CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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13 abril 2013

LA CULTURA DEL DESCONTROL




Los que saben mucho más que yo de todas estas cuestiones me enseñaron que la morbilidad y la mortalidad en las etapas adolescente y juvenil están provocadas, en la mayoría de las ocasiones, por factores conductuales y extrínsecos al propio individuo, como por ejemplo el consumo de alcohol y otras drogas, accidentes de tráfico o en el tiempo de ocio, violencia, enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, fracaso escolar, trastornos de la alimentación, suicidios… No creo que estos hechos hayan variado demasiado en las últimas décadas.

Preservar la salud y prevenir la enfermedad en estas etapas tempranas de la vida, difieren de las medidas recomendadas desde el ámbito sanitario para otras edades.

El inquisitivo Aloysius está tratando de encontrar la justificación a determinados comportamientos de riesgo desarrollados por algunos jóvenes, más allá del mero interés por conocer o experimentar nuevas sensaciones al margen de la prudencia que nos enseña la experiencia. En este sentido, Jamie Derringer, investigadora de la Universidad de Minnesota, recientemente ha empleado una técnica para averiguar cuál es la genética que subyace en el deseo de experimentar sensaciones nuevas. Para ello, seleccionó 8 genes con funciones relacionadas con la dopamina, un neurotransmisor vinculado al preciso deseo de probar nuevas experiencias. Y aunque resulta prematuro para establecer conclusiones definitivas, el equipo investigador encontró evidencias genéticas capaces de explicar el comportamiento humano, aunque sea parcialmente. Pero, la pregunta sin respuesta persiste: ¿hasta dónde llega la influencia de nuestros genes y hasta dónde alcanza la de nuestra sociedad y cultura?

Hoy traemos a colación estos argumentos para ilustrar una práctica moderna y preocupante: el “slimming”, tal y como comenzó a conocerse en los EEUU, donde se inició ante la existencia de diversas trabas legales destinadas a evitar el consumo alcohólico por menores de 21 años. El procedimiento resulta sencillo: se trata de empapar tampones en bebidas alcohólicas que a continuación son introducidos en la vagina o en el ano del consumidor. Obviamente, estas mucosas no están preparadas para el contacto continuado con el alcohol, lo que provoca lesiones locales y el incremento de infecciones. Pero, dadas las especiales características anatómicas de la región genital, el alcohol así absorbido pasa fácilmente a la sangre y los efectos embriagadores se consiguen de manera mucho más rápida. Al ser muy difícil calcular las dosis de alcohol empleadas, las intoxicaciones etílicas graves resultan mucho más frecuentes y peligrosas.

Por desgracia, en demasiadas ocasiones, unas prácticas de riesgo llevan a otras, consumiendo además otras drogas por estas vías, lo que multiplica el riesgo de accidente y enfermedad. Se me viene a la memoria aquella frase que siempre decía un amigo de juventud cuando se pasaba con el alcohol: tranqui tío, que ya controlo… Un accidente de tráfico segó su vida cuando apenas contaba 21 años. Un hermoso y joven cadáver que descansa en paz.


11 abril 2013

TEMBLORES




Desde el punto de vista sísmico, el año del Señor de 1755 fue especialmente trágico y convulso. El 7 de junio, un terremoto de 8.4 grados en la escala Richter sacudió la costa sur del mar Caspio, provocando la muerte de unas 40000 personas. 

5 meses más tarde, la mañana del 1 de noviembre, la bella ciudad de Lisboa fue prácticamente destruida por otro terrible temblor, barrida por olas de más de 20 metros de altura que se llevaron por delante la vida de 100000 vecinos. Aquel año aciago no quiso despedirse sin añadir las secuelas de otro terremoto, en Boston (EEUU), el 18 de noviembre, afortunadamente esta vez sin víctimas. 

Pero aquel año no todo fueron malas noticias. El 11 de abril, en Shoreditch, un barrio londinense del distrito de Hackney, vio la luz el eminente médico, botánico, geólogo, paleontólogo, sociólogo y político James Parkinson, pionero en la descripción de un trastorno neurodegenerativo crónico que causa diversas alteraciones a quienes lo padecen: temblor en reposo, rigidez muscular, lentitud en los movimientos, ya sean voluntarios o no, y pérdida de los reflejos posturales. Aun tuvimos que esperar hasta la década de los años 60 del pasado siglo XX para llegar a conocer en qué parte del encéfalo se producían los cambios bioquímicos que provocan dicha patología.

En conmemoración del nacimiento del Dr. Parkinson, desde 1997 la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene celebrando el Día Mundial de esta enfermedad. Los expertos aseguran que cada año se diagnostican 18 nuevos casos por cada 100000 habitantes. Gracias al tratamiento, estos pacientes han mejorado notablemente su esperanza de vida, lo que implica una prevalencia de unos 160 casos por cada 100000 habitantes. Según los datos del estudio Europarkinson, a partir de los 60 años casi el 1.5% de los europeos padecen esta enfermedad. 

Su carga social y sanitaria es incontestable. Además de los esfuerzos en el diagnóstico precoz y en el tratamiento, los afectados por la enfermedad de Parkinson, enfermos y familiares, vienen trabajando en colaboración con los profesionales sanitarios para que los problemas y la incapacidad de estos pacientes sean justa y convenientemente atendidas.

Dentro de la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (COGAMI) están agrupadas 52 asociaciones/delegaciones de personas con discapacidad de toda Galicia, entre ellas AODEM, la Asociación Ourensana de Esclerosis Múltiple, ELA, Parkinson y otras Enfermedades Neurodegenerativas, desde hace años desarrollando una encomiable labor en aras de mejorar las condiciones de vida de los afectados por tan penosas patologías. Desde aquí, manifestarles mi cariño, reconocimiento y apoyo. 

En 1817 el Dr. Parkinson denominó a esta enfermedad parálisis agitante. El Día de San José de aquel mismo año, los pagos de Arnedo (La Rioja) se estremecieron por un temblor de 6 grados, sentido entonces desde Palencia hasta Barcelona. El 4 de julio, la Catedral de Santiago del Estero (Argentina) se vino abajo junto a otros edificios urbanos a causa de un terremoto de 7 grados en la escala Richter. Sostiene Aloysius que igual que se agitan las tierras, tiemblan también los hombres.


31 marzo 2013

EL EFECTO MARIPOSA




Las tardes de tormenta dan para mucho más de lo que uno se piensa. El repentino aguacero provocó que un circunspecto Aloysius tuviera que quedarse en casa. Aprovechó esa circunstancia para ponerme al día sobre un artículo especializado en el cual unos matemáticos australianos se han atrevido a rebatir, en tan solo 2 páginas, la teoría del Caos y el Efecto Mariposa del insigne Robert L. Devaney, que en 1985 definió matemáticamente el caos de un sistema. 

El meteorólogo Edward N. Lorenz fue uno de los pioneros en la defensa de la Teoría del Caos, observando que en las predicciones del tiempo atmosférico pequeñas variaciones conducían a resultados totalmente divergentes. 

No se asusten. Nos explicaremos para se animen a seguir leyendo. En términos generales, este efecto así poéticamente denominado hace referencia a una sencilla circunstancia: el suave batir de las alas de una mariposa en un extremo de este planeta sería capaz de provocar una hecatombe en su extremo opuesto.

Recordé algunas aplicaciones de esta teoría en el ámbito sanitario. Hace tiempo leí que una sencilla identificación colocada en las historias clínicas de los pacientes de un centro de salud, consistente en una pegatina que estableciera su condición de fumador, había sido capaz de implicar a la mayoría de los profesionales en una campaña de actuaciones encaminadas a que dichos pacientes abandonasen un hábito tan pernicioso para su salud. Y es que el consejo médico resulta indispensable en cualquier intervención para el tratamiento y la prevención del tabaquismo, y encima ha demostrado ser eficaz, aunque modestamente, en todas las revisiones de Medicina Basada en la Evidencia. 

Pero también existe un efecto que nos atreveríamos a denominar “mariposa inverso”: ambiciosos programas diseñados exclusivamente desde el ámbito de la gestión sanitaria, sin tener en cuenta la opinión y la colaboración de los profesionales, han devenido en sonoros fracasos.

En la Historia de la Medicina existen múltiples anécdotas similares. Dicen que Sir Alexander Fleming fue un científico doblemente afortunado. Primero, porque descubrió la penicilina por casualidad, al contaminarse unos cultivos bacterianos con un hongo procedente de la tierra de unas plantas que adornaban su laboratorio. Por si fuera poco, el día que este investigador se dispuso a probar su descubrimiento con animales de experimentación, las cobayas se habían agotado. Entonces tuvo que echar mano de unos sufridos ratones de laboratorio, y así se inició el uso terapéutico de tan peculiar antibiótico. Pero ¿qué hubiese ocurrido si en lugar de ratones hubiera empleado cobayas? Pues que hoy en día no dispondríamos de penicilina, al ser ésta tóxica y mortal para esta especie. 

Quizás el aleteo de una anónima mariposa hubiera sido capaz de derramar una ínfima cantidad de tierra sobre los cultivos bacterianos del Dr. Fleming. Y si no fue así, bien lo pudo haber sido. A esto, los matemáticos le llaman literatura.



23 marzo 2013

LA DIETA MEDITERRÁNEA




Una de estas últimas tardes de primavera lluviosa, permanecí dos horas y media encerrado en una sala con doce expertos en el tratamiento de las complicaciones ocasionadas por la diabetes mellitus tipo II, para muchos una auténtica epidemia que azotará a la humanidad durante este siglo XXI. 

Cuánto se aprende con tan solo escuchar a los que atesoran grandes conocimiento y demostrada experiencia. Y no lo digo en referencia al inescrutable Aloysius, al que tuve que soportar estoicamente durante el regreso a casa. Cuando lo dejé frente al portal de su casa, se volvió hacia mí para preguntarme en qué grupo de médicos me encuadraba: en el de los que intentan evitar que sus prójimos fallezcan totalmente enfermos o más bien en el formado por aquellos otros empeñados en que éstos abandonen ente mundo completamente sanos. 

Quiero suponer que su puyazo se armó en un convencimiento particular, pues en el tratamiento de muchas enfermedades, como por ejemplo la diabetes, no intervienen solamente los fármacos, sino que determinadas medidas preventivas como una dieta saludable, no fumar y la práctica regular de ejercicio adaptado a las posibilidades físicas y económicas de cada uno, resultan esenciales.

Ya me han escuchado afirmar en otras ocasiones que somos lo que comemos, pero también lo que comieron nuestros antepasados. En este sentido, acaba de ver la luz el estudio PREDIMED, valorando el efecto de la dieta mediterránea en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular. Y ha venido a iluminar con potencia cuestiones ampliamente debatidas en los cuidados sanitarios. Conocíamos la llamada paradoja mediterránea: ante el indudable valor que una alimentación rica en pescados, frutas, verduras, aceite de oliva en dosis generosas y escasa en el consumo de carnes rojas aporta en la prevención del infarto de miocardio e ictus, podíamos constatar que las provincias españolas con una mayor mortalidad cardiovascular se localizan precisamente en este área geográfica.

El PREDIMED es un ensayo clínico aleatorizado de intervención dietética que pretende averiguar si este tipo de alimentación, suplementada con aceite de oliva virgen o frutos secos, podría evitar en individuos de alto riesgo la aparición de complicaciones cardiovasculares mayores (muerte de origen cardiovascular, infarto de miocardio y/o accidente vascular cerebral), en contraposición a una dieta baja en grasas. 

Adicionalmente se consideraron otras variables secundarias, como la incidencia de insuficiencia cardíaca, diabetes, cáncer, deterioro cognitivo y otras enfermedades neurodegenerativas. La principal conclusión de este estudio ha sido claramente favorable al valor preventivo de la dieta mediterránea suplementada, más eficaz a la hora de prevenir las complicaciones cardiovasculares mayores que aquella baja en grasas. 

Además de buena, por los resultados, bonita, por su valor cultural ancestral, resulta que la dieta mediterránea también es barata. Tomamos nota.


  

17 marzo 2013

CONECTADOS, PERO SOLOS



Para darme la otra tarde, el vengativo Aloysius me contó un cuento repleto de desesperanza. Durante décadas, en lugar de vivir su vida, un hombre se dedicó a almacenar en un ordenador todos sus recuerdos favoritos: las películas que le extasiaron o le hicieron llorar, las fotografías familiares, las de paisajes y las de hermosos animales, algunos ya extinguidos, las de las mujeres a las que amó, pública o anónimamente, aquellos relatos que le apasionaron o le hicieron pensar, los libros que comenzó y que nunca consiguió acabar, los poemas de la alegría pero también de la tristeza, y millares de canciones, grabaciones musicales que poco a poco habían conformado la banda sonora de su vida. Una vez estimó finalizada su tarea, se encerró en una morada lejana, para revivir todo lo que tan cuidadosamente había acumulado, así, en solitario, hasta el final de sus días. 

El otro día recordé esa desafortunada historia mientras pedaleaba unos kilómetros ficticios sobre una bicicleta sin ruedas, anclada al suelo del gimnasio. Algunos de los que me acompañaban en aquellas máquinas impasibles se aislaban del entorno mediante unos auriculares. Para aliviar el sufrimiento provocado por tanto estiramiento muscular, imaginé que cada prójimo se concentraba en un torrente de recuerdos que alcanzaba sus cerebros a través de aquellos dichosos cables. La misma vida revivida una y otra vez. 

No porto en el gimnasio dispositivos electrónicos capaces de distraerme de mi esfuerzo y de la observación de lo que ocurre a mi alrededor. Por culpa de ese defecto, cuando viajo en tren nunca leo un libro, pues prefiero contemplar el paisaje cruzando veloz ante mi indiscreta mirada. A causa de esa incapacidad, nada consigue distraerme en cualquier vuelo que dure algo más de una hora.

Mientras enjugaba el sudor que me chorreaba por la frente, repasé en la memoria un artículo recientemente leído sobre el desconectivismo, una teoría filosófica que defiende que en la era de la hiperconectividad, los seres humanos se encuentran más solos que nunca. El fin del mundo en el que fui criado no ha venido determinado por las profecías apocalípticas de los mayas, Nostradamus o el irlandés San Malaquías, sino por el ocaso de nuestra singular manera de comunicarnos. Hoy, para vivir, apenas necesitamos de los demás. Nuestra existencia ya no precisa ser cooperativa ni mutuamente beneficiosa. Tenemos mil veces más amistades en Facebook que los dedos de una mano, los suficientes para contar los amigos de verdad. Contactamos a diario con decenas de personas, pero de una manera esquiva y superficial. Nosotros, y aquellos que nos sobrevendrán, rechazamos las relaciones personales para concentrarnos en redes sociales, dispositivos electrónicos y aplicaciones que alimentan nuestra soledad, mientras existimos cada vez más rodeados por nuestros semejantes. 

Decía Kurt Vonnegut que un humanista es aquel que tiene gran interés por los seres humanos; ergo mi perro es un humanista. Hace años que los canes, incómodas mascotas vivas que comen, cagan y mean, fueron sustituidos por unos juguetes mecánicos llamados Furbys...



Pero estos ingenios orejudos poco a poco fueron dejando paso a otros más actuales, amuletos sencillos con forma de patata que se llaman Pou, una segunda oportunidad para aquellos que dejaron morir a su Tamagotchi...


Tranquilos. Son asépticos y viven en sus teléfonos móviles. Incluso, algún día, llegarán a ser entrañables, en un planeta superpoblado llamado Soledad.




04 marzo 2013

DORMIR O NO: ESE ES EL DILEMA




Decía Obelix: están locos estos romanos. Hoy Aloysius parafrasea al orondo galo y afirma: son paradójicos estos humanos. La historia del pensamiento es la historia de la contradicción, repleta está de tesis y antitesis, de no por mucho madrugar amanece más temprano y de a quién madruga Dios le ayuda, de estudios que demuestran que dormir la siesta es pernicioso para la salud y de otros que parecen demostrar todo lo contrario.

Sea como fuere, los trastornos del estado del sueño constituyen una patología frecuente en las consultas de atención primaria. El insomnio puede afectar a un 20% de nuestros prójimos, aunque las cifras son muy variables de unos estudios a otros. En lo que sí coinciden es que afecta más a las mujeres que a los hombres. Cuando aparece desde la infancia o en la adolescencia, suele representar un problema para la salud familiar en general, aunque en algunas de estas ocasiones tengamos que movernos en la delgada línea roja que separa lo normal de lo patológico.

Una de las causas que provoca más alteraciones en la cantidad y calidad del sueño es el trabajo a turnos y el trabajo nocturno. Estas circunstancias obligan al individuo en cuestión a un proceso de adaptación nada sencillo; por un lado, deberá habituar su organismo a un sistema distante de la ortodoxia de los ritmos circadianos, nuestro reloj biológico, directamente relacionados con diferentes hormonas (tiroideas, suprarrenales, estradiol, las que controlan los ciclos ovárico y menstrual, la renina…) Por otro lado, estos trabajadores deberán aclimatarse también a entornos hostiles, intentando dormir por ejemplo durante el día, cuando el ruido ambiental o la luminosidad se convierten en dificultades adicionales a la hora de conciliar un sueño reparador.

Por si todo esto no fuera lo suficientemente pernicioso, la revista Science Translational Medicine ha publicado recientemente un estudio dirigido por de O.M. Buxton, de la Universidad de Harvard (EEUU), donde el trabajo nocturno está relacionado con un mayor riesgo de padecer diabetes y obesidad. La alteración de los ciclos de sueño-vigilia afectaba directamente a las células pancreáticas encargadas de secretar insulina. De la misma manera, la reducción metabólica basal provocaba que estos individuos pudieran adquirir anualmente unos 5 kilogramos de más. Pero lo más llamativo de este estudio fue que si las condiciones adversas para el sueño revertían a la normalidad, en apenas nueve días los trastornos del metabolismo se normalizaban. Indudablemente, el descanso mejora nuestra calidad de vida. El Dr. Erol Fikring, epidemiólogo de la Universidad de Yale, demostró en un trabajo publicado en Inmunity que el éxito de nuestro sistema inmune a la hora de combatir una enfermedad depende de un ritmo circadiano de 24 horas.

Pues ya lo saben. Intenten dormir y descansar bien. Su salud va en ello. Y no sólo eso. Un grupo de científicos de la Universidad de Berkeley (EEUU) ha demostrado que dormir poco y mal nos hace más egoístas y ariscos. Ya lo decía Calderón de la Barca, la vida es sueño. Nosotros le damos la vuelta a la tortilla y afirmamos que el sueño es vida.






27 febrero 2013

GAS RADÓN




No saldremos vivos de este planeta. No recuerdo si soñé esta frase o si la he leído en alguna parte. El caso que el otro día se me vino a la memoria a propósito de las jornadas sobre patología respiratoria celebradas en Ourense, impulsadas una vez más por el entusiasmo del Dr. Pedro Marcos, jefe del servicio de Neumoloxía del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense. En la primera mesa redonda, tuve la oportunidad de escuchar al Dr. José Abal Arca comentando el peligro que el gas radón supone para nuestra salud. Ese mismo día, algún medio de comunicación también publicaba una información al respecto bajo el título de la amenaza silenciosa.

Mientras el neumólogo avanzaba en su exposición, fui colgando en Twitter alguno de sus comentarios más llamativos; por ejemplo, cada día fallece en Galicia una persona a causa del cáncer de pulmón. En el 25% de estos casos el motivo es el gas radón. Este asesino silencioso pertenece al grupo de los gases nobles, quién lo diría, un grupo selecto de elementos químicos que ni se huelen ni tienen color, gases formados por átomos que no están unidos entre sí, como el helio, el argón, el kriptón y el xenón.

El gas radón es radiactivo. Penetra en los pulmones cuando lo inhalamos mezclado con el aire que respiramos. Al no conseguir eliminarlo, sus partículas dañinas permanecen en el interior de nuestro organismo. Y al ser radiactivas, son capaces de provocar mutaciones genéticas en las células pulmonares que pueden derivar en un cáncer. 

Según los cálculos del Laboratorio de Radón de Galicia, unas 456000 personas podrían estar expuestas a la exposición crónica de radón en sus viviendas. Se estima que el 35% de las casas gallegas están edificadas en áreas problema, es decir, aquellas zonas en las que en un 10% de sus viviendas se detecta radón por encima de los 200 bequerelios por metro cúbico.

El mapa del radón en Galicia muestra zonas de riesgo elevado en el oriente de la provincia de Ourense: Viana do Bolo, A Mezquita, A Gudiña, el este de la comarca de Verín, la comarca de Valdeorras, Trives, Manzaneda... 

Le pregunté al Dr. Abal si estos datos geográficos se correspondían con la realidad clínica, en otras palabras, si la mayoría de los casos de cáncer de pulmón achacados al radón diagnosticados y tratados en los hospitales ourensanos se corresponden a prójimos que viven habitualmente en aquellas comarcas y ayuntamientos. Esa parte del estudio epidemiológico todavía está desarrollándose, por lo que todavía no disponemos de datos definitivos. 

Por último, recordemos que las emanaciones de radón dependen del tipo de suelo, y especialmente de la cantidad de granito, mineral del que nuestra provincia es especialmente rica. Desde este sustrato, el gas asciende hasta nuestros hogares. Pero existe una esperanza, pues los expertos son capaces de reducir las concentraciones de radón en nuestras casas entre un 50 y un 95%.

11 febrero 2013

AMOR CEREBRAL




En estas últimas semanas nos hemos adentrado por los vericuetos de la ciencia amatoria. Publicamos los flujos hormonales que dominan las diferentes fases del amor, desde la  desbocada pasión inicial hasta ese mar calmo de satisfacción que representa el compromiso. Nos mostramos partidarios del corazón como la víscera ideal para albergar tan bellos e intensos sentimientos. Incluso tratamos de explicar por qué los desengaños amorosos duelen tanto como las quemaduras.

Hoy, continuando por esta senda, el vehemente Aloysius me ha consultado algunas cuestiones, quizás todavía tocado por algún dardo lanzado el pasado Día de San Valentín por el travieso Cupido en su entorno más cercano.

La primera de ellas vaticina el inminente cierre de los gabinetes regentados por pitonisas, adivinos, quiromantes, tarotistas, videntes y consejeros sentimentales. Un grupo de investigadores de la Universidad de Brown (Rhode Island), encabezado por la Dra. Xiaoming Xu, ha estudiado la actividad neuronal de un grupo de enamorados empleando escáneres cerebrales. Fueron capaces de cuantificar el nivel de sus reacciones neuronales y encontraron una relación de las mismas con la estabilidad y la intensidad de sus sentimientos, pronosticando incluso si la relación entre los enamorados iba a ser duradera o no. 

Para la Dra. Xu, la experiencia del amor en el cerebro es consistente para todas las culturas, contradiciendo a los clásicos de la literatura oriental y occidental, que describieron en sus obras diferentes patrones amatorios tradicionales. Las zonas cerebrales que presentaron una mayor actividad neuronal al contemplar los voluntarios la fotografía de su persona amada se situaron en el núcleo estriado ventral, en el sistema límbdico, para algunos considerado el centro universal de la motivación. 

Año y medio después de haber realizado las primeras pruebas de imágenes cerebrales, la Dra. Xu volvió a entrevistarse con los voluntarios de su estudio. Algunos habían roto con sus parejas, mientras otros todavía las conservaban. Los nuevos escáneres demostraron una menor actividad neuronal en los sujetos que habían puesto punto y final a su relación sentimental, y más concretamente en las áreas cerebrales vinculadas con el juicio crítico, el control emocional y el hambre, todas ellas conectadas con la mayor satisfacción y compromiso en sus relaciones.

Más allá de esta mera curiosidad científica, el Dr. Arthur Aron, un psicólogo social de la Universidad de Stony Brook (Nueva York) entiende que este tipo de investigaciones podrían tener una traducción práctica en el tratamiento de personas que presentan problemas para relacionarse con sus semejantes.

Sostiene Aloysius que los cerebros de Romeo y Julieta funcionaban exactamente igual que los de Liang Shanbo y Zhu Yingtai, amantes chinos cuya muerte trágica culminó con el vuelo de dos mariposas escapando de su tumba.

28 enero 2013

LA BIOQUÍMICA DEL AMOR



Tengo que comenzar pidiendo perdón dos veces. La primera, a los poetas, a los músicos, a los artistas, por atreverme a tratar al más puro de los sentimientos desde el aséptico punto de vista científico. La segunda, porque estas reflexiones no son en absoluto originales. Han sido inspiradas por “O par perfecto”, un artículo original firmado por Alexandre Versignassi y Nina Weingrill, y que el quimérico Aloysius me ha hecho llegar en su edición portuguesa.

Empecemos por el final. En toda relación amorosa, existen tres fases. Y si no me creen, pregúntele a Romeo y Julieta, o a Eloísa y Abelardo, los amantes medievales que descansan en el cementerio del Père-Lachaise de París. La primera consiste en la atracción, y la hormona fundamental en todo este proceso es la testosterona, más abundante en los varones, pero también presente en las féminas. De manera muy general, digamos que esta hormona sería la encargada de prender la mecha en una relación. Pero el tema no resulta tan sencillo. En las relaciones heterosexuales, resulta que el olor de un hombre es el rasgo más interesante para que una mujer se interese por él. Y no nos estamos refiriendo al camuflaje con perfumes, colonias o desodorantes, sino a la propia esencia del individuo, la expresión externa de los genes que conforman su sistema inmunitario. Esto lo asegura la Dra. Rachel Herz, investigadora de la Universidad de Brown (Providence – Rhode Island – EEUU). Al final del primer partido, el olfato vence a la vista.

En la segunda fase reina la pasión. El trono pasa a ser ocupado por la dopamina, mágica sustancia capaz de funcionar como hormona y neurotransmisor, presente incluso en los animales invertebrados. Posee efecto euforizante y además es capaz de concentrar toda nuestra atención en la persona amada. Sus principales efectos secundarios son la taquicardia, el insomnio y la pérdida de apetito. Cuanta más dopamina, más amor pasional, y en teoría, según el receptor celular que ocupe esta catecolamina, mejor priorización de nuestros deseos y mayor acierto en la toma de decisiones. Cuando el amor se acaba, seguramente ella tiene mucho que ver. No eres tú, querida, ni soy yo. Es la dopamina...

La tercera fase es la del compromiso. La oxitocina pasa a ser la hormona dominante en el sexo femenino y la vasopresina en el masculino. Como dicen los autores en el artículo original, “ambas son las responsables de la transformación de la turbación de éxtasis en un mar calmo de satisfacción”.

Versignassi y Weingrill concluyen que la reproducción sexual existe por un motivo, que no es precisamente proporcionar placer. Éste sería la droga con la que el cuerpo nos recompensa por el trabajo de combinar nuestros genes con los de otras personas, acto que si finaliza con éxito, engendra un nuevo ser, un hijo. Los autores se olvidaron, quizás intencionadamente, de todo lo que representa la sexualidad, la afectividad y el amor, que a buen seguro, también poseen su propia Bioquímica.


24 enero 2013

ET



Apenas tres días antes del ferragosto de 2012, fallecía Carlo Rambaldi en la ciudad calabresa de Lamezia Terme. En 1982, había recibido el encargo de diseñar el famoso personaje protagonista de la película de Steven Spielberg, el moderno Rey Midas de Hollywood. El artista italiano también tuvo en su haber la paternidad de los efectos especiales de la aterradora criatura de “Alien” (Ridley Scott, 1979), labor galardonada con un más que merecido Óscar.

Para el cuello alargado de ET se inspiró en una pintura propia, “Women of Delta”. El rostro del entrañable extraterrestre, supuestamente aglutina los rasgos de Albert Einstein, Ernest Hemingway y Carl Sandburg. Finalmente, los productores encargaron el diseño de los llamativos ojos azules al Jules Stein Eye Institute de Los Ángeles (California).


El 22 de diciembre de 2012 recuperé un viejo libro de mi biblioteca. Se titula “La literatura de Ciencia-Ficción”. Fue escrito en 1975 por Juan José Plans dentro de la colección de divulgación Biblioteca Cultural RTVE, coeditado por Editorial Prensa Española y Editorial Magisterio Español. Las ilustraciones pertenecen a los fondos de la Paramount, al Archivo Magisterio Español, Suevia Films, Regia Films y la UNESCO.

La página 17 está ocupada al completo con una reproducción en blanco y negro de un extraterrestre de largas extremidades inferiores y abultada cabeza. Su rostro rectangular cuenta con dos grandes ojos saltones, tres orificios nasales y una boca lineal. Carece de cabello, cejas, pestañas, orejas y mentón.


El parecido de este ser imaginario con el popular ET resulta muy llamativo, máxime cuando la ilustración del libro precede en 7 años al estreno de la película de Spielberg.

Sostiene Aloysius que la imaginación humana, a la hora de concebir a los habitantes de otros lejanos planetas del Universo, emplea como modelos seres que nos acompañan cotidianamente en nuestro propio mundo. Y es que a la hora de ponerle ojos, boca, nariz y orejas a un marciano inventado, es fácil que parezca que unos hemos copiado de los otros. Quizás. ¿O no?

Nosotros, de momento, nos quedamos con la fantástica banda sonora de John Williams...



14 enero 2013

DE FORMAS Y COLORES



Sostiene Aloysius que Hipócrates fue el primer médico combativo contra la superchería. Practicaba una medicina en cierto modo pasiva, valorando especialmente el poder curativo de la naturaleza. Por eso, si viviera en la actualidad, defendería la máxima de que los pacientes se curan a pesar de los médicos. El valor de su doctrina se centraba más en el cuidado del paciente y en su pronóstico que en el diagnóstico de la propia enfermedad, teoría defendida por la otra gran escuela médica griega clásica, la de Cnido.

A Hipócrates se atribuye la recomendación primum non nocere, lo primero es no hacer daño. Y si había que hacerlo, entonces el médico mejor se cruzaba de brazos y se quedaba quietecito... 

El Dr. Rafael Bravo, médico de atención primaria que trabaja en Getafe, ha elegido la famosa locución para titular su blog. Muchos médicos escriben en la red, algunos lo hacen francamente bien, como divertimento y como divulgación. Visito con frecuencia su excepcional bitácora. El otro día reflexionaba sobre un hecho aparentemente trivial: el color y la forma de los medicamentos influye en el cumplimiento terapéutico, una circunstancia con la que los médicos de familia toreamos cada día, varias veces, en las consultas. Algunos pacientes, cuando son interrogados sobre el tratamiento que siguen, suelen contestar que toman unas píldoras blancas, pequeñitas y redondas, que les van estupendamente, o que le sientan fatal en el estómago, según cuál sea su experiencia. En otras ocasiones, cuando no recuerdan el nombre de un medicamento, describen con todo lujo de detalles las características de la caja. Y unos comprimidos alcanzaron la fama entre los pacientes varones por su particular color azul y su forma ligeramente romboidal.

Retornando al blog del Dr. Bravo, allí se hace eco de un artículo publicado en la prestigiosa Annals of Internal Medicine sobre el incumplimiento del tratamiento antiepiléptico por parte de pacientes a los que se les cambió el color y la forma habituales de sus pastillas. Una lectura crítica del mismo nos indica que determinadas medidas tomadas por las autoridades sanitarias respecto a los medicamentos genéricos, más baratos y con el mismo principio activo que ciertas marcas comerciales, pudieran volverse en su contra, pues ante el buscado ahorro farmacéutico, y sin duda alguna constatado y verificado, se contrapone el indeseado incumplimiento terapéutico. ¿Qué hacer entonces? Los hipocráticos parecían tenerlo mucho más claro.

A finales del 2010, la revista International Journal of Biotechnology publicó un estudio realizado en la Universidad de Bombay revelando que el color de los medicamentos, per se, influye en el efecto percibido por los pacientes. Los preferidos fueron el rojo y el rosa, éste asociado además al sabor dulce, mientras que el color amarillo era rechazado por evocar sabores salados o amargos. Cuando alguien dice que una medicina le ha ido bien o mal, pienso en quién, cómo y dónde se la recetaron, en la confianza que tenía en el que se la recetó, en el dichoso efecto placebo, y ahora, además, en la forma y el color de las dichosas pastillas… Y, por supuesto, en el precio de las mismas. Al fin y al cabo, también son el color del dinero.

11 enero 2013

RETORNO A AGANIPE




Apremiado, por el barranco desando mis pasos,
Ni uno más ni uno menos,
como un perro abandonado entre los mil rayos del cielo.
Por tu aroma asfixiante, sin sabor ni consuelo,
alterando mi instinto he tentado al fuego,
en un remedo burlón de simulado revuelo.
Cuando faltas, una cortina de lluvia voraz
indolora carboniza el viento.
Entonces, urente señuelo,
Voy siguiendo el rastro que ocultas,
himno aciago de dolor, en tu fornido silencio.