CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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02 abril 2007

BUENAS MANOS


Imagen: "RADAR LOVE" de The G - tastic 7
El traqueteante autobús de la línea periférica avanzaba fatigosamente cuesta abajo, al estilo de una pesada oruga verde y gualda deslizándose por la pendiente de aquella sinuosa carretera de montaña. Esforzadamente, trataba de alcanzar su destino definitivo en las prósperas y feraces tierras del valle.
Un penetrante y untuoso olor a goma requemada se mezclaba con los más variopintos aromas procedentes del pasaje y sus pertechos, fritanga, sudor, chacinas, frutas tropicales maduras, naftalina, fiebre, enfermedad...

Una anciana color ceniza desgranaba las cuentas de su rosario de palo santo en el asiento de al lado. El siseo de sus labios apergaminados parecía salmodiar una antigua plegaria. Un ajado mandil de desteñidos trazos rojiblancos reposaba sobre sus amplias faldas de paño deshilachado, descansando sobre las rodillas dobladas. Vieja madre, vieja puta, vieja mártir, vieja ladrona.

Me había adormilado contando los anuncios de hojalata que de cuando en cuando asomaban oxidados entre los matorrales. Una voz cansada llamó mi atención:

- Que Dios la bendiga, querida. ¿Va usted hasta el valle? – quiso saber la viejita indagadora. Su miraba brilló un instante y volvió a serenarse en sus ojillos hialinos.

- Sí, señora. Voy al sanatorio, a consultarme.

- No tiene usted muy buena cara, hija. Tal vez se haya mareado un fisquito con tanto vaivén de la guagua..., o quizás esté preñada - sentenció, encogiéndose de hombros.
Mientras se acomodaba en el asiento, volvió a la carga.

- ¿Y qué médico va a visitar?

- Tengo una cita concertada con el Dr. Todos los Santos – contesté esbozando la mejor de mis sonrisas.

De repente, la anciana se alegró muchísimo. Chasqueó sus deditos sarmentosos y me dijo:

- Es un médico estupendo. Mi pobre marido apenas hace un año que falleció en sus manos.

27 marzo 2007

REBELIÓN EN LA GRANJA


IMAGEN: "PIG" de WILLIAM MORGAN

Mira tú por donde, va y resulta que los animales que más frecuentemente nos comemos los seres humanos para subsistir (y muchas veces también por pura glotonería), han decidido rebelarse contra nosotros de una manera mucho más sutil que la empleada por las gallinas de la película “Chicken Run: Evasión en la granja”, dirigida en el 2000 por los animadores británicos Nick Park y Peter Lord, o la de los cerdos y los perros de la novela “Rebelión en la Granja”, del quimérico George Orwell. Por cierto, Pink Floyd lanzó en 1977 su álbum “Animals” basado en este texto orwelliano. Recuerdo perfectamente la primera vez que lo escuché en el vacío salón de actos de los Salesianos, con el tocadiscos conectado a toda pastilla a la megafonía general. Sobrecogedor. Ventajas de pertenecer al grupo de teatro que entonces dirigía el cura Gerardo Aguado.

Los cerdos, animales totémicos por excelencia de Galicia, han reivindicado su valor alimenticio cuando las epizootias han atacado al ganado vacuno (“mal de las vacas locas - encefalitis espongiforme bobina) o más recientemente a las aves (gripe aviar). Pero en el ganado porcino tampoco es oro todo lo que reluce, pues siempre que el control veterinario no sea el adecuado, se convierte en el origen de varias zoonosis (enfermedades propias de los animales que también pueden afectar al hombre). Son ejemplos de ello la triquinosis o la cisticercosis (causada por el parásito más conocido como Tenia solitaria), ambas contagiadas a partir del consumo de carne infectada, o las lesiones erisipeloides y la estreptococia cutáneas, causadas por la manipulación de animales enfermos.

Además de los trastornos anteriormente reseñados, el vacuno no saneado puede transmitirle al hombre tuberculosis y brucelosis, mientras que las aves infectadas pueden ser responsables de salmonelosis y otras gastroenteritis infecciosas.

Visto el panorama, será mejor que dejemos en paz a los animales terrestres y que busquemos nuevas formas de alimentación en los peces y mariscos, consumo más saludable incluso reivindicado y recomendado por los modernos facultativos. Pero los animales acuáticos también pueden causar enfermedades: infecciones por aeromonas, lesiones cutáneas por estreptococos y micobacterias (parientes cercanos de la causante de la tuberculosis), sobre todo al manipular peces infestados o por la limpieza de acuarios contaminados, toxinfecciones alimentarias causadas por vibrios que afectan al marisco, y parasitosis por Anisakis, causadas por la ingestión de pescado de agua salada crudo (sushi japonés) o poco cocinado. En la lucha contra el Anisakis, la congelación previa del género es obligatoria y menudo pollo se ha montado (mejor sería decir el pescado) entre el sector inspector sanitario y los establecimientos de hostelería cuya especialidad y fama gastronómica se habían ganado a pulso por servir productos frescos.

Según datos de la FDA norteamericana, reputado organismo encargado del control de los fármacos y alimentos de consumo humano, sólo en los EEUU se producen 5000 muertes y 350000 hospitalizaciones anuales debido a las enfermedades transmitidas por los alimentos.



Ante la contaminación de las frutas y verduras por los pesticidas, y la presencia de pestes y otras enfermedades entre los animales que habitan tierras y mares, mejor será empezar a comer como los astronautas, píldoras y batidos con cualidades nutritivas perfectamente calculadas a la luz de las lámparas de los laboratorios.




¿Para qué entonces el paladar?.

25 marzo 2007

NANA LA RAMERA


NANA es negra como la noche. No es de color (como habría que decir si fuéramos políticamente correctos). Al parirla de madrugada, con la primera luz del día se descubrió negra azabache, mientras las parteras le limpiaban los restos de la sangre carmesí materna. Ahora malvive con la piel negra carbonizada y se morirá convertida en un anónimo cadáver de opaco color turba, para que sus cenizas se conviertan más fácilmente en polvo tras su rápida combustión. En el cementerio de la metrópoli no hay cama para tanta gente.


Esta moderna heroína épica cruzó medio continente africano a pie. En su pueblo, dejó una niña de apenas 10 años al cuidado de sus padres. Esta hija es el fruto doloroso de las violaciones sistemáticas a las que NANA fue sometida mientras era una esclava del placer, secuestrada en un chamizo por un grupo paramilitar de esos que combaten bajo lluvias torrenciales a los gobiernos corruptos en el medio de las selvas tropicales centroafricanas.


Para pagarse el pasaje en la patera, trabajó como prostituta en los burdeles de Tánger. Cuando arribó a las costas tinerfeñas, sobre las candentes arenas de la paradójica Playa de los Cristianos, la cabezita de su hijo Raoul le asomaba entre las piernas pidiendo aire y paz.


Han pasado ya siete años. Raoul y su pequeño hermano Patrick están escolarizados en la guardería de una gran urbe española. NANA trabaja en una empresa de limpiezas. Aún con las ayudas sociales se defiende con serias dificultades. No tiene pareja, pues el padre de Patrick los acaba de abandonar.


NANA y su hija Adelina, recién llegada las pasadas Navidades desde Sierra Leona gracias a una reagrupación familiar especial, esperan sentadas en los asientos del Centro de Planificación Familiar. NANA permanece seria y en silencio; ¿en qué estará pensando?. Una muestra de la orina de Adelina ha convertido en positivo el test de embarazo.


¡Qué suerte!; desde África volaron dos pasajeros hacia la casa de NANA pagando un solo billete...
Y a los que les guste emocionarse viendo buen cine, que vuelvan a ver "HOTEL RUANDA".

23 marzo 2007

OTRA DE PATRICK EL CARPA

"UN OTHELLO". Lovis Corinth, 1884.
Óleo sobre lienzo. Museum of Moderm Art Linz

17th Century African Man by sharper3d



¡Por fin lo consiguió!. El otro día me encontré con Patrick El Carpa en el Café Bar La Peña, en la Plaza do Ferro de Ourense.
Le invité a una Coca Cola (¡cómo le gustan!) mientras me intentaba vender unas copias piratas de las películas que acaban de estrenarse en nuestras pantallas.
Rechacé su oferta con una sonrisa. Se encogió de hombros, como si yo me hubiera convertido de repente en un bicho raro (La metamorfosis de Kafka pura y dura...). Recogió sus bártulos y se dispuso a marchar.
Me despedí con un sonoro "adiós, amigo".

Él me contestó: "Très bien..."

OBESIDADES

FERNANDO BOTERO - BAÑISTAS


"Black Figure Obesity" by the enzyme


Cuando James Joyce tenía seis años, estudiaba en el colegio jesuita irlandés de Conglowes. El día de su confirmación, decidió cambiarse su segundo nombre (Augustin) por el más piadoso de Luís Gonzaga (Aloysius).



“Ulyses”, su magna obra maestra, comienza así: “solemne, el rollizo Back Mulligan avanzó desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma y jabón, y encima, cruzados, un espejo y una navaja…”.




Hablando de corpulencias, llegada es la hora en la que nos tomemos en serio el problema de la obesidad (en sus vertientes social y personal) y que dejemos respirar un poco tranquilos a los fumadores, a los que ya se fustiga sobrada y merecidamente. Y es que aunque desde siempre se ha relacionado la patología conocida como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) con el tabaquismo, expertos mundiales reunidos en Munich el pasado verano afirman que un 10% de los pacientes que fallecen por esta enfermedad no han fumado nunca. La polución ambiental y la densidad de partículas en suspensión en el aire que respiramos serían las causas mortales más plausibles. Recordamos que en el invierno de 1952, más de 1000 personas fallecieron en Londres a causa del irrespirable smog (niebla contaminada). En el mismo foro alemán, los científicos han denunciado la relación existente entre obesidad y asma (y no a la viceversa, como clásicamente se venía pensando) sobre todo en el ámbito infantil.



Publicaba La Región el pasado viernes 23 de marzo de 2007 que uno de cada cuatro niños gallegos con edades comprendidas entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso y obesidad.



En los últimos tiempos hemos constatado diversas informaciones sobre modernos Gargantúas y Pantagrueles, impresionantes pequeños grandes glotones, como Connor McCreaddi, el niño británico de 8 años y 89 kilos, cuya desesperada madre ha sido amenazada por las autoridades con retirarle la custodia por permitirle que se alimente casi exclusivamente con hamburguesas, salchichas y otras delicatessen por el estilo, o los colosales mellizos costarricenses Jean Paul y Jean Carlo Ramírez, dos querubines que pesan 127 kilogramos cada uno con 11 años de edad, o Cecilia Pérez, la niña chilena de 14 años y 150 kilos, que si su tragedia no fuera tan descranadamente real podría incluso ser una musa de las que tan bellamente ha retratado Fernando Botero en sus cuadros.




Pero a medida que avanzan los conocimientos sobre las causas y el tratamiento de la obesidad, los expertos consideran que no todos los sujetos con sobrepeso somos iguales. El índice de masa corporal, fórmula de rabiosa actualidad al ser la utilizada para estimar qué modelos desfilan o no por las modernas pasarelas, se revela inexacta a la hora de estudiar, por ejemplo, a los pacientes que presentan un arriesgado índice cardiometabólico (por coincidir en ser obesos, diabéticos e hipertensos).



En otras palabras, además del peso y de la talla, también debemos considerar la magnitud de la grasa intrabdominal para detectar y tratar precozmente a aquellos voluminosos prójimos nuestros más propensos a morirse por las complicaciones de una enfermedad cardiovascular. En esta línea de tratamiento pronto se comercializarán innovadores fármacos.



Sostiene Aloysius que en el combate cotidiano contra la obesidad y el sobrepeso no es lo mismo decir somos todo oídos que todos somos oídos.

14 marzo 2007

MATEMÁTICAS MODERNAS

IMAGEN: NEON NUMBERS de PCURTNER

Cada vez que se termina una manifestación, sea quien sea el convocante, se desata una implacable guerra mediática de números y cifras, un encarnizado combate contable sobre la cantidad y densidad de asistentes. Y es que la calidad es un parámetro mucho menos interesante en esta sociedad competitiva. Incluso la magnitud de la afluencia es considerada más importante que el motivo de la convocatoria. Juguemos un poco con un ejemplo práctico: tomemos los datos publicados en los medios de comunicación respecto a la manifestación del pasado 10 de marzo contra los beneficios penitenciarios recibidos por el superkiller De Juana Chaos. El Manifestómetro, blog que se precia de contar siempre si son cinco o seis… salvo si no son cinco o seis, calculó un número estimado de asistentes entre 240000 y 320000. Por su parte, el Partido Popular (convocante de la protesta) estableció la asistencia en 2 millones y medio de almas. La Comunidad de Madrid fue más comedida (2125000 personas) y la Subdelegación del Gobierno contabilizó 342665 asistentes.

Como resulta prácticamente imposible saber cuántos fueron en realidad a la marcha en cuestión (a no ser que alguien los contase de uno en uno), ni cuántos estuvieron presentes durante la duración completa del acto de protesta, ni cuántos fueron por allí a curiosear al principio y luego se marcharon, para nuestro ejemplo cometamos una incorrección matemática y calculemos la media de los datos aportados en la prensa. Grosso modo, me salen en la cuenta 1105533 prójimos. O si utilizamos un sistema contador similar al de los jueces de gimnasia o los de patinaje, despreciamos la cifra mayor y la menor, y la media de asistentes se situaría ahora en 557533.

Sea como fuere, el Secretario General del PSOE afirmó que el número real de asistentes es mucho menor que el de las víctimas mortales de la Guerra de Irak. ¿Lógica aristotélica? Si bien su razonamiento es cierto, resulta que en España se mueren por cardiopatía isquémica cada año aproximadamente unos 40000 paisanos (22352 hombres y 17090 mujeres), 8 veces menos gente que la que el otro sábado acudió a la manifestación de Madrid. Pero aunque parezcan poquísimos, resulta que esta enfermedad representa la primera causa de mortalidad en los varones y la segunda en las mujeres de nuestro país. Y si nos detenemos en analizar la mortalidad en España por cáncer de pulmón, nos encontramos que 171735 ciudadanos (153161 hombres y 18574 mujeres) fallecieron entre 1978 y 1992 por dicha causa, aproximadamente la mitad de los manifestantes del 10 de marzo de 2007 en la capital de España. Teniendo en consideración ese mismo período de tiempo, 743 inocentes fueron asesinados por la banda terrorista ETA, aproximadamente 500 veces menos que los que se manifestaron bajo el lema - España por la libertad. No más cesiones a ETA - contra la concesión del segundo grado a De Juana Chaos. Y desde 1992 hasta el día de hoy, aún tuvieron que derramar su sangre otros 194 prójimos. Más o menos ya decía Bertrand Rusell que con las matemáticas somos capaces de rebatir lo que no nos interesa oír.
Finalizo esta espesa relación de guarismos luctuosos recordando a Francis Bacon, el filósofo y estadista ejemplar, que en su obra Nuevo Organum rechazaba la lógica aristotélica y combatía los errores que a su juicio con frecuencia comete el intelecto humano. Él los denominó ídolos, y los hay para todos los gustos: de la tribu (conducen a la falsedad embaucados por nuestros sentidos), de la caverna (errores dependientes de nuestra propia subjetividad), del mercado (provocados por las confusiones del lenguaje) y del teatro (derivados de las falsas teorías, que como avezados actores engañan al público).
Un ¡hurra! Pues por este filósofo británico de tan apetitoso e hipercolesterolémico apellido.

07 marzo 2007

MORIR DE HAMBRE


¿Puede en realidad alguien morirse de hambre?. ¡Hombre, lo que se dice de hambre, hambre, no! Entonces, ¿miente José Carlos García Fajardo, perteneciente al Centro de Colaboraciones Solidarias de la Casa de América, cuando dice que en el mundo se muere cada 5 minutos un niño de hambre? Una cifra tétrica que se traduce en 5 millones de pequeños cadáveres cada año. Terrible. Lo cierto es que uno se muere por las complicaciones que acarrea el ayuno estricto y prolongado. Insiste mi impaciente amigo, ¿cómo se muere verdaderamente de hambre un ser humano?

Una dieta radical sostenida, ya sea voluntaria (el que ocurre en situaciones patológicas como la anorexia nerviosa o en una huelga de hambre) o involuntaria (cuando una persona está desnutrida, por que por ejemplo se encuentra en coma, padece una enfermedad terminal o sencillamente vive en la indigencia), comporta una amplia serie de alteraciones orgánicas: la perdida de la grasa corporal, el deterioro de las proteínas estructurales de células y tejidos (especialmente los del sistema nervioso, al que también afecta el déficit vitamínico del grupo B), el daño hepático por desnutrición, al igual que ocurre en el estómago y los intestinos, la afectación cardiaca por el enlentecimiento de su ritmo (bradicardia) y por la caída de la tensión arterial (hipotensión), los riñones entran en insuficiencia, los huesos se descalcifican, la sangre se espesa y pierde gran parte de sus elementos (pancitopenia), con la aparición de anemia, inmunosupresión (por la disminución de las defensas que comporta un mayor riesgo de padecer infecciones) y alteraciones en la coagulación, junto a otras múltiples y perniciosas complicaciones metabólicas y hormonales. Al final, el fallecimiento puede producirse por un fallo renal, por una insuficiencia hepática o por una parada cardiaca.

El Dr. Sánchez Martos, catedrático de Educación para la Salud de la Complutense madrileña, sostiene que nadie puede sobrevivir más allá de los 3 meses manteniendo una huelga de hambre estricta (es decir, sin ingerir ningún alimento). Solamente mencionar aquí la muerte de Bobby Sands y otros miembros del IRA, que sobrevivieron poco más de 60 días, o los casos de los miembros del GRAPO, como José Manuel Sevillano y Juan José Crespo, que fallecieron respectivamente tras 177 y 96 días de ayuno voluntario. Por supuesto, la alimentación forzosa resulta determinante para garantizar una mayor supervivencia de los huelguistas.

Dejando a un lado la pertinencia de atenuar o no el régimen penitenciario del sanguinario etarra De Juana Chaos, cuestión que incide plenamente en el debate político nacional, la alimentación forzosa dictada por la administración de Justicia en este caso o en otros semejantes (incluyendo aquí también a las pacientes con anorexia nerviosa) destapa un nuevo y controvertido debate. Vaya por delante la clara defensa que hago del personal sanitario encargado de cuidar al huelguista (¡vaya marrón!). Un recuerdo muy especial para el Dr. Muñoz Fernández pues llegó a pagar con su vida por alimentar a los terroristas del GRAPO contra su voluntad (cumpliendo así el mandato de los jueces). Otro compañero, el Dr. Pablo Simón Lorda, experto en Bioética, entiende que las leyes defienden el derecho del paciente para rechazar el tratamiento médico (incluso la alimentación), tal y como queda reflejado en muchos testamentos vitales que dejan bien claro cómo el enfermo desea ser tratado en sus últimos días. Por ello, en su opinión, a De Juana no debió proporcionársele nutrición forzosa contra su voluntad.

Los legisladores y los jueces tendrán que ponerse de acuerdo, de una vez por todas, sobre cuál es el derecho que prevalece ante tan espinosas cuestiones, el de preservar la vida humana o el de respetar el deseo de alguien que quiere morirse voluntariamente, sin recibir tratamiento (ni soporte nutricional) alguno. Entre tanto, los médicos siguen quedando en el medio, como las redes de los campos de tenis.

02 marzo 2007

LEY Y ALCOHOL

IMAGEN: Booze on Black by alicemariedesing


El alcohol etílico es una sustancia ciertamente especial: a pesar de que el organismo humano es incapaz de sintetizarlo, posee enzimas para transformarlo y receptores celulares para sus metabolitos, como por ejemplo el acetaldehído. La susceptibilidad a sus efectos embriagadores tiene una base física y los sujetos quedamos un buen día clasificados en acetiladores rápidos o lentos según la velocidad con la que somos capaces de asimilar el etanol. Una dicotomía tal vez excesivamente simplista.

Las grandes religiones monoteístas han incluido entre sus preceptos la abstención y la moderación en el consumo de bebidas alcohólicas, incluso regulando también las penalizaciones para los bebedores indecorosos; recordamos aquí que la historia sagrada atribuye a Noé la primera borrachera de la humanidad. Simultáneamente, entorno al alcohol (y especialmente al vino) se ha ido construyendo toda una cultura que pivota sobre el cultivo y la explotación del fruto de la vid. El conflicto entre el hábito y la norma viene pues ya de antiguo.

Nuestra ministra de Sanidad acaba de echar marcha atrás una controvertida ley cuyo objetivo principal era muy loable, pero con un desarrollo un tanto errático, en mi humilde opinión. Desde el punto de vista médico, nadie se atreve a recomendar el consumo de alcohol como algo beneficioso para la salud (tal y como se hace con la leche o con la fruta, por ejemplo). Los estragos que provoca el abuso etílico en el cuerpo humano son reconocidos y demostrables en infinidad de órganos (ciertas enfermedades hepáticas) y situaciones (diversa siniestralidad). Y aunque el alcohol es siempre el mismo (etanol, pues los otros alcoholes con tóxicos), las diferentes bebidas alcohólicas tienen un tratamiento legal diferente (según su graduación).

Los intereses económicos generados en la fabricación y comercialización del vino han tenido un peso específico determinante en la decisión política final de nuestro gobierno; estaban en juego incluso importantes subvenciones de la Comunidad Europea. Y en el pulso mantenido entre las dos ministras socialistas Elenas ourensanas, al final venció la de Agricultura.

Los que venimos observando desde un tiempo a esta parte el fenómeno social conocido como botellón constatamos que en estos eventos se consume mucho alcohol y poco vino. Noticia de portada sería encontrarnos con un grupo de excepcionales rapaces mezclando selectos caldos de la Ribera del Duero, de la Rioja o de la Ribeira Sacra con refrescos de cola en botellas de plástico de usar y tirar. Lo que nuestros jóvenes botellonistas consumen mayormente con solaz descontrol son combinados de otras bebidas alcohólicas más asequibles para su poder adquisitivo. Sin ánimo de ofender, los hipermercados siempre tienen suculentas ofertas.
Tal vez hubiera sido más pragmático darle al vino un tratamiento especial (hay leyes que lo consideran incluso un alimento, punto en el que yo personalmente discrepo) y esforzarse más en limitar el acceso al alcohol en general a los menores de 18 años. Parafraseando a Shakespeare, "mazarse o no mazarse, he aquí el dilema adolescente". El papel de los padres y de la educación familiar vuelve a ser fundamental a la hora de combatir el consumo precoz de bebidas alcohólicas por sus vástagos. Los educadores y los profesionales sanitarios lo tenemos más complicado en una sociedad donde alcohol, diversión y ocio siguen estando íntimamente relacionados, aunque la publicidad de las bebidas con alcohol siga animando beatíficamente a un consumo res-pon-sable.

21 febrero 2007

OJALA QUE LLUEVA


IMAGEN: "WATERY SUNSET" de ANDY100

Acabo de estar en Valencia y llovía. Una fina llovizna pertinaz multiplicaba mi incomodidad a medida que el viento del levante soplaba intrincado por la arboleda plantada en el que un día fue el cauce del Turia.

Aquel atardecer sabatino me trajo a la memoria unos versos del Osip Mandelstam deportado en Siberia: “las flores son inmortales. El cielo, denso. Y el futuro, sólo una promesa”.

Paradojas de la vida, viaja uno para aprender un poco de ciencia en un simposio internacional sobre asma y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y se trae en el equipaje una bronquitis de las que hacen época. ¿Virus de la gripe, alergia al polen de las inmortales flores de azahar, o más bien daños colaterales provocados por el aire acondicionado de hoteles, aeropuertos y aeronaves? Vete tú a saber.

Esta anécdota viene a cuento porque en la revista profesional Atención Primaria, acaba de publicarse un estudio firmado por varios médicos de Urgencias que trabajan en el Área Sanitaria 6 de Valencia. Su título es harto sugerente: “Pluviometría y asistencia a Urgencias”.


Resulta que cuando llueve nuestros prójimos frecuentan menos dichos dispositivos asistenciales. Y cuanto más llueve, menos visitas. Este fenómeno se constata todavía más en el grupo de los usuarios denominados hiperfrecuentadores (los que más acuden a los servicios de Urgencias por problemas de menor entidad, considerados no urgentes). Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva…




Desconozco si una investigación semejante se ha llevado a cabo en los servicios de urgencias de nuestro entorno. Si así fuera, me gustaría conocer sus resultados y comparar si los paisanos ourensanos se comportan al respecto igual que los ches (los valencianos y por qué no, también los argentinos). Y si no se hubiera realizado, animo a mis compañeros de los PAC y de las urgencias hospitalarias a que comprueben este fenómeno (si les queda tiempo para ello). La moraleja de la historia nos enseña de qué manera influyen en la asistencia médica, ademas de la patologia pura y dura, determinados factores medioambientales y sociales que a veces nos pudieran parecer una frusleria.

De mi época de médico asistente voluntario en el servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico de Santiago procede una historieta parecida. Aunque nunca nadie se molestó en estudiar seriamente el asunto, todos los que trabajábamos de guardia en las urgencias del servicio teníamos la impresión de que, mientras se estaba televisando un partido de fútbol de esos de máxima audiencia, dificilmente alguna usuaria acudía a nuestras puertas demandando atención médica inmediata. Sin embargo, transcurridos unos minutos tras el pitido final del encuentro, esforzados maridos o parejas comenzaban a traernos a sus medias naranjas afectadas por copiosas metrorragias, apuradas por contracciones uterinas galopantes, rompiendo aguas o con las criaturitas prestas a abandonar el confortable seno materno. Y con lo que llovía entonces en Compostela

Jura y perjura mi muy tendencioso Aloysius que el otro día le pareció escuchar a un médico de urgencias, en pleno fragor de su cotidiana batalla asistencial, tararear aquella bachatita que hace un tiempo popularizó el espigado Juan Luís Guerra y que comenzaba diciendo: “Ojalá que llueva…”.

14 febrero 2007

EL OJO Y LA LUZ

IMAGEN: PRETTY GREEN EYES by BBMaui
“Cierra tu ojo corporal, para que veas primero tu pintura con el ojo del espíritu. Entonces deja salir a la luz que viste en la oscuridad, para que pueda ejercer su efecto sobre los otros, del exterior al interior.”
(Friedrich 1830).

Maltrató en exceso el trágico destino a la bella reina Dido de Cartago; apresuradamente huyó de Fenicia porque su propio hermano había ordenado asesinarla.

Hallada por fin la paz en las playas de Cartago, finos arenales bañados por la cálida luz del Mediterráneo, sostiene el poeta que prefirió darse muerte ante la definitiva partida de su amado Eneas hacia las guerras de Troya.

Una bandada de flamencos levantó el vuelo hacia el poniente para ahogar allí su enorme pena.


“Debe el ojo su existencia a la luz. De subalternos órganos auxiliares animales la luz desarrolla un órgano adecuado a ella; así el ojo se adapta gracias a la luz para la luz, para que a la luz exterior corresponda otra interior… Nadie negará este parentesco directo del ojo con la luz; cuesta más concebir el uno y la otra como una y la misma cosa…”
(Goethe, 1810).

¿Tenemos ojos porque vemos o vemos porque tenemos ojos?
André Bretón escribió en su poema “A la mirada de las divinidades”:
“Un poco antes de medianoche, cerca del desembarcadero.
Si una mujer desmelenada te sigue, no te preocupes.
Es el azul. No tienes que temer nada del azul…”

Tienen a Melibea cautiva en una torre de marfil; al igual que la dulce Dido, decide hacerse dueña de su amargo destino. Vuela libre… Retorna a la luz de la mirada primitiva.
Todo lo que puedas anhelar te lo muestran las traviesas miradas de Dido y Melibea.

Este texto es una variación del que en su día vio la luz en la sección titulada “Mare Tranquilitatis” de la página web de Alcer-Ourense. Merecía la pena recuperarlo, porque fue el primero y el último. Los ojos que lo inspiraron son privados y no pueden (ni deben) reproducirse ahora. En su día estuvieron al servicio del inexorable paso del tiempo.

13 febrero 2007

EQUIVOCARSE Y ACERTAR


Conserva mi taimado Aloysius una serie de amigos muy peculiares, de los que viven casi siempre tan deprisa que a veces no tienen ni siquiera tiempo para despertarse y volverse dormir. Apenas sobreviven libando de las flores y componiendo poesías con el rocío de la mañana. Con cierta frecuencia, uno de ellos le regala hermosas frases que encuentra brujuleando entre las páginas de los libros que muy poca gente lee. Él afirma que Karl Popper dijo un día que en el mundo no hay relojes, sino nubes. A mí Popper me cae simpático, pues construyó parte de su cuerpo filosófico sobre algo tan simple como que los seres humanos somos capaces de aprender todos los días a base de ensayar, equivocarnos, volver a probar y finalmente acertar. Pero ya quisiéramos que no hubiera relojes, ni ONG. Ni Comité Anti-Sida.

Tal vez ya les haya contado esta historia. Pasa consulta en Ourense un colega y buen amigo mío que sostiene que, dejando al margen la ingente solidaridad internacional, en nuestro país no debería existir ninguna asociación de este tipo. No es de derechas ni de izquierdas. Simplemente es un hombre sensato y apreciado por sus fieles pacientes. Este controvertido razonamiento suyo se basa en que nuestro estado de bienestar debería responsabilizarse de todos los enfermos y desfavorecidos. Y lo de todos lo pone con mayúscula. Lo enfatiza. Lo arranca del ámbito privado y lo transplanta al campo de lo público. De esta manera, por ejemplo, ningún toxicómano se desengancharía fuera del sistema sanitario. De esta forma, los enfermos de SIDA (o sus familiares y seres queridos) no deberían defender con uñas y dientes unos derechos comunes idénticos a los de otros pacientes (que de antemano cuentan con el necesario apoyo social e institucional). Y los vecinos de un barrio podrían vivir tranquilos sin ponerse en pie de guerra periódicamente porque recelan de quien no deberían temer. Son necesarias la información, la empatía y la inteligencia emocional, capaz de hacernos sentir bien con nosotros mismos y con los demás. O como diría Daniel Goleman, el inventor de este término afectivo, haría prevalecer a los que progresan y a la vez se llevan bien con toda clase de personas.

Algunos echaban en falta mi apoyo público al Comité Anti-Sida de Ourense. Estimo que no era tan necesario, pues sin duda siempre han contado con mi afecto y reconocimiento. Muchos y mejores les han manifestado su solidaridad y mi testimonio podría resultar redundante y oportunista en estas fechas. No voy a defender yo aquí una labor que se dignifica día a día con su mera existencia. Solamente pretendo reflexionar sobre la tristeza que me producen conflictos innecesarios que se generan por la incomprensión entre los seres humanos, tan cercanos y distantes a la vez, incluso cuando manejamos cuestiones tan espinosas como el sufrimiento de nuestros prójimos. Sostiene Aloysius que en Auriavella hay muchos edificios que podrían restaurarse y cederse para que allí trabajen todas nuestras ONG ourensanas. Propone que muchas subvenciones públicas destinadas al área humanitaria y social consideren la transferencia de los espacios físicos y de los medios materiales necesarios para que la maquinaria del voluntariado sea efectiva (y afectiva) y funcione perfectamente engrasada en un entorno amigable. Y que esa labor se desarrolle siempre de puertas abiertas, pues la desconfianza hacia lo desconocido hace tiempo que se cura con la comprensión (como ya decía Virgilio, uno se cansa de todo menos de comprender).

08 febrero 2007

FUEGO AMIGO

AUTOR DE LA IMAGEN: RICARDO RECH (Brasil) (c)
Sostiene Aloysius que las palabras las carga el diablo, como las armas. Por eso el hombre debe manejarlas con cuidado, para que no le exploten en los labios. Esta aseveración se la ha copiado literalmente mi iracundo incondicional amigo al escritor Julio Llamazares. Tiene toda la razón. En Medicina hay palabras que explosionan como bombas incendiarias según el contexto en el que son utilizadas. Los médicos estamos acostumbrados a emplear el término colapso como sinónimo de brusco decaimiento, desfallecimiento, desmayo, síncope, vahído o desvanecimiento. Pero nadie quiere escuchar la palabra en cuestión para definir el estado operativo de los servicios de urgencias en determinadas épocas invernales. La modernísima hiperfrecuentación resulta políticamente más correcta, mientras el término saturación también queda completamente proscrito.

Siempre que los médicos de urgencias hospitalarias se ven obligados a trabajar al límite de sus posibilidades se responsabiliza a diferentes entidades: en primer lugar, a los propios usuarios, que no saben (o no quieren) distinguir entre una patología urgente (más o menos grave) de una atención diferida o aplazable (por ser menos comprometedora para la vida humana). Ya sabemos que el dolor y el sufrimiento son subjetivos y a cada uno su problema le parece el más importante del mundo. También se ha acusado a los pacientes de tratar de puentear las listas de espera mediante la afluencia masiva a los servicios de urgencias (a ver si cuela). Otros echan la culpa de este abarrotamiento al propio sistema sanitario, a las limitaciones y a las deficiencias resolutivas de la atención primaria, a la descoordinación entre niveles, a la burocracia cada vez más asfixiante y a las bolsas de ineficacia de los grandes centros hospitalarios.

Lo que nunca había escuchado es que la sobrecarga asistencial soportada en la urgencias sanitarias de Galicia durante el pasado mes de enero (y lo que llevamos de febrero), se debe a la actitud de los facultativos y a la invención de los medios de comunicación. Siempre habrá alguno que considere a los médicos y a los periodistas como elementos sociales sospechosos porque comparten peligrosas y comunes armas (bolígrafos, plumas y ahora modernos teclados de ordenador). Resulta cuanto menos inquietante escuchar al portavoz parlamentario del BNG, el Sr. Aymerich, afirmando que los médicos están realizando una huelga a la japonesa, saboteando el sistema desde dentro. Particularmente creo que me moriré si ver en este país una huelga médica organizada y efectiva, ni a la japonesa ni al estilo pilotos de aviación, pues tantos y tan contradictorios intereses laborales tiene un colectivo heterogéneo como el de los médicos españoles. Así nos va. Además resulta descortés meter en el mismo saco a todos los facultativos del SERGAS, porque además de los calandracas del PP, alguno habrá también que sea votante, simpatizante o militante del BNG o del PSOE (digo yo) y no hay por qué faltarles al respeto. Esto es lo que yo entiendo como fuego amigo. En mi humilde opinión, tampoco ha estado muy acertado el portavoz del PSOE, el Sr. Modesto Pose, acusando a la prensa de alarmismo mediático. Tan sólo recordarle que cuando gobernaba el Sr. Fraga, más de un político opositor llamó insistentemente a las puertas de las redacciones de los periódicos patrios para que prestos acudieran a fotografiar las camas por los pasillos, denunciaran las urgencias colapsadas y la desidia de los conselleiros que nombraban gerentes incompetentes (por cierto, alguno de ellos desempeñando altos cargos en el actual organigrama de la Consellería de Sanidade de nuestro gobierno bipartito). Hay que estar a las duras y a las maduras. También se echa de menos la defensa de los médicos gallegos que los colegios profesionales y los sindicatos deberían realizar ante tan torticeras acusaciones. Por cierto, ¿para cuando un pacto político serio encaminado a defender y prestigiar nuestro sistema sanitario público? Mientras este feliz hito no ocurre, no frivolicen con el trabajo de los profesionales. Ni ellos, ni los usuarios, se lo merecen.

31 enero 2007

LA SALITA


Imagen de bman ojel (Jakarta, Indonesia)

Frente al "atomismo monista" de Bradley (concepción idealista del mundo), donde todo hecho que existe se relaciona con el Universo formando un todo interdependiente, Russell y Wittgenstein postulan el "atomismo lógico", donde cada hecho puede ser conocido independientemente de los demás. Por ello, el mundo posee la estructura de la lógica matemática. Ahora apliquemos estas dos ideas a la vida del día a día.

La salita de espera mediría unos diez metros cuadrados. La pared más ancha miraba al norte y estaba completamente desnuda. La de enfrente, sobresaliendo unos diez centímetros de la vertical, tenía colgado a media altura un cuadro de seguridad donde se guardaban el extintor y la manguera contra incendios. Algún muchacho de mantenimiento había colocado una fila de asientos anaranjados justo debajo. Si alguien se sentaba despistado, podía darse un buen coscorrón contra el saliente del cuadro.

El Sr. Rosadito se acomodó cuidadosamente en el extremo derecho del banco. La Sra. Crujiente aguardaba paciente su turno sentada a su lado. Los demás asientos estaban vacíos. El Sr. Bolas de Fullereno y el Sr. Preñamoscas prefirieron permanecer de pie. Cosa rara, nadie hablaba en la sala de espera. Aún era demasiado temprano.

Con cierto esfuerzo, empujé el ala izquierda de la puerta de cristal que servía de separación entre el final del pasillo y la salita de espera.

- Buenos días – dije cortésmente. Nadie me devolvió el saludo.

Pulsé el botón de llamada del ascensor, que comenzó a descender desde el décimo piso. El Sr. Rosadito abrió la boca como bostezando y dijo:

- ¿A quién se le ocurriría poner estos asientos debajo del cuadro de seguridad?; ¿es que no se dan cuenta que alguien puede golpearse en la cabeza si no se fija bien al sentarse?

Todos los demás asintieron; unos con un tenue murmullo, otros inclinando su pesada cabeza con un gesto afirmativo.

Con la mirada busqué la complicidad del Sr. Bolas de Fullereno y del Sr. Preñamoscas, que parecían más sanos o más jóvenes, y dije:

- La fila de asientos no está atornillada al suelo. Si ustedes quieren, podemos moverla hacia una de las paredes laterales, donde a nadie molesta.

El Sr. Bolas de Fullereno se hurgó en los bolsillos de la chaqueta, como si tratara de hacerse cosquillas. El Sr. Preñamoscas sonrió y se puso a carraspear nerviosamente dando saltitos en la punta de los pies. La Sra. Crujiente siguió sentada, aguardando sin mediar palabra, pensando muy absorta: “a otra cosa, mariposa”.

El Sr. Rosadito apuntó, como excusándose:

- Mejor dejémosla así.

Entre tanto, llegó el ascensor. Abrí la puerta y me metí en él.

EL ORIGEN DE LA VIDA


Autora de la imagen: Mylene Bressan (Auvergne // France)


Cádiz es una ciudad que enamora; por lo menos a Antonio Burgos, al añorado Carlos Cano y a mi mismo en particular. Una mañana de primavera me estuvo soplando el viento la cabellera en el Campo del Sur, y ese mismo atardecer, me acunaron las olas de la Playa de La Caleta. Como un colegial, yo también me enamorisqué de Cádiz.

De allí es Carmen Bousada, la mujer que ha decidido convertirse en madre a los 67 años. De gemelos como Rómulo y Remo, los padres de Roma, o como los inquietantes hermanos Beverly y Elliot Mantle, interpretados por Jeremy Irons en la película “Inseparables”, de David Cronenberg.

Ella puso el útero y las 33 semanas de gestación. Los espermatozoides fueron cosa de un guaperas rubio de ojos azules. Y el óvulo necesario lo aportó una hermosa chica morena. De esta sencilla manera, acaba de cumplirse una de las profecías que Lee M. Silver, catedrático de Princeton (y autoridad mundial en todo lo referente al impacto social de la biotecnología y de la genética reproductiva) vaticinaba en 1997 en su muy recomendable libro “Vuelta al Edén”. Dentro de muy poco tiempo, los conceptos de maternidad y paternidad poco o nada tendrán que ver con lo que conocemos hoy en día. Y si estos se modifican, será porque la sociedad ha cambiado radicalmente.

Mientras todo esto ocurre, los expertos siguen sin ponerse de acuerdo en cómo se originó la vida en la Tierra. En los EEUU, las teorías creacionistas se perpetúan en algunas escuelas del siglo XXI. Así, nuestros primeros antecesores fueron Adán, modelado en barro a imagen y semejanza del Creador, y Eva, cincelada a partir de una recia costilla. Tal vez a la especial consistencia de esa primigenia materia ósea se deba la longevidad de nuestras hembras (de nuestras santas, como diría Paco Umbral). El origen del ser humano sería pues divino, y la vida un soplo del espíritu.


Sin embargo, el influyente grupo intelectual de los neodarwinistas, capitaneados por el zoólogo Richard Dawkins (de la Universidad británica de Oxford) defienden que la vida es simplemente un medio para reproducir el ADN, ese “gen egoísta” que se perpetúa de generación en generación. Y es precisamente esta herencia de los cambios genéticos producidos al azar la que hace evolucionar a las especies, la que encumbra a los más fuertes y la que extermina a los menos dotados. En la etiqueta del Anís del Mono patrio se burlan de la teoría de la evolución de Charles Darwin y lo retratan como un descendiente de los simios. Allá ellos.

Los trabajos de la bióloga norteamericana Lynn Margulis, la primera mujer nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Vigo, defienden una tesis diferente. La llamada simbiogénesis, explica el origen de las nuevas especies por la permanente fusión de diferentes variedades de células bacterianas con otras que descienden de comunes antepasados bacterianos. Para entendernos, una célula se tragó a otra y la supervivencia conjunta de ambas condujo a la formación de una nueva especie. Esta circunstancia podría explicar porque el ADN del núcleo de las células es diferente del ADN contenido en las mitocondrias (este último similar al de las bacterias que respiran oxígeno), que heredamos exclusivamente por vía materna.


Creados por la Divina Providencia, descendientes de los monos o producto de la simbiosis bacteriana, aquí estamos, con todas nuestras maravillosas contradicciones, capaces de engendrar la más hermosa obra de arte como de descender al pozo de la más profunda iniquidad. Seres humanos, al fin y al cabo. Váyanse ustedes preparando; con la hembrada de la sexagenaria gaditana el futuro ya está aquí.


21 enero 2007

ROSA VILA ALVAREZ. IN MEMORIAM

IMAGEN: Mylene Bressan (c)


Parece mentira y ha transcurrido ya un año. Y a pesar de tantas horas y minutos que habrían de ser balsámicos, todavía se me anuda la garganta y mi saliva se convierte en piedra al mirar tu sofá vacío, tu cama, de la que se fue desvaneciendo el último calor prendido de tus ropas convertidas en mortaja. Parece que te fuiste silenciosa y no te has ido, ni te irás por lo menos mientras vivamos alguno de los que tanto te quisimos, pues como cantaba aquel creador de “Ángeles sobre Roma”, “para morir, como dijo el anciano, basta sólo un ruidillo: el de otro corazón (¿mío, tuyo?) al callarse”.

Ya quisiera yo asomarme a la ventana para verte regresar de aquella iglesia que tanto te gustaba, con la primera flor hurtada a la primavera en tus manos. Ya quisiera yo volver a disponer de tu silencio cómplice para tapar nuestras travesuras. Ya quisiera reñirte por cruzar por donde no se debe, por trabajar demasiado, por no quejarte nunca del dolor o de la fatiga, o por no refugiarte covenientemente ni del frío, ni de la lluvia, ni del calor, que ninguno de ellos te espantaba. Tú, la que siempre escondía alguna brizna de caridad y de misericordia para obsequiar a los demás.

Para amortiguar mi pesar, aquellos tristísimos días de enero busqué el refugio en los que ya habían experimentado el dolor antes que yo, en los íntegros, en los valerosos, en los pacíficos, en los imperturbables. Y encontré cierto consuelo en aquellos versos que Ungaretti escribió bajo el nombre de Serenidad: “después de tanta niebla/ una a una se muestran las estrellas/ respiro el aire que me regala el color del cielo/ me reconozco imagen pasajera/ atrapado en un círculo inmortal”.

Dicen que cuando nos hacemos viejos de verdad, nuestra memoria se diluye como azúcar en agua caliente. El recuerdo de todo lo vivido se vuelve etéreo y vaporoso. Por despistados, un día nos olvidamos de respirar y nos quedamos dormidos para siempre. Tú, sin embargo, poseedora de una fuerza vital tan difícil de doblegar, seguro que nos reconocerás cuando volvamos a encontranos en el cielo. No me cabe la menor duda.

16 enero 2007

TURISMO MACABRO

IMAGEN: "BLUE DEAD" de CHRISTOF WITTWER

Las palabras y las acciones no existen hasta que alguien inventa el nombre adecuado para ellas. El concepto intangible abunda desde siempre en el limbo, perdido, gaseoso e insustancial. Flota libre y etéreo en el mundo filosófico de las ideas, y se encarna realmente en el lenguaje en el preciso instante donde el término es bautizado.
Este fenómeno acaba de ocurrir en la dinámica lengua de Shakespeare con la invención de la palabra “grief tourism”, algo así como turismo de duelo, de pesar, pero también turismo de morbo, una manera de viajar a las escenas donde ocurrieron tragedias o desastres. Corría el año 2002, cuando esta definición saltó a la palestra en los medios de comunicación británicos para describir un singular fenómeno: en la pequeña ciudad inglesa de Soham, tras resolverse el brutal asesinato de dos niñas (Holly Wells y Jessica Chapman) a manos de su monitor escolar, los visitantes empezaron a pulular como enjambre por calles y plazas portando presentes y flores.
Este lúgubre flujo no ha cesado desde entonces. Una situación similar fue vivida en los EEUU tras los trágicos atentados de las Torres Gemelas. Incluso allí pueden adquirirse hoy en día recuerdos de la hecatombe en los puestos instalados a lo largo y ancho de la llamada Zona Cero. Los chismosos establecen un precedente, el turismo de luto, iniciado al morir Lady Di junto a Dodi Al - Fayed en aquel desafortunado accidente de tráfico ocurrido en el parisino túnel de l´Alma.
Pues miren ustedes por donde (¡y yo sin enterarme) resulta que he estado practicando turismo macabro sin saberlo. Lo hice cuando inspeccioné las ruinas del campo de concentración de Treblinka en Polonia. Todavía mantengo vívido el recuerdo del silencio espectral, de la hierba alta sin segar y de las picaduras de los mosquitos.
Practiqué tanatoturismo en el cementerio parisino de Pére Lachaise, al tomarme una cerveza y al cantar “Light my Fire” sentado sobre la tumba de Jim Morrison.
Reincidí en Toledo y en Florencia, al visitar aterrorizado el Museo de las Torturas, sobrecogido ante tanta refinada maldad como la que el ser humano es capaz de desarrollar en las noches más tétricas de su alma.
Precisamente en la capital de la Toscana, derroché una mañana de verano copiando algunos epitafios de las lápidas en la Galleria dei Monumenti del Ochociento, donde conmovido descubrí el sepulcro de Aloysio Eustachio Polydori, médico, profesor de fisiología humana y medicina legal, y que no debemos confundir con John Polidori, el famoso médico y confidente de Lord Byron.
Queda pendiente para un futuro improbable alimentar mi morbo comiendo fresas ante el edificio Dakota de Nueva York, donde el enajenado Mark David Chapman puso fin a la vida de John Lennon. Anteriormente, en 1968, Roman Polanski había rodado en aquellas malditas estancias las escenas de “La semilla del diablo”.
Apuesto que, al igual que los turistas actuales recorren la clausurada prisión de Alcatraz o los despoblados gulags soviéticos en Siberia, algún día irán en peregrinación a la liquidada cárcel iraquí de Abu Ghraib o al abandonado macrocentro de detención de los islamistas radicales en Guantánamo. En Cuba, además podrían aprovechar por el mismo precio la visita y pasear por las prisiones castristas, cerradas definitivamente por la democracia que habrá de venir.
En España, de momento, ningún avispado ha establecido rutas de turismo de duelo, aunque cualquier agencia de viajes podría oportunista ponerlo de moda (ya saben cómo somos de ultramodernos por estos pagos). De esta manera, darse un garbeo por el lugar donde ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco se me antoja similar a la actual visita a la casa de Ana Frank en Amsterdam. Y el recorrido de Madrid por la ruta de los trenes de la muerte del 11 – M comenzaría a las 8.15 de la mañana, la misma hora en la que la bomba atómica arrasó Hiroshima el 25 de julio de 1945. ¿Tendría el mismo morbo una gira por el Valle de los Caídos que buscar el horror por los helados páramos de Paracuellos del Jarama? Y todas estas visitas serían muy útiles si sirvieran para enviar a la papelera de reciclaje a todos los que tratan de imponer su razón mediante la dialéctica de las pistolas y de las bombas.

13 enero 2007

LA LOURDITAS



Rafael Pérez Estrada. Poeta.

“El filósofo renacentista Alberto de Sicilia, en su tratado sobre las Insistencias Naturales, declaró que la substancia de los besos era análoga al polen de algunas mariposas”.
Un caballero pulcro, entre 70 y 75 años, vestido con una americana de pana planchada, aguarda su turno delante de mi puesto de atención al público. Como tejido para vestir, la pana está ahora mucho más socializada. Las chaquetas y los pantalones de pana gruesa, sobados y arrugados, antaño representaron la indumentaria de los campesinos. Más tarde, ciertos jóvenes progresistas sazonados con esmero en las cocinas del Mayo del 68, hicieron de la pana su marca de identidad. Pensaban que conjugaba los antagónicos polos popular e intelectual de su proyecto político. A día de hoy, cualquiera se viste con un traje de pana. Y si el terno está impecablemente planchado, nos transforma en individuos pulcramente homogéneos.
- Buenos días, vengo por lo de La Lourditas - me espetó.
No me atreví a preguntarle quién era La Lourditas. El caballero daba por supuesto que yo debería conocerla. Mientras miraba despistadamente a su alrededor, deslizó sobre mi mesa un formulario estándar, de esos que se cubren para solicitar una ayuda social del Ministerio.
- La Lourditas me dijo que era usted muy amable - y siguió pajareando con su mirada extraviada.
¿Me confundiría con otro compañero de una ventanilla diferente? Tecleé la clave numérica de la documentación y la pantalla del ordenador permaneció oscura durante unos instantes. ¿Quién era La Lourditas?; supongo que su esposa. ¿Cómo sería, rubia o morena, delgada como un junco o más bien rellenita y con un hablar sofocado? ¿Qué tal cocinaría La Lourditas? Seguro que prepara unos guisos caseros cojonudos. El caballero tiene buen aspecto, está limpio y aseado. Seguro que tiene detrás a una mujer juiciosa.
La impresora siseante depositó un folio sobre la bandeja. Se lo entregué a mi despistado usuario.
- ¿Todo correcto? - preguntó desganado.
- Todo correcto. Dele saludos a La Lourditas, de mi parte.
- Serán dados. Buenos días - giró sobre sus talones y silencioso fue a perderse por la puerta de salida a la calle. Posé un beso sobre la palma de mi mano y lo soplé al aire.

10 enero 2007

NO ES LO MISMO


No se trata de estar a un lado o de echarse a un lado, como dice la letra de la canción de Alejandro Sanz. Con demasiada frecuencia nos toca convivir con determinados hechos y circunstancias que parecen ser distintas, aunque en el fondo simulen ser lo mismo. Un ejemplo muy manido: a medida que la ciencia avanza, todo lo que creíamos conocer se relativiza y pasa a depender de la subjetividad del que opina. El que opina, se posiciona, e inmediatamente se granjea admiradores y detractores; y se echa a un lado.
Hace unos años, un cirujano japonés fue invitado a operar en un prestigioso hospital de París. Se trataba de un experto en intervenciones correctoras de varices esofágicas en pacientes cirróticos. Donde el Sol Naciente, las tasas de supervivencia y recuperación de este maestro oriental eran espectacularmente elevadas. Sin embargo, de la decena de pacientes franceses intervenidos por él no sobrevivió ninguno. “Es que los japoneses son diferentes” – alegaban por los pasillos del hospital sus colegas parisinos.
Observo la fotografía de un orfanato chino y me quedo perplejo al contemplar a medio centenar de infantes hacinados durmiendo la siesta plácidamente. La imagen encuadra sólo una parcela de lo que parece un gran dormitorio improvisado sobre colchonetas. Su paz contrasta con el bullicio vivido en algunas guarderías patrias a la hora de convencer a sus diminutos inquilinos para que echen una cabezadita. “Es que los chinitos son distintos” – se oye como excusa por ahí. ¿Se acuerdan de aquel reportaje sobre los hospicios de China que fue televisado en nuestro país y que tantas ampollas levantó? Se constata que las adopciones de niñas chinas se multiplicaron desde entonces en España.
Otro reportaje, al menos tan estremecedor como éste, acaba de emitirse por la BBC denunciando el tráfico de recién nacidos en Ucrania. Probablemente fueron secuestrados en las maternidades para abastecer el mercado internacional de células madre. Lo terrible de este caso es que no se trata de embriones, abortos o fetos con graves malformaciones incompatibles con la vida, sino de niños completamente sanos. Me acuerdo de Aldous Huxley:
“llorando todavía, los niños vestidos de caqui fueron cargados de nuevo en los carritos y retirados de la sala, dejando tras de sí un olor a leche agria y un agradable silencio”.
Un Mundo Feliz
En la investigación biomédica no es lo mismo cuál es el origen de las células madre. Existen unas procedentes de las primeras etapas del desarrollo embrionario. Los científicos que trabajan en esta línea prefieren los embriones de 7 semanas, porque células de estadíos más precoces (por ejemplo los blastocistos) con demasiada frecuencia producen tumores. Existen otras vías de investigación abiertas, como por ejemplo las que emplean células madre derivadas de tejidos humanos adultos o las extraídas del líquido amniótico mediante amniocentesis. Su manipulación presenta menos dilemas éticos. No es lo mismo.
Mientras muchas parejas luchan para conseguir la anhelada gestación, en el mundo abortan al año 35 de cada 1000 mujeres con edades comprendidas entre 15 y 44 años. De cada 100 gestaciones que se producen en este planeta nacen 63 niños vivos, 15 constituyen abortos espontáneos o partos en los que el bebé nace muerto y 22 terminan en interrupciones voluntarias del embarazo. Los datos españoles del 2005 son elocuentes: 91600 abortos inducidos (2525 de ellos en Galicia). El 88% se practicaron en el ámbito extrahospitalario privado. Existe también otra cara de la moneda, pues 70000 mujeres pierden la vida anualmente al abortar en condiciones inapropiadas. Al final, como siempre, la luz de la sabiduría se nos sigue ocultando y todo queda sumergido en la profunda penumbra de los dilemas éticos: ¿es mejor salvar a un embrión o curar a un enfermo de Parkinson? No es lo mismo. La vida no es sencilla, pues todos la complicamos al vivirla.

LA ASIGNATURA PENDIENTE


¿Me disculpará José Luis Garci por parafrasear el título de su primer largometraje, visionado en 1977 en las pantallas cinematográficas de la España de la transición? Yo voy a referirme a otra asignatura pendiente, la aceptación de la homosexualidad, especialmente en determinadas sociedades modernas.

Y es que termino de leer un interesante artículo de la antropóloga y feminista mexicana Marta Lamas, en el que sintetiza el estado actual de las uniones homosexuales en América Latina. Aporta datos sobre su propio país, donde las llamadas “sociedades de convivencia” acaban de ser aprobadas por la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Se reconoce así el derecho de dos o más personas físicas a vivir en un lugar común, con voluntad de permanencia y ayuda mutua, pudiendo además beneficiarse entre sí de la sucesión y de la tutela. México se ha convertido en el tercer país latinoamericano en aceptar (en un Estado o ciudad) la unión civil de personas del mismo sexo, por detrás de Argentina (la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo hizo en el 2002) y de Brasil (en el 2004, el estado de Río Grande do Sul). En este recién finalizado 2006, el Tribunal Supremo de Justicia brasileño ha reconocido que las relaciones estables de personas del mismo sexo constituyen una pareja de facto, debiendo ser tratadas a todas luces como un matrimonio convencional, incluso por la propia Seguridad Social estatal.

Estos ejemplos han sido imitados por otros países hispanos como Chile, Uruguay, Colombia y Costa Rica, con legislaciones específicas algunas aún en proceso de tramitación. Aquí finalizaría, por el momento, el listado del progresismo. Revisando diversas informaciones sobre el tema, la mayoría de los expertos atribuyen las causas de la homofobia en América Latina al profundo arraigo del catolicismo entre amplios sectores de la sociedad y a un machismo tradicionalmente recalcitrante, que todavía hoy contempla como inaceptables los derechos de mujeres y homosexuales.

Pero, ¿qué ocurre en la Cuba castrista o en la Venezuela bolivariana, por poner dos ejemplos de naciones dirigidas por gobiernos de izquierda? En el caso cubano, la homosexualidad sigue considerándose una “zona de silencio” en la prensa estatal. Resulta sorprendente que el diario “Juventud Rebelde” (el segundo más leído en la isla) publicase este agosto pasado la historia de unos padres arrepentidos por haber rechazado a su hijo gay. Fue en ese mismo periódico en el que, a finales de los años 90, se publicaron unos reportajes sobre la prostitución en Cuba, tema que desde entonces ha regresado al ostracismo más profundo. ¿Volverá a ser el helado de fresa y chocolate el preferido en El Copelia? La represión homosexual en Cuba ocurre de dos maneras: la políticamente incorrecta, es decir la persecución del individuo por sus tendencias sexuales (mediante la reeducación en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción – UMAP -, las condenas de cárcel – la famosa prisión del Cayo Diego Pérez -, las redadas, las vejaciones y las expulsiones) y la políticamente correcta (la represión entre los propios homosexuales, distinguiendo entre afines y contrarios a la revolución). Mientras el Che era un homófono de tomo y lomo, Fidel fue más tolerante al permitir ciertos refugios culturales oficiales (“nidos de locas”), como La Casa de las Américas, el ICAIC o el Ballet Nacional.
En 1934, el todopoderoso Adolf Hitler ordenó la muerte de su amigo homosexual Ernst Roehm y de sus seguidores. Entre los bárbaros ejecutores de las Tropas de Asalto nazis destacó entonces algún reconocido dirigente gay. Llegados a este punto resultaría injusto no señalar que desde la reforma penal de 1997, la legislación cubana no incluye regulaciones de corte homofóbico, si bien tampoco existen organizaciones organizadas de gays y lesbianas, ni movimientos en defensa de los derechos humanos de estos ciudadanos.

En Venezuela se desarrolla la historia de Juan Ramón Merentes, candidato a diputado para la Asamblea Nacional en el 2005. Se trata del coordinador general de la Unión Afirmativa de Venezuela, asociación civil sin ánimo de lucro, creada para dar a conocer los pactos internacionales de protección de homosexuales, bisexuales y transexuales. Estos ciudadanos defienden además su reconocimiento jurídico y social. En octubre de 2003, el propio Merentes introdujo un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia para obtener el reconocimiento de las parejas del mismo sexo a la hora de contraer matrimonio, tener hijos y heredar. El recurso se aceptó en diciembre de 2004, pero todavía no existe el dictamen legislativo definitivo. Parece ser que si la Constitución venezolana ratifica un pacto internacional, su cumplimiento ha de ser inmediato. Por lo tanto, resulta un tanto esquizofrénico apoyar tratados para luego no cumplirlos.
Me soplaN al oído que la Venezuela chavista se ha adherido a la Carta Andina para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos (incluyendo los de las personas homosexuales ¿NO?). Finalizmos aquí recordando la admirable interpretación que Javier Bardem hizo del represaliado escritor cubano Reinaldo Arenas, tanto más valiosa por proceder de un actor originario de una conocida familia comunista, y que como protesta contra toda forma de totalitarismo e intolerancia, se metió en la piel de un maricón repudiado hasta en su infortunado exilio.