CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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28 marzo 2014

DIEZ MITOS



Antes de acudir a la consulta de su médico, muchos pacientes tratan de averiguar en Internet. Si en Google tecleamos la palabra “cáncer”, obtendremos 201 millones de resultados en 0.61 segundos. Después toca aventar tamaña “infoxicación”. 

El blog científico de Cancer Reasearch UK ha publicado un decálogo para desenmascarar los 10 mitos más frecuentes sobre el cáncer, y que aquí trataremos de resumir. 

Mito 1: el cáncer es una enfermedad del hombre moderno, causada por el estilo de vida occidental. Si así fuera, ¿cómo explicar hallazgos de esta patología en restos funerarios del Antiguo Egipto? Si bien es cierto que determinados hábitos como fumar cigarrillos están implicados en la etiología de algunos cánceres, los virus oncogénicos son más antiguos que la propia humanidad. 

Mito 2. Contamos con sustancias capaces de prevenir la aparición del cáncer (brócoli, ajo, té verde…) No existen evidencias científicas de ello, si bien se estima que mantener hábitos saludables a lo largo de la vida disminuye notablemente el riesgo de desarrollar esta enfermedad. 

Mito 3. Las dietas ácidas provocan cáncer, porque modifican el pH de la sangre. Tampoco existen evidencias científicas de este hecho. 

Mito 4. El azúcar es el combustible de las células cancerígenas. Lo cierto es que todas nuestras células, sean malignas o no, emplean glucosa para obtener energía. Sin embargo, se están desarrollando investigaciones para ver cómo las células sanas y enfermas fabrican energía, una vía que podría abrir esperanzadores caminos para futuros tratamientos. 

Mito 5. El cáncer lo causa un hongo y puede tratarse con bicarbonato sódico. Así parecieron corroborarlo trabajos aislados de experimentación animal, que nunca han podido reproducirse en humanos. 

Mito 6. Existen curas milagrosas para el cáncer, desde los enemas de café hasta el cannabis. Si bien es cierto que se investigan determinadas efectos beneficiosos de sustancias como el THC (tetrahidrocannabinol) para aliviar el dolor y las náuseas en pacientes oncológicos, promover falsas esperanzas en estos enfermos abanderando curaciones sobrenaturales resulta intolerable desde el punto de vista científico. 

Mito 7. A las grandes industrias farmacéuticas no les interesa encontrar la cura del cáncer. Existe un pensamiento muy arraigado en situaciones terminales: cuando no funciona la medicina científica tradicional, la cura del cáncer obligatoriamente está en otras terapias alternativas. Pero ¿acaso no mueren también de cáncer los investigadores de los laboratorios farmacéuticos más potentes? ¿Y sus seres más queridos? Sería absurdo investigar para no encontrar un remedio eficaz, en estas y en tantas otras patologías. 

Mito 8. Las terapias contra el cáncer matan más que curan. Este es el sambenito con el que cargan la cirugía, radioterapia y quimioterapia oncológicas. Hay datos epidemiológicos y estadísticos que desmontan este mito. Un ejemplo, en la actualidad, el 96% de los cánceres de testículo se curan. En la década de los 70, la cura sólo ocurría en el 70% de los casos. 

Mito 9. No progresamos en la lucha contra el cáncer. Para contradecirlo, ahí están los avances conseguidos mediante las campañas de detección precoz en el cáncer de mama y de cuello uterino, por ejemplo.

Mito 10. Los tiburones no tienen cáncer. Aunque en 1975 Steven Spielberg no lo sabía, el melanoma es un cáncer que también afecta la piel de los escualos.




21 marzo 2014

VOLVER



En Manrique Central, cerca de la 45 con la 76, se sitúa la Casa Gardeliana, dedicada a honrar los valores artísticos del memorable Carlos Gardel. El 24 de junio de 1935, el cantante, compositor y actor cinematográfico falleció en un aciago accidente de aviación que ocurrió en el Aeropuerto Las Playas (hoy Olaya Herrera) de Medellín (Colombia). Con él desaparecieron también los guitarristas Barbieri, Aguilar y Riverol, y el escritor brasileño Alfredo Le Pera. Precisamente a la pluma de Le Pera debemos la letra del tango “Volver” (1934), el mismo que afirma que es un soplo la vida y que veinte años no son nada... 

¡Caramba si son!. Y veinticinco, un poquito más. En su último número de enero – febrero de 2014, la publicación “Siete Días Médicos” recoge en sus páginas una colaboración firmada por el Dr. Blasco Valle, colega de profesión que trabaja en el Centro de Salud Delicias Sur de Zaragoza. El Dr. Blasco vuelve la vista atrás, hacia lo que acontecía en la Medicina de Familia hace 25 años. Leer esas líneas ha provocado en mi exactamente el mismo efecto que la dichosa magdalena de Proust, ese incidente que los expertos denominan experiencia sensorial evocada. Sostiene Aloysius que, en los presentes tiempos del Rey Wasap, sería completamente inútil enfrascarse en la lectura de los siete tomos y las más de tres mil páginas de “En busca del tiempo perdido” para activar los intrincados circuitos neuronales de nuestra memoria, pues resulta mucho más práctico ir al supermercado más cercano, comprar un paquete de magdalenas y disfrutar de ellas Bocadito a bocadito, en la aromática compañía de una taza generosa de té Earl Grey.

De esta forma retornaron a mi memoria los talonarios de P10 (léase tal cual, pediez), el socorrido papelito oficial mediante el cual los pacientes podían ser derivados desde las consultas de atención primaria hasta las de los especialistas. Por ahí debo tener guardado todavía alguno, entre las páginas de cualquier libro, dispuesto a saltar de nuevo a la realidad del siglo XXI tras un repentino hojear. Ahora trabajamos con las hojas de interconsulta, tal vez pronto también reliquias del pasado, pues así transcurren con celeridad los cambios continuados en la gestión sanitaria. En algunas ocasiones, la simple solicitud de una consulta al especialista desencadena una aventura para los usuarios del sistema, hace 25 años denominados pacientes, y qué decir si el final de tan particular peregrinaje desemboca en una intervención quirúrgica. En estos días, los medios de comunicación se hacen eco de los problemas existentes en algunas comunidades autónomas para gestionar sus abultadas e intolerables listas de espera quirúrgica.


Veinte años, o veinticinco, para el tango qué más da. Releyendo el artículo de mi colega maño, recordando los medicamentos más recetados entonces, de repente mi memoria ha viajado hacia el sabor dulzón de aquel jarabe rojo rubí de teofilina vehiculizada en alcohol etílico, que hace mucho más de veinte años, y de veinticinco, me recetaban cuando el asma se empeñaba en convertir mis pulmones en una sala de conciertos repleta de pitos y gaitas. Vivir, con el alma aferrada, a un dulce recuerdo…

16 marzo 2014

MUJER Y CÁNCER EN AMÉRICA LATINA



Hasta hace apenas unos años, demasiados trabajos de investigación publicados en las revistas de mayor impacto científico no habían tenido en consideración determinados sesgos poblacionales; por ejemplo: la mayoría de los individuos incluidos en los mismos eran varones, la presencia de las minorías étnicas brillaba por su ausencia, o la participación era masiva en los EEUU y en los países europeos. Esta circunstancia, de no haberse corregido, podría poner en tela de juicio los resultados de estos estudios.

Considerando estas premisas, me ha llamado la atención un trabajo publicado recientemente en la revista Dynamis (Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarunque Historiam Illustradam), publicación bianual de la Universidad Autónoma de Barcelona, focalizada en trabajos sobre la historia de la medicina y la salud y en la historia de las ciencias, escritos en cualquiera de los idiomas de la Unión Europea.

Los autores, Yolanda Eraso y Luiz Antonio Teixeira, analizaron la situación de los cánceres del aparato genital femenino y de la mama en América Latina. Hace varias décadas, cuando estudiábamos estas patologías en la facultad, existían enormes diferencias en su prevalencia e incidencia. Por ejemplo, en el caso del cáncer de cuello uterino, existían grandes diferencias entre las cifras más elevadas de Colombia y las más bajas de los países escandinavos. Incluso se describían variaciones significativas entre las propias mujeres norteamericanas de origen africano y latino respecto a las anglosajonas. 

Esta circunstancia ha ido modificándose en los últimos años, con la aplicación de nuevas políticas sanitarias en materia de salud pública. Argentina y Brasil han desarrollado amplias campañas de detección precoz del cáncer de cuello uterino basándose en sencillas pruebas diagnósticas como la citología o la colposcopia. 

En Uruguay, los esfuerzos se centraron en las mejoras en la detección precoz del cáncer de mama, mediante la realización de mamografías de cribado.

En Brasil, destacan las labores realizadas en el "Hospital Arístides Maltez", de Bahía. Cabe recordar que ésta institución, como tantísimas otras dentro de América Latina, abrió sus puertas a mediados del pasado siglo XX como iniciativa de una organización privada de tipo filantrópico. En aquellas latitudes, las denominadas Ligas contra el Cáncer desempeñaron un papel primordial a la hora de obtener recursos para la construcción y el mantenimiento de todos estos hospitales especializados. En este aspecto, la puesta en marcha de campañas masivas para realizar citologías del cuello uterino en las zonas más desfavorecidas de Bahía, fue un objetivo prioritario para incrementar la efectividad del diagnóstico precoz de esta patología.


El caso argentino es similar, hasta la aparición de los sistema nacionales de salud, capaces de garantizar el acceso universal y la planificación de las políticas sanitarias, actuaciones de las que han salido claramente beneficiados las mujeres con cánceres de mama y cérvix uterino, porque la detección precoz permite tratamientos menos agresivos y mayores índices de supervivencia.

08 marzo 2014

PARADOJAS



Nuestra existencia está repleta de paradojas. Sólo hace falta observar cómo nos comportamos cotidianamente, en múltiples ocasiones. Ya nos lo recordaban los clásicos, con el cuento aquel de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Si como individuos, los humanos resultamos seres contradictorios, la complejidad de tantos elementos convierte en este caso al conjunto, a la sociedad, a la humanidad en general, en un colectivo en permanente equilibrios entre el absurdo y la sensatez. 

Hoy nos gustaría reflexionar sobre tres paradojas muy concretas. La primera hace referencia a esa lacra denominada violencia machista. No es la primera vez que hago pública mi admiración por la sociedad escandinava, quizás porque tuve ocasión de conocerla un poco en una época determinada, a mediados de los años 80. Sin embargo, visitas posteriores a Dinamarca, Suecia y Noruega han ido variando aquella particular imagen idílica de lo que un día había sido la cuna del estado del bienestar. 

Recientemente, la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea ha publicado los datos de la mayor encuesta mundial sobre esta problemática. A pesar de que un 13% resulta inadmisible, he podido comprobar que España se encuentra entre los países europeos con menor porcentaje de mujeres que han padecido violencia machista. Por el contrario, el 52% de las danesas y el 47% de las finlandesas declaran haber sido víctimas de algún tipo de violencia física o sexual a partir de los 15 años. ¿Cómo es esto posible? 

Los expertos atribuyen estas cifras a la mayor concienciación de las mujeres nórdicas a la hora de denunciar cualquier tipo de comportamiento machista contra su integridad personal. De todas las maneras, en nuestro país parece ser que comienzan a dar sus frutos las campañas de sensibilización, las medidas jurídicas y judiciales, así como el profundo rechazo social contra los maltratadores.

La segunda paradoja hace referencia a los suicidios. Parece ser que las personas se quitan la vida con mayor frecuencia en aquellos países con mayores índices de prosperidad (Dinamarca, Canadá, EEUU, Suiza…) Los últimos estudios científicos publicados constatan esta tendencia. Como justificación, los expertos pensaron en las escasas horas de luz solar anuales en dichas latitudes, pero los factores culturales y cierta actitud social respecto a la felicidad han resultado más determinantes. 

En España, se mantiene la contradicción, pues el mayor riesgo de suicidio ocurre en las regiones del Norte, mientras Andalucía, donde el desempleo y el empobrecimiento se ha incrementado dramáticamente en la última década, las tasas de suicidios son inferiores. 

Por último, la paradoja de la alimentación. Las tasas de mortalidad cardiovascular más elevadas en España se sitúan en aquellas regiones donde teóricamente prima la dieta mediterránea. Y en Francia, con un consumo mayor de grasas saturadas en su alimentación (quesos, leche entera y patés) fallecen proporcionalmente menos prójimos debido a enfermedades del aparato cardiovascular que en otros países con dietas teóricamente más saludable. Hay quien justifica este hecho por los supuestos beneficios del vino tinto y su riqueza en antioxidantes (resveratrol y flavonoides) 

Al final, va a ser cierto que para una mayor salud resulta más importante el código postal de un individuo que su propio código genético.

02 marzo 2014

CODA



El último corte de pelo
La tajante navaja de acero
El primer amor
La postrera flor 
                    en el camposanto
El pecado original 
El bocado definitivo 
                    a la manzana 
Mil sosiegos
Y más de cien arrebatos 
Toda una existencia 
En un exiguo 
    subir 
          y bajar 
                    de párpados

21 febrero 2014

EL TÉRMINO MEDIO


Sostiene Aloysius que, en los últimos tiempos, vivimos en un mundo sin término medio: o todo es blanco, o todo es negro; al parecer, estamos empeñados en no ver esa amplia gama de grises expuesta cada día ante nuestras miopes miradas. La polarización surge en cualquier ámbito de debate, político, deportivo, económico, social. ¿Qué habrá sido de la empatía? ¿En qué olvidado cajón se guardan los manuales de negociación y resolución de conflictos? No nos dejemos engañar por las apariencias. Baste con consultar las bases de datos en Internet y la lluvia de este tipo de documentos se convierte en diluvio. Otras cosa bien distinta es leerlos, comprenderlos y aplicar sus recomendaciones.

En el campo de la medicina, ocurre algo similar. Cada año, con la llegada de la gripe, médicos y pacientes nos enfrentamos al mismo dilema. Los medios de comunicación, especialmente la televisión, nos bombardean con una amplia gama de fármacos antigripales, en la mayoría de los casos cócteles que agrupan bajo su formulación analgésicos, mucolíticos y descongestionantes. Nada que objetar, excepto esa dosis adicional de portento con la que algunos avispados publicistas envuelven a sus productos, convirtiéndolos en un bálsamo milagroso capaz de curar tan incómoda cohorte de síntomas en tan solo un instante.

En el otro lado del polo encontramos otras situaciones paradójicas. Cada vez menos, es verdad, pero todavía se pueden observar sobre las mesillas de algunos domicilios auténticos arsenales terapéuticos destinados a atajar sin distinción gripes, catarros y resfriados: jarabes, analgésicos, antitérmicos, antiinflamatorios, antibióticos e incluso inhaladores que combinan fármacos broncodilatadores y corticoides. Como decía aquel veterano general, cuando el enemigo es grande, se permiten todas las armas en el combate. 

Aquí también resultan necesarios el término medio, el sentido común, la racionalidad, el comportamiento científico, para gestionar correctamente los recursos a nuestra disposición sin provocar daños y desagradables efectos secundarios. Se equivocaba entonces el viejo general pretendiendo matar moscas a cañonazos, pues su error consistía en no saber identificar la gravedad de los síntomas y la peligrosidad del agente causal.

Según fuentes oficiales de la Consellería de Sanidade, hasta el momento la gripe ha provocado este año 23 muertes en Galicia. La variante conocida como gripe A ha sido más prevalente, lo que implica una mayor población susceptible de contagio, recordando que los infectados de cada temporada se comportan como una barrera frente a las infecciones posteriores. El porcentaje de casos graves se ha mantenido estable desde hace varias campañas, situándose en torno al 20%.

Las recomendaciones continúan siendo las habituales: vacunación antes de la llegada de los invasores y prevención de los contagios, evitando las aglomeraciones de personas, utilizando pañuelos desechables y evitando estornudar de manera explosiva esparciendo los virus en el ambiente. Y es que hasta para toser y estornudar tiene que existir un término medio.


17 febrero 2014

HEROÍNA


Durante décadas, el consumo de heroína estuvo limitado a determinados ámbitos marginales. Sin embargo, el reciente fallecimiento del actor norteamericano Philip Seymour Hoffman por una sobredosis ha devuelto a la palestra el interés y la alerta sobre una droga que muchos creían olvidada. 

Parece ser que el uso de heroína se ha disparado en los Estados Unidos, quizás por la suma de diversos factores: bajo coste, generosa oferta y un mayor control de los fármacos analgésicos dispensados con receta médica. El precio de una dosis de heroína no supera los 10 dólares, mientras fármacos como la famosa vicodina, capaz de enganchar al mismísimo Doctor House, pueden llegar a costar 10 veces más.

En realidad, esta droga es un derivado de la morfina. Mediante modificaciones químicas, el clorhidrato de morfina se convierte en diacetilmorfina, comercializada en 1898 por el laboratorio alemán Bayer con el nombre de heroína apenas unos días antes del lanzamiento de su producto más popular: la Aspirina ®. Comenzó a emplearse como sedante para la tos, incluso en niños, hasta que los médicos descubrieron su enorme potencial adictivo. Por ello, en 1913 Bayer dejó de fabricarla. A pesar de ello, las farmacias alemanas continuaron dispensando heroína hasta 1971.

En nuestro país, la situación es diferente por razones culturales y sanitarias, pues existe un Sistema Nacional de Salud que garantiza el acceso a los fármacos opiáceos. Según la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 2011 – 2012 solamente el 0.1% de la población española consume heroína. La vía de uso principal es la inhalatoria. La edad media de inicio en su consumo se sitúa en torno a los 21 años. Parece ser que nuestros jóvenes con edades comprendidas entre 14 y 18 años no se sienten atraídos por este tipo de droga.

En los años 70, la República Federal de Alemania se había convertido en el mayor consumidor de heroína a escala mundial. El cine alemán produjo una obra fundamental que se convirtió en el testimonio más fiel de una plaga que azotaba cruelmente a gran parte de su juventud. Nos estamos refiriendo a “Yo, Cristina F” (Uli Edel, 1981). 

Basada en la historia real de Vera Christiane Felscherinow, una prostituta adolescente enganchada a la heroína que había testificado en un tribunal berlinés en un juicio por pederastia. Kai Hermann y Horst Rieck, periodistas colaboradores habituales del semanario Stern, recogieron el estremecedor testimonio de esta joven en el libro “Nosotros, los niños de la estación del Zoo”, en referencia al lugar donde intercambiaban favores sexuales por exiguas dosis de drogas.

Si las cosas no se remedian, por las esquinas de Nueva York volverán a proliferar los yonkis, como aquellos que encarnaron Al Pacino y Kitty Winn en “Pánico en Needle Park” (Jerry Schatzberg, 1971) pululando entre Verdi Square y Sherman Square en la procura de un chute con el que apaciguar unos monos tan voraces.

08 febrero 2014

BATALLAS GANADAS, GUERRAS PERDIDAS


Batalla de Gaugamela (331 a.C.) 
Relieve en marfil, anónimo, siglo XVIII
Museo Arqueológico de Madrid.

Cada cierto tiempo, los medios de comunicación reclaman nuestra atención sobre repuntes en las enfermedades transmisibles. Si consideramos las enfermedades de transmisión sexual, resulta que en España los casos declarados de sífilis y gonorrea se han duplicado y triplicado respecto al año 2000. Los expertos nos alertan sobre una supuesta relajación en la prevención, quizás provocada por los avances en el tratamiento de la infección por el VIH, y que hoy en día está prácticamente considerada como otra enfermedad crónica más. Al final, todo esto se resume en una menor atención a la protección contra este tipo de patologías.

A pesar de todos los progresos en salud pública y medicina, a pesar de tantas batallas ganadas frente a los microorganismos patológicos desde el último tercio del siglo XIX, sospechamos que todavía está muy lejana la victoria definitiva en esta guerra. 

Vayamos con otro ejemplo. Siria se desangra en un terrible conflicto que parece no tener fin. Como siempre, los más vulnerables están condenados a los mayores sufrimientos. En aquellas tierras devastadas, las autoridades sanitarias han detectado un brote de poliomielitis, una enfermedad que se puede prevenir mediante  vacunación y para la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) emprendió en 1988 un ambicioso programa destinado a su definitiva erradicación mundial. La realidad ha sido bien distinta, pues brotes explosivos de polio también se han dado en otros países inmersos en crueles conflictos bélicos. Así, centenares de niños se han quedado paralíticos en Somalia y en la República del Congo. En Siria, mientras vuelan por los aires mortíferas bombas y barriles cargados con TNT repletos de metralla, el gobierno aprobó el registro urgente de la vacuna oral bivalente contra la polio, facilitando además su entrega a las zonas controladas por la oposición. De esta manera, todos los bandos del conflicto se comprometieron a garantizar la vacunación de los niños sirios.

Sin embargo, éste hecho tan singular contrasta con lo que ocurre con la polio dentro de nuestras seguras fronteras. Se calcula que en España existen 80000 niños menores de 5 años que no han sido vacunados contra la polio. Si fueran infectados por este virus, padecerían una grave enfermedad que hasta hace muy poco tiempo era un recuerdo malo del pasado, y que les podría causar terribles dolores, parálisis y quizás la muerte. Aunque el 95% de los niños españoles ha sido vacunado contra esta dolencia, ese 5% no inmunizado se convierte en peligrosa puerta de entrada de la enfermedad.

La prevención debería basarse en intensificar el control de la salud de aquellas personas procedentes de países donde la polio todavía es endémica (Nigeria, Pakistán y Afganistán) y de aquellos otros donde recientemente hayan sido declarados brotes (Somalia, Kenia, Etiopía, Camerún y Siria). 

Tampoco podemos olvidarnos de la influencia adversa del llamado movimiento antivacunal. En España todavía no se encuentra tan implantado como en la Unión Europea, territorio donde se estima que unos 12 millones de prójimos menores de 30 años todavía se encuentran indefensos frente a la polio.

01 febrero 2014

LOVE, LOVE, LOVE...


Por decisión de John Lennon, unas breves notas de “La Marsellesa” se convirtieron en la fanfarria de apertura de “All You Need Is Love”, Todo Lo Que Necesitas es Amor, canción interpretada en directo por The Beatles el 25 de junio de 1967, en la primera transmisión mundial de TV vía satélite. “Love” y “Amor” tienen cuatro letras. En numerología, el cuatro representa lo práctico y la lealtad, pero también lo rígido y la represión. Es el número de la creación y de la mentalidad científica.

En la mayoría de las ocasiones, los pacientes demandan de médicos y autoridades un comportamiento científico. Por ello existe la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), para controlar todos los medicamentos de competencia estatal. Y aunque sus mecanismos de vigilancia son estrictos, siempre existe alguno que intenta hacer trampas, pretendiendo engañar a los consumidores.

Para conseguir fraguar su fraude, en algunas ocasiones los embaucadores utilizan la potente carga afectiva de la palabra “amor”, quizás más chic en su versión inglesa. Y es que está vetado comercializar productos tan eufónicos como “The Sensual Tablets” o “The Love Tabs Prema T” bajo la apariencia de supuestos complementos alimenticios que contienen, nada más y nada menos, derivados del sildenafilo, el principio activo de la famosa Viagra ®, contraindicado en pacientes con cardiopatía coronaria, insuficiencia cardíaca, arritmias e hipertensión arterial no controladas, antecedentes de ictus isquémicos, insuficiencia hepática grave y diferentes enfermedades de la retina. 

Hace apenas 3 años, la AEMPS tuvo que actuar contra otro producto de este tipo, “The Sensual Tea Jinshenkang”, comercializado ilegalmente con posibles graves repercusiones al contener vardenafilo, el principio activo de Levitra ®, infusiones vendidas a través de una página web, pero también en herbolarios, supermercados y tiendas de dietética como supuesto vigorizante sexual para hombres y mujeres. Para completar la jugada, los desaprensivos intentar colarnos este tipo de fármacos camuflados en fórmulas supuestamente compuestas a base de hierbas, frutos, hojas, tallos y raíces de exóticas plantas, actuando con mala fe o ignorancia, pero pudiendo provocar daños irreparables causados por sus perniciosos efectos secundarios.

Amor, vocablo hermoso, inspiración de artistas y poetas... 

Para rematar, la otra tarde a la hora del té, el mordaz Aloysius me contó esta increíble historia ante una taza humeante de aromático Earl Grey. Para reponerse tras un amago de infarto, el Señor Amor decidió realizar un crucero por el Caribe a bordo de “The Love Boat”. Después de contemplar “Love Story” en la sala de proyecciones del barco, y antes de desembarcar en una de las paradisíacas escalas del viaje, decidió tomarse una píldora del amor en la soledad de su camarote. En aquel mismo instante, en cubierta la orquesta acometía los primeros compases de “Love Is In The Air”. Y es que todo lo que necesitamos es un poquito de amor.


24 enero 2014

PITILLOS ELECTRÓNICOS



A nivel mundial, 1 billón de prójimos consumen habitualmente cigarrillos. En Europa occidental, esta costumbre ha adquirido una tendencia descendente, mientras en Europa oriental, China y otros países asiáticos cada vez se fuma más. En África apenas se fuma... 

Cada año, se producen en este planeta 6 millones de fallecimientos relacionados por culpa de fumar. Sostiene el maquiavélico Aloysius que en la lucha contra el tabaquismo toda estrategia debería valer. ¿Toda? 

Cada día son más los fumadores que se plantean abandonar tan perniciosa costumbre. El número de unidades especializadas para la deshabituación tabáquica se ha ido incrementando en los centros sanitarios, y las campañas permanentes de concienciación van surtiendo efecto. También existen las leyes, en este caso restrictivas, a pesar de que en nuestro país todavía no se han enfriado los rescoldos del debate sobre la denominada ley antitabaco (Ley 42/2010, de 30 de diciembre): por un lado, están los defensores de los derechos individuales y de la libertad de empresa; por el otro, las autoridades y los ciudadanos que consideran el tabaquismo un problema sanitario de primera magnitud. 

Según los epidemiólogos, la prohibición parcial de fumar, como la que establecía la anterior ley española contra el tabaco de 2006, no consigue ningún impacto sobre el consumo, si bien supone un beneficio para los fumadores pasivos.

El sueño de los fumadores es poder controlar su costumbre. Prácticamente la totalidad reconoce que está haciendo algo que va en contra de su propia salud, pero aún así no consiguen dejarlo. No se trata únicamente de una mera adicción a la nicotina, droga potente donde las haya, ni siquiera de un hábito social que cada vez va quedando más restringido al plano individual del fumador o fumadora solitarios a la puerta de un local dándole unas chupaditas a su cigarrillo aunque llueva, apriete el frío o brille el sol.


Para este caso, como en tantos otros, tampoco existe ese maravilloso remedio perfecto, y los tratamientos para la deshabituación se basan en diferentes estrategias psicológicas motivacionales y conductuales, medidas farmacológicas y técnicas mixtas. 

Gracias a esta laguna terapéutica, en los últimos tiempos han proliferado los denominados cigarrillos electrónicos, dispositivos vaporizadores de soluciones líquidas que puede contener nicotina o simplemente sustancias aromáticas. Para muchos no es más que un engañabobos, con todos mis respetos, pues viene a representar la ilusión de fumar sin fumar. 

Su problema radica precisamente lo que supuestamente contienen estos aparatos, en los desconocidos componentes, en algunos casos demostrados cancerígenos, que el fabricante ha introducido voluntariamente o involuntariamente en las fórmulas que se vaporizan dentro de estos ficticios pitillos. Muchos países han optado por la prohibición del consumo de estos productos. 

También varias sociedades científicas han advertido del riesgo que representan para la salud del fumador que quiere dejar de fumar, intentando escapar del fuego para caer en las brasas, mientras dilapida parte de su patrimonio saludable, y de su dinero, a cambio de un espejismo que consiste en seguir exhalando bocanadas de un humo simulado que previamente se ha paseado ufano por sus maltrechos pulmones.


01 enero 2014

LA GRIPE QUE VENDRÁ


Cada vez que se aproximan las fiestas navideñas, proliferan los anuncios publicitarios de juguetes y perfumes en las pantallas de televisión. Es indiferente la cadena que sintonicemos. Todas parecen ponerse de acuerdo para coincidir en ello. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que somos condicionados desde las edades más tempranas para asociar estas fechas con ese tipo de regalos. En cierta manera, estos anuncios se convierten en los heraldos de las Navidades que vendrán.

Pero nada se deja al azar; todo está perfectamente estudiado. Estas campañas se basan en unos hechos. Durante 2012, el sector de la perfumería y cosmética español facturó alrededor de 7000 millones de euros. Sólo en la exportación, se superaron los 2400 millones de euros. En España, los consumidores de estos productos son fieles a las marcas, y suelen preferir los perfumes y cosméticos más caros, por considerarlos mejores. Un 33% de los consumidores los compran por Navidad, casi un 50% para obsequiar a familiares y amigos.

Sin embargo, las ventas de juguetes en España durante el 2012 sumaron unos 697 millones de euros, un 10.6% menos respecto a años anteriores. El único consuelo para el sector juguetero nacional fueron también las exportaciones, que crecieron un 10%.

Hasta hace poco tiempo, otros productos típicos de estas fiestas, como los turrones y los cavas, completaban la particular oferta publicitaria navideña. Sin embargo, este año abundan otros anuncios muy especiales. Jarabes para la tos seca, jarabes para la excesiva mucosidad respiratoria, diferentes cócteles farmacológicos contra la gripe que vendrá, combinando en el mismo formato de píldora o sobre efervescente medicamentos antitérmicos y analgésicos, antihistamínicos y mucolíticos, que prometen el presto alivio de una cohorte de molestos síntomas.

Esta cultura de la rapidez, característica de la sociedad en la que vivimos, deposita una excesiva confianza en una cantidad ingente de medicamentos de venta libre en farmacias. En mi humilde opinión, presentarlos como productos casi milagrosos va en contra de la propia utilidad de los mismos, pues sin duda alguna puede influir en el incremento de la frustración de los consumidores, además de fomentar la automedicación.

Estos antigripales y antitusígenos ocupan una franja horaria publicitaria propia, de manera similar a lo que ocurre con los adivinos, tarotistas y profesionales de la buena ventura, o con otros artículos que prometen la salud y el alivio de los síntomas a base de pulseras fantásticas, calzados maravillosos o dietas y aparatos milagrosos.

Las autoridades sanitarias han completado la campaña de vacunación antigripal 2013 – 2014. Ahora toca atrincherarse a la espera de la gripe que vendrá, con racionalidad, porque todavía no existen remedios mágicos para combatir una enfermedad que cada año nos visita, por invierno.



21 diciembre 2013

CAMINA O REVIENTA


En 1987, Vicente Aranda dirigió una película sobre las andanzas y desventuras de Eleuterio Sánchez Rodríguez, “El Lute”, iniciadas en 1960 con una condena de 6 años de cárcel por robar unas gallinas para matar el hambre. El cineasta barcelonés eligió como título para su obra el mismo que el propio El Lute había seleccionado para su autobiografía. Muchos afirman que, en su ansia de la libertad, al protagonista sólo le quedaban dos opciones: continuar su camino o sucumbir en el intento.

En otra índole de cosas, el último número de “The Lancet” de 2013 nos aporta un artículo muy interesante, dirigido desde Leicester (Gran Bretaña) por el Dr. Thomas Yates y su equipo de investigadores especializados en diabetes, actividad física y estilo de vida. Ellos partieron de una premisa: prácticamente, a día de hoy, todavía no quedaba claro cuáles eran los supuestos beneficios ocasionados por determinados cambios en la actividad física habitual respecto al pronóstico de los pacientes de elevado riesgo cardiovascular. 

Para ello, diseñaron un protocolo de actuación (estudio NAVIGATOR) en el que evaluaron objetivamente la actividad física ambulatoria en pacientes de elevado riesgo cardiovascular e intolerancia a la glucosa. Así, entre enero de 2002 y enero de 2004, incluyeron 9306 personas de 40 países que presentaban intolerancia a la glucosa.

Además, estos individuos padecían una enfermedad cardiovascular, siempre que superasen los 50 años de edad, o bien contaban con factor de riesgo cardiovascular adicional, si eran mayores de 55 años. El seguimiento duró un promedio de 6 años, y fueron anotados todos los eventos cardiovasculares detectados en esta serie, es decir, la mortalidad cardiovascular, los ictus no mortales o los infartos de miocardio.

La actividad física ambulatoria fue evaluada al principio del estudio y a los 12 meses del mismo, utilizando un sencillo podómetro. Se realizaron la pruebas estadísticas oportunas (modelos de riesgo proporcional de Cox ajustado) y se extrajeron los resultados.

Resulta que ocurrieron 531 eventos cardiovasculares durante un seguimiento de 45211 personas-año. Los investigadores encontraron que caminar diariamente unos 2000 pasos (adicionales sobre la actividad física basal) durante al menos 1 año fue suficiente para reducir un 8% el riesgo de sufrir un evento cardiovascular.


La salud de las personas con elevado riesgo cardiovascular e intolerantes a la glucosa puede beneficiarse simplemente incrementando su actividad física habitual. 

Para la población en general, y específicamente para este grupo de personas, la disyuntiva existencial que en su día se planteó El Lute está clara: deben caminar para no reventar, aunque sólo sean 2000 pasos más. Cada uno de nosotros, habitualmente, empleamos entre 1100 y 1650 pasos para recorrer un kilómetro, quemando de paso alrededor de 65 calorías por kilómetro andado. En principio, no parece un esfuerzo tan fatigoso como para renunciar a un beneficio tan elevado.

19 diciembre 2013

HABLANDO DE CÁNCER



El Doctor Mariano Barbacid es un afamado bioquímico y oncólogo español. En 1982, en la prestigiosa revista “Nature”, publicó un descubrimiento excepcional: había sido capaz de aislar por primera vez un gen humano mutado causante de un cáncer, el oncogén H-ras, en un carcinoma de vejiga urinaria. Una llamativa señal morada surca el rostro de este investigador, hasta 2011 director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dándole una apariencia particular; desde siempre me ha recordado a la lechuza sagrada de Atenea, la diosa griega de la sabiduría. 

Hace apenas unos días, unas declaraciones suyas han levantado una tremenda polvareda. Para este especialista, el cáncer es una enfermedad que siempre acompañará a los seres humanos. Al tratarse de una acumulación de errores en nuestras divisiones celulares, será cada vez más frecuente. En apariencia, su mensaje parece desesperanzador. Pone en duda todas aquellas afirmaciones que vaticinaban algún día la derrota definitiva del cáncer. Para el Doctor Barbacid, las dos armas fundamentales en la lucha contra esta enfermedad son la prevención, que evitaría los daños celulares crónicos, y la detección precoz, pues cuánto antes se detecte el problema mayores son las probabilidades de éxito terapéutico.

Desde los tiempos de Platón, entendemos las palabras como organismos vivos, canales por los que se transmite el conocimiento. Filosofía y lingüística, entre otras disciplinas, han tratado de enseñarnos el valor de las palabras y de las ideas. Por ello, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) termina de elaborar un decálogo para el buen trato informativo de esta patología. Solicitan a los medios de comunicación que prescindan de expresiones tales como “lucha contra el cáncer” y de adjetivos como “heroico”, “bélico” o “agresivo”, transmisores del desasosiego a aquellos pacientes y familiares que no hubieran superado la enfermedad. ¿Por qué nos hemos acostumbrado a decir que esto o aquello constituyen el “cáncer de la sociedad”?


Intencionadamente, en estas líneas hemos desatendido alguna de estas peticiones, para llamar la atención sobre el tema. Entender una enfermedad como una lucha, indefectiblemente lleva consigo la existencia de vencedores y vencidos, pues el lance permanente que mantenemos los seres vivos con la mayoría de nuestras patologías todavía finaliza de la misma manera, una partida que jamás termina en tablas… por el momento. 

La GEPAC nos recomienda el empleo de “tener cáncer” mejor que “padecer un cáncer”, de connotaciones claramente más negativas. Mejor decir “un paciente con cáncer” que alguien que lucha contra “una larga y penosa enfermedad”, expresión más estigmatizante. Mejor “convivir con el cáncer”, que es al fin y al cabo lo que hacemos con tantas otras patologías. La sociedad está cambiando y los pacientes no necesitan paternalismos, sino información y comprensión. No somos máquinas perfectas.