CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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18 julio 2015

BOLSITAS VERDES


Tal vez algunos de los que leen estas líneas hayan recibido ya en sus domicilios una carta personal de la Xunta de Galicia, y más concretamente del Programa Galego de Detección Precoz do Cancro Colorrectal. Si dicha misiva viene acompañada de una pequeña bolsita verde, quiere decir que la persona en cuestión ha manifestado previamente su acuerdo para participar voluntariamente en una innovadora campaña de prevención a nivel poblacional.

Desde hace años, los expertos internacionales en salud pública venían demandando este tipo de actuaciones por parte de las autoridades sanitarias, un línea de trabajo en la prevención de la enfermedad que complementa los exitosos programas de detección precoz de los cánceres de mama y cuello uterino en las mujeres de Galicia. Cada año, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) pone en marcha su particular cruzada preventiva frente a esta particular neoplasia intestinal, recomendando a los mayores de 50 años que se pongan en contacto con los profesionales sanitarios de cada comunidad autónoma para la realización de una sencilla prueba que permite detectar precozmente la presencia de sangre oculta en las heces. 

En YouTube podemos ver el video protagonizado por un simpático emoticono de color parduzco, una “mierdecilla” que nos invita a prevenir una enfermedad de la que en España se diagnostican 32000 nuevos casos cada año, 600 nuevos diagnósticos semanales, y que en demasiadas ocasiones resulta asintomática, no nos avisa de su presencia. Traducido en euros, el impacto del cáncer de colon en nuestro país se aproxima a los 1000 millones de euros, es decir, entre el 5 y el 10% de nuestro coste sanitario total. De generalizarse este cribado supondría un ahorro anual de 400 millones de euros.

Los programas de detección precoz, como el que ha puesto en marcha por la Xunta de Galicia, han permitido reducir un tercio de la mortalidad por el cáncer colorrectal. Esta enfermedad puede curarse en el 90% de los casos detectados a tiempo. La bolsita verde contiene un sencillo dispositivo con un medio diagnóstico y un bastoncillo que permite recoger de forma cómoda e higiénica una muestra de heces que después se deposita en una cajas específicas presentes en cada Centro de Saúde. Y aunque existe un programa de prevención que todas las comunidades autónomas estarían obligadas a poner en marcha, la misma inequidad que en otras ocasiones hemos criticado desde esta misma página hace que los porcentajes de cobertura oscilen entre el 97.9% de Euskadi hasta el 2.6% de Extremadura, donde ya se ha iniciado el pilotaje del programa. Otras comunidades ni siquiera los han puesto en marcha todavía. Parece ser que también para las cuestiones de la caca el código postal influye casi tanto como el código genético. 

Sostiene Aloysius la importancia de este programa y anima a los mayores de 50 años, grupo de riesgo para esta enfermedad, a que participen en tan importante actividad preventiva. En muchas ocasiones nos quejamos de la mierda de vida que llevamos. En esta ocasión, una pequeña mierda puede salvarnos la vida. Y si alguien tiene dudas, que acuda a las consultas de atención primaria, donde los profesionales sanitarios sabrán informarle de una actividad tan importante para su salud.

12 julio 2015

APRENDIENDO ARTE Y MEDICINA


Sostiene Aloysius que viajar resulta un método de aprendizaje excelente y divertido. Porque la vida es una formación continuada, para quien le interese que así sea. Uno de mis museos favoritos es el Thyssen - Bornemisza. Siempre que me desplazo a Madrid y el tiempo me lo permite, me acerco hasta sus salas para aprender un poco de arte. Y, por qué no, también algo de medicina. Allí se exhibe una tabla pintada al óleo a mediados del siglo XV por el llamado Maestro de la Visión de san Juan. Según los expertos, este artista aunó las influencias de los pintores coetáneos de los Países Bajos y de la Escuela de Colonia. Las figuras retratadas son las de tres santos médicos: Cosme, Damián y Pantaleón.

Cosme, “el bien presentado y ordenado” y Damián, “el domador”, eran gemelos y anárgiros, enemigos del dinero, pues atendían a los enfermos de manera totalmente desinteresada. Originarios de la provincia romana de Arabia Petrea, fueron perseguidos y martirizados durante el reinado del emperador Diocleciano, que a principios del siglo III desató una cruenta persecución contra los cristianos. A estos santos hermanos galenos primero intentaron quemarlos, pero como la protección divina les hacía inmunes al fuego, sus verdugos optaron por decapitarlos. La tradición sostiene que en el año 914 la espada empleada en su ejecución se convirtió en un preciado obsequio para el rey Otón III; desde entonces se venera en la catedral de Essen (Alemania). 

En otras ocasiones he tenido la oportunidad de comentar otros cuadros que representan a San Cosme y a San Damián, en este caso trasplantándole una pierna a un paciente amputado, extremidad procedente de un criado de raza negra que había fallecido previamente. Uno de ellos, atribuido a Fernando del Rincón, puede verse en la pinacoteca del Museo del Prado. El tercer santo representado en la tabla es San Pantaleón, “el que se compadece de todos”. Natural de Turquía, desempeñó el arte de la medicina, como su padre, llegando a ser médico personal del emperador Galerio Maximiano. Pero, al igual que sus colegas del cuadro, fue perseguido, martirizado y decapitado en tiempos de Diocleciano. También desesperó a sus sayones, resistiendo el tormento del plomo derretido, el ahogamiento en aguas marinas, la rueda, el potro, las acometidas de las fieras salvajes y las heridas de la espada. 

Dicen que su sangre sirvió  para vivificar una higuera que estaba seca. Cada 26 de julio, víspera de su santo, una muestra de su sangre custodiada en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid primero pasa del estado sólido al líquido y luego al revés, sin que hasta el momento nadie sepa cómo. No es éste el primer caso, pues cada 19 de septiembre, en la fecha de su fallecimiento, un fenómeno similar ocurre con la sangre de san Genaro en Nápoles. Y aún existe un tercer caso, con la sangre del santo monje libanés Chárbel Yusef Makhlouf (1828 – 1898).

En 1991, unos médicos italianos publicaron en la revista “Nature” un trabajo en el que atribuían al fenómeno llamado tixotropía la fluidificación reversible de un gel por efecto de las vibraciones o sacudidas mecánicas. Decía Nietzsche que tener fe significa no querer saber la verdad. Nosotros preferimos que cada uno se crea lo que más le plazca.

21 junio 2015

MEDICINA Y CINE



O viceversa en este caso, tanto monta, monta tanto. Cuando escribimos estas líneas, el primer Ciclo de Cine y Medicina ya ha pasado su ecuador. Organizado por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Ourense (ICOMOu), contando con la inestimable colaboración del Cineclube Padre Feijoo y el patrocinio de la delegación ourensana de la Agrupación Mutual Aseguradora (AMA), ofrece a los espectadores las proyecciones de cuatro películas cuya temática tiene relación con la medicina y otras especialidades de la salud. Sin desear caer en profundidades teóricas, a años luz de nuestros modestos conocimientos, algunos mentamos a la singularidad para definir ciertas coincidencias casuales en el espacio y en el tiempo.

El primer film, “La familia Savage” (Tamara Jenkins, 2007) es un drama dotado de exquisitas pinceladas agridulces que nos muestra las tribulaciones de una familia desestructurada que se debe enfrentar a los cuidados de un padre despótico, enfermo y abandonado, irremediablemente expuesto al abandono en el final de sus días. La problemática familiar y social generada por los cuidados de las personas mayores es una realidad cercana para muchos de nuestros vecinos, en una provincia con las tasas más altas de envejecimiento poblacional. Esta película fue elegida por la crítica como una de las mejores del 2007, junto a la galardonada “Juno” (Jason Reitman), las vicisitudes de una adolescente embarazada.

Precisamente Jason Reitman es el director de “Gracias por fumar” (2005), la segunda cinta proyectada en el ciclo, una sátira de las siempre polémicas relaciones entre los intereses comerciales de las grandes productoras tabaqueras y las consecuencias patológicas relacionadas con el hábito de fumar. Fragmentos escogidos de este film son empleados por la Consellería de Sanidade como material educativo destinado a los estudiantes adolescentes, aquellos que se encuentran en la edad más crítica para iniciarse en el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas. Continuando en la senda de la singularidad, existe una escena en la que el protagonista se reúne con uno de los más avispados productores de Hollywood, para intentar armar una película de ciencia ficción en la que supuestamente Brad Pitt y Catherine Zeta-Jones retozarían ingrávidos en el espacio rodeados de los fantásticos aros de humo formados por sus propios cigarrillos. 

En la entrada del despacho del magnate reposa una extraña escultura abstracta, obsequio del actor Matthew McConaughey, el protagonista de la tercera película del ciclo, “Dallas Buyers Club”, el club de los desahuciados, ambientada en los albores de la epidemia del SIDA en los Estados Unidos, cuando determinados fármacos como la zidovudina (AZT) se empleaban experimentalmente en el tratamiento de estos pacientes. 

El colofón de este ciclo cinematográfico vendrá de la mano de “In Love we Trust” (Wang Xiaoshuai), estrenada también en 2007 y galardonada en el Festival de Berlín de 2008 con el Oso de Plata al mejor guión. Una cinta china muy especial que aborda la gestación de niños a la carta destinados a salvar la vida de sus hermanos mayores. Les invitamos a aprovechar esta oportunidad para que aprendamos juntos un poco más de cine y de medicina, o viceversa. Porque, como cantaba Luis Eduardo Aute, todo en la vida es cine, y los sueños cine son.

13 junio 2015

LA DIFTERIA EN LOS TIEMPOS DEL MERS


En la segunda mitad del siglo XIX, la difteria era una pandemia mundial. Muchas décadas después, cuando escribimos estas líneas, un niño de 6 años continúa luchando contra la muerte en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona. 

La causa de su enfermedad se llama difteria, una enfermedad infecciosa causada por una bacteria (Corynebacterium difteriae) productora de una toxina que causa la afectación de las vías respiratorias. En sus cuadros avanzados puede dañar el corazón y el cerebro, provocando la muerte. 

La difteria es una enfermedad eliminada en España. En Galicia, el último caso declarado se remonta a 1982. Me pregunta el inquieto Aloysius el por qué de tal consideración. Resulta que el quid de esta cuestión radica en lo que en medicina conocemos como inmunidad de grupo, es decir, muchas personas vacunadas individualmente contra dicha enfermedad consiguen un elevado nivel de inmunización colectivo en toda la población.

Se estima que este estado óptimo se consigue cuando el 90% de los niños y el 70% de los adultos han sido vacunados, como viene ocurriendo en las últimas décadas en Galicia. Con unas cifras similares en todas las comunidades autónomas del estado español, entonces ¿cómo pudo infectarse el pequeño de Olot, en Gerona? La respuesta es bien sencilla: porque sus padres decidieron no vacunarlo. 

Aunque todavía minoritario, el movimiento antivacunas sigue creciendo con sus creencias al margen de lo que la evidencia médica ha demostrado. A día de hoy, mientras el pequeño continúa en la UCI, los padres de otros 47 niños de Olot siguen rechazando dicha vacunación. Para que nos entendamos, si no se toman las medidas oportunas, el 1.5% de la población infantil de esta villa catalana estaría en riesgo de enfermar. Me imagino que los que apoyan tan cuestionable decisión lo hacen basándose en diversas razones. 

La primera la hacen extensible a todas las vacunas, a las que identifican de manera infundada como causantes del autismo o de la muerte súbita fetal. En realidad, la inmunización contra la difteria se consigue mediante una vacuna inactivada que contiene la toxina desprovista de su toxicidad. Una vez inyectada, no produce la enfermedad, sino que activa en el organismo una serie de defensas específicas contra la difteria. 

Algunas voces contrarias a la evidencia médica ha basado también su rechazo a esta vacuna en la escasa prevalencia de la difteria en nuestro entorno, y quizás en la existencia de tratamientos antibióticos eficaces contra la misma. En este último aspecto, la penicilina y la eritromicina han demostrado su utilidad, pero la terapia fundamental en estos casos sigue basándose en la administración de la toxina antidiftérica mediante inyección intramuscular o intravenosa.

En 1940, el cineasta alemán William Dieterle dirigió al incombustible Edward G. Robinson en un clásico nunca estrenado en España, aunque sí en Portugal bajo el título de “A ampola miraculosa”, sobre la vida del Doctor Paul Ehrlich (1854-1915), Premio Nobel de Medicina en 1908 por sus hallazgos en el campo de la inmunología, fundamentales en el descubrimiento posterior de un suero antidiftérico eficaz, que salvó la vida de millones de niños. En tiempos del MERS y del Ébola, que la medicina continúe avanzando, por favor. 



10 junio 2015

LOS VIRUS ATACAN DE NUEVO


Los coronavirus son una especie de patógenos de reciente descubrimiento. Identificados en 2012 en Arabia Saudita, en humanos son los responsables de un cuadro respiratorio agudo que cursa con fiebre, tos, neumonía, dificultad para respirar e incluso puede hacer que los riñones del paciente fallen de manera brusca. Aunque algunas personas presentan cuadros respiratorios leves, la mortalidad global entre los infectados puede alcanzar el 30 - 40% según los países. 

Aunque la mayoría de los síntomas provocados por esta patología, también conocida como Síndrome Respiratorio por Coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV) son de tipo respiratorio, el contagio entre humanos precisa de un contacto directo o muy cercano con los infectados. Los coronavirus están presentes en el moco de los camellos, y algunas especies de murciélagos, como en el caso del Ébola, se comportan como transmisores de la enfermedad.

Según los responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las secreciones de los afectados, especialmente saliva y moco nasal, pueden contener coronavirus, si bien parece que éstos no son capaces de transmitirse sin que exista un contacto estrecho entre infeccioso e infectado. Hasta el momento, se han descrito varios brotes en Arabia Saudita, Reino Unido, Francia, Túnez, Estados Unidos y España, en este caso una mujer que había viajado en peregrinación a La Meca. En la actualidad, los casos más recientes y preocupantes han sido descritos en China y Corea del Sur, tan lejanos en los mapas y sin embargo tan cercanos tras apenas unas cuantas horas de avión.

Como ha ocurrido con otras enfermedades infecciosas, el MERS-CoV tendría sus consecuencias más graves en sectores determinados de la población como personas mayores, inmunodeprimidos y enfermos crónicos, como diabéticos, cardiópatas, bronquíticos crónicos o pacientes con cáncer. Por el momento, esta enfermedad no tiene tratamiento ni vacuna específica, si bien varios laboratorios trabajan a contrarreloj para conseguir alguna medida profiláctica eficaz.

Las autoridades sanitarias mundiales se mantienen en alerta debido a que el causante del MERS-CoV es de la misma familia que el coronavirus desencadenante en 2003 del brote mundial de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS). La situación más grave se produciría si una mutación es capaz de provocar cambios en estos virus, capaz de multiplicar su ya de por sí elevada letalidad. Sea como fuera, la propia OMS acaba de enviar a Seúl un equipo de expertos para estudiar el brote coreano que por el momento ha matado ya a 4 personas y mantiene en peligro las vidas de otros 41 infectados. Y es que cuando virus de Ébola va desapareciendo de África, dejando millares de víctimas tras su paso, una nueva amenaza se cierne sobre nosotros. 

Sostiene Aloysius que una vez más los virus, dueños de este planeta durante millones de años antes de que apareciésemos los seres humanos, parecen empeñados en hacernos la vida imposible, o por lo menos, un poco más difícil, cada día.

29 mayo 2015

DIABETES EN NIÑOS Y ADOLESCENTES


En bastantes ocasiones, diversos autores nos vienen alertando sobre la consideración de la diabetes mellitus como la verdadera plaga del siglo XXI, del que por cierto, llevamos vividos 15 años. Aunque estos expertos más bien se refieren al tipo 2 de la enfermedad, el que se desarrolla en la edad adulta, frecuentemente asociada al sobrepeso y a la obesidad, el problema que representa la diabetes en grupos de edad tan especiales como la infancia y la adolescencia no resulta una cuestión baladí. 

Nos estamos refiriendo a una de las enfermedades crónicas más comunes en los niños, y a pesar de los grandes avances en el diagnóstico y tratamiento de esta patología, continúa representando un problema de salud de primera magnitud para los niños enfermos, sus familias y el sistema sanitario en general. La mayoría de los pequeños diabéticos padecen diabetes tipo 1, popularmente conocida como diabetes dependiente de la insulina. A corto plazo, el objetivo médico que se intenta conseguir se  centra en evitar la aparición de hipoglucemias, los temidos bajones de azúcar, así como un estado especialmente peligroso conocido como cetoacidosis. 

Sin embargo, a la larga, pacientes, padres, médicos y enfermeras, pero también maestros, cuidadores y educadores debemos concentrar nuestros esfuerzos en la prevención de aquellas complicaciones que podrían desarrollarse con el paso del tiempo. Porque la diabetes es algo más que el descontrol de los valores de glucosa en sangre. El aparato cardiovascular, los riñones y la retina son órganos que se pueden ver profundamente afectados siempre que la enfermedad no esté correctamente tratada y controlada. En la diabetes infantil y juvenil la educación sanitaria y el fomento del autocuidado resultan fundamentales para que estos niños y jóvenes puedan llevar una existencia completamente normal, realizando las actividades de ocio y deportivas que sus facultades físicas les permitan en todo momento. 

Hoy en día podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que existen suficientes conocimientos sobre la patogenia de la enfermedad, es decir, sobre los mecanismos bioquímicos que llevan a la aparición de la diabetes. Y esta comprensión de las causas permite el incremento de nuevos tratamientos destinados a prevenir sus indeseables secuelas.

Y ¿qué decir de los adolescentes diabéticos? Diferentes modernos estudios han revelado la importancia de ciertos factores en el control de esta patología, desde el entorno familiar hasta la influencia medioambiental. Porque estamos hablando de una etapa de la vida complicada, repleta de cambios fisiológicos, psíquicos y sociales, cuya confluencia de factores puede afectar de forma negativa al adecuado control de la enfermedad. 

No resulta comparable la responsabilidad y la confianza que pueda tener en los profesionales de la salud un diabético tipo 2 adulto que un adolescente que debe inyectarse varias veces al día sus correspondientes dosis de insulina. Para la historia quedarán los fracasados intentos de administrar esta vital hormona por vía intranasal. Cada vez se diagnostican más casos en un colectivo comprendido entre 10 y 24 años, que representa la cuarta parte de la humanidad. 

Y es que en estos casos, tan importante como la dieta y la insulina resultan la legislación antitabaco y el acceso a la sanidad de los colectivos más desfavorecidos, por poner dos ejemplos. Obviar esta realidad es actuar negligentemente.

LOS PARIENTES DEL HOMO SAPIENS


Es justo reconocer que debemos la inspiración de estas líneas a la Doctora María Martinón Torres y a sus investigaciones en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. Tras haberla escuchado en una reciente visita a Ourense, llevamos unas semanas enfrascados en la lectura de varios textos científicos y morales. Uno de ellos es de Franz de Waal, uno de los etólogos y primatólogos actuales más eminentes. 

El profesor de Waal enseña psicología en la Universidad de Emory, en Atlanta (Estados Unidos), ciudad en la que también dirige el Living Links Center perteneciente al Yerkes Primate Center. Su especialidad son los bonobos (Pan paniscus), durante mucho tiempo también conocidos como chimpancés enanos. El estudio de su ADN demuestra su separación de la línea evolutiva de los chimpancés hace apenas 1 millón de años, aunque compartan con ellos y con nosotros, Homo sapiens sapiens o primates humanos, alrededor del 98% del mismo. 

Los bonobos son antropoides amables. Se constituyen en sociedades matriarcales e igualitarias. Sostiene Aloysius que son monos hippies, pues suelen solucionar sus conflictos pacíficamente, ya saben, aquel eslogan de “haz el amor y no la guerra”. Son características propias de los bonobos el altruismo, la compasión, la empatía, la amabilidad, la paciencia y la sensibilidad. Por lo tanto, desconocemos por qué los guionistas de “El origen del planeta de los simios” (Rupert Wyatt, 2011) y de “El amanecer del planeta de los simios” (Matt Reeves, 2014) eligieron precisamente a un bonobo para encarnar al malvado Koba, mientras dotaron de los sentimientos más humanos al chimpancé César, el simio protagonista de ambas películas. 

Los chimpancés se erigen en sociedades piramidales, en cuya cima se sitúa el macho alfa, que no duda en combatir y someter a sus propios hijos para asegurarse la primacía sobre sus súbditos. En cierta manera, nos recuerda al dios Saturno de la mitología romana, que obtuvo el poder a cambio de comprometerse a no engendrar hijos. 

Hablando de primates humanos y genes, otro libro en el que nos enfrascamos se titula “Neardenthal Man”, obra de otro brillante investigador, Svante Pääbo, biólogo sueco especializado en genética evolutiva, que se doctoró en la Universidad de Upsala, la más antigua de Escandinavia. Hace un tiempo visitamos la Facultad de Medicina de esta hermosa y apacible ciudad sueca. Paseamos por los jardines de Linneo, así llamados en honor del padre de la moderna clasificación taxonómica de los seres vivos. 

El Doctor Päävo dirige el Departamento de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania). Famoso por sus descubrimiento del gen FOXP2, esencial para el desarrollo del lenguaje humano, su equipo investigador publicó en 2010 el primer borrador del genoma del hombre de Neardenthal, hoy extinto, pero que en su día cohabitó y mezcló su sangre con nuestros antepasados más directos. 

Hace 370000 años, las líneas ancestrales de neardenthales y hombres modernos se separaron para evolucionar distintamente. Por último, un estudio de la Universidad de Leicester (Gran Bretaña) ha desvelado que el 64% de los europeos somos descendientes de tres linajes que vivieron en Europa durante la Edad de Bronce. Gracias, pues, a la Doctora Martinón Torres, y tal y como reza el lema de la Universidad de Upsala, alcancemos la verdad a través de la misericordia y la naturaleza.

19 mayo 2015

TRASPLANTE DE CABEZA


Fotografía de Adrián Duchateau


Se llama Valery Spiridonov y es ruso. Padece una grave enfermedad neurodegenerativa conocida como Atrofia Muscular Espinal (AME). En el 98% de los casos, se asocia a un trastorno genético localizado en el cromosoma 5. Afecta a las neuronas motoras del asta anterior de la médula espinal, provocando una debilidad muscular progresiva, altamente invalidante y a corto plazo incompatible con la vida. No tiene cura. Spiridonov trabajaba como programador informático. Conocedor de la gravedad de su patología y del futuro que le espera, se ofreció voluntario para un experimento que podría cambiar el curso de la Medicina.

El 18 de febrero de 1848 unos visionarios intentaron llevar a cabo una singular experiencia. El afamado pintor y retratista belga Antoine Wiertz junto a un misterioso hipnotizador conocido como “Monsieur D”, subieron al patíbulo para intentar demostrar que las cabezas cercenadas por la guillotina continuaban con vida durante unos instantes, siendo capaces de seguir pensando. Por supuesto, gozaron con el permiso de las autoridades penales y estuvieron acompañados por una mujer, testigo a la sazón, por el verdugo y, por supuesto, por los dos asesinos condenados a la pena capital.

La tradición adjudica a un médico, al Dr. Guillotin, la supuesta paternidad de la macabra, pesada y afilada cuchilla que pretendía proporcionar ejecuciones rápidas e indoloras. En realidad, durante la Revolución Francesa, Joseph Ignace Guillotin fue uno de los diez diputados parisinos de la Asamblea Constituyente. El 10 de octubre de 1789 propuso la decapitación como un método sencillo para administrar la pena de muerte a los convictos. Hasta la invención de la guillotina, el sistema utilizado era el hacha o la espada, que se aplicaba a la nobleza con resultados harto dispares. Para el pueblo llano, se empleaba la horca o la terrible rueda, donde se ataba a los desgraciados convictos que abandonaban este mundo con grande tormento y sus articulaciones quebrantadas por el mazo ejecutor. Probablemente así se gestó la clemencia del Dr. Guillotin, empeñado en su cruzada a favor del ajusticiamiento imperceptible. 

Retomando a Antoine Wiertz, según su propio testimonio, mediante hipnosis consiguió introducirse en la mente de uno de los ajusticiados justo antes de morir. El relato del horror provocado por la decapitación ha quedado recogido para la posteridad en la biografía del artista. ¿Sugestión o morbosa imaginación? El caso es que no ha sido el único en interesarse, de una manera más o menos científica, en lo que le ocurre a una cabeza cuando es separada de su cuerpo. 

El Dr. Sergio Canavero es miembro del Grupo de Neuromodulación avanzada de Turín. Asegura que las barreras que hasta ahora impedían un trasplante de cabeza, más exactamente un trasplante cerebral, serán pronto superadas de tal manera que permitirán, no más allá del año 2016, el éxito en este tipo de intervenciones. Valery Spiridonov se mantiene a la espera. 

Si nada detiene a la técnica, las cabezas elegirán cuerpos, los cuerpos elegirán cabezas, y el tratamiento de muchas enfermedades neurodegenerativas tendrá un enfoque completamente diferente. Porque como alertaba Nietzsche, si no mantenemos sujeto el corazón, cuando éste se libera, podemos perder la cabeza.


03 mayo 2015

MÉDICOS DE FAMILIA


Mucho ha llovido desde 1978, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente erradicada la viruela en el mundo. Durante ese mismo año se creó en España la especialidad de Medicina de Familia. En nuestro país, para poder ser médico de familia, es necesario aprobar el examen MIR y completar una formación específica durante 4 largos años. 

En estos días, me hago eco de una noticia publicada por mi compañero, el Dr. Vicente Matas, en un medio de comunicación especializado, “Redacción Médica”. Vicente es el vocal nacional de Atención Primaria Urbana de la Organización Médica Colegial (OMC). El Dr. Matas celebraba que 1654 compañeros habían escogido Medicina de Familia entre los 8554 que eligieron especialidad y destino el pasado día 28 de abril. Este año no han quedado vacantes disponibles de esta especialidad. El año pasado sí, 108. Este año, entre los 100 primeros puestos se adjudicaron 2 de Medicina de Familia, y entre los 500 primeros 8, un dato que jamás se había producido en el histórico de las convocatorias MIR.

Si nada cambia, dentro de 4 años, estos 1654 compañeros deberían añadirse al numeroso pero insuficiente grupo de profesionales que trabajamos cada día como médicos de Atención Primaria, médicos de cabecera, los más cercanos a los pacientes, a los usuarios, como ahora algunos prefieren denominar a todos aquellos que se acercan a nuestras consultas en busca de asistencia sanitaria. Como ocurre con otros profesionales, la labor del médico de familia no se restringe únicamente al centro de salud. Cada vez son más los enfermos que necesitan cuidados médicos, de enfermería y también la atención de las trabajadoras sociales en sus propios domicilios. La ciudad de Ourense, y toda nuestra provincia en general, cuenta con una población cada vez más longeva y afectada por múltiples problemas de salud. 

Cuando alguien se refiere al médico de familia, lo hace posesivamente: es mi médico. Y tiene toda la razón, pues es el profesional facultativo más inmediato, al que se puede visitar todos los días, más de una vez al día si hiciera falta, y que complementa su labor con otros compañeros dedicados a prestar asistencia en los servicios de Urgencias – Emergencias, así como también en el ámbito de la Atención Especializada y Hospitalaria. Tras dos décadas y media de ejercicio profesional en el Sistema Público de Salud, nunca es tarde para reivindicar, una vez más, la figura del médico de familia. Mucho ha llovido desde 1978, pero también mucho se ha avanzado en la dilatada trayectoria que nos ha convertido a los médicos de familia en los agentes de la salud ciudadana. 

A pesar de todo, debemos seguir alzando nuestras voces para llamar la atención de aquellos que nos gestionan nuestro, para evitar ser fagocitados por esa inmensa maquinaria que se llama atención hospitalaria. La historia clínica informatizada, la prescripción electrónica, la hospitalización a domicilio (HADO), por poner algunos ejemplos, significan importantes avances en la atención sanitaria, pero no debemos olvidar que la inversión en Atención primaria ha pasado, en los últimos 30 años, de un 20% a un escaso 14.8% (en 2012). Más de 213 millones de consultas ordinarias cada año se merecen más recursos humanos y más medios económicos. Hacer oídos sordos a estas peticiones implica fomentar la desmotivación entre los profesionales, al no apostar decididamente por la Medicina de Familia, por la Atención Primaria.


27 abril 2015

CRISIS Y DESASTRES


Cuando escribimos estas líneas, la última catástrofe que acaba de azotar a la humanidad es el terremoto de Nepal, una tragedia que todavía computa víctimas, heridos, muertos, desaparecidos. Como ya ocurriera en Haití en 2010, este tipo de desastres naturales acarrean las consecuencias más dramáticas para aquellas poblaciones aisladas por la geografía y deprimidas por su economía.

En la Escala Ritcher, los efectos de un seísmo de 7.8 grados de intensidad se catalogan como graves, provocando serios daños en extensas zonas. Las comunicaciones quedan cortadas, y el suministro de agua, alimentos y medicinas se convierte en una misión imposible. Indudablemente, la repercusión informativa del terremoto nepalí ha tenido como caja de resonancia los testimonios de muchos alpinistas occidentales atrapados en el Everest por avalanchas de nieve y rocas. Los dispositivos celulares han permitido, una vez más, la transmisión en directo del desastre, incluso antes de que las cámaras de los intrépidos periodistas gráficos comenzaran a captar las imágenes de la desolación.

Nuevamente, como en el caso de Haití, lo peor todavía está por venir, con una fase de recuperación tan ralentizada como así lo quiera la ayuda y cooperación internacionales. Por cierto, en Nepal tan sólo existen 2 médicos y 50 camas de hospital por cada 10000 habitantes. Piensen en una ciudad como Ourense, donde apenas 20 médicos hubieran de ocuparse de la salud de toda la comunidad.

Sin el concurso de una naturaleza salvajemente desatada, la población del Yemen está padeciendo un infortunio similar. En este caso, la voz de las armas sustituye al fragor de la energía telúrica desbocada. Yemen es el país árabe más pobre, aunque en este conflicto se enreden motivos económicos y religiosos, estos últimos enraizados en ancestrales luchas intestinas suscitadas en el seno del Islam tras el fallecimiento de Mahoma. Más de la mitad de la población yemení subsiste bajo el umbral de la pobreza. De sus 24.5 millones de habitantes, 13.5 millones no tienen acceso a agua potable, 12 millones viven en zonas carentes de saneamiento, 8.5 millones no disponen de atención sanitaria, 2 millones de niños presentan desnutrición crónica y se estima que 75000 críos se encuentran en grave riesgo de contraer enfermedades evitables con vacunas. Los pequeños yemeníes se enfrentan a una situación equiparable a la de muchos otros afectados y desplazados por la terrible guerra en Siria e Irak.

En Nepal, por culpa del terremoto, y en Yemen, por culpa de la guerra, los cadáveres abandonados en poco tiempo pueden convertirse en un grave problema de salud pública. Los alimentos básicos han duplicado su precio, y aún disponiendo de dinero para comprarlos, su adquisición se convierte en una aventura. Y qué decir de los medicamentos. Los bancos de sangre se han quedado sin reservas. Ya hay quién reclama con insistencia, siguiendo el ejemplo de lo acontecido en Afganistán hace años, un alto el fuego temporal para que las instituciones sanitarias nacionales e internacionales puedan actuar con seguridad allí donde más se las necesita. 

Decía Henry Miller que cada guerra es una destrucción del espíritu humano, lo mismo que cada terremoto.

20 abril 2015

MEDICINA SOCIAL



Nuestra sociedad, como cualquier otro ser vivo, disfruta y padece ciclos de salud y enfermedad, puede necesitar, en determinados momentos, de los cuidados y el asesoramiento de los médicos sociales, dedicados a la promoción de la salud y a la prevención de la enfermedad en esos grupos que los primates humanos tendemos a formar para beneficiarnos mutuamente del progreso, la comunicación y la solidaridad comunes.

Revistas científicas de la calidad de “The Lancet” vienen presentando dentro de sus contenidos apartados específicos dedicados a este tipo de patologías. Hoy nos gustaría destacar sus esfuerzos en contra de la violencia machista. Por desgracia, cada día, millones de niñas y mujeres experimentan la crueldad masculina disfrazada bajo las más turbias tonalidades de la iniquidad: agresiones físicas y psicológicas, asesinatos, mutilación genital, abusos sexuales y violaciones, matrimonios infantiles forzados o prostitución impuesta, y todo ello por el simple hecho de que la víctima es niña, mujer, esposa o pareja.

Existen diferentes y recientes estudios al respecto. Algunos expertos han revisado determinados modelos de intervención contra tamaña lacra social. Curiosamente, en los países con ingresos económicos más elevados, las investigaciones tienden a focalizarse en cuál debería ser la respuesta más efectiva ante este tipo de agresiones sexistas, intentando reducir, de alguna manera, la propia victimización de las mujeres agredidas. Sin embargo, en los países con economías menos potentes, la investigación se ha centrado mayormente en la prevención de la violencia machista, obteniendo prometedores resultados mediante intervenciones en la colectividad. Es decir, tratamientos comunitarios ante la patología social.

Combatir la violencia contra las mujeres es una prioridad para la Organización Mundial de la Salud, que promueve el fortalecimiento del papel de los sistemas sanitarios en el tratamiento de las agresiones a mujeres y niñas.

Nos ha llamado la atención un estudio firmado por científicas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Uganda y Nicaragua en el que las autoras destacan varios puntos básicos en cualquier política eficaz contra la violencia machista. Introducen un concepto que nos resulta novedoso, la ecología social, individual, interpersonal, comunitaria y social, refiriéndose como tal al delicado equilibrio de interactuar en la vida de las personas desde contextos sociales, institucionales, culturales y políticos. 

Pero, ¿cómo equilibrar elementos sociales, culturales y políticos allí donde se empeñan en discriminar a mujeres y niñas cosificadas por determinados machos que las consideran una posesión, mientras les niegan los derechos más fundamentales mediante el único argumento del sometimiento de la fuerza y el terror? ¿Cómo contraer la profunda brecha que todavía separa el análisis social de la práctica médica? ¿Vendrá la curación de la brutalidad sexista de la mano de la medicina social? Sin lugar a duda.


12 abril 2015

MALARIA


La existencia del Capitán Hércules Vinagre se desarrolló bajo signo mordaz. No es de extrañar que, con una vida tan peculiar, Henry Fielding (1707 - 1754) publicara en 1749 la novela “La historia de Tom Jones, expósito”, convirtiéndose en un autor capaz de poner de manifestar esa amalgama de virtudes y defectos que constituyen el alma humana. 

A Fielding y Hércules Vinagre, dos nombres para una misma persona, se le atribuye la máxima de que casi todos los médicos tienen una enfermedad favorita, a la que atribuyen todas las victorias obtenidas sobre la naturaleza humana. Fielding falleció en Lisboa, no de la malaria, sino como consecuencia de una fatal disentería. Siguiendo su axioma, confieso que la malaria (o paludismo) es una de mis enfermedades favoritas. Y lo es, entre otras razones, por su tremenda complejidad. Como en “Los Tres Mosqueteros”, su protagonismo se reparte entre varios sujetos.

En el desarrollo de una enfermedad que los clásicos atribuían al mal aire que enviciaba la atmósfera de las regiones palustres, en primer lugar interviene un parásito, un protozoo de la especie Plasmodium, capaz de infectar a mosquitos y a humanos. El segundo mosquetero se llama Anopheles. El parásito se reproduce sexualmente en las hembras de este intervertebrado. Entonces, utilizando el insecto como vector de trasmisión, el Plasmodium se hospeda en un anfitrión vertebrado, en este caso el ser humano, el tercer mosquetero de tal aventura. 

Las hembras del Anopheles cuando pican, mediante su saliva inoculan el parásito en el sistema linfático del huesped. Desde aquí, ya convertidos en esporozoitos, son capaces de infectar el hígado y transformarse en merozoitos. Tras esta fase inicial de reproducción asexuada, los merozoitos pueden reinfectar más células hepáticas o penetrar en los glóbulos rojos. Dentro de estas células sanguíneas, utilizan las proteínas de la hemoglobina como alimento para transformarse en trofozoitos. Tras su multiplicación, revientan los glóbulos rojos liberando nuevos merozoitos, que a su vez podrán infectar más células sanguíneas o transformarse en gametocitos, masculinos o femeninos. 

Finalmente, si el individuo infectado es picado de nuevo por un mosquito, los gametocitos pasan al insecto. Ahora, tras una fase de reproducción celular, los nuevos plasmodium se alojan de nuevo en las glándulas salivares de los Anopheles, completando el ciclo. Y vuelta a empezar.

Pero en nuestra historia inversa de los Tres Mosqueteros faltan D´Artagnan y el Cardenal Richelieu. Y es que la única forma posible de contagio entre humanos es a través de la placenta, cuando una madre infectada transmite la enfermedad al feto, o a través de transfusiones.  

Cada año, la malaria causa entre 500 y 700 millones de casos, con alrededor de 1.6 millones de muertes. Más del 90% de los casos ocurren en África. Contra esta enfermedad no existe todavía una vacuna efectiva y su lucha se centra fundamentalmente en las medidas preventivas del contagio. Diversos y novedosos fármacos contra la malaria continúan todavía en fase de experimentación. Deseamos que muy pronto comiencen a recolectar provechosos frutos.


02 abril 2015

PRIMATES HERMANOS


A día de hoy hay quien reniega de la teoría de la evolución de Charles Darwin. Y en el caso de los primates, que es el que nos compete, todavía más. Basándose en creencias fundamentalistas que interpretan escritos religiosos al pie de la letra, como el Libro del Génesis, la presencia del ser humano en este planeta se desvincula de una cadena evolutiva iniciada hace millones de años, desde las formas más sencillas y primitivas de la vida. 

Hace 2.5 millones de años, los primeros humanos abandonaron los bosques tropicales para intentar sobrevivir en territorios menos arbolados. Los primates actuales, que habitan en un medio arborícola, nacen con unas habilidades psicomotrices muy desarrolladas, bastante mayores que las de nuestros indefensos bebés humanos, y que desde los primeros días de su existencia les permiten aferrase al pelaje materno para no caerse mientras se desplazan de rama en rama. 

Razones tan sencillas como ésta explican por qué la mayor parte de los simios no continuaron diferenciándose en primates humanos. Porque hay quien confunde evolución con progreso, cuando en realidad el proceso de selección natural de las especies realmente se debe al azar, una sucesión de cambios basados en pruebas y errores. 

Por eso, los chimpancés (Pan troglodytes) o los bonobos (Pan paniscus) han evolucionado hasta adaptarse exitosamente a las condiciones de su hábitat natural, bien distinto por cierto del de los humanos. El chimpancé es nuestro pariente más próximo, nuestro hermano, pero no nuestro antepasado. Desde el punto de vista genético, humanos y chimpancés se encuentran más estrechamente emparentados que chimpancés y gorilas, por ejemplo. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Tarzán y la mona Chita, eran primates hermanos, mientras que la evolución habría reservado para los gorilas el papel de nuestros primos hermanos.

En el año 2001 se identificó el gen FOXP2, el más estudiado por su relación con la capacidad humana del lenguaje. Hasta el día de hoy es el único implicado en el habla. Presente en todos los vertebrados, apenas ha sufrido cambios en el devenir evolutivo. Si comparamos la proteína codificada por este gen en ratones y chimpancés, tan solo existe un aminoácido de diferencia, contando que estos pequeños roedores surgieron en este planeta 75 millones de años antes que los grandes simios. 

Respecto al chimpancé, la proteína humana codificada por el FOXP2 se diferencia en apenas dos aminoácidos, suficientes como para moldear nuestros cerebros adaptándolos a la adquisición del lenguaje, así como para el desarrollo de las estructuras anatómicas que posibilitan nuestra capacidad para hablar.

En febrero de 2015, un grupo de científicos descubrió otro gen fundamental, el ARHGAP11B, que incrementa espectacularmente las neuronas en el neocórtex cerebral, emplazamiento fundamental para los procesos de pensamiento, lenguaje y percepción. Se trata de un gen exclusivamente humano, ausente en los chimpancés, pero presente en los humanos contemporáneos, en los neardentales y en el homínido de Denisova, decisivo para la expansión masiva de nuestro cerebro. Primos primates, primates humanos.

29 marzo 2015

GASTROACCESIBILIDAD


La gastroaccesibilidad es una forma de combatir la discriminación, o por decirlo de otra manera, representa un acto de inclusión social. Cada vez son más los prójimos que padecen intolerancias alimentarias. Más, porque continúa aumentando la supervivencia y la calidad de vida de la población en general, y más porque cada vez se diagnostica mejor este tipo de patologías. 

Así han ido diferenciándose los cuadros de alergia alimentaria de otros muchos representativos casos de intolerancia. Para que exista una alergia, en este caso a un alimento, como también al polen o a un determinado medicamento o producto químico, debe desencadenarse una reacción inmunológica cuando el afectado contacte con el alergeno. Este tipo de reacción libera en el organismo una cantidad anormal de histamina, la sustancia causante del picor, el moqueo, la tos, el lagrimeo, la dermatitis o los síntomas respiratorios más graves (constricción e inflamación y asma)

La intolerancia alimentaria no afecta al sistema inmunológico, sino al metabolismo del paciente. Ejemplos clásicos son la intolerancia a la lactosa, provocada por la disminución o la ausencia de una enzima, la lactasa, encargada de descomponer el azúcar de la leche (lactosa), o la enfermedad celíaca (celiaquía) donde la presencia del gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, el centeno, la cebada, la avena o cualquiera de sus derivados e híbridos, provoca daños en la mucosa intestinal que dificultan o impiden la absorción de nutrientes esenciales (grasas, proteínas e hidratos de carbono), pero también de vitaminas y minerales.

Desde hace varios años, las asociaciones y familias de los afectados por la intolerancia al gluten están luchando para que estas personas puedan salir a disfrutar tranquilamente de una comida en cualquier establecimiento hostelero, sin la necesidad de quedar expuestos a una sustancia que puede provocarles desagradables síntomas gastrointestinales, de diversa gravedad.

Porque, aunque resulten más palpables, no solamente existen en nuestras ciudades barreras arquitectónicas que discriminan a diferentes grupos de ciudadanos según su movilidad. También existen otro tipo de obstáculos que impiden garantizar una calidad de vida similar para todos.

Diversos estudios epidemiológicos han revelado que la intolerancia al gluten puede afectar a 1 de cada 100 ciudadanos europeos, que además de desarrollar una serie de síntomas completamente evitables, para alimentarse correctamente están obligados a desembolsar un 250% más de dinero en sus cestas de la compra para la adquisición de productos exentos de gluten.

En Galicia han existido diversas iniciativas pioneras en materia de gastroaccesibilidad. Diferentes establecimientos de hostelería se han comprometido a elaborar, a precios asequibles, platos especiales que tengan en consideración las particularidades de las personas celíacas y con intolerancia a la lactosa, pero también de los diabéticos, los enfermos renales y los afectados por esclerosis múltiple o lupus, cuyas patologías demandan una alimentación especialmente diferenciada. Que cunda el ejemplo y que por nuestros manteles se extienda la mancha, sin gluten ni lactosa.