CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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15 mayo 2013

CUERDAS Y CLAVIJAS




El 14 de mayo de 2013, tras el acorde final del concierto de Pat Martino en el Café Latino de Ourense, algunos de los espectadores sufrieron la tentación de comparar la magnífica actuación que acababan de disfrutar con la protagonizada la noche anterior, sobre el mismo escueto escenario, por el guitarrista neoyorkino Mark Whitfield. Poco o nada que ver, como las clavijas y las cuerdas, dos partes bien diferenciadas de la guitarra, cada una con su función específica, ambas imprescindibles para que el sonido fluya en toda su plenitud a partir del popular instrumento.

Ambos artistas tienen en común haber trabajado junto al excepcional pianista y organista Jack McDuff, al que el veterano guitarrista de Filadelfia dedicó uno de los temas postreros de su repertorio ocasional. A su vez, George Benson, considerado el mentor de Whitfield en sus inicios profesionales, compartió también uno de sus álbumes con “Brother” Jack McDuff. Por si no fueran suficientes las coincidencias, Whitfield y Martino lideraron sendos tríos de guitarra, batería y órgano Hammond, eso sí, con desigual efectividad en los teclados (un tanto a favor de Pat Bianchi) y un honroso empate técnico en las baquetas, entre el tarraconense Esteve Pi y Carmen Intorre, un joven y poderoso percusionista dotado de un hermoso nombre de mujer y con la potencia indómita de un martillo hidráulico.


Además, el hard bop se acicaló con estéticas bien distintas. Cabellera alba y peinada la de Martino, casi 70 años a la espalda, de aspecto frágil y delicado de salud, vistió una impecable americana, una camisa blanca y una corbata oscura, calzando las botas camperas que apenas parecían sostener su figura enjuta. Whitfield, musculoso y cincelado, lucía una camiseta negra que terminó completamente empapada, acodado sobre el mástil de su guitarra sorteando como un buen púgil fajador una velada completa de soul jazz saturada de complicados scherzos melódicos.

Confieso mis preferencias. Me quedo con Martino, con su “Blue Bossa Nova”, con este primer concierto suyo en Auriavella culminando alrededor de la media noche, recordándonos al grande Thelonius Monk, mientras las notas que brotaban de su guitarra negra se mecían en el ambiente, oscilantes, revoloteando de un lado para otro, en una genial recreación del “All Blues” del colosal Miles Davis. Por algo Pat Martino aprendió a tocar la guitarra dos veces en una misma vida.


11 mayo 2013

REDES SOCIALES Y MEDICINA



Resulta evidente que la mayoría de nosotros utilizamos las redes sociales de manera cotidiana. En el sentido más amplio, comprar unas entradas para un concierto a través de Internet o conversar mediante las aplicaciones y la mensajería de nuestros teléfonos y ordenadores se ha convertido en algo inherente a nuestra existencia. ¿Cómo podíamos vivir antes sin todos estos avances en las comunicaciones? A los más jóvenes podrá parecerle increíble, pero muchos sobrevivimos en este planeta antes de Internet, la web 2.0 y las apps para los móviles. 

Sostiene Aloysius que en el espacio de un diminuto microchip hoy en día cabe el saber enciclopédico de la humanidad. Las apuestas para dirimir discusiones culturales ya no tienen el aliciente de antaño, por culpa de Google. Cada día tengo menos claro cómo va a terminar esta fascinante aventura. Quizás no finalice nunca, y todo esto siga creciendo hasta el infinito, de forma exponencial. Probablemente, en unas pocas décadas, nuestra sociedad cambiará tanto que cuando los recién nacidos actuales se jubilen, nuestro mundo será completamente distinto.

Por supuesto, todo aquello relacionado con la medicina tampoco ha podido mantenerse al margen de tanta vorágine. Desde hace unos años, en la relación clásica entre médico y pacientes, resulta habitual que me consulten dudas previo asesoramiento en Internet. En aproximadamente 0.18 segundos, Google es capaz de encontrar 73.2 millones de resultados sobre la palabra “enfermedad”, y en 0.30 segundos, 552 millones sobre la palabra “salud”. Aquí, como en los western, los buenos ganan por goleada. 

Pero dejando a un lado el uso lúdico de la red de redes, es cierto que los profesionales de la medicina utilizamos cada día más las medios de comunicación sociales para la relación con nuestros compañeros y también con nuestros pacientes. Los grupos y las comunidades de pacientes están proliferando en las redes sociales. La historia clínica informatizada, aunque siempre mejorable, ha supuesto un avance en la atención primaria y especializada de salud. Existen sencillas y variadas aplicaciones para los teléfonos capaces de mejorar la calidad de vida de los enfermos y ayudar a sus cuidadores y familiares.

Pero estos geniales instrumentosde comunicación, como algunos cuchillos, tienen doble filo. Conozco el ejemplo protagonizado por un residente de cirugía norteamericano, que durante una intervención grabó con su móvil a un especialista insertando un tubo en la garganta de un paciente cuyo rostro era totalmente visible. Posteriormente, colgó ese vídeo doméstico en YouTube, en un foro destinado a médicos en prácticas. 

Además de las consideraciones éticas, este tipo de actuaciones involuntarias y desprovistas de toda malicia, llegada la ocasión pueden acarrear incómodas implicaciones jurídicas. Los que saben mucho sobre estas innovadoras cuestiones recomiendan siempre la máxima cautela respecto a la confidencialidad, el anonimato, el consentimiento expreso del paciente, la discreción y un exquisito respeto en la relación médico – paciente.





06 mayo 2013

ENFERMEDADES DE HOMBRES



Tiene el inefable Aloysius guardada bajo llave una colección de imágenes del pasado: sellos, fotografías, postales, recortes de periódicos… Un auténtico catálogo sociológico que le permite entender por qué los seres humanos reaccionamos de determinada manera, en determinadas ocasiones. Afirma que no necesita explorar nuestros cerebros, a la usanza de científicos e investigadores. Sostiene que es capaz de vaticinar cómo nos vamos a comportar con tan sólo observar lo que comemos, lo que cantamos, lo que tiramos a la basura, todo aquello que nos irrita, nos conmueve o nos emociona. 

Ahora está completando su colosal recopilación con vídeos cortos que cada día descubre en Internet. La otra tarde me mostró un corte publicitario de los años 70, donde una muchacha rubia cantaba aquello de “Soberano, es cosa de hombres”, acompañándose por una guitarra. Algunos crecimos en una sociedad especialmente machista, en la que llorar y jugar con muñecas era cosa de niñas, y jugar al fútbol y tomar copazos de coñac era cosa de hombres. Cuestión de estrógenos, progestágenos y testosterona. Por fortuna, los tiempos han ido cambiando, aunque muchas mujeres continúan todavía luchando para conseguir la igualdad. Lo vemos cada día, mirando a nuestro alrededor.

Pero las diferencias biológicas entre ambos sexos propician que en Medicina se estudien por separado las enfermedades específicas de la mujer bajo especialidades tan importantes como la Obstetricia y la Ginecología. En contrapartida, hay quien habla también de Andrología, centrándose en el estudio de todos aquellos trastornos relacionados con las funciones sexual y reproductiva masculina.

En los 60, también acompañado por una guitarra, cantaba Bob Dylan que los tiempos estaban cambiando, una canción protesta de cuyas polémicas intenciones no ha conseguido escapar ni su propio autor. En Medicina, la visión sobre las enfermedades del hombre también han ido cambiando. En nuestra cultura y sociedad, la disfunción eréctil y la patología de la próstata han dejado de ser temas tabú, quizás porque su tratamiento aporta a la industria farmacéutica notables beneficios. La creciente publicidad en los medios está ahí para constatarlo. 

Pero también existe un transfondo no comercial que ha servido para concienciar a los hombres sobre las ventajas de la prevención de estas enfermedades. Diversos estudios han relacionado la disfunción eréctil con el daño provocado en el aparato vascular varones diabéticos, hipertensos o con cardiopatía isquémica. Hay incluso quien se ha atrevido a señalar la disfunción eréctil como un síntoma precoz que nos alerta sobre ciertas patologías cardiovasculares. 

Otro tanto podríamos decir sobre la conveniencia de visitar al médico de familia o al urólogo ante los síntomas relacionados con la función sexual y urinaria masculina, sobre todo a partir de los 50 años. Al fin y al cabo, prevenir las enfermedades cardiovasculares y la patología de la próstata, como el Soberano, también debe ser cosa de hombres.

28 abril 2013

HEMOFILIA




Sostiene Aloysius que, por suerte o desgracia, prácticamente cada día del calendario recordamos una enfermedad. Y dice recordamos porque en estos casos los verbos celebrar o conmemorar son políticamente incorrectos. El pasado 17 de abril le tocó el turno a la hemofilia. Esta patología tiene una serie de particularidades. Estos pacientes padecen problemas de la coagulación: sangran más tiempo del normal y pueden presentar hemorragias espontáneas dentro de sus articulaciones, músculos y otros órganos.

Cuando sufrimos una herida, el primer paso de la coagulación de la sangre depende de nuestras plaquetas, células especializadas en el taponamiento de la brecha. En un segundo paso, se activan los factores de coagulación, proteínas encargadas de formas fibras para reforzar el coágulo y detener la hemorragia. En la hemofilia, algunos de estos factores están ausentes o son insuficientes, concretamente los denominados VIII ó IX. 

El 80% de los casos de la enfermedad se deben a alteraciones del factor VIII (hemofilia A); la causa del 20% restante es el déficit o la ausencia del factor IX (hemofilia B). De manera general, se trata de una enfermedad hereditaria, dependiente de los genes de los progenitores, pero con una particularidad, pues está ligada al cromosoma X. Decimos de manera general porque existe una forma esporádica de la enfermedad (30% de los casos) en la cual no existen antecedentes familiares y que se debe a mutaciones genéticas.

Por tratarse de un trastorno hereditario ligado al cromosoma X, durante muchos años se pensó que la hemofilia era una enfermedad exclusiva del sexo masculino, mientras las mujeres afectadas sólo podrían ser portadoras. Hoy en día, con los avances en el conocimiento de esta patología, se ha descubierto que algunas mujeres viven mucho tiempo con síntomas atenuados de la enfermedad si diagnosticar. 

La herencia clásica de esta patología nos ha enseñado que, los hijos varones de una pareja en la que el padre es hemofílico y la madre no portadora del gen de la enfermedad, no padecerán jamás la enfermedad. Sin embargo, toda la descendencia femenina siempre será portadora del gen de la hemofilia. Los hijos de estas mujeres portadoras, aunque sus padres no sean hemofílicos, tendrán un 50% de posibilidades de padecer la enfermedad. De ahí la importancia del asesoramiento genético y el diagnóstico prenatal.


Aunque es una enfermedad poco frecuente, con una prevalencia de 1 de cada 10000 recién nacidos vivos, estimaciones procedentes de la Asociación Ourensana de Hemofilia nos alertan de varias decenas de casos en nuestra provincia, personas que gracias al esfuerzo diario de los especialistas en Hematología y a la propia asociación pueden llevar una vida completamente normal. No existe la cura de la hemofilia, pero sí un tratamiento sustitutivo para los factores ausentes o defectuosos. Como en tantas otras enfermedades humanas, la prevención resulta esencial, evitando cualquier tipo de lesión que pueda provocar el sangrado y la afectación crónica de músculos y articulaciones.



19 abril 2013

CRÓNICAS MARCIANAS




Una vez más, ante mi exigua originalidad, solicito la indulgencia del lector. El título de la legendaria obra de Ray Bradbury nos sirve hoy para introducir unas cuestiones biológicas sobre la posible colonización humana del planeta rojo. 

Cabría atribuir al insaciable afán de conocimiento la aventura de habitar un mundo mucho más inhóspito que el nuestro, con temperaturas que oscilan entre los 87 y los 5 grados bajo cero y una superficie poblada por cráteres de impacto, volcanes y campos de lava, dunas de arena y cauces secos. En Marte no hay agua líquida, indispensable para la vida. Se especula que ésta pueda esconderse abundante en su subsuelo. Hace 2000 millones de años, múltiples cavernas marcianas habrían captado por filtración el agua procedente de la superficie, dejando las cicatrices de profundos canales en las rocas calizas. Marte disponía entonces de una atmósfera más densa que lo protegía del devastador efecto de las radiaciones cósmica y solar.

Mientras los ciclamores engalanan la primavera ourensana con su manto violáceo, Mars One, una empresa holandesa intenta reclutar voluntarios para la primera colonia humana en Marte. Se trata de una organización sin ánimo de lucro. Dispone de su propia página web (mars-one.com), por si alguien se anima a apuntarse, y esperan consolidar su presencia marciana en 2023. 

A falta del suficiente poderoso caballero don dinero, los beneficios aportados por el show televisivo que transmitiesen tamaña audacia podrían suponer una lucrativa fuente de financiación, desde el proceso de selección de los aspirantes, pasando por su necesario adiestramiento físico y psicológico, hasta el “amartizaje” y residencia posterior en Marte. Eso sí, los elegidos emprenderían un viaje sin retorno. 

Un periplo prolongado, de 7 a 8 meses, confinados en una nave de espacio limitado, con la consiguiente pérdida de masa muscular y ósea a pesar del indispensable ejercicio, provocaría efectos indeseables en la anatomía de los astronautas. Una vez instalados allá, la adaptación al campo gravitacional marciano, casi 3 veces inferior al terrestre, imposibilitaría la vuelta a casa. 

Los aspirantes a marciano deberían enfrentarse a varios problemas para su supervivencia: atmósfera rica en dióxido de carbono, sin apenas oxígeno, ausencia de agua líquida, por lo menos en la superficie del planeta, y una intensa radiación solar y cósmica capaz de provocar daños en su material genético, limitando la existencia de la vida en Marte a una profundidad superior a los 8 metros bajo su superficie. ¿Y cómo se reproducirían en esas condiciones? ¿Cómo ampliarían su descendencia? 

Para la terraformación marciana haría falta, en primer lugar, la importación de vida microbiana y vegetal capaz de generar el suficiente oxígeno capaz de dulcificar la atmósfera marciana. Sostiene el animoso Aloysius que por algo la bandera oficiosa de Marte tiene tres bandas verticales: roja, verde y azul. 

E intencionadamente, ha dejado sobre mi mesa un libro abierto por una página: “tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido”.


13 abril 2013

LA CULTURA DEL DESCONTROL




Los que saben mucho más que yo de todas estas cuestiones me enseñaron que la morbilidad y la mortalidad en las etapas adolescente y juvenil están provocadas, en la mayoría de las ocasiones, por factores conductuales y extrínsecos al propio individuo, como por ejemplo el consumo de alcohol y otras drogas, accidentes de tráfico o en el tiempo de ocio, violencia, enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, fracaso escolar, trastornos de la alimentación, suicidios… No creo que estos hechos hayan variado demasiado en las últimas décadas.

Preservar la salud y prevenir la enfermedad en estas etapas tempranas de la vida, difieren de las medidas recomendadas desde el ámbito sanitario para otras edades.

El inquisitivo Aloysius está tratando de encontrar la justificación a determinados comportamientos de riesgo desarrollados por algunos jóvenes, más allá del mero interés por conocer o experimentar nuevas sensaciones al margen de la prudencia que nos enseña la experiencia. En este sentido, Jamie Derringer, investigadora de la Universidad de Minnesota, recientemente ha empleado una técnica para averiguar cuál es la genética que subyace en el deseo de experimentar sensaciones nuevas. Para ello, seleccionó 8 genes con funciones relacionadas con la dopamina, un neurotransmisor vinculado al preciso deseo de probar nuevas experiencias. Y aunque resulta prematuro para establecer conclusiones definitivas, el equipo investigador encontró evidencias genéticas capaces de explicar el comportamiento humano, aunque sea parcialmente. Pero, la pregunta sin respuesta persiste: ¿hasta dónde llega la influencia de nuestros genes y hasta dónde alcanza la de nuestra sociedad y cultura?

Hoy traemos a colación estos argumentos para ilustrar una práctica moderna y preocupante: el “slimming”, tal y como comenzó a conocerse en los EEUU, donde se inició ante la existencia de diversas trabas legales destinadas a evitar el consumo alcohólico por menores de 21 años. El procedimiento resulta sencillo: se trata de empapar tampones en bebidas alcohólicas que a continuación son introducidos en la vagina o en el ano del consumidor. Obviamente, estas mucosas no están preparadas para el contacto continuado con el alcohol, lo que provoca lesiones locales y el incremento de infecciones. Pero, dadas las especiales características anatómicas de la región genital, el alcohol así absorbido pasa fácilmente a la sangre y los efectos embriagadores se consiguen de manera mucho más rápida. Al ser muy difícil calcular las dosis de alcohol empleadas, las intoxicaciones etílicas graves resultan mucho más frecuentes y peligrosas.

Por desgracia, en demasiadas ocasiones, unas prácticas de riesgo llevan a otras, consumiendo además otras drogas por estas vías, lo que multiplica el riesgo de accidente y enfermedad. Se me viene a la memoria aquella frase que siempre decía un amigo de juventud cuando se pasaba con el alcohol: tranqui tío, que ya controlo… Un accidente de tráfico segó su vida cuando apenas contaba 21 años. Un hermoso y joven cadáver que descansa en paz.


11 abril 2013

TEMBLORES




Desde el punto de vista sísmico, el año del Señor de 1755 fue especialmente trágico y convulso. El 7 de junio, un terremoto de 8.4 grados en la escala Richter sacudió la costa sur del mar Caspio, provocando la muerte de unas 40000 personas. 

5 meses más tarde, la mañana del 1 de noviembre, la bella ciudad de Lisboa fue prácticamente destruida por otro terrible temblor, barrida por olas de más de 20 metros de altura que se llevaron por delante la vida de 100000 vecinos. Aquel año aciago no quiso despedirse sin añadir las secuelas de otro terremoto, en Boston (EEUU), el 18 de noviembre, afortunadamente esta vez sin víctimas. 

Pero aquel año no todo fueron malas noticias. El 11 de abril, en Shoreditch, un barrio londinense del distrito de Hackney, vio la luz el eminente médico, botánico, geólogo, paleontólogo, sociólogo y político James Parkinson, pionero en la descripción de un trastorno neurodegenerativo crónico que causa diversas alteraciones a quienes lo padecen: temblor en reposo, rigidez muscular, lentitud en los movimientos, ya sean voluntarios o no, y pérdida de los reflejos posturales. Aun tuvimos que esperar hasta la década de los años 60 del pasado siglo XX para llegar a conocer en qué parte del encéfalo se producían los cambios bioquímicos que provocan dicha patología.

En conmemoración del nacimiento del Dr. Parkinson, desde 1997 la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene celebrando el Día Mundial de esta enfermedad. Los expertos aseguran que cada año se diagnostican 18 nuevos casos por cada 100000 habitantes. Gracias al tratamiento, estos pacientes han mejorado notablemente su esperanza de vida, lo que implica una prevalencia de unos 160 casos por cada 100000 habitantes. Según los datos del estudio Europarkinson, a partir de los 60 años casi el 1.5% de los europeos padecen esta enfermedad. 

Su carga social y sanitaria es incontestable. Además de los esfuerzos en el diagnóstico precoz y en el tratamiento, los afectados por la enfermedad de Parkinson, enfermos y familiares, vienen trabajando en colaboración con los profesionales sanitarios para que los problemas y la incapacidad de estos pacientes sean justa y convenientemente atendidas.

Dentro de la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (COGAMI) están agrupadas 52 asociaciones/delegaciones de personas con discapacidad de toda Galicia, entre ellas AODEM, la Asociación Ourensana de Esclerosis Múltiple, ELA, Parkinson y otras Enfermedades Neurodegenerativas, desde hace años desarrollando una encomiable labor en aras de mejorar las condiciones de vida de los afectados por tan penosas patologías. Desde aquí, manifestarles mi cariño, reconocimiento y apoyo. 

En 1817 el Dr. Parkinson denominó a esta enfermedad parálisis agitante. El Día de San José de aquel mismo año, los pagos de Arnedo (La Rioja) se estremecieron por un temblor de 6 grados, sentido entonces desde Palencia hasta Barcelona. El 4 de julio, la Catedral de Santiago del Estero (Argentina) se vino abajo junto a otros edificios urbanos a causa de un terremoto de 7 grados en la escala Richter. Sostiene Aloysius que igual que se agitan las tierras, tiemblan también los hombres.


31 marzo 2013

EL EFECTO MARIPOSA




Las tardes de tormenta dan para mucho más de lo que uno se piensa. El repentino aguacero provocó que un circunspecto Aloysius tuviera que quedarse en casa. Aprovechó esa circunstancia para ponerme al día sobre un artículo especializado en el cual unos matemáticos australianos se han atrevido a rebatir, en tan solo 2 páginas, la teoría del Caos y el Efecto Mariposa del insigne Robert L. Devaney, que en 1985 definió matemáticamente el caos de un sistema. 

El meteorólogo Edward N. Lorenz fue uno de los pioneros en la defensa de la Teoría del Caos, observando que en las predicciones del tiempo atmosférico pequeñas variaciones conducían a resultados totalmente divergentes. 

No se asusten. Nos explicaremos para se animen a seguir leyendo. En términos generales, este efecto así poéticamente denominado hace referencia a una sencilla circunstancia: el suave batir de las alas de una mariposa en un extremo de este planeta sería capaz de provocar una hecatombe en su extremo opuesto.

Recordé algunas aplicaciones de esta teoría en el ámbito sanitario. Hace tiempo leí que una sencilla identificación colocada en las historias clínicas de los pacientes de un centro de salud, consistente en una pegatina que estableciera su condición de fumador, había sido capaz de implicar a la mayoría de los profesionales en una campaña de actuaciones encaminadas a que dichos pacientes abandonasen un hábito tan pernicioso para su salud. Y es que el consejo médico resulta indispensable en cualquier intervención para el tratamiento y la prevención del tabaquismo, y encima ha demostrado ser eficaz, aunque modestamente, en todas las revisiones de Medicina Basada en la Evidencia. 

Pero también existe un efecto que nos atreveríamos a denominar “mariposa inverso”: ambiciosos programas diseñados exclusivamente desde el ámbito de la gestión sanitaria, sin tener en cuenta la opinión y la colaboración de los profesionales, han devenido en sonoros fracasos.

En la Historia de la Medicina existen múltiples anécdotas similares. Dicen que Sir Alexander Fleming fue un científico doblemente afortunado. Primero, porque descubrió la penicilina por casualidad, al contaminarse unos cultivos bacterianos con un hongo procedente de la tierra de unas plantas que adornaban su laboratorio. Por si fuera poco, el día que este investigador se dispuso a probar su descubrimiento con animales de experimentación, las cobayas se habían agotado. Entonces tuvo que echar mano de unos sufridos ratones de laboratorio, y así se inició el uso terapéutico de tan peculiar antibiótico. Pero ¿qué hubiese ocurrido si en lugar de ratones hubiera empleado cobayas? Pues que hoy en día no dispondríamos de penicilina, al ser ésta tóxica y mortal para esta especie. 

Quizás el aleteo de una anónima mariposa hubiera sido capaz de derramar una ínfima cantidad de tierra sobre los cultivos bacterianos del Dr. Fleming. Y si no fue así, bien lo pudo haber sido. A esto, los matemáticos le llaman literatura.



23 marzo 2013

LA DIETA MEDITERRÁNEA




Una de estas últimas tardes de primavera lluviosa, permanecí dos horas y media encerrado en una sala con doce expertos en el tratamiento de las complicaciones ocasionadas por la diabetes mellitus tipo II, para muchos una auténtica epidemia que azotará a la humanidad durante este siglo XXI. 

Cuánto se aprende con tan solo escuchar a los que atesoran grandes conocimiento y demostrada experiencia. Y no lo digo en referencia al inescrutable Aloysius, al que tuve que soportar estoicamente durante el regreso a casa. Cuando lo dejé frente al portal de su casa, se volvió hacia mí para preguntarme en qué grupo de médicos me encuadraba: en el de los que intentan evitar que sus prójimos fallezcan totalmente enfermos o más bien en el formado por aquellos otros empeñados en que éstos abandonen ente mundo completamente sanos. 

Quiero suponer que su puyazo se armó en un convencimiento particular, pues en el tratamiento de muchas enfermedades, como por ejemplo la diabetes, no intervienen solamente los fármacos, sino que determinadas medidas preventivas como una dieta saludable, no fumar y la práctica regular de ejercicio adaptado a las posibilidades físicas y económicas de cada uno, resultan esenciales.

Ya me han escuchado afirmar en otras ocasiones que somos lo que comemos, pero también lo que comieron nuestros antepasados. En este sentido, acaba de ver la luz el estudio PREDIMED, valorando el efecto de la dieta mediterránea en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular. Y ha venido a iluminar con potencia cuestiones ampliamente debatidas en los cuidados sanitarios. Conocíamos la llamada paradoja mediterránea: ante el indudable valor que una alimentación rica en pescados, frutas, verduras, aceite de oliva en dosis generosas y escasa en el consumo de carnes rojas aporta en la prevención del infarto de miocardio e ictus, podíamos constatar que las provincias españolas con una mayor mortalidad cardiovascular se localizan precisamente en este área geográfica.

El PREDIMED es un ensayo clínico aleatorizado de intervención dietética que pretende averiguar si este tipo de alimentación, suplementada con aceite de oliva virgen o frutos secos, podría evitar en individuos de alto riesgo la aparición de complicaciones cardiovasculares mayores (muerte de origen cardiovascular, infarto de miocardio y/o accidente vascular cerebral), en contraposición a una dieta baja en grasas. 

Adicionalmente se consideraron otras variables secundarias, como la incidencia de insuficiencia cardíaca, diabetes, cáncer, deterioro cognitivo y otras enfermedades neurodegenerativas. La principal conclusión de este estudio ha sido claramente favorable al valor preventivo de la dieta mediterránea suplementada, más eficaz a la hora de prevenir las complicaciones cardiovasculares mayores que aquella baja en grasas. 

Además de buena, por los resultados, bonita, por su valor cultural ancestral, resulta que la dieta mediterránea también es barata. Tomamos nota.


  

17 marzo 2013

CONECTADOS, PERO SOLOS



Para darme la otra tarde, el vengativo Aloysius me contó un cuento repleto de desesperanza. Durante décadas, en lugar de vivir su vida, un hombre se dedicó a almacenar en un ordenador todos sus recuerdos favoritos: las películas que le extasiaron o le hicieron llorar, las fotografías familiares, las de paisajes y las de hermosos animales, algunos ya extinguidos, las de las mujeres a las que amó, pública o anónimamente, aquellos relatos que le apasionaron o le hicieron pensar, los libros que comenzó y que nunca consiguió acabar, los poemas de la alegría pero también de la tristeza, y millares de canciones, grabaciones musicales que poco a poco habían conformado la banda sonora de su vida. Una vez estimó finalizada su tarea, se encerró en una morada lejana, para revivir todo lo que tan cuidadosamente había acumulado, así, en solitario, hasta el final de sus días. 

El otro día recordé esa desafortunada historia mientras pedaleaba unos kilómetros ficticios sobre una bicicleta sin ruedas, anclada al suelo del gimnasio. Algunos de los que me acompañaban en aquellas máquinas impasibles se aislaban del entorno mediante unos auriculares. Para aliviar el sufrimiento provocado por tanto estiramiento muscular, imaginé que cada prójimo se concentraba en un torrente de recuerdos que alcanzaba sus cerebros a través de aquellos dichosos cables. La misma vida revivida una y otra vez. 

No porto en el gimnasio dispositivos electrónicos capaces de distraerme de mi esfuerzo y de la observación de lo que ocurre a mi alrededor. Por culpa de ese defecto, cuando viajo en tren nunca leo un libro, pues prefiero contemplar el paisaje cruzando veloz ante mi indiscreta mirada. A causa de esa incapacidad, nada consigue distraerme en cualquier vuelo que dure algo más de una hora.

Mientras enjugaba el sudor que me chorreaba por la frente, repasé en la memoria un artículo recientemente leído sobre el desconectivismo, una teoría filosófica que defiende que en la era de la hiperconectividad, los seres humanos se encuentran más solos que nunca. El fin del mundo en el que fui criado no ha venido determinado por las profecías apocalípticas de los mayas, Nostradamus o el irlandés San Malaquías, sino por el ocaso de nuestra singular manera de comunicarnos. Hoy, para vivir, apenas necesitamos de los demás. Nuestra existencia ya no precisa ser cooperativa ni mutuamente beneficiosa. Tenemos mil veces más amistades en Facebook que los dedos de una mano, los suficientes para contar los amigos de verdad. Contactamos a diario con decenas de personas, pero de una manera esquiva y superficial. Nosotros, y aquellos que nos sobrevendrán, rechazamos las relaciones personales para concentrarnos en redes sociales, dispositivos electrónicos y aplicaciones que alimentan nuestra soledad, mientras existimos cada vez más rodeados por nuestros semejantes. 

Decía Kurt Vonnegut que un humanista es aquel que tiene gran interés por los seres humanos; ergo mi perro es un humanista. Hace años que los canes, incómodas mascotas vivas que comen, cagan y mean, fueron sustituidos por unos juguetes mecánicos llamados Furbys...



Pero estos ingenios orejudos poco a poco fueron dejando paso a otros más actuales, amuletos sencillos con forma de patata que se llaman Pou, una segunda oportunidad para aquellos que dejaron morir a su Tamagotchi...


Tranquilos. Son asépticos y viven en sus teléfonos móviles. Incluso, algún día, llegarán a ser entrañables, en un planeta superpoblado llamado Soledad.




04 marzo 2013

DORMIR O NO: ESE ES EL DILEMA




Decía Obelix: están locos estos romanos. Hoy Aloysius parafrasea al orondo galo y afirma: son paradójicos estos humanos. La historia del pensamiento es la historia de la contradicción, repleta está de tesis y antitesis, de no por mucho madrugar amanece más temprano y de a quién madruga Dios le ayuda, de estudios que demuestran que dormir la siesta es pernicioso para la salud y de otros que parecen demostrar todo lo contrario.

Sea como fuere, los trastornos del estado del sueño constituyen una patología frecuente en las consultas de atención primaria. El insomnio puede afectar a un 20% de nuestros prójimos, aunque las cifras son muy variables de unos estudios a otros. En lo que sí coinciden es que afecta más a las mujeres que a los hombres. Cuando aparece desde la infancia o en la adolescencia, suele representar un problema para la salud familiar en general, aunque en algunas de estas ocasiones tengamos que movernos en la delgada línea roja que separa lo normal de lo patológico.

Una de las causas que provoca más alteraciones en la cantidad y calidad del sueño es el trabajo a turnos y el trabajo nocturno. Estas circunstancias obligan al individuo en cuestión a un proceso de adaptación nada sencillo; por un lado, deberá habituar su organismo a un sistema distante de la ortodoxia de los ritmos circadianos, nuestro reloj biológico, directamente relacionados con diferentes hormonas (tiroideas, suprarrenales, estradiol, las que controlan los ciclos ovárico y menstrual, la renina…) Por otro lado, estos trabajadores deberán aclimatarse también a entornos hostiles, intentando dormir por ejemplo durante el día, cuando el ruido ambiental o la luminosidad se convierten en dificultades adicionales a la hora de conciliar un sueño reparador.

Por si todo esto no fuera lo suficientemente pernicioso, la revista Science Translational Medicine ha publicado recientemente un estudio dirigido por de O.M. Buxton, de la Universidad de Harvard (EEUU), donde el trabajo nocturno está relacionado con un mayor riesgo de padecer diabetes y obesidad. La alteración de los ciclos de sueño-vigilia afectaba directamente a las células pancreáticas encargadas de secretar insulina. De la misma manera, la reducción metabólica basal provocaba que estos individuos pudieran adquirir anualmente unos 5 kilogramos de más. Pero lo más llamativo de este estudio fue que si las condiciones adversas para el sueño revertían a la normalidad, en apenas nueve días los trastornos del metabolismo se normalizaban. Indudablemente, el descanso mejora nuestra calidad de vida. El Dr. Erol Fikring, epidemiólogo de la Universidad de Yale, demostró en un trabajo publicado en Inmunity que el éxito de nuestro sistema inmune a la hora de combatir una enfermedad depende de un ritmo circadiano de 24 horas.

Pues ya lo saben. Intenten dormir y descansar bien. Su salud va en ello. Y no sólo eso. Un grupo de científicos de la Universidad de Berkeley (EEUU) ha demostrado que dormir poco y mal nos hace más egoístas y ariscos. Ya lo decía Calderón de la Barca, la vida es sueño. Nosotros le damos la vuelta a la tortilla y afirmamos que el sueño es vida.