CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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21 junio 2012

ANIS DEL MONO





Entre otras muchas cualidades, Badalona es famosa por albergar la sede del prestigioso Club Joventut de Baloncesto, más familiarmente conocido como La Penya, y las centenarias destilerías de Anís del Mono. Respecto a esta segunda circunstancia, los partidarios y los detractores de una peculiar teoría se reparten más o menos al 50%.

Si ustedes observan con detenimiento la etiqueta de esta bebida podrán observar un primate con una particular fisonomía humanoide, los unos sostienen que para ridiculizar la teoría de la evolución de Charles Darwin, los otros, al contrario, que para ensalzarla pues el dibujo del mono en cuestión sostiene en sus manos un pergamino que reza “es el mejor; la ciencia lo dijo y yo no miento”. Sea como fuere, es verdad que el primate tiene un rostro en el que podrían adivinarse los rasgos del autor de “El Origen de las especies”.

En el siglo XIX dio comienzo un debate (que todavía continúa) entre los creacionistas defensores del origen divino de la especie humano, y los evolucionistas, día a día recopilando pruebas que demuestren la relación parental entre simios y humanos. A su favor cuentan que en los últimos años la genética ha aportado evidencias definitivas que algunos estudiosos del pasado ya intuyeron a partir de la mera observación de los fósiles y los esqueletos de los primates.

El paradójico Aloysius me acaba de remitir una información referente a las últimas publicaciones que han visto la luz en la página web de la “Fundación para la Razón y la Ciencia”, promovida por el científico Richard Dawkins, donde se explica cómo las comunidades de Homo erectus subsistieron en su época tal y como lo hacen en la actualidad los babuinos (papio hamadryas), en un trabajo firmado por Larissa Swedell y Thomas Plummer, del Queens College de la Universidad de Nueva York. Parece ser que la influencia del medio ambiente resultó transcendental, pues en ambos casos estas especies tuvieron que adaptarse a unas condiciones de extrema sequía.

Los babuinos sagrados egipcios ocupan en la actualidad un territorio que se extiende desde el Cuerno de África hasta la Península Arábiga. Organizan sus existencia en cuatros grupos o estratos. La tropa está formada por un centenar de ejemplares que de noche duermen juntos como guardia disuasoria ante los depredadores, y durante el día se dividen en grupos más reducidos, tratando de acceder al escaso forraje en aquellos pagos. El grupo más pequeño está formado por un macho adulto o por varias hembras al cuidado de sus crías. Estas unidades familiares suelen asociarse en clanes con estrechos vínculos familiares. Finalmente, varios clanes se reúnen en una banda que comparte un territorio común. ¿Les suena a ustedes algo de todo esto?

Los cambios climáticos ocurridos hace millones de años, en plena etapa evolutiva del Homo erectus, favorecieron la aparición de grupos aislados que durante el día se procuraban el sustento, y de otros grupos mayoritarios, encargados de la defensa y la seguridad nocturnas. En los grupos limitados, a cambio de la protección, los machos obtuvieron una posición predominante para asegurar la perpetuación de la especie. A su vez, las hembras mayores, ineficaces para la reproducción, desempeñaron un papel primordial en la vigilancia de las crías.

La ciencia lo dice… y yo no miento.


17 junio 2012

PAPEL




Trepando loma arriba, la camioneta detuvo el traqueteo frente a la finca de Doña Joaquina, en plena mancha de una sombra que a aquella hora medraba entre dos acacias rojas, preñadas de flores. El patrón se bajó resoplando, con el cigarro en peligroso equilibrio entre sus labios resecos. Aunque todavía era temprano el calor ya comenzaba a apretar. De la trasera saltaron dos mulatos macilentos, como activados por un resorte.

Doña Joaquina, bata y rulos, saludó al patrón con un poco amistoso – menos mal, que ya eran horas – e hizo chirriar para los peones la vieja cancilla de la entrada. Los chicos descargaron el género: un lavabo, un espejo, tres sacos de cemento cola, una bañera con patas doradas, que por instante centellearon al sol antes de apagarse definitivamente, y un retrete completo, con su cisterna.

Doña Joaquina, que había pasado dos meses durmiendo ininterrumpidamente un sueño poliédrico, dicen los vecinos que por la picadura de un insecto tornasolado, no parecía tan fiera como la pintaban. Cuando se enteró por el teléfono, por fin, que le traían el encargo para su nuevo cuarto de baño, desde primera hora de la mañana mantuvo fresca una jarra de limonada para obsequiar a los obreros.

Los mulatos depositaron la mercancía en el centro del patio. Entraron en la  cocina en fila india tras el patrón, que se sacudía de la pechera la ceniza del cigarro. Doña Joaquina repartió vasos y servilletas, sirviendo generosos chorros de limonada con una jarra de vidrio amarillo.

En plena cháchara, cuando más distraídos todos estaban, la perra ladró tres veces y entonces escucharon una vocecita infantil que chillaba:

-      - Papel… Papel… ¡Papeeeeeel!…

La negrita de la esquina, espeso enredo de rizos y cintas de colores, con las braguitas bajadas y los pies colgando en el aire había decidido estrenar el flamante váter de Doña Joaquina.

16 junio 2012

NÉMESIS



Uno comienza a desnudarse por este orden: la chaqueta, que deja en el colgador; después, la camisa, y se pasa la mano por el torso desnudo, como si quisiera alisarlo; a continuación, los pantalones, que dobla cuidadosamente por las costuras y los deposita en el respaldo de la silla, evitando que el ruido de las monedas se esparza por los suelos. Por último los zapatos: primero los cordones; segundo, con la puntera pisa los talones y ya está descalzo. Los calcetines son gris marengo y no tienen agujeros, de pura casualidad. La enfermera le da una bata de hospital, cerrada por delante y abierta por detrás, atuendo ridículo que le deja con el culo al aire, mejor hubiera sido un poncho de algodón.

Le ayudan a acostarse en el banco, como a los cerdos en el matadero: delante, más para adelante, un poco más, bien, procure no moverse, sujete este timbre, la prueba va a durar unos 20 minutos, no se alarme por el ruido. Trata de concentrarse en la claridad lechosa que desprende el techo translúcido mientras el campo magnético va alineando los átomos de hidrógeno del agua de su cuerpo, tú aquí, tú allí, sus núcleos atómicos resuenan y piensa que peor hubiera sido si le doliera la cabeza y los médicos tuvieran que buscar un tumor dentro de su sesera.

Comienza el concierto, crujidos, música electrónica industrial. La sección rítmica se escucha lejana, al fondo de la habitación donde reposa inmóvil prisionero en un grande anillo metálico. Un pie invisible parece pisar un chaston, insistentemente. Para espantar el nerviosismo se concentra en la marca del aparato, con sus letras trata de construir otras palabras: meses, y le sobran letras, semen, y le siguen sobrando, Némesis y ya no le sobran, aquella diosa que escapó de Zeus transformándose en diversos animales, hasta que el cisne pilló a la oca y engendró a Helena de Troya, y él, inmóvil como un cadáver magnético, y entonces comienza a picarle rabiosamente una mejilla y no puede rascarse, y el picor se hace más intenso, y trata de concentrarse en otras cosas para que se le pase, y entonces se le duerme la planta de un pie y percibe un cosquilleo extraño en los confines de su cuerpo. Sus átomos continúan imantándose y enviando la información a otra parte de la máquina que los traduce en imágenes digitales, según la transformada de Fourier discreta, y tiene ganas de voltear la cabeza para comprobar si la enfermera sigue estando allí y si sus ojos son del color de la miel, como los de Helena de Troya.

Las letras plateadas han dejado de brillar, si es que lo hicieron alguna vez, y entre los acordes del ruido cree descubrir fragmentos sintéticos de SPK, así llamados en honor del Colectivo Socialista de Pacientes, médicos y medicina son los enemigos y el capitalismo una enfermedad, y quisiera estar de nuevo en Heidelberg comiendo cerezas, o en Copenhague olfateando el mar una tarde de verano.


Termina el concierto con una fanfarria chirriante, pero el chaston continua, machacón, obstinado, mientras de nuevo se restaura el orden en los campos magnéticos.

Uno comienza a vestirse por este orden: primero, los pantalones, que se estremecen al contactar la piel con el popelín, después, la camisa, y le pasa la mano por encima, para alisarle las arrugas, a continuación los zapatos, y entrelaza los cordones para que no se desaten. Por último, la chaqueta, que alguien había colgado en la parte alta de la puerta. El resultado en siete días, a la espera de la ortodoxia de los órganos y tejidos corporales.

Un joven con los brazos tatuados aguarda su turno, apoyado en unas muletas. Alguien le ha vestido con una bata de hospital, cerrada por delante y abierta por detrás, ropaje grotesco que le deja con el culo al aire, mejor le hubieran dado un poncho de algodón. Él, sin mirarme, está pensando lo mismo. En breves instantes comenzará en su honor otro concierto nuclear.

13 junio 2012

1, 2, 3... CLONANDO, CLONANDO



Confieso que la clonación de la oveja Dolly me provocó grande estupor; desde entonces he escrito diversas divagaciones sobre el tema. En una de ellas, me manifesté favorable a la clonación de los linces y de los mamuts, en el primero de los casos para salvar a un felino actualmente en vías de extinción, hágase extensivo este ejemplo para todas las demás especies en similares circunstancias, y en el segundo de ellos, precisamente para intentar la recuperación de aquellos gigantescos paquidermos extinguidos hace más o menos 3000 años, si bien existen serias dudas sobre la capacidad técnica para conseguir semejante hazaña y sobre la oportunidad ética de resucitar a un animal cuyo hábitat también ha desaparecido, convirtiéndolo en una sofisticada atracción de feria. Como los dinosaurios de “Parque Jurásico” (Steven Spielberg, 1993), más o menos.

A finales del pasado siglo XX, me cautivó la lectura de “Vuelta al Edén. Más allá de la clonación en un mundo feliz” (Editorial Taurus), el polémico libro de Lee M. Silver, Catedrático de Biología Molecular de la prestigiosa Universidad de Princeton (Nueva Jersey, EEUU). Me fascinó especialmente el concepto de reprogenética, la posibilidad de “diseñar la vida de formas que eran inimaginables hasta hace pocos años”. 

El Dr. Silver opinaba que en un futuro no muy lejano la manipulación genética será inevitable e imposible de controlar por los gobiernos ni la sociedad, ni siquiera por los científicos que la hayan empleado. Fascinante y perturbador a la vez. Algunos padres, con suficiente poder económico, podrían dotar a sus descendientes con una estructura genética que les hiciera inmunes a múltiples enfermedad infecciosas actuales, al cáncer, al asma o a la diabetes, por ejemplo, pero también para que fueran más inteligentes, más fuertes y mejores deportistas. 

Serían humanos enriquecidos genéticamente, una especie diferente del actual homo sapiens. En la gran pantalla, la película “Gattaca” (Andrew Niccol, 1997) se basaba en una línea argumental de semejantes características.

En junio de 2003, el controvertido filósofo utilitarista Peter Singer, en su día punta de lanza del movimiento que exige un trato ortodoxo para los animales, se manifestó favorable a la modificación genética en aras de conseguir la felicidad del ser humano. Teniendo en el punto de mira tal anhelo ancestral, la procura de la felicidad, me asaltan serias dudas sobre la ética de la clonación de un hombre de Neandertal, tal y como han propuestos algunos investigadores.

En 2010, científicos alemanes del Instituto Max Planck consiguieron secuenciar el genoma de estos homínidos, empleando de fragmentos de su ADN recuperados a partir de huesos encontrados en Croacia, con una antigüedad de 38000 años. En teoría, sería más fácil clonar a uno de ellos que a un mamut, pues este embrión de Neandertal podría desarrollarse perfectamente dentro del útero alquilado a su madre Homo sapiens.

Y ahora piensen por un momento; aunque tal hazaña científica fuera posible, ¿cómo afrontaría ese ser un mundo completamente distinto al que en su día fue habitado por sus semejantes? ¿Podría sobrevivir él o ella a nuestras enfermedades actuales? Sostiene Aloysius que sería inmoral y cruel experimentar así para generar tamaña infelicidad. 

10 junio 2012

MEDICINA PSICODÉLICA



"Brainbow hippocampus"
Tamily A. Weissman
Nature 450, 56-62 (1 November 2007)


Algunos de mi quinta, aunque por juventud no disfrutamos en directo del apogeo de la cultura psicodélica, hemos escuchado hasta la saciedad el “Norwegian Wood (This bird has flown)” de The Beatles, incluido en el fabuloso “Rubber Soul” junto con “Michelle”, una de mis favoritas, la discografía completa de The Doors y los primeros álbumes de Pink Floyd, cuando todavía funcionaba la dinamo del malogrado ingenio de Syd Barrett. 

Engañamos nuestras miradas recreándonos en los colores del arte psicodélico, caleidoscópicos, fractales, fosfénicos, orientales, y leímos algunas páginas de “Las puertas de la percepción” de Aldous Huxley, el de “Un mundo feliz”, ese que tanto nos hace falta ahora.

La medicina psicodélica se inició con el descubrimiento de la dietilamina del ácido lisérgico, más popularmente conocida como LSD. Ocurrió en 1938 en los laboratorios Sandoz de Basilea, fruto del trabajo del químico Albert Hoffmann; como otros hallazgos ocurridos en la historia de la medicina, el propio investigador descubrió los efectos de esta droga, después de modificarse accidentalmente una muestra en su laboratorio. Tras probar el fármaco, la experiencia repleta de alucinaciones fue aterradora y espectacular, relatada por el propio Hoffmann con todo lujo de detalles. 

Durante las décadas de los 50 y 60 se investigaron los posibles usos terapéuticos del LSD en terapia psicoanalítica, como tratamiento del alcoholismo e incluso como analgésico para enfermos terminales de cáncer.

Aunque el término psicodélico se debe al psiquiatra británico Humphry Osmond, que se refirió así a este tipo de sustancias en una carta escrita al mismísimo Aldous Huxley, la figura de Timothy Leary y su encarnizada defensa del uso lúdico de esta droga dio origen a todo un fenómeno contracultural. Sostiene el malicioso Aloysius que en 1953, el Dr. Osmond le había proporcionado a Huxley varias dosis de mescalina (alcaloide del peyote), y que de aquel colocón nació la inspiración para escribir “Las puertas de la percepción”.

Sea como fuere, las drogas psicodélicas han tenido mala prensa, a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ratificó en 1971 el uso de algunas de ellas con finalidades científicas y médicas. En 2010, el Dr. Franz Vollenweider y otros investigadores de la Unidad de Neuropsicofarmacología del Hospital Psiquiátrico Universitario de Zurich, propusieron retomar el uso de sustancias psicotrópicas como el LSD, la ketamina o la psilocibina para el tratamiento de ciertos tipos de depresión, trastornos compulsivos y malestar crónico.

La todopoderosa Food and Drug Administration (FDA) de EEUU aprobó el empleo de psilocibina en el tratamiento de pacientes en fase terminal, para aliviar el sufrimiento psicológico causado ante la proximidad de la muerte. También se comenzó a usar la ibogaina como catalizador y se retomaron las investigaciones con LSD para el tratamiento del alcoholismo por un grupo de investigadores noruegos, una vía terapéutica abandonada entre 1966 y 1970.

Con una finalidad ansiolítica y a enfermos terminales de cáncer, prestigiosos centros médicos les están administrando diferentes sustancias de este tipo (incluso MDMA o éxtasis) para paliar la depresión y la angustia de aquellos prójimos que se encuentran a un paso de la muerte.

01 junio 2012

LATIDOS


Después de tantos años de silencio, Keith recibió un escueto mensaje en su correo electrónico:

- Siempre te he llevado en mi corazón. Te quiero. Flack.

Y entonces pensó dubitativamente:

- Espero que haya sido en el nódulo sinusal, donde nacen los latidos...







27 mayo 2012

FOTOMATÓN SANITARIO




"Boceto para mi primer fotomatón" de Emilio Cendón


Podríamos decir que mi generación se fascinó por el fotomatón, un apelativo tal vez cacofónico pero adecuado para designar a un tipo de retrato fotográfico barato, inmediato, tosco, pero repleto de encanto.

En la taquillera “Amelie” (Jean-Pierre Jeunet 2001) el fotomatón proporcionó suficiente juego argumental. Que levante la mano el que nunca se ha sentado en una de esas cajas mágicas para sacarse una fotografía urgente para un carnet, para certificar el amor por una novieta o para rubricar con increíbles muecas la camaradería con los colegas.

Otros prefieren hablar de retratos robot, que para gustos hay colores. Con el debido respeto, a veces recurro a la parábola del fotomatón para explicar algunas cuestiones en la consulta, por ejemplo, de la diabetes. La glucemia en ayunas, obtenida a partir de un simple pinchazo en el pulpejo del dedo, es el retrato fotomatón de la enfermedad, su retrato robot cotidiano. Sin embargo, para ser más precisos, necesitamos conocer de vez en cuando el valor de la hemoglobina glicosilada, más que foto la película del control de la glucosa en la sangre del paciente durante las últimas semanas.

Hoy voy a tomarme una licencia más, comentando el retrato robot de la sanidad española, de su fotomatón, aprovechando la reciente publicación de las “Estadísticas Mundiales Sanitarias 2012” por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más concretamente, cotejando los datos de España respecto a nuestro entorno europeo, observamos que el número de médicos es muy superior en nuestro país, casi 40 por cada 100000 habitantes, frente a los poco más de 30 en Europa. Los especialistas responsabilizan de estas cifras a la división existente dentro de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) entre Atención Primaria y Especializada. 

Excepto en Anestesia y Pediatría, nos encontramos también por encima de la media europea de médicos especialistas. Además, los expertos alertan de la baja concertación con los hospitales privados, que dilata más nuestras listas de espera.

Al contrario que en el caso de los facultativos, existe en España un déficit de personal de enfermería y demás trabajadores sanitarios, de camas hospitalarias y psiquiátricas, así como de unidades de radioterapia.

No ganamos Eurovisión desde hace décadas (este año tampoco), pero sin embargo somos Campeones de Europa en fútbol, baloncesto, diabetes, sobrepeso y en el número de pacientes que acuden a las consultas del médico cada año, el doble de ocasiones que la media europea.

Finalmente, los hospitales para crónicos siguen siendo nuestra asignatura pendiente, más si cabe en una población tendente al envejecimiento por culpa de la baja tasa de natalidad y de la longevidad de nuestros paisanos, especialmente de las mujeres. Los expertos recomiendan apostar por la cirugía sin ingreso y por la hospitalización a domicilio. Si nuestros gestores sanitarios no toman cumplida nota, el retrato robot, o de fotomatón, como usted guste, va a seguir quedando difuso y nada decoroso.

20 mayo 2012

PIGMALIÓN EL NAVEGANTE



"Pigmalión y Galatea" Giulio Bargellini


¿Sabes Galatea?
Llegas demasiado tarde.
Mi nave ha zarpado.
El temporal oculta cabos y bahías.
No ha dejado coordenadas
ni atisbos en las cartas marinas.

Sus bodegas custodian una carga fabulosa,
fardos repletos del ingrávido tiempo:
pasado que no supe vivir,
presente que apura el existir,
tatuado por el deber, voluntario en el cumplir,
pero también esos días que han de venir,
flagelo del viento, puñal de la brisa,
si lo permite el futuro, relojero de la vida.

Mientras tú, 
en las noches de insomnio tienes prisa,
de regalarle al tiempo tus caricias, 
tus razones, tu risa,
por saciarte el útero 
con leche materna y nanas de nodriza.

Serán tus goces tortura,
tus secretos desventura,
colmarás de sal y dolor mi trastornada herida.

Porque he llegado tarde,
el marfil aguarda del cincel el lamento
que le de fulgor a mi propia vida.


17 mayo 2012

DE BUENOS Y MALOS



"Il mio cuore"



Sostiene Aloysius que incluso el mundo de la salud no puede abstraerse del maniqueísmo imperante en nuestra sociedad, donde sólo existe lo bueno y lo malo, lo blanco o lo negro, quedando fuera el término medio y la amplia gama de los grises.

Hasta hace pocos años, a los pacientes que tenían el colesterol elevado se les desaconsejaba consumir pescado azul y frutos secos. Más tarde quedó demostrado mediante curiosos argumentos epidemiológicos que esta teoría estaba errada. Hizo falta estudiar la dieta de los esquimales o experimentar con la de unas monjas de clausura, voluntariamente alimentadas durante varios meses a base de aceite de oliva y jamón de pata negra de calidad extra superior.

El pescado azul, por su riqueza en ácidos grasos omega 3, tan de moda en la actualidad que incluso son incorporados a productos lácteos, cereales y galletas, o los frutos secos, especialmente las nueces por su elevado contenido en antioxidantes, son las estrellas de moda en el rutilante universo nutricional.

Gracias a los antioxidantes, el otrora tan denostado café protagoniza un potente alegato patrocinado por el Centro de Información Café y Salud (www.cicas.es), la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Y qué decir del resveratrol, presente en el vino tinto.

Respecto al colesterol, con frecuencia escuchamos hablar de un colesterol bueno, transportado en nuestra sangre unido a las lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), con efectos supuestamente protectores en niveles cardíaco y arterial, y de su antítesis, el colesterol malo, ligado a proteínas específicas de baja densidad (LDL-C), cuyo incremento plasmático representa una alerta de riesgo cardiovascular.

Pues, bien, la edición on line de la prestigiosa revista científica “The Lancet” acaba de publicar los resultados de un trabajo dirigido por el Dr. Sekar Kathiresan y su equipo del Hospital General de Massachusetts.

Estos investigadores han detectado que individuos con una predisposición genética a la hora de presentar concentraciones elevadas de HDL-C en su sangre no tienen menor riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Este hallazgo pone en entredicho los hallazgos de una amplia serie de estudios previos de tipo observacional.

Sin embargo, aquellos sujetos con una predisposición genética para tener concentraciones elevadas de LDL-C en su plasma sí presentaron un riesgo mayor de sufrir un infarto, como ya se venía advirtiendo desde hace tiempo.

Como en otras ocasiones, se abre una puerta para la investigación; de momento, la teoría de la relatividad nos advierte que no todo lo bueno es tan bueno, aunque respecto al mal parece haber más consenso. Ya lo advertía Terencio: “cuando un mal se puede evitar es necedad aceptarlo”.





16 mayo 2012

PHILIP CATHERINE EN EL LATINO



Mitad de mayo. La noche poco a poco va envolviendo la ciudad con un manto cálido que se anticipa al verano. Invita a disfrutar de las terrazas, nuestros balcones y escaparates urbanos ourensanos. Miro el reloj: 22.30 horas, justo a tiempo. Me adentro en el Café Latino y apenas se divisan sitios vacíos. Busco refugio en el fondo del local, de pie, apoyado en una mesa elevada cercana al despacho y camerino.

Los músicos se retrasan unos minutos, como debe ser. Philip Catherine aparece vestido de negro, despeinado, con el aspecto de un despistado profesor de conservatorio de provincias. Lejos queda aquel joven guitarrista que acompañó a Stéphane Grappelli y a Dexter Gordon con tan sólo 18 años, o al miembro de Focus, a mediados de los 70. Aún recuerdo aquel doble album de 1972, con un retrato en sepia de Thijs van Leer en la portada, tocando la flauta travesera, que me abrió las puertas al universo sonoro del rock "progresivo"...


La banda que le acompaña aparenta frescura: Phil Wilkinson, un organista británico afincado en España, que se irá revelando como un genial virtuoso, y Esteve Pi, el eficiente batería de Falset (Tarragona), 37 año pero con un amplio curriculum profesional sobre sus espaldas.






La noche prometía. Philip Catherine tomó el micro y anunció un concierto encadenado a la música de Cole Porter. Poco a poco, iría desgranando una colección de gemas repletas de belleza e introspección. Me quedé con dos, mis favoritas: "Every time we say goodbye" y "So in love". El delicado sonido del Hammond contribuye a condensar la magia de esta noche.


El Amor estuvo presente, en todo momento. El cariño mercenario de "Love for sale", extraído del musical "The New Yorkers" (1930), donde una prostituta cantaba aquello de "Old love, new love, but true love"....


En "You do something for me", número principal de otro musical, "Fifty Million Frenchmen" (1929), las cuerdas de la guitarra Gibson cedieron amablemente su protagonismo al aterciopelado teclado de Wilkinson. "Let´s do it, let´s fall in love", empleada por Woody Allen para la banda sonora de "Midnight in Paris", con su tenue vaivén melódico es una invitación a bailar, pero estoy sin pareja y hay que mantener los modales. Cierro los ojos y acude a mi memoria la imagen de Ella Fitzgerald cantando esta canción... ¡qué maravilla!


Una pequeña dosis de swing estuvo presente en "You´d be so nice to come home to". Y como guinda del pastel, el veterano guitarrista nos obsequió con "So what", uno de los monumentos sonoros compuestos por Gil Evans para el "Kind of Blue" de Miles Davis (1959), la más que justificada infidelidad al distinguido Cole Porter, toda una delicadeza por parte del buen Philip. Tan sólo un pequeño reproche: algunos hubiéramos preferido este tema en lugar del bis que puso el punto final al concierto. 


Situado en las antípodas de la habitual egolatría característica de algunas figuras del jazz, Philip Catherine y su banda se mostraron en todo momento afables y condescendientes con el público. Hubo, según los eruditos, comunión.

De los grandes guitarristas contemporáneo de jazz, tan solo queda por venir al Café Latino a Pat Metheny... y a Biréli Lagrène. Todo se andará.

11 mayo 2012

LUZ ZODIACAL




En las noches sin luna,
mi vida es tuya, ama laminar.

Tras el crepúsculo,
antes del alba,
planto mi sombrajo
acechando
vestigios tuyos:
leves deflagraciones,
el milímetro de un sueño,
un sutil resplandor
o una brizna de piedad...

Quizás… algo… Nada.

Hurgo en el cieno helado,
con las garras que no tengo.

Mientras,
mis venas se han rasgado,
arambel del silencio escuálido,
el chillido mudo de una noche sin luna.

Pero no sangro…


05 mayo 2012

CIRUGÍA DIABÉTICA



Retrato de Daniel Lambert (1770 - 1809)

Si apenas hace unos años, mientras el incorruptible Aloysius y un servidor de usted compartían pupitre en la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela estudiando la enfermedad entonces conocida como diabetes, eso sí, fragmentada en diversas asignaturas médicas y quirúrgicas, el espabilado de turno nos hubiera asegurado que esta patología podría llegar a curarse mediante cirugía, a buen seguro que nuestras sonoras carcajadas se hubieran escuchado en el Obradoiro.

Pero el tiempo ha ido transcurriendo, sosegado e inexorable. Nos encontramos en los albores del siglo XXI y la medicina nos depara (y nos deparará) ilusionantes sorpresas. Vamos a centrarnos en un tipo de diabetes, la tipo 2, antes denominada diabetes no-insulino-dependiente, aunque realmente muchos de estos pacientes necesiten dosis de dicha medicación para el control de su enfermedad.

Grosso modo, se trata de un trastorno metabólico en el que se encuentran implicados, en diferente medida, la resistencia celular a la insulina y la deficiente secreción pancreática de esta hormona. La genética y los antecedentes familiares, una vida sedentaria, dietas inadecuada, la obesidad (especialmente el incremento del perímetro abdominal) y la diabetes gestacional previa son factores de riesgo que influyen en su desarrollo. El 90% de los diabéticos conocidos padecen este tipo de diabetes.

Hace un cierto tiempo, los cirujanos especializados en cirugía bariátrica que operaban a enfermos con obesidad mórbida y diabetes tipo 2, observaron que la reducción de peso y los cambios anatómicos producidos tras la cirugía en estos pacientes mejoraba el control de su síndrome metabólico, que en algunas ocasiones incluso llegaba a remitir por completo.

La prestigiosa The New England Journal of Medicine acaba de publicar los resultados de dos trabajados diseñados de forma rigurosa para determinar el papel de la cirugía bariátrica en el tratamiento de la diabetes tipo 2. Realizados en la Universidad Católica de Roma y en la Clínica de Cleveland, sus resultados parecen optimistas. Pero, para no crear falsas expectativas a los enfermos todavía son necesarios más estudios, con series más largas de pacientes y períodos de seguimiento prolongados. Quedaría por demostrar el efecto de esta cirugía en enfermos con grados menores de obesidad así como el tipo de paciente que mayores beneficios obtendría con esta terapia. 

La brecha parece abierta. Nos instalamos en la esperanza.

03 mayo 2012

VIRXILIO



¿Qué se puede hacer en Ourense una tarde de 2 de mayo? El cielo amenaza la eventual lluvia que podría deslucir la jornada de mañana, A Festa dos Maios.

Huyendo de la llovizna me refugio bajo los soportales de nuestra particular Praza Maior y me detengo delante del Centro Social Novacaixagalicia. La antológica de Virxilio, 1950 – 2009. ¿Por qué no?
Paso delante del mostrador donde descansa una pila de catálogos. Los ignoro y no me arrepiento. Me sumerjo en la exposición libre de prejuicios.

En una vitrina central se muestran varios libros, Uxio Novoneyra, Santiago Lamas, Martín de Riquer, Francisco Yndurain…, diversas editoriales, Prensa Española, con dibujos de buhos, carabelas y la loba de Roma, con la cabeza volteada hacia la cola y la ofrenda de sus mamas suspendida de su abdomen, Xunta de Galicia, con la serie de Cuadernos del Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades, Libros de Frouma, Edicións do Castro… Estas publicaciones fueron honradas por el Virxilio ilustrador, plenas de colorido y con pulcros y sencillos dibujos.

De las paredes penden cuadros, con texturas físicas que se expanden desde el lienzo varios milímetros hacia delante: bordados y decoraciones barrocas, bigotes y mentones, cejas y labios, flores y pámpanos, racimos de orondas uvas tintas, cada cual con su reflejo, apenas un punto de la luz mortecina procedente del sol que las madura, un rey de copas, rex anfitrión de todos los mortales, pescados de afiladas dentaduras, pescadillas o merluzas, aves y pájaros, de nuevo el buho de la sabiduría tan presente también en la obra de Quessada, otro genial ourensano, homenaje a la erudición de la que un día fue Atenas de Galicia y que nunca más lo será…, cestos, mesas y canastos y mujeres, con senos y pezones circulares que se insinúan planos bajo pomposos ropajes.

La andadura artística se inicia en la década de los 50, con acuarelas y tintas chinas que comienzan a escaparse del rigor marcado por la formación académica, bodegones con aves muertas, ejecutadas con la destreza de los trazos de un lápiz graso, como los pollos cabeza abajo que forman parte del dossier de ingreso en la École National Supérieure des Beaux Arts de París, en 1957.

Arlequines que son músicos en un acrílico sobre táblex que son la premonición del estilo característico del Virxilio que ha de venir con el tiempo.

De los años 60 se adueñó la Naturaleza, el campo, la vendimia, el monte que se ha quemado. Tierras ocres de Ourense o del Val da Rabeda, el monte de Allariz, cuadros cuasi expresionistas en los que el mar y el color azul están siempre ausentes.

Los bodegones, a tinta china, se desvían hacia un realismo muy personal, como aquel que retrata la esquina de una nevera.


Y me detengo ensimismado ante mi favorito, “Auf der Terrase I”, donde la figura central de una mujer calva, granate y lacerante, me inspira la promiscuidad que albergaría un retrato egipcio clásico y el de una alienígena.

Finalmente, despertado mi apetito musical tras la detenida observación de los músicos cautivos en “Jazz Em Streckstrump” (2003) con el catálogo bajo el brazo tomo rumbo hacia el café Latino, en la procura de información sobre el Festival de Jazz de Primavera.

29 abril 2012

FÁRMACOS DE DISEÑO



Ayer recibí una llamada telefónica. Al otro lado de se encontraba el ínclito Aloysius. Acaba de ver un reportaje televisivo sobre la vacuna de la tuberculosis y se mostraba muy preocupado. Parece ser que la vacunación tradicional apenas desarrolla efectos protectores contra la vía respiratoria de transmisión de la enfermedad, la más común y frecuente.

Un grupo de científicos está trabajando en la procura de una inmunización más efectiva ante el peligroso bacilo de Koch, cuya capacidad patogénica fue (y es) capaz de diezmar poblaciones en un pasado todavía reciente.

En esos momentos, andaba yo revisando unos artículos sobre la búsqueda de nuevos antibióticos… que podrían permanecer ocultos en los fondos marinos, en los fósiles prehistóricos, incluso en las bolsas de los marsupiales australianos.

Pues, bien, la industria farmacéutica se encuentra hoy en día capacitada para el diseño virtual de medicamentos. El procedimiento, a grandes rasgos, pudiera parecer sencillo: existen programas informáticos capaces de modificar las moléculas de los fármacos para encontrar formas de enfrentarse al origen de muchas patologías.

Será muy interesante comprobar los frutos que aportan estas investigaciones. En tiempos de pesimismo científico, sobre todo en lo concerniente a la terapéutica médica, a los anticuerpos monoclonales y la nanotecnología viene a añadirse un nuevo frente en la lucha contra la enfermedad.

Según el Dr. Magid Abou-Gharbia, director del Centro de Investigación Farmacológica de la Universidad de Temple (Philadelphia – Estados Unidos), algunas medicinas jamás se habrían descubierto si no es por esta metodología. Prueba de su importancia es que cuatro de los gigantes de farmaindustria están trabajando así (Pfizer Inc., Eli Lilly & Co, Sanofi SA y GlaxoSmithKline PLC). Los expertos hablan del diseño por estructura.

Otro cantar será la comercialización de tales productos... Afortunadamente cada día parece más cercana la llegada de las terapias individualizadas frente al tratamiento global de cada enfermedad. De momento, nos conformaremos con prevenir, que sigue resultando muchísimo más barato que curar. 

22 abril 2012

TRUENOS CERCANOS




Sostiene Aloysius que Internet se ha convertido en un elemento cotidiano en las consultas de atención primaria. Aunque no podamos verlo ni tocarlo, resulta tan tangible como un estetoscopio, un termómetro o una jeringuilla. De vez en cuando, algún enfermo acude no por los síntomas que padece en realidad, sino por lo que ha leído de ellos en la red de redes. Así, el simple sangrado de unas hemorroides consigue provocar exactamente la misma angustia que un cáncer de colon.

A esta tipología de pacientes o usuarios, como se les prefiera llamar, es necesario explicarles que deberían filtrar la información que consultan, pues hoy en día cualquiera puede opinar en Internet. Y si no me equivoco, en un futuro cada vez más cercano, la asesoría sanitaria “virtual” se me antoja una de las labores a las que el médico de familia deberá dedicar más tiempo.

En esta tarea algunos compañeros nos sacan suficiente ventaja. Llevan años divulgando sus conocimientos y experiencias en los foros más especializados. Pido disculpas por las omisiones, o por abusar siempre de los mismos ejemplos, como el del malogrado Carlos Cristos, el de Juan Gervás al frente del equipo CESCA o el de Vicente Baos y su magnífico blog “El supositorio”. Que un selecto patrón nos represente a los demás… En “Médico crítico”, otro sugestivo blog que tiene como lema una declaración de intenciones nada desdeñable (“para abrir los ojos ante la – compleja – realidad sanitaria – y socioeconómica – de nuestro entorno cercano – y no tanto) vengo de leer una entrada titulada “El lugar donde sí vivimos por encima de nuestras posibilidades”.

El autor critica varias circunstancias en la sanidad nacional: la financiación de medicamentos más caros sin que hayan demostrado una mayor utilidad terapéutica, la politización de la gestión sanitaria (en lugar de su profesionalización), los 17 sistemas autonómicos de gestión sanitaria, la incompetencia de algunos ministros y ministras de sanidad (sin poner nombres), el descontrol en el gasto farmacéutico hospitalario (ese gran desconocido) y la alocada carrera hacia el infinito respecto al consumo de medicamentos por parte de los españoles, a la cabeza de los europeos.

En 1991, el denominado Informe Abril nos alertaba de lo que hoy estamos padeciendo. Encargado por el gobierno del socialista Felipe González, las recomendaciones entre otros de Fernando Abril Martorell, José María Segovia de Arana, Rafael Bengoa (actual consejero de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco) o de Lluis Bohigas (del que tuve el honor de ser alumno) fueron relegadas al olvido. 

Y ahora, como truena, nos acordaremos de Santa Bárbara.

11 abril 2012

A MOVER LA COLITA



Sostiene Aloysius que “La Sonora Dinamita”, orquesta embajadora de la música tropical colombiana desde su fundación en 1960, fue la encargada de popularizar la cumbia que comparte hoy el título de esta humilde colaboración. Compuesta en 1981 por el tándem Miguel Iacopetti y Luis Sarmiento, triunfó aquel mismo año como éxito principal de la Feria de Cali.

Hoy traemos a colación esta animada propuesta porque en la prestigiosa revista Archives of Internal Medicine se ha publicado recientemente los resultados de un estudio llevado a cabo en la Universidad de Sydney (Australia). Su director fue el Dr. Hidde van der Ploeg, de la Escuela de Salud Pública de dicha universidad, que concluyó que los adultos que pasan sentados más de 11 horas diarias ven incrementado en un 40% el riesgo de morir durante los próximos 3 años, si los comparamos con aquellos prójimos que sólo apoyan sus posaderas menos de 4 horas al día.

Y esto es así aún teniendo en cuenta la actividad física, el peso y el estado de salud de los individuos. Sostiene este investigador que pasear a diario e ir al gimnasio son actividades muy saludables, pero que resulta tan importante como la práctica de ejercicio físico diario el evitar permanecer sentado mucho tiempo.

Nos preguntamos: ¿qué ocurre con los ciudadanos de las grandes urbes que con frecuencia se ven atrapados en interminables atascos de tráfico que les obliga a quedarse pegados literalmente sobre los asientos de sus coches? ¿o con los funcionarios y oficinistas que pasan largas horas sentados delante de sus ordenadores?

El estudio se realizó con más de 200000 personas, que no es moco de pavo. Pero ¿qué es lo que ocurría en realidad? Según estas investigaciones la media de los adultos pasaba sentado alrededor del 90% de su tiempo libre. Menos del 50% cumplían las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero lo que más me llamó la atención de este trabajo es que existen suficientes evidencias para recomendarles a los médicos en general que prescriban a los pacientes reducir el tiempo que permanecen sentados.

El irreverente Aloysius está barruntando que aprovechando los recortes en la sanidad puedan empezar a desaparecer las sillas de las consultas y de las salas de espera, para que los pacientes no vean mermada su salud mientras aguardan a que sus demandas sean atendidas. Incluso, los médicos podrían verse privados de sus asientos en aras de unas condiciones laborales más saludables.

Ironías aparte, habrá que reconocer que la cultura popular, varias décadas antes del estudio australiano, ya ensalzaba las propiedades cardioprotectoras del baile. Dice la letra de esta cumbia: “hay que mover la colita, al ritmo de esta canción, pa´que se vayan las penas, y se alegre el corazón”. Pues eso. Colitas a la obra.