CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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22 julio 2009

DE LO IMPOSIBLE A LO POSIBLE


"Day 339 - Half Nekkid Wink Wink"; imagen de lintmachine, en Flickr TM

Decía Forrest Gump que la vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar. Ya sea de esta sencilla manera, o porque más bien estemos ante una maravillosa caja de sorpresas, lo cierto es que cuando destapamos la bombonera de la vida a veces nos encontramos con hechos portentosos. Y es que tampoco resulta ya extraño que en el mundo de la medicina estas situaciones sean fruto de la pura casualidad.

Hoy les voy a contar la historia anónima de una niña de 9 años de edad. Cuando tenía 3, comenzó a presentar un tipo de crisis epilépticas conocidas como convulsiones mioclónicas, movimientos rápidos y contracciones bruscas de un grupo de músculos que solían repetirse varias veces al día y durar varias jornadas. Los médicos que la trataban se quedaron estupefactos. Le practicaron unas pruebas de imagen que demostraron que la pequeña carecía de hemisferio cerebral derecho. Hasta entonces, nadie se había percatado de esta singular peculiaridad.

Sostiene Aloysius que lo más parecido que ha visto a un cerebro humano es una nuez, nutritivo bocado protegido dentro de su cáscara rugosa, su pequeño cráneo vegetal. Si conseguimos extraer el fruto entero, sin fragmentarlo, podemos imaginarnos que se encuentra dividido en dos fracciones simétricas, en dos hemisferios (derecho e izquierdo) exactamente como nuestro cerebro. Quizás simplificando en exceso, los especialistas estiman que el hemisferio izquierdo controlaría aquellos procesos mentales relacionados con la lógica, el razonamiento, el análisis, el lenguaje, los números y la abstracción. A su vez, la parte izquierda de nuestro cerebro integraría las emociones, los colores, la música, el reconocimiento de las formas, la imaginación y la creatividad en general.

Grosso modo, considerando la motilidad, la mitad derecha del cerebro regula la parte izquierda del cuerpo y viceversa. Respecto a la visión, el nervio óptico derecho se conecta con el hemisferio izquierdo y el nervio óptico izquierdo con el derecho, gracias al entrecruzamiento que se produce precisamente en el llamado quiasma óptico.

Pues bien, la niña en cuestión dispone de una visión perfecta, siendo capaz de patinar y montar en bicicleta coordinadamente. Gracias a la plasticidad neurológica, sus nervios retinianos izquierdos se han conectado con el tálamo y el córtex visual izquierdo, lo que faculta la cobertura total de ambos campos visuales. Insólito y turbador.

Siguiendo con el sentido de la vista, el otro día el circunspecto Aloysius estuvo trajinando con sus nuevas gafas para ver de cerca. Se las quitó y se las puso varias veces, las guardó en un bolsillo de su americana, luego en otro, las posó sobre la mesa de su despacho, se las probó delante del espejo, las metió en la funda y volvió a sacarlas… Más tarde, era incapaz de recordar dónde las había dejado. Cuando se iba a acostar para dormir, una luz se encendió en su memoria.

Finalmente recordó haberlas colocado dentro de la guantera de su coche. Su hemisferio cerebral derecho había funcionado utilizando los datos proporcionados por el izquierdo. Desde entonces se encuentra mucho más tranquilo, pues de paso entendió por qué hay tantos enterados y enteradas pululando por esos mundos de Dios con la mitad de sus cerebros funcionando a medio gas. Así nos va.

15 julio 2009

MANERAS DE MORIR


"Miles as Anubis" de I ♥ Basenjis!, en Flickr TM

Mientras escribo estas líneas estoy escuchando “Question and Answer”, el tema que cierra el trabajo en directo recientemente grabado por el cuarteto de Pat Metheny, Gary Burton, Steve Swallow y Antonio Sánchez. Una joyita musical que me ha regalado Aloysius por mi reciente cumpleaños. Una pregunta y una respuesta. ¿Por qué decidió en estos días pasados Sir Edward Downes, afamado director de orquesta británico, poner fin a su vida junto a la de su amada esposa Joan, en una clínica suiza del grupo Dignitas? Parece ser que el anciano maestro de 85 años se encontraba practicamente privado de la vista y del oído, mientras su mujer, de 74 años, padecía un cáncer terminal.

Mediante un comunicado de la BBC, los hijos del matrimonio informaron que sus padres llevaban 54 años viviendo juntos y que no estaban dispuestos a prolongar una existencia repleta de graves problemas de salud. Por ello ingirieron una dosis masiva de barbitúricos en la clínica de Zurich, especializada en eutanasia y suicidio asistido.

Supongo que la notoriedad de estos personajes avivará de nuevo el debate social sobre todas las cuestiones relacionadas con el fin de la vida humana. El mes pasado leía las opiniones del Dr. Álvaro Gándara, presidente de la Sociedad Madrileña de Cuidados Paliativos, respecto a las diferencias entre sedación paliativa y eutanasia. La primera técnica tiene como finalidad aliviar el sufrimiento refractario del enfermo, es decir, todos aquellos padecimientos innecesarios en un proceso patológico irreversible. Por lo tanto, el resultado de la sedación sería el alivio del dolor, y para ello el equipo médico empleará fármacos en dosis individualizadas, ajustadas a la respuesta y estado de cada paciente. Como mejor garantía ética, recomienda el Dr. Gándara registrar todo este proceso en la historia clínica. Simplemente recordar aquí que para este tipo de sedación es necesario el consentimiento informado del enfermo o de sus familiares.

Sin embargo, la eutanasia difiere totalmente de la sedación paliativa en su intencionalidad, pues se trataría de provocar la muerte del paciente para liberarlo del sufrimiento, y también en su proceso, ya que se manejarían fármacos a dosis letales capaces de garantizar una muerte rápida del sujeto.

El pasado 21 de febrero de 2009, la Asamblea General del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos aprobó una declaración de su propia Comisión Central de Deontología y Derecho Médico sobre la “Ética de la Sedación en la Agonía”. Además de promulgar el respeto médico a la vida del enfermo en fase terminal, considera la sedación paliativa como un tratamiento para aquellos pacientes que padecen sufrimientos intolerables y que ya no responden a ninguna terapia. Concluyen los expertos que la sedación en la agonía no debe considerarse como un tratamiento excepcional. A buen seguro, el progreso de la medicina conllevará un aumento del número de enfermos que necesitarán cuidados palitivos. Todavía quedan pendientes muchas preguntas sin respuestas.

08 julio 2009

MANERAS DE VIVIR


"Maneras de matar"... imagen de kodachrome 65, en Flickr TM


La otra tarde decidí poner orden en el trastero, ardua tarea en la que me prestó auxilio mi peripatético Aloysius. En una de esas prácticas cajas de cartón de la mudanza descubrí unas decenas de viejos vinilos. Y allí estaba el primer Lp del grupo “Leño”, el original de Chapa Records, con un Rosendo Mercado todavía mozalbete en la foto de la portada. Confiesa Aloysius ser un devoto del legendario guitarrista madrileño. Más de una vez me ha baqueteado poniéndome una y otra vez temas tan emblemáticos como “Este Madrid”, “El tren”, “¡Que tire la toalla!” y, por supuesto, “Maneras de vivir”.




Como diría el poeta, maneras de vivir, modos de enfermar y suertes de morir. Y de qué manera va dando vueltas la existencia. Acabo de enterarme que Dave Prowse, el actor que encarnó al ultramalvado Darth Vader en la famosa saga de “La Guerra de las Galaxias” está enfermo de cáncer de próstata. Y en esto nada ha tenido que ver el permanecer tanto tiempo en el Lado Oscuro de la Fuerza. Al contrario, si esto fuera cierto, conozco a unos cuantos bellacos que desde hace tiempo estarían criando malvas.




Paradojas de la vida: el letal láser de la espada podría servir para tratar un cáncer de próstata...


Así les ocurre cada año a unos 100000 prójimos en este mundo, especialmente de América Latina, África y Asia, fallecidos como consecuencia de las mordeduras de las serpientes de cascabel. Dicen que una de ellas, conocida como Crótalus atrox, fue la encargada de sumir a la hermosa Cleopatra en el profundo sueño eterno. Una simple ampolla del antídoto que neutraliza el veneno de estos ofidios cuesta la friolera de 1000 dólares. Y como en el caso del compatriota atacado por una cascabel que criaba como mascota, son necesarias varias ampollas para evitar la muerte del emponzoñado. Casi nadie se acuerda de esto. Sin embargo, según datos de la OMS, la gripe A lleva provocadas a día de hoy 437 muertes entre algo más de 95000 personas infectadas. Pero es una enfermedad más mediática, más sugerente. Porque está de moda. Hasta en medicina hay tendencias.

En España parece ser que estamos bien preparados para afrontar los embates gripales que se nos avecinarán el próximo otoño. La OCDE nos da muy buenas puntuaciones en longevidad, en número de médicos, a pesar de la escasez en algunas especialidades, y en porcentaje de obesos (15%, frente al 35% de los EEUU). En gasto sanitario, ya no es lo mismo, pues los 1896 euros dedicados por persona durante el 2007 están por debajo de la media del resto de los paises (2105 euros). También andamos flojos en número de camas hospitalarias, en la aplicación de nuevas tecnologías y en la comunicación en las consultas.

Comenzábamos estas líneas recordando un grupo musical español. Nos despedimos con otra canción, una de los británicos “The Godfathers”, que le daban duro a sus guitarras con el popular “Birth, school, work, dead”; o lo que es lo mismo, nacemos, vamos al colegio, trabajamos y por último, nos morimos. De cáncer, de gripe o por accidente…, pero nos morimos.


http://www.youtube.com/watch?v=t2SLs7EWyIk

30 junio 2009

COÑAS MARINERAS


Un cartel invita a donar sangre en la estación de trenes de Florencia

Está a punto de comenzar el anhelado mes de julio, que para los más afortunados significa vacaciones a la orilla de la mar. Nuestros mejores deseos para ellos; parafraseando al Yoda, "que la meteorología os acompañe". Aprovechando un avance del relax playero, la otra tarde me preguntaba el inquieto Aloysius sobre el significado de la expresión coña marinera. No supe que contestarle. Coñas son bromas, guasas, chanzas. Supongo que el calificativo marineras les un plus de intensidad, sobre todo si se realizan mientras se faena en el Gran Sol, pues según tengo entendido esos esforzados marinos y pescadores se lo curran duro y tardan tiempo en pisar puerto.

Pero, vayamos al grano. No conozco personalmente al Sr. Josep-Lluís Carod-Rovira, y por lo tanto, no me cae ni bien ni mal. Pienso que desde que se reveló aquella entrevista que mantuvo con ETA para convertir a Cataluña en territorio libre de atentados, todo lo que ha vuelto a hacer se ha magnificado. Tal vez se haya ido convirtiendo en una especie de Rey Midas antitético y todo lo que hace o dice, en lugar de convertirse en oro, se transforma en polémica.

Recuerdo la instantánea que Pascual Maragall le tomó en Jerusalén al salir de visitar el Santo Sepulcro, haciendo aquella coña marinera con una corona de espinas sobre su cabeza. La foto hasta resultaría simpática si no hubiera ofendido los sentimientos de tantos prójimos creyentes. Y nadie promulgó una fatua contra él, al más puro estilo jomeinista. Mucho más serio lo vimos en compañía del Dalai Lama, de lo que personalmente me congratulo, pues fue Buda el que sostenía que el odio no disminuye con el odio, sino con el amor.

Pero Don Josep-Lluís también tiene sus prontos y se cabreó mucho en televisión con unos señores que se empeñaban en llamarle José Luis. Yo tengo un amigo de Cuenca que se llama Jorge y no se enfada cuando le llamo Jordi... Entre los años 2003 y 2004, el Sr. Carod fue el Conseller en Cap en la etapa dorada del tripartito que gobernaba entonces la Generalitat de Cataluña; actualmente es Vicepresidente de la misma institución, y como tal, tiene bajo su responsabilidad las competencias de la Secretaría General del Deporte catalán. Y hete aquí su última coña marinera.


En Barcelona, en algunos dispositivos encargados de atender a los potenciales donantes de sangre están que trinan. Las malas lenguas le achacan a Carod la idea de ofrecer gratis dos entradas de tribuna por cada donación (¡a 125 euros el ticket!) para el recientemente celebrado Gran Premio de Motociclismo de Cataluña, en el circuito de Montmeló. Dicen que los centros se colapsaron ante tanta demanda y que se montó un buen pifostio…


Apiano, el historiador griego que vivió en el siglo II de nuestra era, ya nos advirtió que la imprudencia suele preceder a la calamidad. Yo solamente quiero recordarles que en el periodo estival las donaciones de sangre resultan especialmente necesarias. Y son altruistas, no lo olvidemos. Porque la solidaridad no es una coña marinera…

22 junio 2009

EL EFECTO HAWTHORNE


Curiosidades de la vida. La otra tarde apretó en Auriavella un calor de mil demonios, espeso y soporífero, como para invadir las fuentes públicas en la procura de alivio y frescor. Al día siguiente, se levantó un viento benéfico que hizo volar numerosas y minúsculas pelusas, pólen que los árboles de nuestros parques dejaron caer con aviesas intenciones reproductoras.

Entonces, recordé aquel sencillo y hermoso poema de Leonardo Boff, donde describía las sensaciones que le había provocado el abrazo a un árbol.




Poco convincente, quizás por la abrumadora calorina, mi muy estornudador Aloysius trató de incorporarme a una nueva empresa suya. Además del director de gestión (él mismo) en plantilla contaba ya con una secretaria personal, un chófer y una responsable de relaciones públicas. Una prometedora cuadrilla. Dicen los expertos que para llevar una empresa a buen puerto, sea ésta pública o privada, son necesarios un proyecto y un equipo. Sin estas firmes cuadernas, la nave terminará navegando al garete.

Un buen gerente, especialmente en el ámbito sanitario, ha de saber motivar a los trabajadores de su compañía. Como consejo, le conté una historia sobre George Elton Mayo, el profesor de psicología que estudió el comportamiento laboral de los seres humanos. Son clásicas sus investigaciones en la fábrica Hawthorne de la Western Electric, una planta productora de componentes telefónicos, frigoríficos y aparatos eléctricos que funcionó en Illinois (EEUU) entre 1905 y 1983. El grupo de Mayo descubrió que el aumento de la productividad de los trabajadores se debía a factores sociales tan heterogéneos como la moral de los empleados, las relaciones satisfactorias entre los compañeros de trabajo y la atención que los equipos directores le prestaban a sus subalternos, haciendo que éstos se sintieran parte de la empresa. El manido sentimiento de pertenencia.

Sin embargo, una revisión contemporánea de los famosos estudios de la factoria Hawthorne, realizada recientemente por economistas de la Universidad de Chicago, ha venido a cuestionar las conclusiones de Elton Mayo. Los cambios realizados en la cadena de fabricación y en su entorno no fueron los responsables del incremento en la productividad, ni siquiera de la mayor motivación de los obreros.

La productividad siempre fue mayor los lunes, iba decayendo a lo largo de la semana de trabajo y resultaba nula al final de la misma. Algo similar ocurría durante el verano. Sin embargo, el espabilado Aloysius promete tomar buena nota del llamado Efecto Hawthorne. Él no se cree que los países de clima frío sean más productivos que los calurosos. ¿Ustedes si?

15 junio 2009

SERPIENTES DE VERANO


Tartagal - Poema Ilustrado de Marta Juarez; en Flickr TM

Llega el verano, y los que pueden están preparando las maletas para irse de vacaciones. Julio y agosto siguen siendo los meses preferidos, sobre todo para aquellos que cuentan con niños en la familia. Esta semana he asistido a otra batalla estadística sobre el paro que tenemos y el que tendremos. La tempestad parece no encontrar calma. He leído los comentarios de varios expertos solventes alertando sobre el sufrimiento que esta crisis inmisericorde está provocando a las clases más desfavorecidas, niños, dependientes y ancianos. Mientras tanto, alguien le proporciona un inestimable balón de oxígeno a los gobernantes que no terminan de sacarnos del agujero negro. Despistados, nos la han vuelto a colar. Los fichajes de verano se han convertido en la primera pitón estival. Muchos se han rajado las vestiduras, culés la mayoría, ya que en lugar de disfrutar de un triplete histórico y dificilmente repetible, están escandalizados porque el Real Madrid se ha gastado 150 millones de euros en los fichajes de Cristiano Ronaldo y de Kaká. Un despilfarro. Una atrocidad. Un amigo mío, director de una sucursal bancaria situada en uno de los barrios más deprimidos de cierta capital andaluza, me contaba el otro día por teléfono que en muchas cuentas corrientes se ingresa el subsidio del paro y se abona el recibo del Canal Plus, simultáneamente. Hay demasiado desempleo, pero también pan y circo suficientes, como en la antigua Roma. Y los leones, que yo sepa, todavían no se alimentan de las serpientes de verano. Tampoco se nutren de la creciente legión de descuideros, de las cuentas en números rojos, de los deshaucios, de los limosneros, de los préstamos que no llegan a las pequeñas empresas, promesas de paraguas para el chaparrón que cuando llueve tenazmente, viene un señor muy trajeado y te lo quita.

Menos son los ofendidos porque a finales del pasado mayo nuestros F-18 dispararon dos misiles Taurus KEPD-350 en un polígono de tiro sudafricano. Cada pepino cuesta aproximadamente 1 millón de euros, como el calcáneo de Kaka. Cerca de aquellos estériles pagos, la selección española de fútbol disputa la Copa Confederaciones, en estadios con los graderíos repletos de sudafricanos blancos ricos y vacíos de sudafricanos negros pobres, esos mismos superpobladores de los guetos donde tercos laten el racismo, la violencia, el SIDA y la miseria. Una gruesa anaconda.

Sostiene Aloysius que otro millón de euros costó el llamado “Estudio antropométrico de la población femenina española”. Hasta el momento, resultados invisibles, excepto la clasificación de nuestras santas en diábolos, cilindros y campanas. Una falta de respeto. Yo las prefiero rosas rojas, palomas blancas y perfumadas manzanas. Dicen que queda pendiente el análisis de los hombres españoles. No quiero ni imaginarme las categorías.

10 junio 2009

ADOLESCENCIA


"Tahitianas en la playa". Paul Gauguin, 1891

Museo de Orsay, París

El otro día escuchaba debatir en la televisión a los expertos, a los que realmente saben de qué hablan, sobre la controvertida figura del menor maduro, existente en nuestra legislación y tan en boga últimamente. Presté atención a las opiniones de Javier Urra, que además de experto en cine es un laureado psicólogo defensor de los derechos de los menores. Me quedé con una de sus frases: “en España, dices que tienes un hijo adolescente y te dan el pésame”. Tremendo. A Javier Urra empieza a blanquearle el cabello y el bigote de tanto luchar contra la incompetencia y la ignorancia de determinados dirigentes políticos. Aduladores de la juventud, con la única finalidad de ganarse su voto en las urnas llevan tiempo vendiendo humo camuflado como falsa libertad. Son los mismos que se escandalizan con la pederastia y luego defienden las relaciones sexuales consentidas entre las púberes de 13 años y los adultos. Y para que no haya malas interpretaciones, vayan por delante, bien claras y bien altas, mi más absoluta condena y repulsa ante individuos tan reprobables y miserables como los pederastas. También en aras del libre albedrío, panegiristas del botellón, estos mismos tiralevitas de la mocedad justifican el consumo de bebidas alcohólicas en los parques y las plazas públicas, aunque moleste a los vecinos e hipoteque los servicios de limpieza municipales, aunque la juerga termine con el joven o la joven dando con sus huesos maltrechos en un servicio de urgencias hospitalarias o enterrados en un valle de lágrimas, prematuras la lápida y la corona de flores amargas.

Adolescente y adulto tienen la misma etimología. Ambas palabras provienen del verbo latino adolescere, crecer, desarrollarse. Y para que los adolescentes lleguen plenamente a ser adultos responsables necesitan buenos entrenadores. No sirven ni los malabaristas del gesto ni los presdigitadores de la intención. No valen los golfos apandadores.

Por correo electrónico acaba de hacerme llegar el ufano Aloysius unos textos de Marc Prensky, escritor especialista en el ámbito más crítico de la educación y el aprendizaje. Él tiene muy claro que la interacción de los adolescentes actuales con teléfonos portátiles, video - juegos, ordenadores, Internet, correos electrónicos, mensajería informatizada y telefónica, hace que indefectiblemente piensen y procesen la información de manera completamente diferente a nosotros, sus predecesores. Si queremos formarlos, entrenarlos, apoyarlos, ya podemos ir cambiando nuestros anticuados esquemas. Los más atrevidos aventuran que incluso sus cerebros se irán modificando físicamente, en base a éste su especial y ultramoderno aprendizaje. En palabras de Prensky, ellos son los autóctonos y nosotros los expatriados. Nativos e inmigrantes digitales.



Un enlace con el original de Plensky:




Por cierto, también existen enriquecedoras versiones críticas sobre todas estas cuestiones de la educación y el aprendizaje:


03 junio 2009

10000 PASOS


"ANDAR!" de Amnemona, en Flickr TM

Tal vez no quedara satisfecho mi circunspecto Aloysius con las explicaciones que hace una semana le proporcioné sobre el Síndrome de Stendhal, esa patología supuestamente generada por el éxtasis provocado ante la visión de algo magnífico y bello. Haciendo acopio de ánimo ha vuelto a la carga. Para defender sus tesis me ha recordado una película estrenada hace ya 20 años, “Una habitación con vistas”, pequeña maravilla dirigida por James Ivory ambientada en la Florencia de finales del XIX. La obra está basada en una novela homónima de E.M. Foster y recuerdo la felicidad que se generaba en los protagonistas al pasear sus amores por la campiña toscana.

Después de tanto debate, por fin ambos hemos coincidido en los beneficios de andar. Sin pretender ser paternalista, estimo que caminar es un ejercicio que los médicos podemos recomendar a nuestros pacientes (y a nosotros mismos). Sin forzar, cada quien a su ritmo, según su capacidad y sus limitaciones. Los expertos entienden que se trata de un ejercicio completo y además seguro. Para practicarlo tan sólo sería necesario un calzado deportivo adecuado y una ropa cómoda. Los escaparates de las tiendas especializadas están repletos de sugestivas ofertas. Argumentum ad crumenam. Pero, ¿cuánto debemos caminar diariamente? La otra tarde, mientras apretaba en Auriavella un prematuro calor primaveral, Aloysius proponía la mágica cifra de 10000 pasos.

Vayamos por partes. Para solucionar este problema médico – matemático lo más práctico sería adquirir un podómetro, un sencillo aparato que computa los pasos que vamos dando cada día. Pero, aunque son baratos, tampoco serían estríctamente necesarios. Los expertos en la materia han calculado que dependiendo del tamaño de las piernas de cada individuo, normalmente empleamos entre 1100 y 1650 pasos para recorrer un kilómetro. El gasto energético aproximado de esta actividad física supondría alrededor de 65 calorías por kilómetro caminado. En la situación más ventajosa, los 10000 pasos de Aloysius representarían aproximadamente unos 6 kilómetros; en otras palabras, una caminata rápida de una hora. Y de paso, estaríamos quemando alrededor de 400 calorías; el apetito generado respondería a la razón.


Unas puntualizaciones finales. Caminar para adelgazar exige cierta energía, pero el esfuerzo nunca debe resultar fatigoso ni agotador. Deben elegirse entornos agradables, evitando las horas del día en las que el calor es más elevado. También es recomendable el diseño de un plan de ejercicio, comenzando con distancias modestas que se irían incrementando progresivamente, esquivando las molestias y las lesiones musculares. Como colofón, hemos de recordar que el bien viene andando, pero el mal volando.

01 junio 2009

PROUSTIANA


"Spaguetti Western", imagen de aziritt, en Flickr TM

Le encantaban los espaguetis a la boloñesa. Pero tenía un problema: no sabía por qué. ¿Cuándo había comido ese plato por primera vez? No se acordaba. Entonces, ¿quién preparó aquella pristina y exquisita comida que tanto le apetecía ahora? Rebuscando en su memoria tampoco encontró la respuesta adecuada. Tras esa primera inquietud gastronómica, se preguntó lo mismo respecto a sus gustos musicales o literarios.

Sin embargo, sí reparó en aquella tarde de verano. Caminaba hacia la escuela y se sorprendió tarareando una vieja canción. Una araña flotaba en el viento aferrada al frágil filamento transparente que pendía de la palmera enana. El aire caliente aportaba cierto sopor que invitaba a dormitar en la sombra. Continuó caminando. Los portalones entreabiertos dejaban escapar un aroma muy particular, periódicos viejos, papeles usados, frescor de escombro. Las zapatillas de deporte, recién estrenadas, le apretaban en el empeine. En las carteleras del cine anunciaban una de vaqueros, una película de bajo presupuesto en la que los pieles rojas lucían el pelo corto y patillas, al más puro estilo bandolero de Sierra Morena, fraudulentas también las pinturas de guerra. Indios de A Peroxa.

De repente, de nuevo se encontró envuelto por el olor de los espaguetis recién escurridos y observó la mantequilla derritiendo su untuosidad sobre la sartén candente. A un lado esperaban la carne picada y el bote con la salsa de tomate, dispuestos a fundirse en un abrazo que le devolvería a su paladar todo aquel tiempo perdido.

26 mayo 2009

EL SÍNDROME DE STENDHAL


La otra tarde, mientras sonaba en el ambiente un piano acariciado por las formidables manos del pianista Dado Moroni, mi muy lánguido Aloysius me preguntó de repente: ¿existe una patología de la belleza?; ¿puede alguien enfermar al exponerse ante algo extremadamente hermoso?

Aunque tal vez él lo deseara, no me atreví a responderle desde el punto de vista estríctamente médico. Nada de neurotransmisores ni de hormonas. Decidí contarle la historia de Martín Romaña, singular personaje imaginado por el genial Alfredo Bryce Echenique, que cada vez que se encontraba delante de su venerada Inés, mutaba trémulo, prisionero de violentos ataques de náuseas y vómitos. Así era su manera de amar, visceral, desasosegada, desapacible.

Como no quedó muy convencido, le hablé sobre las investigaciones de la Dra. Graziella Magherini, psiquiatra del Hospital de Santa María Nuova, en Florencia. De su creatividad nació el llamado “Síndrome de Stendhal”, destinado a describir los síntomas padecidos por 106 turistas que visitaron la hermosa capital de la Toscana en la década de los años 80. Todos sintieron mareos, palpitaciones, taquicardias y desvanecimientos. La mayoría eran mujeres jóvenes fácilmente impresionables, viajeras solitarias procedentes del otro lado del Atlántico. Sugestión, hipersensibilidad, sobredosis de belleza. La psiquiatra italiana se acordó entonces de aquel disconfort similar descrito en 1817 por el escritor Stendhal, tras visitar la iglesia florentina de la Santa Croce. Y de ahí el bautismo de su descubrimiento.

Muchos médicos son críticos con la existencia de tal síndrome, pues los síntomas son altamente inespecíficos. Además, ¿quién no se ha emocionado extasiado ante la sublimidad de una gran obra de arte? Por si fuera poco, expertos en literatura atribuyen al propio Stendhal un carácter inestable y difícil, cuando no cruel e irascible; en resumidas cuentas, un hombre con facilidad para enfermar mentalmente.

Todavía excéptico, sostiene Aloysius que él ha sido especial testigo de mi padecimiento del dichoso síndrome… escuchando el Adagietto de la 5ª sinfonía de Mahler, visitando el Museo del Prado, admirando un atardecer sobre las Islas Cíes o leyendo aquellos versos de Carlos Vaquerizo:

“Ignoras cómo puede la hermosura

deshilacharse como un mar de humo

y herirte como isla o como llanto

mientras sientes que dejas de existir”.

Dejó escrito este doloroso síntoma en su “Fiera venganza del tiempo”, y yo sí me lo creo.

http://www.youtube.com/watch?v=ugpYUDn_X-k

21 mayo 2009

PETER SINGER EN LA MONCLOA


"EJERCICIOS DE JOVENES ESPARTANOS". 1860. EDGAR DEGAS
National Gallery. Londres

Cada gobernante tiene su filósofo favorito. Dicen que Hitler admiraba a varios: Nietzsche, Schopenhauer, Spengler... También se ha dado la circunstancia contraria, pues el mismísimo Platón propuso a los reyes filósofos como gobernantes idóneos para su utópica Kallipolis, la ciudad ideal pergeñada por el sabio griego en su clásico “La República”.

Particularmente, desconozco si ciertos políticos leen mucha o poca filosofía. Tampoco sé si tratan de llevar a la práctica las enseñanzas que obtienen de lecturas tan trascendentales. En los tiempos que corren, sostiene Aloysius que pocos deben ser los afortunados que disfruten con la lectura de la poesía o de la filosofía. Concedámosles el beneficio de la duda.

Parece ser que Peter Singer, el controvertido filósofo utilitarista australiano, es uno de los predilectos de nuestro presidente Zapatero. Simplemente recordemos que gran parte de la popularidad de Singer se ha ido conformando a partir de sus singulares opiniones sobre cuestiones tan relevantes como las relacionadas con la liberación animal, la eutanasia y el aborto. En líneas generales, las tesis de Singer sobre la interrupción del embarazo defienden que el feto de la especie humana no es una persona, precísamente por sus carencias como ser autonsciente capaz de reconocerse a sí mismo. Argumentos similares le han granjeado grandes enemistades por su énfasis en desacralizar la vida humana y llegar incluso a plantearse si deberían seguir viviendo los niños afectados por graves enfermedades incurables, irrecuperables y tremendamente incapacitantes. La Historia nos enseña que nada de esto es moderno ni innovador, pues en la antigua Esparta ya se aplicaban técnicas eugenésicas y se abandonaba a su suerte a los niños allí nacidos con algún defecto o discapacidad. Al pie del monte Taigeto se les arrojaba a un barranco, igual que eran despeñados los delincuentes en Roma desde la macabra roca Tarpeya.

Tal vez también se confiese lectora de Peter Singer la ministra Aído, y debido a ello quizás no cometiese tanto desliz cuando afirmó que un feto de 13 semanas era un ser vivo pero no un ser humano. El propio Singer ha dejado escrito: “un embrión humano viene a la existencia tan pronto como se unen el óvulo humano y el espermatozoide”. Sin embargo, para él, el estatuto moral del embrión estaría basado en la aparición de un cerebro, un sistema nervioso y la capacidad para sentir el dolor. Y mientras nuestra sociedad se enfrasca en discusiones éticas, morales y religiosas, en las que por supuesto nunca se alcanzan acuerdos, llegar a fin de mes sigue siendo una tarea heroica para muchos prójimos. Como en la antigua Esparta.

17 mayo 2009

DOS NOMBRES


"Carteles y Buzones". Leipzig, Alemania
Imagen de Isis Desvelada, Flickr TM

La luz de la mañana se colaba entre la torre y el campanario, dibujando sobre el suelo un triángulo equilátero perfecto. Cuando la muchacha alcanzaba su vértice superior, de reojo él se quedaba observándola apenas un instante. Cabello rubio, dos trenzas, uniforme almidonado y una rebeca de color marrón, exactamente de la misma tonalidad que los calcetines que cubrían sus pantorrillas sonrosadas.

Luego, como cada día, ambos se cruzaban en aquella calle que sus antepasados habían empedrado hacía más de doscientos años. Caminos opuestos, cada uno hacia su destino. Entonces él, como un lobezno, olfateaba el desorden provocado en el aire por la muchacha que acaba de pasar. Aspiraba todo lo que podía, cerraba los ojos y se imaginaba un buzón de correos, en un portal cualquiera, con una modesta chapita de metal que pusiera los nombres de ambos. Y aceleraba el paso, sonriendo. Pronto sonaría la campana.

13 mayo 2009

HACE UN MILLÓN DE AÑOS



Decididamente, nuestro mundo esta cambiando con pasos de gigante; y en algunas cosas me complace, pero en otras no acabo de encontrarle el truco. Por ejemplo, me cuesta entender que una ciudad como Ourense, supuestamente la tercera urbe de Galicia, se haya ido quedando sin cines, sin tiendas donde se vendan discos de música y hasta casi sin librerías. Sólo se atreven a mantener la cabeza fuera del agua unos pocos valientes. Poco a poco, su espacio natural ha sido ocupado por Internet y los kioscos de prensa. Precisamente, colgado en el abigarrado escaparte de uno de estos establecimientos, la otra tarde me encontré a precio de saldo un DVD de “Hace un millón de años”, la película de Don Chaffey ambientada en la prehistoria que alcanzó la fama al ser protagonizada por la bellísima Rachel Welch en 1966. De este film recuerda especialmente mi muy memorión Aloysius que la actriz cubría su exhuberante anatomía con un sugerente bikini de piel.

Pero no voy a disertar sobre temas cinematográficos; voy a contarles una historia real, que he conocido hace muy poco tiempo. Transcurrió hace ya varias décadas, y lo curioso es que situaciones similares se vienen dando en la humanidad desde hace un millón de años, desde que el ser humano fue consciente de su propio dolor, de su fugacidad, de su angustia, desde que un semejante se postró al lado de un prójimo que sufría y le prestó su auxilio, sin conocimientos médicos de ningún tipo. ¿Habrá alguien que hoy en día pueda imaginarse una existencia sin médicos, enfermeras, ambulancias, farmacias, hospitales, medicinas, jeringuillas, analíticas, radiografías, prótesis, tranfusiones y trasplantes? Posiblemente los más ancianos del lugar recuerden las figuras heroicas de algunas vecinas que en su aldea desinteresadamente fueron comadronas, puericultoras, practicantes, lectoras de correspondencia, psicólogas, madrinas, buenas samaritanas que acompañaron al enfermo mientras llegaba el médico e incluso amortajaron a los fallecidos y consolaron a sus seres queridos. Alguien que se encargaba de mantener el fuego de la solidaridad encendido, flores frescas sobre las sepulturas y una luz ahuyentando a la oscuridad en los páramos.

Sostiene Aloysius que hace apenas unos años, existió una de estas denodadas mujeres en A Medorra, Pereiro de Aguiar. Se llamó Angelita Pérez Pérez. Sus vecinos, bien agradecidos, le han dedicado una placa de recuerdo en la calle principal. Pero se olvidaron de añadirle aquellos versos de Raymond Carver que decían: “¿Y conseguiste lo que querías de esta vida. Lo conseguí. ¿Y qué querías? Considerarme amado, sentirme amado en la tierra”. Exactamente como hoy, como hace un millón de años. Como debe ser.

08 mayo 2009

DISEÑANDO HUMANOS



"1996", Dan Darfor, Flickr TM

Desde que ha leído mis recientes alabanzas sobre el resveratrol, algunas tardes de primavera suele el incombustible Aloysius sentarse con sus amistades más íntimas alrededor de unas botellas de Pago de Carraovejas ® para depositar en sus carnes magras las ventajas de tan prometedor antioxidante. Tengo entendido que pagan a escote pericote el exquisito brebaje, para luego debatir en condición sobre cuestiones trascendentales referentes a la naturaleza humana. Las últimas novedades orbitan alrededor de un controvertido libro, todavía no traducido al español, firmado por el científico norteamericano Gregory Stock bajo el sugerente título de “Redesigning Humans – our Inevitable Genetic Future”. A propósito de este tratado, estoy firmemente convencido de que, a lo largo del presente siglo XXI, habitarán sobre el planeta Tierra dos especímenes diferentes de homo sapiens: el clásico, al que yo sigo perteneciendo de momento, y uno moderno y evolucionado, portador de increíbles innovaciones genéticas adquiridas en el laboratorio, y que le harán acreedor de enormes ventajas frente a las actuales enfermedades cardiovasculares, genéticas, oncológicas e infecciosas.

El otro atardecer, en una de esas veladas auspiciadas por mi ilustrado amigo, me quedé sobrecogido al escuchar un aria hermosísimo de la ópera “Rinaldo”, del inmortal Händel. Reconocí los acordes de “Lascia ch´io pianga” transportados por el espacio vespertino a lomos de la impresionante voz del contratenor francés Philippe Jaroussky. Y entonces evoqué una atrocidad realizada por el ser humano en nombre del arte y la belleza. Entre los siglos XVII y XVIII, solamente en Italia fueron castrados cada año unos 4000 niños antes de cumplir los 8 años, con la finalidad de preservar sus voces infantiles y obtener el éxito y la fama como cantantes de ópera o solistas corales al servicio de la Iglesia o de las monarquías europeas. Recibieron la denominación general de castrati, y eran los equivalentes entonces de nuestras actuales estrellas del rock.

El círculo se cierra. El ser humano nunca ha sido conformista. Bien sea por obra y arte de técnicas cruentas como la castración física, o bien por procedimientos que hoy en día parecerían encajar más dentro del ámbito de la ciencia ficción, la modificación de nuestra propia naturaleza podría estar tanto al servicio de objetivos puramente espirituales como al de las más terribles abyecciones. Por ahí se conservan aún las ruinas de ciertos campos de concentración. Menos mal que, de vez en cuando, diminutos seres vivos que comparten con nosotros estos pagos planetarios, como el virus de la gripe, nos recuerdan que habremos de ser sublimes pero humildes, pues todavía es frágil nuestra vida y demasiado fácil nuestra mortalidad.

29 abril 2009

GRIPES



Un hospital de campaña en la epidemia de gripe de 1918 - 1919


Generalmente, cuando uno toma la decisión de comentar cuestiones relacionadas con las enfermedades infecciosas no es conveniente alarmar, pero tampoco banalizar. Esta premisa también debe respetarse en el caso de la gripe. Comunmente, cuando nos referimos a ella, pudiera parecer que nos encontramos ante una enfermedad benigna, cuyos síntomas, en la mayoría de los casos, no van más allá de un malestar catarral acompañado de fiebre y dolores musculares y articulares, o ante una patología previsible, frente a la cual disponemos de un amplio arsenal terapéutico, basado en la potencia de las vacunaciones y en los modernos fármacos antivirales.

La realidad es bien distinta, pues la gripe o influenza es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas capaz de provocar, en situaciones de epidemia, una mortalidad nada desdeñable. Desde la década de los años 70 del pasado siglo XX, algunos investigadores reportan 40000 fallecimientos anuales, solamente en los Estados Unidos de Norteamerica. En ese misma geografía, esta patología sustrae cada año de las arcas estatales unos 12 billones de dólares. ¿Dónde radica la peligrosidad de los virus gripales? Fundamentalmente, en su alta capacidad de mutación, lo que a veces dificulta la prepación de vacunas específicas contra los mismos. Las epidemias estacionales, que se repiten cada otoño e invierno, suelen ser controladas con las campañas poblacionales de inmunización, destinadas especialmente a los individuos más susceptibles de padecer las complicaciones gripales: mayores de 65 años o enfermos crónicos e inmunodeprimidos. Como regla general, un adulto sano debería superar la infección a base de reposo, hidratación y fármacos antitérmicos y analgésicos.

Pero si la amenaza para nuestra salud proviene de un virus nuevo, mutado, el problema adquiere una mayor magnitud. Además del hombre, los virus gripales pueden infectar diversas especies animales, como las aves y los cerdos. Determinados virus pueden saltar desde el reservorio animal al hombre, como ocurrió en 2003 – 2006 con la denominada gripe aviar, en el Sudeste Asiático. Si el virus animal es capaz de mutar al infectar al ser humano, entonces resultaría mucho más factible la transmisión entre las personas a través de las secrecciones respiratorias y de la tos. Así podría originarse una epidemia o una pandemia.



El brote actual de la mal llamada gripe porcina está causado por la cepa H1N1 del virus de la influenza. E insisto en lo incorrecto de la denominación pues este virus no se ha detectado en los animales ni se transmite por el consumo de carne de cerdo. El H1N1 fue el causante de la pandemia que asoló el planeta entre 1918 y 1919, provocando entre 50 y 100 millones de víctimas mortales. Está claro que la situación sanitaria no era entonces la misma que en la actualidad, si bien el impacto de esta enfermedad entre los sectores más deprimidos de la sociedad, privados del acceso a los servicios generales de salud, podría resultar altamente preocupante.


Aquella gripe también tuvo un calificativo inexacto. La gripe española ni siquiera se originó en nuestro país. Fue traída a Europa por las tropas norteamericanas acantonadas en Fort Riley (Kansas – EEUU), que aguardaban su traslado a los sangrientos campos de batalla de la 1ª Guerra Mundial. España, todavía lamiéndose las heridas provocadas por la pérdida de las últimas colonias de ultramar, no participó en el conflicto, y nuestros medios de comunicación escaparon de la censura militar para informar sobre aquella devastadora epidemia.

Sostiene Aloysius que el genial Guillaume Apollinaire falleció en aquella pandemia. Él dejó escrito: “recogí esta brizna en la nieve, recuerda aquel otoño. En breve no nos veremos más. Yo muero, olor del tiempo, brizna leve. Recuerda siempre que te espero”.

Todos nosotros, también esperamos mejores noticias.

20 abril 2009

RESVERATROL



Hace algún tiempo, Aloysius el sibarita me regaló un breve libro de Philippe Delerm titulado “El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida”. Con permiso, recomiendo su lectura a los melancólicos y a los optimistas. Los pequeños placeres de la vida. Cierta mañana, un longevo paciente ourensano me reveló que tal vez, tras estos modestos goces, permanezcan ocultas las fuentes ignotas de la salud y la felicidad. Una idea sugerente que me hizo cavilar. Me lo estaba asegurando un nonagenario en pleno uso de sus facultades mentales. Me contó que el único alcohol que había tomado durante toda su vida se limitaba a una copa de buen vino tinto con las comidas. Una costumbre, una licencia que duraba décadas.

He escuchado muchas veces a Neil Diamond, y más tarde a UB40, cantar las excelencias del vino en “Red red wine”. Ahora, recientes y prestigiosas investigaciones parecen corroborar el supuesto papel benéfico para la salud cardiovascular de algunas sustancias presentes en él. Concretamente nos estaríamos refiriendo a los taninos, componentes naturales que proceden de la maceración de la piel de las uvas negras. Ahí radican también otros compuestos químicos (ácidos fenólicos, flavonoides y resveratrol), valiosos antioxidantes, capaces de prolongar la longevidad y la calidad de vida humanas.

El resveratrol no es exclusivo de las uvas. Otros alimentos son ricos en él, como las ostras y los frutos secos, especialmente nueces y cacahuetes. En un futuro no muy lejano podría convertirse en una potente arma preventiva para combatir el cáncer y la obesidad. Pero, ¿dónde está el truco? De cada litro de vino tinto se extraen aproximadamente entre 1.5 y 3 milígramos de resveratrol. Las dosis terapéuticas barajadas para un hombre de 70 kilogramos harían necesario el consumo diario de 750 a 1500 botellas de vino, una barbaridad digna de los descomunales Gargantúa y Pantagruel. Sin lugar a dudas, la síntesis farmacéutica nos aportará la solución práctica. Ya he podido constatar la amplia oferta de píldoras de este antioxidante en Internet.

Para finalizar, el luciferino Charles Baudelaire, como exégeta de la ebriedad, dejó escrito en “Las Flores del Mal”: “Mueble dulce en secretos, lleno de cosas ricas: vinos, perfúmes, néctares, que harían delirar mentes y corazones”. Líricas aparte, no debemos olvidar que el vino es una bebida alcohólica, y que consumos que superen los 30 gramos de etanol diarios podrían causar serios problemas de salud, afectando al correcto funcionamiento de hígado, cerebro y corazón.

15 abril 2009

DR. HOUSE CONTRA DR. MATEO



Lo confieso. De todos esos quiméricos colegas míos capaces de desnudar su alma en las pantallas del cine y la televisión, mi favorito es el Dr. Joel Fleischman, aquel jovencito judío de Nueva York obligado por el destino a ejercer la medicina en el pintoresco pueblo de Cicely, perdido en la Alaska más remota. Espero que algún lector guarde tan buenos recuerdos de aquella serie televisiva titulada en España “Doctor en Alaska”.

A mediados de los 80, finalizados mis estudios en la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela, un buen día me senté delante del espejo y le dije a mi pálido reflejo: “ya está; ya eres médico; ¿y ahora qué?”. Ahora vendría lo bueno. De mis primeros destinos como sustituto en la Ourense rural de aquel entonces, guardo muy gratos recuerdos y alguna que otra simpática anécdota digna de figurar en el guión de cualquier popular serial.

Impugna el taimado Aloysius mi hipocresía, pues estima que lo que a mí me hubiera gustado ser es el Dr. Ross, el singular pediatra de la serie “Urgencias”, encarnado por el atractivo y deseado George Clooney. A nadie le amarga un dulce. Atrás quedaban también los tiempos en los que el Dr. Marcus Welby había llenado las escuelas de medicina de futuros aspirantes a galenos.

Hoy vivimos en la era del Dr. House, esa especie de robot enciclopédico médico hospitalario que todo lo sabe y resuelve. Esta serie televisiva pudiera estar transmitiendo valores erróneos a la sociedad, como por ejemplo pensar que es mejor ser un buen médico que una buena persona. La realidad nos despierta de este espejismo, pues según el Barómetro Sanitario 2008, el 86% de los ciudadanos encuestados estimó que los médicos españoles del sistema sanitario público realizan adecuadamente su trabajo, confiando plenamente en ellos. La labor asistencial de Atención Primaria y de los servicios de Urgencias resultó de paso altamente apreciada.

Simultaneamente a estos datos del Barómetro, los medios publicaron las estadísticas sobre la asignación de las plazas de médicos en la última convocatoria MIR. Y una vez más, la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria estuvo entre las menos valoradas por los aspirantes. Tal vez la esplendorosa luz de los hospitales siga resultando más cautivadora para los médicos del futuro. Quizás el Dr. House y su grupo de detectives facultativos continúen venciendo al Dr. Mateos y su esforzada tropa de médicos de cabecera en esa hipotética batalla que cada jornada se desarrolla en los duros campos de la vocación y de la dedicación profesional. Y es que poco o nada ayudaron fichajes tan patéticos como el Dr. Nacho Martín (Emilio Aragón) de “Médico de Familia” o el Dr. Ulises (Miguel Angel Muñoz) en “El síndrome de Ulises”. Y como decía Obi – Wan Kenobi, que la Fuerza nos acompañe.

08 abril 2009

OKURIBITO


El entrañable Aloysius es conocedor de mi desmedida querencia por el País del Sol Naciente. Él mismo me ha regalado florilegios de haikus, libros de Mishima y de Murakami, películas de Kurosawa y me ha invitado a cenar deliciosos sushis y sashimis en el Kiotori, un acogedor restaurante japonés de la Rue Monsieur le Prince, en el Barrio Latino de París. Mediante la magia del origami, ha intentado enseñarme geometría fabricando colibríes, grullas, mariposas y complejos poliedros plegando papeles de vistosos colores. Él es el responsable de que hoy escriba estas líneas sobre “Okuribito”, el film de Yojiro Takita ganador del Óscar 2009 a la mejor película en lengua no inglesa.

Lo peor que le puede ocurrir a un ser humano es que lo despierten bruscamente del sueño de su vida. Eso le ocurrió a Daigo Kobayashi, el protagonista de esta aventura. Violoncelista de una sinfónica en Tokio, en cada función se abstraía felizmente tocando la Novena Sinfonía de Beethoven. Pero, en tiempos de crisis, la orquesta se disuelve, Daigo se desprende de su amado instrumento y regresa con su esposa a sus orígenes en Yamagata, al norte del Japón. Allí encontrará trabajo en una peculiar agencia de viajes: una funeraria especializada en preparar a los difuntos para su travesía hacia la eternidad. La sensibilidad del virtuoso músico colisiona con la crudeza de su nuevo empleo de embalsamador. Pero, poco a poco, irá aprendiendo el delicado oficio que el Sr. Sasaki, su maestro, le enseñará con sosegada dedicación.

¿Por qué les cuento hoy esta historia? Porque recientemente he leído en “La Región” las causas de las defunciones en Galicia durante el año 2007. Nuestra tasa de mortalidad supera los 1100 fallecimientos por 100000 habitantes. Por si esto fuera poco, me ha alarmado que el 27% de los decesos provocados en España por cardiopatía isquémica e infarto agudo de miocardio hayan ocurrido en nuestra comunidad autónoma. A pesar de los esfuerzos realizados por nuestra sanidad, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de mortalidad entre los españoles y la segunda entre las españolas. En Galicia, más de lo mismo, y así continúa la sangría en nuestra población por culpa de patologías que podemos (y debemos) prevenir.

En plena efervescencia primaveral, el insondable Aloysius me ha echado una bronca monumental por andarme entreteniendo con la muerte en vez de ensalzar el triunfo de la vida. Le contesto que un crítico cinematográfico, refiriéndose precisamente a “Okuribito”, ha dejado escrito: no debemos enemistarnos con la muerte, porque es más compañera nuestra de lo que nos creemos.

01 abril 2009

MAREA ROJA


"Blood diamonds" by angelo-gr, en Flickr TM


En Galicia estamos habituados a sufrir las consecuencias de la llamada marea roja, un fenómeno periódico causado por la excesiva proliferación de diversas algas microscópicas, algunas de las cuales son productoras de toxinas nocivas para la salud humana. Estas sustancias tienden a acumularse en la suculenta carne de los moluscos filtradores de agua marina, mejillones, almejas, ostras o vieiras. Las toxinas pueden ser amnésicas, como las del desafortunado caso de las famosas vieiras furtivas, paralizantes o gástricas, éstas últimas responsables de ciertas gastroenteritis agudas.


El ICTEMAR (Instituto Tecnolóxico para o Control do medio Mariño) se encarga de la vigilancia de estas mareas rojas y de evitar sus posibles repercusiones en las bateas instaladas en las áreas costeras de explotación acuícola. La primavera y el verano son las épocas del año más peligrosas, debido a la mayor luminosidad y estabilidad del océano.

Pero, en esta primavera recién despabilada, no es mi deseo hablar de las algas ni de los moluscos tóxicos. Prefiero hacerlo de los Árboles del amor (cercis siliquastrum) que con sus brotes comienzan a pintar de color rosa la Rúa do Paseo, en Ourense. Me apunta el quisquilloso Aloysius que esta especie es hermafrodita y que además es conocida como algarrobo loco, ciclamor o Árbol de Judas. Qué más da.


Prefiero hablar de otra marea roja, una inmensa ola solidaria que debería inundar nuestros corazones. Me estoy refiriendo concretamente a la donación de sangre, que justo antes del inicio de las vacaciones de Semana Santa adopta un valor especial. Lo saben bien los responsables del CTG (Centro de Transfusión de Galicia) que han comenzado a llamar la atención de todos nuestros paisanos. Primero han concienciado a los universitarios, que han respondido de manera excelente, pues en la vida siempre hay algo más que exámenes parciales, libros, apuntes y botellón. Y los siguientes debemos ser el resto de la sociedad. Porque no debemos olvidar que, salvo ciertas limitaciones, cualquiera puede ser donante de sangre, porque precisamente cualquiera puede necesitar una transfusión (una enfermedad, una operación, un accidente). En algo tan sencillo radica la grandeza de tamaña generosidad.

El otro día sonó mi teléfono portátil. Desde el CTG una voz amiga me recordó que ya puedo volver a donar mi sangre. Y entonces me acordé de aquellas palabras que un día dicen que pronunció el genio Salvador Dalí: cada gota de agua, un número. Cada gota de sangre, una geometría.

22 marzo 2009

EL TRIUNFO DE SANTA BIBIANA



Imagen: "1669 2007 e, Chiesa di Santa Bibiana" de alvarodealvariis, en Flickr TM

Vagabundeando por la Ciudad Eterna, cerca de la Stazione Termini, una mañana de primavera me encontré con la recóndita Iglesia de Santa Bibiana. En la frescura de su interior, una capilla guarda la bellísima escultura de la santa romana, obra del inconmensurable Bernini. Adornada con una palma y una corona, está acompañada por la columna en la que dicen fue atada para sucumbir en el martirio. Bibiana, cuyo nombre significa aquella que vive intensamente, padeció tormento junto a su hermana Demetria durante la persecución desatada contra los cristianos por el perturbado Juliano el Apóstata. La tradición dice que este emperador romano, como otros tantos de sus predecesores, murió asesinado a manos de los suyos. Profesión de riesgo, como la de político.

Sostiene Aloysius que en Cataluña, antiguamente las madres se encomendaban a la santa para que protegiera de las enfermedades a sus hijos lactantes. Según la tradición católica, Santa Bibiana, abogada frente a las cefaleas, es la patrona de los epilépticos (honor compartido con Santa Dimpna y San Vito), de las personas con problemas mentales y de las víctimas de la tortura. Como ven, tiene trabajo de sobra.

Desde tiempos ascentrales, el ser humano, desamparado ante la enfermedad y la muerte, buscó más allá de los cielos las causas de sus males y sus posibles remedios. En el caso concreto de la epilepsia, muchos se mostrarían perplejos ante un prójimo que de repente cayera fulminado al suelo, se retorciera convulso privado de sus sentidos y poco después se levantara prácticamente indemne. Si la causa del fenómeno se interpretaba como divina (morbus divinus, morbo sacro), el enfermo se ganaría el respeto y la protección de su propia sociedad. Pero si el origen del padecimiento era atribuido a la maldad y al oscurantismo, es fácil imaginarnos el final de tantos desafortunados enfermos.

En 1847, la Iglesia consideraba inoportuno el permitir ejecutar funciones eclesiásticas a aquellos que sufrieran epilepsia, entonces vulgarmente conocida como Alferecía o Mal de Corazón. Mal de corazón, como el amor, heraldo de la primavera en Roma.

Un siglo más tarde, en 1953, el gran Vittorio De Sica llevó a las pantallas del cine una historia de Truman Capote sobre el dilema de una mujer casada debatiéndose entre regresar a la monotonía de su vida familiar o mantener encendida la intensa pasión recién descubierta por un profesor italiano. Se tituló “Stazione Termini”; Jennifer Jones y Montgomery Clift fueron sus protagonistas. Y como el amor surge de repente, y viene y va, como aleteo de colibríes, un día escribió Vladimir Holan:

“tras un breve momento, ambos se encuentran en algún lado del espacio, pero sin detenerse siguen volando cada uno en distinta dirección, ya que podrían reconocerse…”