos en la más profunda tragedia, aun así capaces de donar vida. 

Esta misma semana, en la Clínica de Cleveland (Estados Unidos) han realizado un trasplante uterino, una puerta abierta para algunas mujeres que no pueden ser madres. Y hablando de madres, ¿qué mayor emoción que escuchar latir el corazón de un hijo fallecido en el pecho de la niña que lo recibió? Otra hermosa historia de trasplantes.

17 febrero 2016

LA BATALLA CONTINÚA


En “Hombres contra mosquitos”, desde esta misma sección reflexionábamos hace un par de semanas sobre el peligro que representan para la humanidad la proliferación de determinados insectos de la familia Culicidae, los populares mosquitos o zancudos, debido a las enfermedades que pueden transmitir mediante sus picaduras. Sus molestos zumbidos constituyen la banda sonora de actualidad por culpa de la epidemia del virus del Zika, algunos casos diagnosticados también en España, y la repercusión que pudiera tener esta enfermedad sobre el desarrollo neurológico de los fetos hijos de madres afectadas. Ya sabemos por otras experiencias que el miedo se disemina por los países desarrollados cuando determinadas enfermedades infecciosas rebasan sus tradicionales barreras endémicas.

En 2015 se detectó material genético viral (ARN) en el líquido amniótico, prueba irrefutable de la transmisión vertical desde una madre a un hijo todavía por nacer. En enero de 2016, científicos del estado brasileño de Paraná revelaron rastros genéticos del virus en la placenta de una mujer que había sufrido un aborto de un feto microcéfalo, hallazgo que confirmó la capacidad del virus del Zika para atravesar la barrera placentaria.

Esta misma semana, otros científicos brasileños han descifrado el genoma del virus del Zika, un paso de gigante para la consecución de una vacuna efectiva. Para ello han estudiado muestras de líquido amniótico de embarazadas infectadas en el estado de Río Grande do Norte, una de las zonas más afectadas por la enfermedad. Allí precisamente se detectó una mayor incidencia  de recién nacidos con microcefalia. El Dr. Amílcar Tarnuri y su equipo comprobaron la capacidad del virus para permanecer en el organismo de los fetos durante todo el embarazo. Quizás sea pronto para lanzar las campanas al vuelo, pues la cadena de ARN de los virus brasileños es similar a la observada en virus del Zika procedentes de Colombia, pero diferente de la de los virus africanos. Recordemos que este virus fue aislado por primera vez en 1947, en un macaco Rhesus del bosque de Zika, en Uganda, y que su aislamiento en humanos data de 1968, en una muestra obtenida en Nigeria. La capacidad de mutación de los virus para adaptarse a nuevas condiciones (y así poder sobrevivir) resulta prodigiosa.

Pero, para ganar esta batalla y derrotar definitivamente a los mosquitos del género Aedes, hacen falta los recursos económicos suficientes. El gobierno de Brasil aportará 2 millones de dólares para el desarrollo de la vacuna, en colaboración con la Universidad de Texas (Estados Unidos) Sostiene Aloysius que estos esfuerzos se le antojan insuficientes. Para su tranquilidad le he asegurado que a medida que la amenaza de la enfermedad se aproxime a nuestros hogares occidentales, los mecenas se multiplicarán. Por desgracia.

14 febrero 2016

EL BESO


Así se titula uno de mis cuadros favoritos, el pintado por Gustav Klimt entre 1907 y 1908, en un lienzo con óleo y laminillas de oro y estaño. Tuve la oportunidad de contemplarlo hace unos cuantos años en el Belvedere de Viena y verdaderamente impresiona. La sociedad de la época consideraba a este discutido artista un autor de obras pornográficas. Dice la copla española que un beso de amor no se le da a cualquiera. Efectivamente, en plena resaca del día de San Valentín (menos mal que todavía existe un día dedicado exclusivamente al amor), repasamos una curiosa colaboración del periodista griego Spyros Manouselis en la edición digital de efsyn.gr preguntándose qué es lo que nos lleva a besar, de forma tan distinta, a una madre, a un niño o a un amante. 

Un simple beso, ese leve aletear de los labios, tiene significados bien diversos, desde la famosa traición de Judas en el Huerto de los Olivos, hasta la más tierna prueba de amor de una madre hacia su pequeña cría. Leales ósculos de amigos, tórridos apasionados besos de amantes, castos sumisos besos en el dorso de la mano, besos húmedos o secos, un contacto oral agradable aporta información compleja del intercambio entre las personas. Y es que un primer beso frustrante es capaz de arruinar el comienzo de un gran amor.

En la génesis de esta conducta se entremezclan nuestras emociones, nuestra identidad personal y nuestra evolución como especie. Los defensores de la teoría del apego insisten en su importancia a la hora de enamorarnos. En el enamoramiento participan diferentes hormonas, un cóctel en el que destacan la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la vasopresina y la oxitocina, que ponen en marcha las neuronas concentradas en tres regiones cerebrales bien concretas: el área ventral tegmental, el núcleo accumbens y el núcleo caudado. Así lo demuestran diferentes estudios realizados por solventes científicos internacionales, alguno de los cuales, a buen seguro, alguna vez habrá tallado a punta de navaja un corazón atravesado por una flecha sobre la corteza de un árbol. 

Además, los labios se encuentran recubiertos por una fina capa de tejido epitelial que contiene un asombroso número de receptores sensoriales neuronales. Para algo estarán ahí, digo yo. Estudios recientes, como el llevado a cabo en EEUU por la neuróloga Wendy Hill y su equipo, han desvelado que cada beso erótico dispara los niveles de oxitocina, lo que repercute tanto a nivel de las relaciones sociales como en la intensidad del orgasmo masculino y femenino.

Repasando a Manouselis, sostiene Aloysius que los besos no son un privilegio de los primates humanos, sino que este comportamiento resulta muy común en la mayoría de los mamíferos. Los que compartimos nuestra vida con perros, por ejemplo, podemos dar fe de esta realidad, y entre nuestros parientes más cercanos, los bonobos suelen besarse con lengua para expresar sus sentimientos. No olviden que el primer beso es mágico, el segundo íntimo, y el tercero rutinario (Raymond Chandler dixit)

05 febrero 2016

HOMBRES CONTRA MOSQUITOS


Dicen los hagiógrafos que en tiempos de San Patricio, a la hora de explicarles el concepto de la Santísima Trinidad a los paganos irlandeses, empleó un humilde trébol: tres hojas diferentes en una única planta. Respetando las diferencias, la epidemia provocada por el virus del zika que ya ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias internacionales, queda encuadrada en un fenómeno trino provocado una única especie de mosquito capaz de transmitir tres enfermedades diferentes: dengue, zika y chikunguña.

Sostiene el airado Aloysius que la culpabilidad se reparte a pares, entre la globalización y el cambio climático, condiciones que propician la proliferación y la propagación de los Aedes aegypti, los mosquitos responsables de las transmisión de la fiebre amarilla, y de las otras tres enfermedades. Todas estas patologías tienen diferentes virus como agentes causales. En el milagro cotidiano que es la vida, en la procura de su propia supervivencia, y no siendo capaces de vivir fuera de otros seres vivos, este tipo de virus emplea a los mosquitos como vectores; mediante sus picaduras consiguen transmitir la infección a los primates, humanos y no humanos, y también a otros animales. Estas enfermedades comparten además un cuadro clínico inicial que consiste en una fiebre elevada, que incluso puede superar los 40 grados. En el caso de la Fiebre de Zika, en las dos terceras partes de los casos la infección resulta asintomática. Las alarmas sanitarias han saltado debido a la elevada incidencia de malformaciones fetales, en especial microcefalia, detectada en los recién nacidos de madres infectadas, bebés que además pueden presentar otras problemas neurológicos.

Me temo que los humanos tenemos mucho que perder en esta batalla. Los insectos representan casi las tres cuartas partes de todas las especies animales. La Tierra no es el planeta de los simios. Ni mucho menos. La diversidad de los insectos apenas ha cambiado en los últimos 125 millones de años, debido a que a medida que han ido desapareciendo nuevos insectos, otros han aparecido. Dentro de los insectos, los mosquitos intervienen en el ciclo de transmisión de muchas enfermedades infecciosas, hace años limitadas a zonas endémicas tropicales o subtropicales, hoy en día habitantes permanentes de otras latitudes menos cálidas. Consiguen sobrevivir en ambientes artificiales, como los depósitos y los contenedores, donde el calor y las aguas estancadas representan un caldo de cultivo estupendo para estas especies. 

Mientras se trabaja en la consecución de vacunas específicas que confieran inmunidad a las poblaciones en riesgo de infección y en armas de destrucción genética, mosquiteras y fumigaciones todavía no han pasado de moda en nuestros arsenales preventivos. Dengue, zika, chikunguña, fiebre amarilla, malaria, fiebre del Nilo Occidental, encefalitis japonesa… Y las que vendrán. Hombres contra mosquitos.