CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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28 junio 2011

LA VIOLENCIA QUE VEMOS



Una sofocante tarde de verano recién estrenado, Aloysius me expuso otra de sus particulares teorías. Sostiene este inconformista que los medios de comunicación, especialmente la televisión e Internet, en determinadas ocasiones pudieran actuar como potentes reflectores de la violencia transmitida en algunas de sus informaciones.


Y para sustentar tan peculiar tesis afirma haber observado infinidad de titulares y noticias describiendo hechos luctuosos, y cómo éstos fueron capaces de desencadenar otros similares, tal vez por imitación, o quizás porque se habrían convertido en una especie de antídoto, algo extraño capaz de atenuar la percepción del dolor infringido a nuestros semejantes.


En “La naranja mecánica” (Stanley Kubrick, 1971), al pequeño drugo Alex le aplicaban una terapia intensiva a base de imágenes violentas que penetraban como dardos en su cerebro a través de su mirada, en un vano intento por corregir su propensión innata a la crueldad.


Acabo de leer dos informaciones que me han dado que pensar al respecto. Las mentes infantiles y juveniles, por su falta de madurez crítica, son presa fácil para la manipulación. Muchas horas delante de la pantalla de televisión puede provocar una actitud pasiva ante la información recibida, pues anula la imaginación y la iniciativa. La observación reiterada de escenas violentas repercute en la agresividad del niño, incluso desde la más tierna infancia. Por si fuera poco, investigadores del Seattle Children´s Research Institute acaban de alertarnos sobre la nefasta incidencia de los programas televisivos con escenas violentas en un grupo de niños entre 3 y 5 años, sobre todo en la calidad de su descanso nocturno. Contemplar escenas agresivas en la televisión después de las 19.00 horas provocaba trastornos del sueño y pesadillas que repercutían en un rendimiento escolar inferior e incluso en la aparición de otras patologías futuras, como la obesidad, derivada del sedentarismo y la falta de ejercicio.


Pero a la tele tradicional le han salido poderosos competidores. La mayor interactividad de los ordenadores, Internet, algunos video-juegos de temática combativa, ciertas programas (como por ejemplo YouTube), donde los propios niños y jóvenes orgullosos de sus hazañas pueden colgar en la red material agresivo protagonizado por ellos mismos, pudieran venir a representar un problema añadido.


La salud física y mental infantil están completamente imbricadas. La responsabilidad de ser padres se antoja cada vez más complicada en el mundo que vivimos. La información y la tecnología son valiosas herramientas capaces de ayudarnos a educar más y mejor a las generaciones futuras. Una vez más, el mismo dilema: es tan bueno y tan malo aquel cuchillo que sirve para cortar el pan como para lastimar al prójimo. Igual que las palabras, de alabanza o de escarnio.

20 junio 2011

¿COMIDA BASURA?



Sostiene Aloysius que una cosa es comer y otra alimentarse, que la historia de la humanidad se ha escrito a partir de voluminosos tratados de nutrición y dietética, sobre jugosos florilegios de recetas gastronómicas, sobre inquietantes datos y cifras de la desnutrición mundial, sobre montañas de sesudos informes del Club de Roma, malthusianos, neomalthusianos y keynesianos. El equilibrio (sostenible) entre el crecimiento demográfico y la producción de los recursos necesarios capaces de sustentarlo se nos antoja una ecuación de complicada solución.
He escuchado las quejas de algún paciente incómodo porque el tratamiento que le habíamos recetado le hacía engordar. Ojalá. Habríamos resuelto involuntariamente el dilema matemático anteriormente expuesto. Ciertos antidepresivos, anticonceptivos, corticoides, antidiabéticos (incluyendo la insulina) y demás tratamientos hormonales (anabolizantes) pueden provocar discretos incrementos de peso por mecanismos farmacológicos bien diferentes. Pero está demostrado que el 99% de los casos de obesidad derivan de la sobrealimentación, del desequilibrio entre el aporte y el consumo calórico.
La mañana del domingo, justo antes de comer, recibí un mensaje del indignado Aloysius. Se trataba de una noticia sobre el Dr. Mitsuyuki Ikeda, un genio capaz de fabricar hamburguesas a partir de excrementos humanos. Que me perdonen los espíritus más sensibles por tan escatológico apunte y que aquellos otros más inquietos e impasibles continúen esta lectura.
El investigador japonés descubrió que los deshechos procedentes del sistema de recogida de las aguas residuales de Tokio era muy rico en proteínas, procedentes del metabolismo bacteriano. El siguiente paso consistió en la extracción y purificación de dichas proteínas, que unidas convenientemente dieron forma a un filete de carne artificial, rojo gracias a los colorantes y con sabor a soja, por supuesto. Además, el Dr. Ikeda calificó de ecológico a su descubrimiento, pues las explotaciones ganaderas emiten hacia la atmósfera ingentes cantidades de gases de efecto invernadero. Un inconveniente: esta particular hamburguesa nipona cuesta por el momento 20 veces más que una tradicional.
Hace poco tiempo, la Comisión Europea ha aprobado el uso  de una especie de pegamento alimentario que permite unir en una sola pieza diversos fragmentos de carne. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) el producto es seguro y se considera un aditivo más. Se obtiene a partir de la fibrina, que interactúa con el colágeno permitiendo pegar las fibras musculares. Del plasma del ganado vacuno y porcino se obtienen fibrinógeno y trombina, cuya reacción forma la fibrina. Además del aprovechamiento industrial de toneladas de carne destinadas a ser picadas, el invento tendrá sus connotaciones artísticas y gastronómicas, pues gracias a él los chefs podrán inventar nuevas formas de solomillo mucho más atractivas que la tradicional. Cosas veremos que harán hablar a las piedras.

14 junio 2011

LAS ETIQUETAS



Nuestro ministerio de Sanidad quiere que las latas y los botellines de cerveza incorporen una nueva etiqueta, un aviso destinado a prohibir el consumo de esta bebida alcohólica a los menores de 18 años. Las estadísticas demuestran que los jóvenes españoles comienzan a beber a edades cada vez más tempranas y que el alcoholismo es un problema de salud de seria consideración para nuestro sistema sanitario.
Durante esta campaña, la administración espera poder contar con el apoyo de las familias, con el de los hosteleros y con el de los productores. Sostiene Aloysius que la educación se aprende en los hogares y que la cultura en las escuelas, aunque algunos progenitores piensen todavía que es tarea exclusiva de los maestros enseñarles a nuestros hijos tanto matemáticas como hábitos saludables. La educación para la salud es una materia de aprendizaje permanente en nuestra vida, y no sólo se estudia en las aulas.
Me consta que la mayoría de los hosteleros son responsables en el cumplimiento de las leyes que limitan la venta de bebidas alcohólicas a los jóvenes, aunque ramoneen por ahí algunas ovejas negras.
Tampoco creo que la industria cervecera se oponga a un tipo de medidas de efectividad cuestionable, pero que verdaderamente contribuyen a mejorar la imagen del producto, de forma semejante que la recomendación del consumo responsable o las advertencias en forma de pequeñas esquelas que ilustran desde hace tiempo las cajetillas de tabaco en España. Al respecto, ha quedado demostrado que “fumar perjudica gravemente su salud” resulta menos efectivo que ciertas imágenes escabrosas e impactantes que puedan impresionar desagradablemente al fumador y a su entorno de amistades. Y por si fuera poco, las admoniciones en los paquetes de tabaco no han demostrado un impacto disuasorio entre la población fumadora.
Me pregunta Aloysius si también está previsto poner señales de peligro a la entrada de los botellones, de las discotecas y de los after hours, o etiquetas en las litronas y en las demás botellas de cerveza, o si solo van a pagar el pato las latas y los botellines. Los ourensanos más veteranos recordarán aquel anuncio publicitario que podíamos ver en el cine antes de la proyección, el del chavalín y el botellín de la desaparecida cerveza San Martín, que finalmente se revelaba como un señor adulto de talla corta y no un tierno infante.
Los expertos defienden el encarecimiento del tabaco y de las bebidas alcohólicas, a base de impuestos, como una actuación efectiva a la hora de disminuir el consumo de estas sustancias. Pero no olvidemos que una de las justificaciones del botellón es la adquisición más barata de bebidas alcohólicas entre varios coleguillas, y que la Ley Seca en los EEUU tuvo unos efectos desastrosos gracias al incremento del contrabando y de la delincuencia. Una vez más, y ya van unas cuantas, la educación se me antoja como una medida excepcional, aportando información veraz para que cada uno pueda escoger en libertad.

31 mayo 2011

SEGURIDAD ALIMENTARIA



Todavía recordamos con preocupación la llamada enfermedad de las vacas locas o encefalopatía espongiforme bovina, una enfermedad causada por priones y que se puede transmitir al ser humano cuando consume ciertas partes de los animales infectados, especialmente su tejido nervioso. En el pasado, Ourense exportó al mundo entero las terribles consecuencias de la intoxicación por el metílico que adulteró cientos de partidas de bebidas alcohólicas, y en España padecimos la tragedia de la intoxicación por el aceite de colza.
Desde entonces, sostiene Aloysius que ya no sabemos ni lo que podemos comer o beber, que si el anisakis del pescado, que si los pepinos contaminados por Escherichia coli, que si las dioxinas en la carne del ganado porcino y aviar...
En Alemania acaba de desatarse una crisis alimentaria totalmente injusta contra las hortalizas españolas. Y precisamente en aquellas latitudes, en enero de 2011, comenzaron a conocerse los datos oficiales de la contaminación por dioxinas en la carne de cerdo y de aves de corral, al consumir piensos adulterados con aceites industriales. Algunas de estas sustancias químicas son extremadamente tóxicas y forman parte de la composición de algunos pesticidas y conservantes. 4700 granjas fueron clausuradas.
La historia se repite una vez más. Cuando se desataron los primeros brotes de la denominada epidemia de gripe porcina, países como Egipto sacrificaron la totalidad de su cabaña porcina sin esperar a que las autoridades sanitarias descartasen las transmisión de la enfermedad por vía digestiva.
Otra pandemia de gripe A, la que mató a más de 100 millones de personas entre 1918 y 1920, recibió el apelativo improcedente de gripe española, porque se desató entre las tropas norteamericanas acantonadas en Fort Riley (Kansas, EEUU) antes de combatir en la 1ª Guerra Mundial. Los anales de la medicina nos revelan que la sífilis fue conocida a partir del siglo XVI como mal español, otra inexactitud completamente arbitraria.
La supuesta contaminación de los pepinos españoles ha alcanzado una gran trascendencia por varios factores. En primer lugar, por la propia bacteria, una cepa muy virulenta de E. Coli enterohemorrágica, capaz de provocar un severo cuadro clínico conocido como síndrome urémico hemolítico, que ya ha matado a decenas de pacientes en Europa. En segundo lugar, porque el brote ha saltado las barreras sanitarias de varios países, detectándose casos en Alemania, Dinamarca, Suecia y también en España, pero aquí no entre los consumidores de pepinos u otras hortalizas crudas, sino en personas que habían viajado recientemente a Alemania. Y en último lugar, porque la contaminación ha podido producirse en varios escalones de la cadena de transporte alimentario, desde el cultivo original pasando por el transporte hasta la distribución final. 
La buena noticia es que al parecer, el tratamiento de los enfermos con anticuerpos específicos contra esta singular bacteria comienza a dar sus frutos. Así sea.

29 abril 2011

PEQUEÑOS ÁNGELES HERIDOS



La semana pasada descubrí en Twitter una noticia que me llamó poderosamente la atención. Venía a decirnos que el 52% de los pacientes que padecieron un cáncer durante su infancia consideraban esta experiencia como positiva, frente el 24% que la catalogaban como negativa. Estos porcentajes no son nada desdeñables, dado que en la actualidad la tasa de curación de esta patología se aproxima al 80%, en cifras generales.
No me gusta ver a los niños malitos. Ni siquiera por un catarro, y mucho menos por una enfermedad grave. Tratando de buscar más información al respecto, me encontré con las tablas de supervivencia de los pequeños con cáncer en España, y me llevé una agradable sorpresa. Entre 1980 y 1984, época en la que yo mismo era un estudiante más de la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela, el porcentaje de supervivencia de todos los cánceres infantiles después de haber transcurrido 5 años desde su diagnóstico apenas alcanzaba el 54%. Sin embargo entre los años 1997 y 2000 dicha cifra se había incrementado hasta el 74%.
Los tumores más frecuentes seguían siendo las leucemias, con un 23% del total, seguidas por las neoplasias del Sistema Nervioso Central, con un 18%, y por los linfomas, con un 13%. Pero, ¿cuáles eran las causas que justificabann un incremento del 20% en la supervivencia del cáncer infantil desde el inicio de la década de los 80 hasta finales de los 90? ¿Pediatras y oncólogos más cualificados?, ¿tratamientos más eficaces?, ¿avances sustanciales en el diagnóstico precoz?, ¿mejor estado de salud de la población infantil en general?, ¿alimentación más adecuada?, ¿hospitales más modernos?... Posiblemente una combinación de todo lo anterior.
El cine español tampoco ha podido mantenerse al margen del sufrimiento infantil, y poco a poco han ido saltando a la gran pantalla historias protagonizadas por pequeños enfermos de cáncer, desde los pelados de “Planta 4ª” (Antonio Mercero, 2003), que arropaban sus travesuras hospitalarias bajo el lema de no somos cojos, somos cojonudos, pasando por la laureada “Camino” (Javier Fesser, 2008), basada en la historia real de una niña que se enfrenta con serenidad a un devastador cáncer neurológico, hasta las más actuales como “Vivir para siempre” (Gustavo Ron, 2010), en la que un niño de 12 años quiere comerse el mundo mientras lucha contra la leucemia o “El vuelo del tren” (Paco Torres, 2011), en la que una madre no pierde la esperanza de que su hija pueda vencer a la leucemia.
En “Cartas a Dios” (Eric-Emmanuel Schmitt, 2009), un niño con un cáncer terminal le escribe misivas a un Dios en el que no cree, pero que le ayuda a aceptar la muerte como parte inevitable de la vida. Pequeño ángel herido.

22 abril 2011

MAÑANA DE JUEVES SANTO


Subimos por cuestas empinadas hasta el castro de Santomé. Casi nadie se atreve ya con la vieja calzada romana. Cruzamos el bosque de robles, madroños, pinos y laureles, donde dicen que aun permanece oculta una cova dos mouros. A sus 81 años, Adela nos cuenta las leyendas que conoció gracias a su abuela: - "dicen que las moras eran muy hermosas"... 


Durante la Guerra Civil, en esa misma gruta que comunica la montaña con las orillas del Loña, se escondieron los vencidos para evitar las represalias de los vencedores. Maldita contienda fratricida. 


Nos asomamos al barranco desde el que se escucha el rumor de los remolinos de las Marmitas de Xigante. Tercas piedras y aguas turbulentas van labrando el escarpado paisaje mientras el tiempo se ha detenido entre las ramas de los árboles. Qué difícil resulta vivir hoy en día entre los muros derribados y los caminos abandonados de este espléndido entorno, a tan solo escasos kilómetros de la capital ourensana. 

En Mende, cerca del balneario abandonado, las zarzas y las enredaderas se han  adueñado progresivamente del antiguo camino que conduce hasta los manantiales. El agua huele a azufre y la campiña a hierbabuena. Javier, el más viejo del lugar, recuerda cómo antaño acudían los enfermos para lavar sus úlceras y heridas en aquellas aguas termales. 

Una viña abandonada nos flanquea. Murmuran los charcos. En una viga carcomida, una bola de musgo y hojas nos revela el nido de una carriza. De repente, la lluvia ha cesado y entonces la luz de la mañana de Jueves Santo vuelve a abrirse entre el frondoso corredor que hemos ido atravesando...

21 abril 2011

EL OPTIMISTA RACIONAL





Sabedor de mi afición por la lectura, acaba de regalarme el generoso Aloysius un libro titulado “El optimista racional”, del prolífico Matt Ridley. Hace ya unos cuantos años que conozco a este excepcional divulgador gracias a otra obra suya, “Genoma”.

El bueno de Ridley, doctorado en Oxford y colaborador de medios tan prestigiosos como “The Economist”, ha escrito un ensayo en el que trata de derribar con fundados argumentos aquella máxima de los clásicos que aseguraba que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Tal vez engañado por la ola de pesimismo económico y social que parece continuar inundando nuestras vidas, me llamó la atención unas líneas del libro en las que el autor afirma que nuestros prójimos contemporáneos, en líneas generales, viven mucho mejor que sus ancestros.

En uno de sus párrafos iniciales podemos leer que la disponibilidad de productos para comprar en Nueva York o en Londres es de diez mil millones, una cifra mareante que hace tan solo un siglo resultaría impensable. ¿Qué ocurrirá entonces dentro de 100 años?

Pero a pesar de que cada vez disponemos de mejores ecógrafos, vitaminas, ambulancias, vacunas, quirófanos, analgésicos, hospitales, insulinas, depuradoras, antibióticos… cientos de millones de seres humanos no consiguen superar la longevidad de sus padres o de sus abuelos. Nos quedamos sobrecogidos ante la magnitud de una desgracia colectiva, como la recientemente ocurrida en Japón o en Haití en un pasado muy cercano, pero las carencias cotidianas de muchísimas personas son el precio a pagar por la evolución constante de la especie humana sobre este planeta.

Para Ridley, la selección natural darviniana no queda restringida al ámbito puramente genético, sino que más bien afecta a las ideas. Una última paradoja, pues si bien las ideas residen en el cerebro, el encéfalo de un hombre o de una mujer contemporáneo no difiere tanto en tamaño y en composición con el de nuestros antepasados neardentales. Sí lo hace, en mi modesta opinión, en su estructura, en el número de interconexiones neuronales estimuladas sin tregua por el mundo que nos rodea. El teléfono es un invento que lleva conviviendo con nosotros varias décadas. Sin embargo, su mera existencia facilitó la invención y el desarrollo de Internet, una autopista de la información mediante la cual cada día entramos en contacto con millones de datos, con infinidad de ideas y opiniones que conforman una inteligencia humana colectiva y acumulativa.

Para seguir progresando, nuestra misión es procurar que las generaciones futuras puedan disfrutar de las maravillas que hoy tenemos y de las que a buen seguro vendrán en el futuro. Seamos pues optimistas, pero racionales.

16 abril 2011

TOCANDO EL FUTURO CON LOS DEDOS



Me pregunta intrigado Aloysius si es verdad que ya estamos tocando con los dedos la medicina del futuro. Tal vez se haya quedado impresionado por un avance que comentábamos el otro día, aquel capaz de convertir células madre de la médula ósea de una mujer en espermatozoides.
Metidos de lleno en la reprogramación celular, un equipo de científicos norteamericanos perteneciente al Instituto Salk de Estudios Biológicos (La Jolla, California) ha conseguido convertir células de la piel de pacientes esquizofrénicos en neuronas. Por si fuera poca tamaña hazaña, lo verdaderamente importante del estudio ha sido el descubrimiento de que estas neuronas “cutáneas” poseen un déficit innato para establecer conexiones entre ellas mismas, exactamente igual a lo que ocurre con las neuronas “originales” de los pacientes esquizofrénicos. Además, estos científicos han conseguido desvelar cuáles son los genes implicados en la génesis de dicha patología.
Conservo en mi casa un ejemplar del documental “1% Esquizofrenia” dirigido por Ione Hernández y producido por Julio Medem, médico y cineasta. El título hace alusión al porcentaje de la población que puede llegar a padecer esta enfermedad psiquiátrica, ciertamente una de las más investigadas en la historia de la medicina. Los expertos entrevistados debatían sobre la posible etiología de la enfermedad, existiendo partidarios de teorías psicológicas y sociales, y otros que se decantaban por causas puramente biológicas. Estos últimos se apoyaban en los avances conseguidos en el tratamiento de la enfermedad con los diferentes psicofármacos. También se dejaba escuchar, bien alta, la voz de los enfermos y sus familiares. Algunos pacientes, aun reconociendo grandes mejoras en su vida cotidiana, se quejaban amargamente de los desagradables efectos secundarios de su medicación.
El refrendo de la hipótesis genética en el origen de la enfermedad podrá permitir en un futuro que deseamos cercano el desarrollo de fármacos personalizados que puedan corregir los defectos en las neuronas, actuando sobre los genes e incrementando su capacidad para interconectarse.
Trabajos similares con células pluripotenciales inducidas, aptas para transformarse en cualquier otra del organismo, están realizándose con diferentes patologías neurodegenerativas, como por ejemplo el Parkinson. Esperamos ansiosos el salto de estas técnicas rabiosamente innovadoras desde las pipetas, los microscopios y los bancos del laboratorio hasta el arsenal terapéutico que a buen seguro pronto manejaremos como médicos.
En una línea de investigación también novedosa, basada en los efectos de la hormona del crecimiento (GH) como factor neurotrópico a nivel neurológico, así como estimulador de la revascularización y remodelación del miocardio, se está trabajando en Galicia en el Proyecto Foltra, muy cerca de nuestras casas. Y recordemos que hace 300 años, F. William Robertson escribió: “hay un pasado que se fue para siempre, pero hay un futuro que todavía es nuestro”. Ojalá.

12 abril 2011

GAGARIN Y SU VIAJE ESPACIAL




Mi hija Valentina y nuestra perrita Lucky´s se han quedado dormidas encima de mi cama. Profundas. Atenuadas, al fondo del pasillo, suenan las Variaciones Goldberg. ¿Somnífero?. Estoy leyendo las desventuras del cosmonauta Komarov. Y me da un coraje infinito. Por él. Por Laika.


10 abril 2011

MATESANZ APRENDIÓ EN LA TOSCANA




Buen sitio para aprender...


La imagen que ilustra esta entrada fue tomada en la estación ferroviaria de Florencia. Pertenece a una campaña destinada a fomentar la donación.

07 abril 2011

SOMNIA



La gata sueña que la mujer está soñando con gatos blancos que duermen plácidamente sobre un lecho en el que descansan una mujer y su gata blanca.


EL FUTURO DE LA REPRODUCCIÓN



Mis hijas están muy preocupadas por el fin del mundo. Y es que la magnitud de la catástrofe sufrida recientemente por Japón ha despertado de su letargo los vaticinios más sombríos sobre el destino de la humanidad. Juegos de cifras e ingeniosos sudokus considerando el día, el mes y el año de los atentados de las Torres Gemelas, combinaciones con la fecha del devastador terremoto y posterior tsunami japonés, el punto y final del calendario maya… todo parece coincidir anunciando el Armagedón.
Algunos que ya vamos cumpliendo años hemos tenido la oportunidad de sobrevivir a otros días del fin del mundo que ciertos profetas del terror y la desilusión ya habían anunciado durante el siglo pretérito. La historia nos ha enseñado desastres infinitamente más terribles que el cataclismo japonés: varias guerras mundiales, el holocausto judío, la extinción de los dinosaurios, la explosión de la bomba atómica… La literatura y el cine están repletos de obras empeñadas en hacer desaparecer de la faz de la Tierra cualquier vestigio de la raza humana. Quizás no estemos contentos con nosotros mismos, con nuestro pasado y con la herencia que le vamos a dejar a las generaciones futuras.
Lo que sí parece claro es que con la tragedia de Fukushima ha llegado el final de los tiempos para la energía nuclear, por lo menos tal y como la venimos explotando hasta el día de hoy.
En biología, algunos expertos piensan que la posibilidad de mejorar el genoma humano permitirá en este planeta el desarrollo de una nueva especie de hombres y mujeres que nacerán libres de enfermedades y con sus capacidades físicas y mentales potenciadas hasta límites hoy en día insospechados.
La clonación de animales (como la famosa oveja Dolly) representó un punto de inflexión en la reproducción humana. El 29 de mayo de 2005 publiqué en La Región un artículo titulado “El combate de las amazonas” en el que especulaba con la desaparición del sexo masculino en un mundo futuro donde las técnicas de clonación permitieran que las mujeres no necesitasen a los hombres para perpetuar la especie.
En el año 2008, científicos británicos de la Universidad de Tyne (Newcastle) consiguieron transformar células madre procedentes de la médula ósea de una donante en espermatozoides. El perfeccionamiento de esta técnica permitiría avanzar en el tratamiento de la infertilidad. Pero, si los espermatozoides naturales, procedentes del varón, puede sustituirse perfectamente por aquellos otros obtenidos a partir de células madre femeninas, ¿qué nos espera en el futuro? 


Mis hijas se han quedado más tranquilas, porque el fin del mundo, como el  “Soberano”, es cosa de hombres.

02 abril 2011

DURA LEX, SED LEX



Aprovechamos este aforismo clásico sobre la Ley en general para introducir una serie de breves reflexiones sobre política sanitaria y gasto farmacéutico. Recogiendo para reciclar una serie de envases de medicamentos caducados en su casa, la otra tarde me apuntaba Aloysius que todo este follón que se está montado con los medicamentos genéricos quizás se arreglaría con una nueva legislación nacional sobre la materia.
Como conozco su afán lector lo he remitido al Boletín Oficial del Estado, y más concretamente a la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, texto que en las primeras 20 líneas de su exposición de motivos ya deja bien claro cuál es el papel del médico en todas estas cuestiones: “es una figura central en las estrategias de impulso de la calidad en la prestación farmacéutica, dado el papel que se le atribuye en el cuidado de la salud del paciente, y por tanto, en la prevención y el diagnóstico de la enfermedad, así como en la prescripción, en su caso, de tratamiento con medicamentos”.
Esta misma ley recoge en su artículo 8 la definición de medicamento genérico: “Todo aquel que tenga la misma composición cualitativa y cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica y cuya bioequivalencia con el medicamento de referencia haya sido demostrada por estudios adecuados de biodisponibilidad. Las diferentes sales, ésteres, éteres, isómeros, mezclas de isómeros, complejos o derivados de un principio activo se considerarán un mismo principio activo, a menos que tengan propiedades considerablemente diferentes en cuanto a seguridad y/o eficacia. Las diferentes formas farmacéuticas orales de liberación inmediata se considerarán una misma forma farmacéutica. El solicitante podrá estar exento de presentar los estudios de biodisponibilidad si puede demostrar que el medicamento genérico satisface los criterios pertinentes definidos en las correspondientes directrices detalladas”.
Las discusiones más enconadas entre los expertos en la materia se centran precisamente en la definición de biodisponibilidad, un término farmacocinético que hace referencia a la dosis de un fármaco que alcanza el tejido sobre el que realiza su actividad, es decir, sobre su diana terapéutica. Como este cálculo es prácticamente imposible de realizar en el ser humano, entonces en la práctica la biodisponibilidad se considera el porcentaje de fármaco que aparece en el plasma del paciente. 


De ahí que algunos medicamentos, sean de marca o genéricos, dependiendo también de los excipientes en que son vehiculizados, y a pesar de estar presentes en la sangre del paciente en el mismo porcentaje, puedan tardar más o menos tiempo en alcanzar el órgano diana y realizar su efecto. Si a todo estos añadimos la variabilidad individual de la respuesta ante el mismo medicamento, la madeja continua tremendamente enredada. ¿Quién la desenmarañará? Difícil respuesta. Mientras el catálogo gallego de medicamentos se enfría en la nevera del Tribunal Constitucional por el recurso del Ministerio de Sanidad, en Castilla-La Mancha y en Extremadura, ambas gobernadas por el PSOE, copian el modelo de Galicia. Me lo expliquen.

31 marzo 2011

NO HAY FUTURO


A pesar de los medicamentos, llegó un dia en el que no consiguió curarse a si mismo. Entonces, tuvo que echar el cierre al negocio, y desde entonces colecciona en un reloj averiado los pocos minutos que le van quedando de vida.

27 marzo 2011

EN EL CORAZON DE LA RIBEIRA SACRA


Mañana de sábado y marzadas, repentinas cortinas de lluvia que ocultan el sol volando en paralelo sobre el paisaje indefenso. Nos protegemos del temporal tras las ventanas y observamos la fragilidad de unas gotas de agua que engañan nuestra mirada, fantástico espejismo que por instantes las desvirtúa en los níveos pétalos de la flor de los cerezos. Antes de comer y de probar el vino, sangre de estas tierras que también disfrutaron romanos y cenobitas, recorrimos los viñedos y los bancales listos para recibir la nueva plantación, la bodega todavía en calma, el cuarto de los aperos donde dormitan olvidadas las viejas nasas de castaño y mimbre, antaño trampa y prisión de las tan cotizadas anguilas, los orgullosos silos abandonados que almacenaron el cemento necesario para la construcción de las presas hidroeléctricas, la soledad de la estación del tren, las riberas del Cave en las que un pescador solitario probaba suerte con las cañas, las vecinas pendientes de Sober, a tiro de piedra, despabiladas de su letargo por un can de palleiro que retador le ladraba a las nubes grises prestas a parir aguaceros. Hace décadas que se extinguieron los sabrosos cangrejos de río. Al irse empapando el campo, las gallinas corrieron a buscar refugio en su corral y nuestro tiempo transcurría sosegado. Antes del crepúsculo, repasamos con nuestros amables anfitriones los recuerdos de todas aquellas vendimias y pesquerías, los premiosos viajes en tren acunados por el traqueteo fatigado de las veteranas locomotoras, los festines cotidianos de ciruelas y truchas. Atrás dejamos las estancias silenciosas de la casa que todavía aguardan el regreso del bullicio y las risas de los niños.



22 marzo 2011

PONGAMOS QUE HABLO DE...



...Atención Primaria de la Salud. Así, con mayúsculas. Porque el acuerdo es unánime, sin fisuras. Todas las sociedades científicas entienden que en momentos de crisis la atención primaria debería ser la piedra angular de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS). Por ejemplo, el Dr. Josep Basora, presidente de SEMFYC (Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria) pide que se lleve a cabo el acuerdo sobre primaria alcanzado en el Consejo Interterritorial (CI). También el Dr. Benjamín Abarca, presidente de SEMG (Sociedad Española de Medicina General) aboga a favor de dicho pacto, así como por el incremento progresivo del 25% en los recursos destinados al primer nivel. Por último, el Dr. Julio Zarco, presidente de SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria) reclama que las autonomías trabajen coordinadas y en positivo dentro del CI y pone como ejemplo de lo contrario las diferentes políticas de contención del gasto farmacéutico.
Pues bien, la realidad se empeña tozuda en marchar por otros derroteros. Para demostrarlo recojo varios titulares de la prensa especializada. Los profesionales sanitarios piensan que los políticos no están al servicio de la sostenibilidad del SNS. Desconfían de aquellos incapaces de alcanzar un Pacto de Estado por la Sanidad tan necesario. Eso sí, para mandar aviones españoles a Libia hemos estado bien ligeros. Mientras el gran compromiso por la sanidad sigue estancado, el Ministerio de Sanidad reclama un pacto para la dependencia, más papel mojado y política para la galería, y si no que se lo pregunten a todos los prójimos que todavía esperan (o desesperan) por este tipo de ayudas. Por si fuera poco, las mismas sociedades científicas de atención primaria critican que la Ley de Salud Pública no fije un calendario de vacunas único en España, si bien el texto final permite variaciones en las autonomías por razones epidemiológicas. Y mientras el Consejo Económico Social, en su informe sobre la descentralización de la sanidad, alerta sobre las deficiencias de la coordinación de nuestro SNS, reclamando cambios sustanciales en el Consejo Interterritorial, el secretario general de Sanidad, D. José Martínez Olmos, descarta cualquier modificación legal al respecto. Como verán, un auténtico cúmulo de despropósitos.
Y es que resulta que en medio de la crisis ya empieza a haber ruido de sables. No teman, me explico. Son varios los responsables políticos de diferentes servicios autonómicos de salud los que se han manifestado, con suma precaución y siempre por canales no oficiales, respecto a la imposibilidad de asumir el gasto sanitario de sus comunidades si no pueden seguir endeudándose. En esta tesitura, podrían plantearse devolver al antiguo INSALUD le gestión sanitaria de su autonomía. La otra circunstancia a la que podrían verse abocados es a limitar su cartera de servicios o inclinarse por el copago, rompiendo de esta manera la equidad entre los ciudadanos de este país. Ya decía Voltaire en el XVIII que sólo es inmensamente rico el que sabe limitar sus deseos. Y no se olviden. La atención primaria sigue estando ahí, al pie del cañón. Apóyenla. Defiéndanla. Quiéranla. Mímenla.

18 marzo 2011

LA MUERTE EN JAPÓN



Me confieso un profundo admirador de la idiosincrasia y la cultura japonesas. El comportamiento de sus habitantes en estos días de tremenda tribulación viene a reforzar todavía más este especial sentimiento. Una nación asolada por la furia desatada en la tierra y en el mar, lacerada sin piedad por el flagelo de los incendios y de la radioactividad, a duras penas trata de erguir sus estructuras aislada por su insularidad y sumida en un drama del que nadie apenas ha mencionado una palabra: su demografía en declive. Al contrario de lo ocurrido durante la milagrosa recuperación tras la derrota en la 2ª Guerra Mundial, el Japón actual padece una bajísima natalidad junto a un escaso flujo migratorio. Si dicha tendencia no es corregida se estima que en lo que resta de siglo la población nipona quedará reducida a la mitad, con una tasa de dependencia insoportable para sus asfixiadas arcas públicas. Entonces, ¿quiénes levantarán un nuevo país de sus cenizas? Sostiene Aloysius que hasta la Yakuza (mafia japonesa) ha apelado a su particular código de honor para aportar sus ingentes recursos económicos a la ansiada reconstrucción nacional.
Hace un tiempo me maravilló una película titulada "Okuribito" (Yôjirô Takita, 2008), traducida al español como “Despertares” (título que realmente nada tiene que ver con la cinta), y que  tejía su afable trama argumental en torno al secular ritual funerario japonés. ¿Cómo aceptará tamaña sangría una nación moderna y a la vez apegada a sus ancestrales tradiciones? ¿Tendrán los violoncelistas que enterrar a los muertos?


Mientras desde el confort de nuestros hogares asistimos como testigos impotentes ante tanta desgracia, me vienen a la memoria aquellas fantásticas películas de bajo presupuesto sobre catástrofes que anticipaban el Apocalipsis a las metrópolis del país del sol naciente, o aquellas otras obras maestras del genial Kurosawa edificadas sobre el estoicismo y el sentido de sacrificio del héroe japonés. Precisamente este tipo de categoría es la que ya han adquirido en vida los 50 liquidadores que se enfrentaron desde un primer momento al desastre nuclear en la central de Fukushima. Como recompensa les espera la muerte, al igual que ocurrió con aquellos otros valientes que lucharon para controlar la catástrofe de Chernobyl.


Esta vez también la solidaridad internacional se ha puesto en marcha. El amor al prójimo debería estar activado siempre, pero en estas ocasiones dramáticas parece despertar de su letargo. La Sociedad Española de Medicina General (SEMG) me ha hecho llegar un correo electrónico informándome sobre la posibilidad de que los médicos españoles que así lo deseen puedan viajar a Japón para ayudar en tareas sanitarias. A la llamada seguro que acudirán aquellos compañeros especialistas en medicina de emergencias y catástrofes. Y quizás con intencionada casualidad, Aloysius está escuchando el clásico de Deep Purple, de su Lp “Made in Japan” titulado “Smoke on the water”… El humo se eleva sobre las aguas y el fuego está en el cielo. Sin embargo yo prefiero aquel haiku de Yamagushi Sodo (1643-1716) que decía: 
esta primavera en mi cabaña
absolutamente nada
absolutamente todo

11 marzo 2011

OTRAS MEDICINAS



Imágenes del libro "A Surgical Casebook" de Hanaoka Seishu (1760 - 1835)

Divagando la otra tarde con Aloysius sobre la capacidad curativa de la medicina occidental, altamente tecnificada a la par que deshumanizada, confrontábamos tal complejidad frente al sencillo efecto terapéutico que consigue la empatía bien dosificada en la relación entre el médico y los pacientes. Entonces me acordé de una historia que hace tiempo me contaron sobre un cirujano japonés capaz de obtener unos resultados fantásticos operando los casos más complicados de hipertensión portal. Esta afectación del sistema venoso del hígado puede cursar con unas complicaciones muy graves, desde la ascitis (acumulación de líquido en el abdomen) hasta la afectación específica del encéfalo, pasando por la aparición de varices esofágicas, que si se rompen y sangran, pueden provocar el final de la vida de un paciente desangrado.
Cuando los cirujanos franceses tuvieron conocimiento de los trabajos de su colega japonés, decidieron invitarlo a París, para aprender su asombrosa técnica quirúrgica. El resultado fue desastroso, pues todos los enfermos operados por el médico nipón fallecieron en el postoperatorio. ¿Qué falló?, ¿la habilidad técnica o el paciente? Por su gravedad, los enfermos parisinos eran semejantes a los japoneses, no por su genética. Siempre quedaría la duda de si el médico oriental había manipulado el resultado de sus trabajos. La historia terminó con el otrora prestigioso cirujano en un avión rumbo de vuelta al reino del sol naciente y con la entronización de la medicina occidental que, sin obtener resultados positivos, se consolaba con la pérdida de los pacientes debida al curso normalmente funesto de la enfermedad natural.
Le recordé a Aloysius la historia de otro médico japonés: Hanaoka Seishu, que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Estudió en Kyoto medicina tradicional china y cirugía basada en las enseñanzas occidentales. Finalizada su etapa formativa, regresó a su pueblo y comenzó a aplicar en sus paisanos los conocimientos obtenidos en ambas ramas de la medicina. Su éxito se basó en el empleo de un anestésico que administraba a sus pacientes por vía oral, llamado  Mafutsusan o Tsusensan, una mezcla de hierbas altamente tóxicas que él mismo preparaba en forma de cocción. 
Mientras el Dr. Seishu extraía sin dolor todo tipo de tumores, algunos de ellos alojados profundamente en el cuerpo de los enfermos, en occidente comenzaba a dar sus primeros pasos en la anestesia experimentando con el óxido nitroso, el famoso gas hilarante empleado en las atracciones de feria, con el cloroformo, siendo pionero en su uso el obstetra escocés James Y. Simpson, enterrado con honores de jefe de estado a pesar de haberse cargado a varias decenas de desdichadas con tan peligrosa sustancia, o con el Letheon descubierto por el dentista bostoniano W.T.G. Morton, simple éter sulfúrico rectificado, anestésico de utilización generalizada en cirugía a partir de 1846. La historia de la Medicina también recoge algunas injusticias. 
El Dr. C. W. Long descubrió los efectos del éter sulfúrico 4 años antes que Morton, pero no publicó sus resultados hasta 1849. Para unos el fulgor de la gloria, para otros las cenizas del olvido.

02 marzo 2011

VETERINARIO


El pequeño Ros siempre quiso estudiar veterinaria para así poder curar a sus mascotas enfermas. Pasó el tiempo, y el Ros se hizo mayor, estudió veterinaria, y un buen día se percató que aquellos pequeños amigos poco a poco habían ido desapareciendo al padecer una indisposición incurable, que se llamaba vida. 

De esta sutil manera, descubrió cómo había malgastado su tiempo y cuán inútil había resultado su aprendizaje; porque ¿cuántas gotas de sangre caben en el corazón de un caballo o en el de un perro?...

01 marzo 2011

THE ITALIAN JOB



Que me perdone el lector, pero resulta que “The italian job” es el título de una película que me viene que ni pintado para encabezar estas consideraciones. Se trata de una original intriga de robos y estafas cuya versión original fue protagonizada en 1969 por el incombustible Michael Caine y el remake del 2003 por Mark Wahlberg.
Salvando las diferencias, a mi juicio Italia y España se parecen en muchas cosas. Son dos naciones conformadas sobre reinos y estados que brillaron con esplendor en el pasado, de ahí las notables diferencias culturales entre sus ciudadanos según el lugar dónde vivan, norte o sur, levante o poniente, campo o ciudad. Su idiosincrasia está plagada de estereotipos, retratados en el cine con genial maestría por maestros como Fellini o Berlanga. A nosotros sólo nos falta Berlusconi, dirigente posible en un país que vive pegado a la televisión. Dicen que en Italia están acostumbrados a las crisis, a los niveles bajos de PIB y a las medidas de racionalización del gasto público, pues llevan décadas inmersos en esa vorágine. Es un país duro, por algo tiene forma de bota.
Respecto a la contención del gasto farmacéutico, la propuesta italiana estaría basada en 6 puntos: 
1º/ techo al porcentaje de gasto, una especie de hasta aquí hemos llegado y esta frontera no la traspasa nadie; 
2º/ si el gasto es limitado, las prestaciones también; 
3º/ copago regulado, en el sentido de coparticipación con los seguros privados; 
4º/ establecimiento de guías de prescripción que favorezcan el uso de genéricos; 
5º/ distribución de fármacos directamente a los hospitales, 
6º/ debatir el precio de los medicamentos entre el Estado y la industria farmacéutica. 
De esta manera, los farmacéuticos recibirían un porcentaje fijo según receta, y no según el precio del medicamento. No olvidemos que en Italia no todo es textil y moda, pues su patronal italiana farmacéutica es muy potente, con varias multinacionales tirando del carro de la investigación, el desarrollo y la innovación.
En Italia, como en España, la cobertura es universal; pero, a diferencia de nosotros, las prestaciones allí son mínimas. El resto de los servicios dependen del copago y están gestionados por las diferentes regiones italianas. El problema se llama equidad.
Para ahorrar, en nuestro entorno muchos han pensado en el copago, aunque renieguen de él en público, pues sería un suicidio político. La coparticipación con los seguros privados y su bonificación fiscal podría ser útil en el segmento poblacional que nunca va al médico. Las guías basadas en la evidencia científica (médica y económica) recomendando los mejores fármacos para cada patología es algo que tradicionalmente se viene demandando desde el estamento facultativo, incluso en tiempos de bonanza. Y así, si algo se pudiera salvar de la propuesta italiana, sería nada más aquello necesario para mantener la equidad, la calidad y la eficiencia de nuestro sistema sanitario.