CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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14 abril 2008

LO BUENO DE LO MALO


IMAGEN: "GERMS!!" de Germ (en Flickr)

De visita en el Trinity College de Dublín, me encontré al atardecer con una concurrida feria de libros usados, una de tantas de las que los alumnos realizan para recaudar fondos para algún viaje de estudios. Por dos euros adquirí “The Emperor´s New Mind”, del mítico Roger Penrose, un tocho de 600 páginas en la edición de Oxford University Press de 1989, que trata sobre computadores, la mente y las leyes de la Física; por ahí lo tengo aparcado, para leerlo cuando los estorninos regresen a Auriavella. Mucho más económico resultó “Man againts germs”, de A.L. Baron, apenas cincuenta céntimos de euro por una edición original de 1958, un personal viaje por el mundo de los gérmenes.

Sostiene el pasteurizado Aloysius que la Microbiología es una de las especialidades médicas más apasionantes. El otro día, un paciente con la nariz atrampada por un incipiente catarro primaveral, colérico despotricaba contra virus y bacterias. Le di la razón parcialmente, porque esas formas de vida son mucho más antiguas como habitantes en este planeta que nuestra presuntuosa especie humana. Tras recetarle paracetamol genérico, le conté esta historia protagonizada por el Bacillus cereus.

Este peculiar germen, capaz de reproducirse mediante esporas, está implicado como agente causal en determinadas intoxicaciones alimentarias, pues desde el suelo es capaz de infectar la leche, las cremas, los cereales y determinados postres, como por ejemplo los flanes. Su originalidad infectiva radica en su habilidad para fabricar toxinas específicas, una diarreica y la otra emética, causante de vómitos. Su período de incubación es relativamente corto, pues los primeros síntomas de la enfermedad aparecen entre 4 y 16 horas tras la ingesta del alimento por él contaminado.

Sin embargo, soluciones líquidas con concentraciones estandarizadas de Bacillus cereus, son empleadas por los técnicos para restaurar el daño producido en las piedras arquitectónicas. Y todo ello gracias a la facultad de esta bacteria para sintetizar carbonato cálcico, un reparador natural de las superficies minerales. Asiente circunspecto Aloysius porque él mismo, durante su última visita veraniega a su cofrade Quasimodo, observó cómo unos especialistas empleaban este método para recomponer las maravillosas construcciones pétreas de la Catedral de Nôtre-Dame, en París.

Esta historia no figura en el libro del Dr. Baron. Ni tampoco la del Dr. Brotzu, profesor de Bacteriología de la Universidad de Cagliari, que observó que las aguas de esa bahía se mantenían libres de bacterias patógenas, a pesar de los bañistas y de las aguas fecales allí vertidas. En 1948, aisló en las mismas el hongo Cephalosporium acremoniun, productor de un potente antibiótico de la familia que hoy en día conocemos como cefalosporinas.

08 abril 2008

HOMO GRAVIDUS


PÓSTER de "JUNIOR"

Sin haber pisado Atapuerca en su vida, solar patrio donde acaban de descubrir los restos del europeo más antiguo por el momento, sostiene el inefable Aloysius que, en pleno siglo XXI, el homo gravidus ha venido a sustituir en la escala evolutiva al homo sapiens, de la misma manera que en su día éste sucedió al homo erectus. Y es que alguno de sus compinches lo traen abombado preguntándole cómo es posible que un hombre se quede embarazado. Le recuerdan aquel montaje que hace unos años protagonizó el controvertido artista japonés Lee Mingwei.

Pero vayamos por partes. Para que una gestación sea posible, es necesaria la ortodoxia corporal masculina y femenina, pero sobre todo esta última, porque el hombre, de momento, apenas aporta unos cuantos millones de diminutos gametos cabezones flagelados. En el caso de la hembra, además de un adecuado y específico ambiente hormonal, es necesario un aparato genital en buen funcionamiento: vagina receptiva, útero en estado óptimo, trompas de Falopio permeables y ovarios con capacidad suficiente para producir óvulos. Y todo ello en consonancia con el sexo genético de cada individuo que, salvo estados patológicos, en la mujer es XX y en el hombre XY.

Por su especial biología, el varón podrá disfrutar de una mayor o menor potentia coeundi, pero nunca estará dotado de potentia generandi o capacidad gestante. Por ello el cacareado embarazo del transexual Thomas Beatie (nacido Tracy Lagordino – sexo XX) se trata de una gestación femenina en toda regla. Con la ayuda de complejas técnicas reproductivas, el equipo médico que lo trata ha conseguido que sus gonadas y su útero vuelvan a funcionar, revirtiendo el estado hormonal (androgenización) que en su día, junto a la mastectomía, le hizo adquirir caracteres sexuales secundarios masculinos: sin senos y con barba.

Psicológicamente, Thomas desde siempre se sintió un hombre atrapado en un cuerpo de mujer. Por ello decidió cambiar de sexo: físico y civil. Pero también conservó la integridad de su aparato genital femenino, y como su pareja era estéril, Thomas decidió emprender su particular aventura. De esta manera, ocho años después de su última menstruación, Thomas adquirió semen congelado en un banco de esperma para que su esposa se lo introdujera en el útero mediante una larga jeringuilla. Ahora ambos esperan una niña, y esta historia continúa…

Muy diferente es el caso de Sanjú Bhagat, ciudadano hindú de Nagpur. En 1999, los médicos decidieron operarle porque presentaba una enorme tumoración abdominal. Imagínense la tremenda sorpresa del equipo quirúrgico cuando encontraron en el interior de Sanjú el cuerpo de un bebé. Se trataba de un hermano gemelo inviable, un excepcional ejemplo de la rarísima malformación denominada fetus in feto; en otras palabras, una gestación gemelar en la que un embrión puede desarrollarse en el interior de su propio hermano.

Señores, llega el buen tiempo. Cuidado con las barrigas mondongueras y cerveceras… Pueden inducir a engaño.

26 marzo 2008

SUPERHEROES


"The Physics of Superheroes" por abdurmalik

Anda muy escamado Aloysius por lo que él considera un enaltecimiento permanente del trallazo, de la vejación y del salivazo, receloso del elogio y el culto a la violencia, irredento de la brutalidad. Pobre iluso, pensaba que mientras la humanidad fuera progresando, las irracionales actitudes tribales, la ley del más fuerte, las junglas de asfalto, los corrales mixtos de mansos y cabestros, la impiedad con los desvalidos… irían desapareciendo de la faz de la tierra. ¡Ni con vacunas! Y es que últimamente ya ni se atreve a encender su televisor. Tampoco a leer la prensa, ni siquiera a sintonizar su viejo aparato de radio. Preocupado se pregunta si realmente la humanidad continua progresando. La mayoría de las tardes lluviosas de todos los marzos, entorna los ojos y libera de ataduras su imaginación. Contentos y radiantes, aparecen entonces los superhéroes.

Una Heidi risueña que sobre las densas nubes coge carrerilla con su columpio, se balancea cada vez con más fuerza, y cuando llega al máximo de su energía cinética, juntos los dos pies descalzos le propina un sonoro puntapié a todos esos pederastas que mancillan el honor de los inocentes, a los que alborotan el sueño de los juguetes, a los detestables secuestradores de niños que se recrean con el dolor de los desaparecidos.

Un Capitán América vestido con los colores del Atlético de Madrid, protege de todo mal bajo la blanca estrella de su escudo a todos los bárbaros, a todos los intransigentes, a todos los iracundos y a los desvariados de la rabia y el odio desatados por sus semejantes, por las turbas ultra del aquí te pillo, aquí te mato.

Un Sandokán gallardo y barbado, con un corazón de tiza tatuado en un brazo, persiguiendo cimitarra en mano a los atilas hogareños, a los acosadores de las aulas, a los machos de sopapo ligero, a los verdaderos tigres encargados de cuidar apriscos de corderos.

Una Mafalda con acento porteño, experta en artes marciales, con el cabello cardado con laca para que nunca se despeine en las peleas, como el diminuto Alan Ladd que se curraba con los gañanes en las películas de vaqueros de la sesión infantil, patrullando en el Metro de la gran ciudad acompañada por Snoopy y Rin Tin Tin, ahuyentando a los lobos xenófobos, para que ninguno vuelva a clavar sus dentelladas en las morenas carnes de las muchachas que solitarias regresan a sus casas desde el tajo.


Un Capitán Trueno recién salido de la canción de Asfalto, para que siempre gane el bueno, espantando con los roídos calzones de Goliat a todos los que emponzoñan las aguas del planeta, a los que arrasan los bosques, a los que matan focas a palo limpio, a los opulentos que campan sobre el ruido de las tripas de los menesterosos. Aloysius le manda sentidos recuerdos, para él y para Sigrid, su novia sueca.

20 marzo 2008

SALUD E INMIGRACION


Imagen: "Public Health Service Nurse and Patient" por pingnews.com
Intentado descubrir cuál es el mejor, debatíamos la otra mañana sobre los sistemas sanitarios del mundo. Como en otras cosas de la vida, todo depende del ojo con que observemos el fenómeno. A pesar de sus deficiencias, yo sigo inclinándome por nuestro sistema, y no por chauvinismo barato, sino por la equidad y universalidad del mismo. Me parecen cualidades muy valiosas, que todos debemos proteger y conservar. Para ello, políticos y gobernantes deberían destinar más recursos económicos a la sanidad pública.


Resulta fehaciente que nuestro país se ha convertido en una tierra de promisión para los inmigrantes. Este hecho se está dando por varias razones. Desde hace un tiempo excesivo, los españoles, y los gallegos en particular, se han visto desafortunadamente abocados a la emigración como opción de vida. Demasiados paisanos nuestros echaron profundas raíces en diversas naciones europeas y latinoamericanas. La inestabilidad política y social en varias de estas últimas ha provocado el retorno patrio de muchos de sus descendientes. Por otra parte, la bondad climática, la riqueza del patrimonio cultural y la amplia oferta de servicios sanitarios y sociales han servido de estímulo para que inmigrantes de otras nacionalidades hayan elegido España como lugar de residencia. Y lo ideal es que este asentamiento vaya siempre acompañado de un medio legal de subsistencia (un trabajo o una pensión, por ejemplo) porque, de lo contrario, pueden aparecer los conflictos. Sobre los derechos y los deberes de los inmigrantes se continúa debatiendo en los foros políticos. Las posturas se sitúan dentro de un amplio abanico: desde el café para todos hasta la exigencia de un contrato de intenciones.


Tengo la impresión que a los españoles les preocupa más la delincuencia extranjera organizada que el uso de los servicios sanitarios por parte de los inmigrantes. Respecto a la sanidad, traigo a colación unos datos recientes extraídos de la prensa especializada.

En primer lugar, según datos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, los inmigrantes acuden menos a los servicios sanitarios que los propios españoles. Traducido en dinero contante y sonante, por cada 12 euros que los inmigrantes aportan administrativamente a la sociedad, reciben solamente 1 euro en servicios sociales, sanitarios y educativos.


En segundo lugar, consultando la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) 2006, con respecto a hace 20 años, la utilización de los servicios sanitarios en nuestra nación se ha incrementado en 13 puntos, a expensas sobre todo de la atención urgente. Profundizando un poco más en este documento publicado por nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo, observo que apenas existen diferencias en la utilización de servicios sanitarios entre el colectivo nacional y el extranjero. Respecto a la atención urgente, el 3% de los españoles y el 4.3% de los extranjeros fueron sus demandantes durante el último mes. Más o menos la mitad de los españoles y de los extranjeros suele frecuentar los servicios de atención primaria, mientras el 11% de los españoles y el 9% de los extranjeros acude a la medicina privada. Universalidad y equidad, grandes propósitos.

11 marzo 2008

EL PRECIO DE LAS COSAS


"MONEY" by TW COLLINS

Mi buen amigo Adolfo Obeso me ha regalado el estupendo libro titulado “Los vendedores y las civilizaciones”, patrocinado por la empresa Würth ® para conmemorar su XXX aniversario en España.

En sus primeras páginas, Eudald Carbonell, codirector de la Fundación Atapuerca, nos cuenta que hace más o menos 10000 años, diferentes poblaciones se iniciaron en el intercambio de recursos por necesidades económicas y sociales. Este hecho singular supuso el fértil sustrato para aquella actividad que hace ya 60 siglos se transformó en un comercio incipiente. Primero fue el trueque, el intercambio de bienes y objetos. Más tarde, con la invención del dinero, a cada cosa se le asignó un valor, un precio.


Y viajando velozmente en esta imaginaria máquina del tiempo, aterrizamos en los días presentes, con las cuestiones comerciales funcionando casi de la misma manera. Precios justos e injustos. Guerras del petróleo y OPAs hostiles. Interminables debates políticos sobre el coste de las cosas que siempre acaban igual, con nuestros bolsillos más vacíos y los precios permanentemente en ascenso. ¿Alguien podría decirme alguna cosa que hoy en día cueste menos que hace 10 años?

Acabo de conocer los resultados de un trabajo de investigación que se ha publicado en la prestigiosa revista médica JAMA. Elaborado por la Universidad de Duke y el influyente MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts), demuestra el efecto placebo del precio de los medicamentos.


Los discípulos de Galeno definimos como placebo a toda aquella sustancia inocua, sin ningún valor terapéutico, que suministrada a los pacientes, les provoca un efecto sugestivo benéfico.


Pues bien, los investigadores norteamericanos escogieron un grupo de 82 voluntarios a los cuales les aplicaron suaves descargas eléctricas en las muñecas, para valorar su tolerancia al dolor. A todos se les proporcionó el mismo tratamiento con un comprimido de placebo, siendo valorados antes y después de dicha administración. Transcurrido un tiempo prudencial, a la mitad de los pacientes se les dio un folleto informativo donde su tratamiento se calificaba como un innovador analgésico que costaba 2.5 dólares por unidad. A la mitad restante, se les facilitó un folleto idéntico, con la salvedad de que el precio ahora anotado para el supuesto analgésico consistía en 10 céntimos por píldora, sin darles más explicaciones.

Pues bien, en el grupo tratado con el placebo caro, el 85% de los pacientes comunicó una disminución en el dolor padecido tras el choque eléctrico, porcentaje que cayó hasta el 61% en el grupo tratado con el placebo barato. Entonces, nos va quedando más claro por qué algunos pacientes piensan que los genéricos, o las marcas más baratas de los medicamentos, no son tan efectivos. Nos los temíamos.

04 marzo 2008

IMPULSOS ATAVICOS

Confieso que la lectura de ciertas noticias relacionadas con los avances del saber me suelen dejar perplejo. En la revista “Psychological Science”, acaban de publicarse los resultados de unas investigaciones llevadas a cabo por las psicólogas Paola Bressan y Debora Stranieri, de la prestigiosa Universidad de Padua. Resulta que las mujeres se sienten más atraídas por los hombres con pareja; ya se sabe, mejores cualidades respecto a la fidelidad, la compañía, la paternidad, la seguridad y la convivencia.

Pero todo esto cambia radicalmente durante los días más fértiles del ciclo femenino. La tortilla da la vuelta, por una incomprensible cuestión de huevos. Justo en esa etapa de apenas unos cinco o seis días, que se repite cada mes en la mayoría de nuestras paisanas hasta la llegada de la menopausia, los solteros y sin compromiso acapararían las preferencias femeniles, tal vez por un incierto instinto atávico iniciado en el lejano Pleistoceno. Las investigadoras italianas concluyen que, de esta manera, las mujeres se decantan por la convivencia con los machos dotados con peores cualidades genéticas porque suelen ser mejores compañeros, pero obtendrían los mejores genes a partir de las relaciones extramatrimoniales. Una vez asimiladas estas deducciones, el suspicaz Aloysius me plantea diversas cuestiones.

La primera de ellas presupone que un varón, al decidir cohabitar con una mujer vinculado como pareja estable, deteriora manifiestamente su carga genética. Y no sólo eso, sino que encima puede transmitir más taras a su descendencia. Conclusión: ni te cases, ni te embarques. Esto me recuerda aquel chascarrillo del laboratorio de investigaciones animales, en el que unos sádicos científicos le iban arrancando una a una las ocho extremidades a una araña. Simultáneamente, le iban dando órdenes verbales para que el insecto se moviera caminando. Cuando el pobre animalillo se quedó sin patas, no pudo desplazarse más. Conclusión de aquellos chalados: al arrancarle a la araña la última pata, ésta se vuelve sorda.



Basándose en el estudio paduano, Aloysius justifica por qué en España, si se hicieran pruebas generalizadas de paternidad, se comprobaría que casi el 10% de nuestros paisanos no son hijos de sus padres “oficiales”. Y es que circulan por el suelo patrio muchos célibes desaprensivos que, no contentos con buscarse la vida con las solteras y sin compromiso, atacan sin piedad a la mujer del prójimo. El giro lingüístico es verdaderamente tremendo, pues ahora muchos pasarían a ser hijos de soltero.

Existe otro estudio realizado con ratones de laboratorio en la Universidad Mc Master de Ontario (Canadá), que demostró que las ratas preferían a los varones que anteriormente había copulado con más frecuencia. Curiosamente, al privar a las roedoras de su fino sentido del olfato, esta parcialidad desaparecía.


Hace ya unos años, recuerdo haber leído un trabajo de similares características. Esta vez, las predilecciones de las damas se inclinaban hacia los machos cuyo olor corporal les recordara más fielmente al de sus propios padres. Insiste el taimado Aloysius que entonces habremos de volver a la gomina Patrico ®, al melifluo perfume Varon Dandy ® y al recio masaje Floid ® para después del afeitado. Por si las moscas… del Pleistoceno.

26 febrero 2008

EL SINDROME DE ALIENACION PARENTAL


"MANCHAS": imagen de ALEXANDRE SEVERO (Flickr photos)

Pie de esta foto:
"Antes de julgar qualquer coisa, pro bem ou pro mal, é sempre bom lembrar que há 3 versões para a mesma história: a minha, a sua e a verdadeira.--Três meninas foram achadas em um barraco ontem, em Jaboatao, depois de ficarem mais de 15 horas desaparecidas. Segundo elas, elas teriam sido dopadas e estupradas".
Sostiene el reflexivo Aloysius que el encabezamiento de un artículo de prensa se parece mucho al aspecto físico de las personas: si es agradable a los sentidos (sobre todo a la vista y al olfato), anima a profundizar en el conocimiento. A pesar de las noticias que publican, todos los periódicos huelen igual, ni bien, ni mal. Pero los titulares y las cabeceras entran por los ojos. Espero que título de esta colaboración no les disuada de continuar con su lectura.

El síndrome de alienación parental (SAP) corresponde a una entidad ontológica descrita por primera vez en 1985 por el psiquiatra norteamericano Richard Gardner. En líneas generales, este síndrome describiría aquellas situaciones en las cuales uno de los cónyuges, generalmente la madre, tras una ruptura matrimonial complicada, realiza una especie de lavado de cerebro a sus hijos con la finalidad de ponerlos en contra de la figura paterna. Según los expertos, esta circunstancia ha sido alegada en varios juicios realizados en Estados Unidos, con el resultado de controvertidas sentencias en las que se devuelve la custodia a padres abusadores y maltratadores. Algunos niños así afectados han llegado a suicidarse.

Hoy en día, la figura de Gardner es considerada como la de un paria biologicista, un híbrido entre pedófilo y machista. Se quitó la vida en el año 2003. Sus tesis nunca tuvieron la aprobación de la comunidad científica internacional y, además, tuvo que autofinanciarse la publicación de su denostado libro sobre el SAP. Llegó a defender las relaciones carnales entre adultos y niños como una parte más del repertorio natural de la actividad sexual humana, pues los jóvenes sexualizados suelen reproducirse a edades más tempranas. Otras perlas de sus insanas teorías clasificaban a las hembras como sujetos pasivos y masoquistas, a las cuales les proporciona placer el maltrato, necesario peaje a pagar para conseguir el ansiado premio del esperma.

Traigo este supuesto síndrome a colación porque acaban de reunirse en el Colegio Médico de Barcelona una serie de expertos en la materia (psiquiatras, pediatras, médicos de familia, forenses y magistrados) para censurar las teorías de Gardner. La conclusión: el SAP supone una peligrosa especulación pseudocientífica, alertando sobre todo a los juristas para evitar sentencias que menoscaben los derechos del menor.

Mientras escribo estas letras, recuerdo que hoy he tenido que desayunar leyendo unos periódicos que informaban sobre la muerte de tres mujeres a manos de sus parejas. Ya vamos de tres en tres, para superar antes tan terribles estadísticas. Y ayer mismo ojeaba un número atrasado de la revista europea de la OMS “Entre Nous”, sobre salud sexual y reproductiva. Repasaba la situación de la violencia contra las mujeres en nuestro continente. Existe un programa específico de la Comunidad Europea llamado Daphne III, dedicado a la prevención y la eliminación de la violencia contra la infancia, la juventud y las mujeres para el período 2007 – 2013. Tiene este nombre en recuerdo de la ninfa Daphne, convertida en laurel para salvarse de la persecución y el acoso del dios Apolo. Cantaba García Lorca: “por las ramas del laurel, van dos palomas oscuras… la una era la otra y la muchacha era ninguna”.


Por su interés, en el siguiente vínculo pueden leerse algunos argumentos del propio Gardner en su defensa. Son de 1999.


CLASE DE GENÉTICA


"BLUE DNA" por SMASIN (Flickr photos)
Mi profesor Ángel Carracedo ha visitado Auriavella en dos recientes ocasiones, ambas separadas apenas unos días una de otra. Partió contento y satisfecho de vuelta hacia su magisterio compostelano pues muchos fuimos los que nos acercamos a escucharle, primero, en la conferencia que pronunció en la Academia Médico – Quirúrgica del Colegio de Médicos de Ourense, y después en su disertación divulgativa sobre el ADN dentro del Foro del diario La Región. Me quedé con las ganas de preguntarle muchas cosas, que permanecerán pendientes para una próxima ocasión.

Entre el público presente descubrí a varios antiguos compañeros y compañeras de facultad. En 1986, el profesor Carracedo impartía una parte sustancial de la asignatura de Medicina Legal. Nuestra opinión fue unánime. Este maestro, sorprendentemente, conserva casi el mismo aspecto de entonces, mitad Woody Allen, mitad seductor del campus universitario, tal vez con alguna que otra cana en su cabello que entonces no existía. Aparenta no haber engordado ni siquiera un solo gramo. Y eso que veinte años son muchos. Sospecho que de tanto darle vueltas al ADN, este buen hombre haya descubierto el secreto de la eterna juventud y lo mantenga oculto a la mirada de los mortales.

También me produjo una gran satisfacción conocer la cantidad de jóvenes paisanos ourensanos que capitanean los trabajos de investigación punteros en su servicio. Espero que los responsables de turno mantengan su fidelización científica a la universidad compostelana, y no se vean abocados a la emigración, a la fuga de cerebros.

Hace un año aproximadamente, el grupo de trabajo sobre Enfermedades Genéticas y Raras de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria reclamaba mayor formación para los médicos de atención primaria en el campo de la genética clínica. Hace unos días, leí un artículo de opinión en el que el autor se planteaba si el futuro de los cuidados médicos pasa por la medicina clínica o por la bioingeniería, y cómo esta circunstancia debe ser tenida en cuenta desde ya mismo a la hora de formar a los facultativos venideros. Y es que, por mucho que avanza la tecnología sanitaria, todavía de muchas enfermedades solamente conocemos la envoltura, es decir, los síntomas, mientras que el origen de la patología continúa velado, como por ejemplo ocurre en esas terribles enfermedades neurológicas degenerativas que acaban rápidamente con la vida de nuestros prójimos, sin que exista por el momento ni remedio ni esperanza para ellos.


Pero, los avances continúan, inexorables. El último: la compañía CellTraffix ha comercializado un dispositivo que se implanta en el interior de un vaso sanguíneo con la finalidad de capturar células madre; éstas podrán servirle al individuo en cuestión para futuros transplantes o tratamientos contra el cáncer, sin el riesgo del tan temido rechazo. El tiempo nos dirá.

12 febrero 2008

LA MUERTE INDOLORA


La primavera de este año dispuesta ha enviado sus heraldos a Auriavella: mediodías calurosos, azulados cielos despejados, parejitas en los parques y la Rua do Paseo en plena efervescencia de paseantes y parroquianos. Mientras Moncho Conde Corbal se sumerge absorto en la lectura de un libro, a su lado han volado dos patos silvestres para posar sus plumas en el frescor acuático de la fuente del Parque de San Lázaro.


Son dos ánades reales: un macho, más corpulento y con la típica cabeza verde azulada, y una hembra, más diminuta, con la pata izquierda magullada. A las cinco de la tarde, hora taurina, fugaz, poética, lorquiana, británicamente puntuales los chorros de la fuente comenzaron a vomitar agua. Los palmípedos enamorados partieron en la procura de mejores horizontes.

Como pájaros en busca de nido planean también las ideas sobre la vida y sobre la muerte, a veces adornadas con vistosos plumajes irisados, otras veces aventando con sus alas sombríos presagios. En los prósperos Estados Unidos de Norteamérica, mientras pugnan candidatos innovadores a la presidencia de la nación en el bando demócrata (¡por fin, una señora y un caballero de color!), en Nebraska las autoridades competentes han decidido jubilar la silla eléctrica como sistema administrador de la pena capital. Dicen que se trata de una manera cruel y dolorosa de aplicar la muerte. No cabe duda. Era el último estado que la mantenía en funcionamiento.
En 1982, Bruce Springsteen bautizó con su nombre su disco más intimista.


Haciendo un poco de historia, el primer ejecutado en la silla eléctrica fue William Kemmler, condenado a muerte por asesinar a su pareja con un hacha. Los abogados del reo apelaron ante el sadismo del castigo. Dicen que el desafortunado criminal tardó en morir más de un minuto, retorciéndose y gimiendo, pegando botes, y echando humo por la cabeza como una chimenea, todo ello en medio de una sala que atufaba a carne quemada. Corría el 6 de agosto de 1890. El 12 de septiembre de 2007, en el estado de Tennessee dejó de existir el último ajusticiado por este sistema. Se llamaba Daryl Holton, un veterano de la Guerra del Golfo que había asesinado a tiros a sus 4 hijos en un taller mecánico. Curiosamente, él mismo eligió el método, una vieja silla eléctrica que criaba telarañas desde 1960. Con dos bemoles.

Pero, ¿existen en realidad métodos indoloros para aniquilar a un convicto? Doloroso debe ser que te suspendan por el cuello, mientras se quiebran tus cervicales y la presión en la garganta te ahoga hasta que la lengua te queda colgando como un guiñapo. Lacerante debe resultar que un pelotón de fusilamiento te acribille a balazos. Y así podemos seguir haciendo volar nuestra imaginación con el garrote vil, la decapitación, la lapidación…; todavía se debate en los EEUU si la inyección de la mezcla letal de tiopental sódico, bromuro de pancuronio y cloruro potásico provoca o no sufrimiento al condenado, que pierde el conocimiento mientras se asfixia con el diafragma paralizado y el corazón progresivamente se le va parando. Ante la duda, mejor no ejecutar. Más sencillo. Menos doloroso.

02 febrero 2008

RICARDO CORAZÓN DE LEÓN


Un magnífico corazón de león, en el amplio sentido de la palabra, latía en el pecho de mi entrañable amigo Ricardo Ledo. De no ser así, no hubiera alcanzado a vivir casi un siglo en pleno uso de sus facultades. A él, tanta longevidad no parecía importarle mucho. Cuando me lo encontraba a diario, paseando por los soportales da Praza do Ferro, para resguardarse de la lluvia y el gélido viento invernales, o al contrario, buscando esa balsámica sombra que a uno le protege de la canícula ourensana, siempre respondía a mi saludo con la misma consigna. - ¿Qué tal estás? – Bien; - ¿qué tal estás? – mal. Y cuando contestaba sobre su salud negativamente, añadía: - hay que irse marchando…, dejándole el sitio a los demás -.

Y de repente la otra mañanita se marchó, apagándose como un gorrión, Ricardo Ledo, que unos días era Corazón de León, con una voluntad inquebrantable que le hacía abandonar la comodidad del lecho para salir a pasear, con tantos eneros y tanta vida a sus espaldas, esos regalos cotidianos que otros muchos no sabemos apreciar. Ricardo Ledo, sastrecillo valiente, el último testimonio vivo de una Auriavella que sucedió cansina a lo largo del pasado siglo. Precisamente él me contó la fabulosa anécdota que relaté en la revista de las Fiestas del Corpus del 2007, bajo el título “Los milagros de Ourense”. ¿Cómo fue posible que un buen día, de uno de los caños da fonte da Praza do Ferro, manase en lugar de agua un copioso chorro de vino tinto? Ricardo se acordaba perfectamente de aquel accidente doméstico en la cercana bodega de los hermanos Bouzas, cuando un pipote de vino se rompió y vertió su contenido en una canalización que bajaba a Ourense el agua tal vez desde a Fonte do Sapo, en las alturas de Montealegre y a Cruz Alta.

Amigo, las mujeres de tu vida quedan desconsoladas, desamparadas. Y a los demás, nos dejas mustio el corazón, que no es de león, sino más bien humano y lleno de tribulaciones. Mientras añoramos tu diminuta figura callada, sentada en tu sitio de siempre, iremos tirando para delante, hasta que nos toque también dejarle el puesto a otro. Hasta siempre Ricardo, corazón de león.

28 enero 2008

FUTURALIA


Imagen: "EL cromosoma X" por Morganilla.
Ruego disculpen mi contumacia. Pero es que no puedo contenerme. El equipo investigador capitaneado por Craig Venter, uno de los pioneros en la secuenciación del genoma humano, acaba de inaugurar una nueva ciencia: la genómica sintética. Y esto no ocurre todos los días. Inocente e infantil se me presenta ahora aquella imaginativa propuesta del Dr. Frankestein, que pretendía crear un ser a base de zurcir con costurones varios trozos de cadáveres, para insuflarle después la vida a partir de la magia blanca de un violento chispazo eléctrico. En un laboratorio norteamericano contemporáneo han conseguido sintetizar el genoma completo de la bacteria Mycoplasma genitalium. En estos momentos, hasta el suspicaz Aloysius califica de carallada la clonación de simios. Con paciencia y buenos materiales, el hombre podrá recrear los organismos vivientes del planeta, modificarlos a su antojo e incluso, crear unos nuevos. Pasito a pasito, gen a gen, empezando por los más simples y culminado por un prójimo semejante, de esos que deambulan a dos patas por nuestras ciudades comprando tabaco en el estanco o rebuscando rebajas en los centros comerciales.

Pero este colosal avance científico no es ni bueno ni malo. Depende del uso que de él se haga. Se abren las puertas, por ejemplo, a la creación de microorganismos capaces de comerse literalmente una marea negra o a la de gérmenes patógenos de una virulencia inimaginable.

Mientras todo esto ocurre, en Japón se entretienen creando ambientes artificiales idóneos para la fabricación de tejidos vivos. Les han llamado microúteros, y son de plástico biodegradable. Parece ser que ya han sido utilizados para cultivas células hepáticas y para el desarrollo de embriones de ratón en sus primeras etapas de desarrollo.

Ahora voy a contarles un cuento. Una tarde de un futuro muy cercano, en la puerta de un colegio cualquiera, mientras las madres desenfundan las meriendas de sus brillantes envoltorios de papel aluminio, un grupo de personas aguarda la salida de sus pequeños vástagos. Una de ellas es María, la mujer de cabello rubio y corto que sin saberlo es la madre biológica del niño Adán X. Ella donó el óvulo que sería fecundado con los espermatozoides de Juan, ese galán bien parecido que a tan solo unos metros parece ojear entretenidamente una revista científica apoyándose en la barandilla. A su lado, con su larga melena negra recogida en una trenza, espera Judith, la verdadera madre de Adrián X. Por su edad, todos piensan que es la abuela de la criatura, pero gracias a una avanzada terapia hormonal, ella puso el útero en el que el muchachito se desarrolló durante 9 meses. Adrián X se destaca corriendo entre sus compañeros de clase; a su carga genética natural se le añadieron genes específicos que le protegen contra el dolor y el padecimiento de enfermedades. Trae los pantalones manchados de tiza blanca biodegradable. Se abraza con fuerza a las piernas de Alberto, un hombre maduro que ya peina canas y que es el marido de Judith, el padre de Adrián X, el que como tal figura en el registro civil, el que le ha dado sus apellidos, el que se responsabiliza de sus cuidados y el que le cuenta historias fantásticas de naves espaciales que cruzan el Sistema Solar. Mientras la feliz familia se acerca al aparcamiento de vehículos modulares voladores, Adrián X va jugando con su osoperro fluorescente, una mascota híbrida que le han regalado en las pasadas Navidades, el último grito de la moda creado por una multinacional especializada en genómica sintética y en clonaciones a la carta. Sin que nadie le mire, el niño comparte su merienda con el animalillo. En breves instantes, mientras veloces despegan del suelo hacia su domicilio flotante sobre la desembocadura del río, un sol anaranjado que todavía brilla comenzará a declinar sobre la quebrada línea del horizonte. Adrian X es casi inmortal. Sólo un desgraciado accidente podría ser la causa de su desaparición de este planeta.

22 enero 2008

LÚES VENEREA


PAUL GAUGUIN: Spirit of the dead watching, 1892
Los estudiosos de la historia de la medicina atribuyen al médico francés Fernel la pomposa denominación de lúes venérea para describir por primera vez la sífilis como una enfermedad de transmisión sexual diferente de la gonorrea. Todo ello en pleno siglo XVI, basándose únicamente en los datos clínicos, sin ni siquiera conocer los agentes causales de ambas entidades patológicas, que serían finalmente desenmascarados a partir del desarrollo ulterior de la microbiología durante el siglo XIX.

Probablemente no haya habido en la historia de la humanidad enfermedades más vergonzantes que las transmitidas por contagio sexual. Los franceses denominan a la sífilis como el mal español; los españoles, a su vez, la designan como el mal francés (morbo gallico). Durante el Renacimiento, Europa se convirtió en un escenario continental de sangrientas contiendas. Para aliviar las penurias de tanta escabechina, las tropas enemigas adoptaron la malsana costumbre de intercambiarse las prostitutas y concubinas el día previo a la batalla; tan numeroso era este contingente de hembras que en algunas ocasiones casi llegaba a superar el número de soldados. Sostiene murmurador Aloysius que fue durante el sitio de Nápoles en 1495, cuando los italianos y los españoles atrincherados tras sus murallas aceptaron yacer con las putas prestadas por las huestes del emperador francés Carlos VIII. Primero se infectaron los defensores, y de regreso, las alegres señoritas llevaron el Treponema pallidum a sus propios paisanos (algo así como un fuego amigo bacteriano).

Pero la porfía infecciosa no se detuvo ahí. Otros eruditos aparecerían culpando a la marinería de Cristóbal Colon de la transmisión a Europa de tan ignominiosa plaga contagiada por los nativos del Nuevo Mundo. Pues bien, el análisis filogenético de la bacteria causante de la sífilis y de la enfermedad tropical denominada polipapiloma o guiñada, recientemente ha demostrado que la infección americana es más antigua que la sífilis. El polipapiloma se transmite por vía cutánea, mientras la sífilis lo hace por transmisión sexual. Con toda probabilidad, una subespecie del treponema tropical mutó hacia una especie venérea facultando la reproducción del treponema pallidum en la fría y vieja Europa.

Carcomido por la sífilis moriría el pintor Paul Gauguin, habiendo contagiado previamente a decenas de muchachas polinésicas. Dicen que otros luéticos famosos fueron el propio Cristóbal Colon, Beethoven, la tripleta formada por Hitler, Lenin y Mussolini, Abraham Lincoln, Durero, Hernán Cortés, Enrique VIII, Nietzsche, Oscar Wilde, Toulouse – Lautrec y Henry Miller. A pesar de los avances en antibioterapia, esta enfermedad no está ni mucho menos controlada, pues según la OMS cada año debutan en el mundo 12 millones de nuevos sifilíticos. Se lleva la palma el Sureste asiático, con la tercera parte del total. Pero, como decía el propio Oscar Wilde, el hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida.

13 enero 2008

VIOLENCIA MACHISTA


Gracias a mi buena amiga María Villar, de vez en cuando recibo correos electrónicos procedentes de Isabel Soriano Villarroel, miembro del Observatorio de Salud de la Mujer del Ministerio de Sanidad y Consumo. Se lo agradezco mucho, porque sus mensajes despiertan una conciencia aletargada tal vez en demasiadas ocasiones; las causas, múltiples e injustificables: fatiga profesional, desidia lectora, saturación informativa, sueños en blanco y negro o cierto irrefrenable optimismo vital que al atardecer se apodera de mis entresijos. Isabel también formó parte del grupo de trabajo que ha parido el documento titulado “Protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género”. Y digo parido, porque la mayoría de las participantes en la elaboración de esta guía son mujeres.

En una de sus misivas, Isabel nos alertaba sobre el feminicidio en Guatemala, desafortunadamente menos conocido que el que está ocurriendo en algunas ciudades mejicanas, por ejemplo, pero no por ello menos sangriento y brutal. La agencia guatemalteca Cerigua, especializada en la denuncia de situaciones de discriminación basadas en el sexo, ha detectado los inquietantes anuncios publicitarios de una empresa fabricante de zapatos, en los que bajo el impactante lema “Están de Muerte”, muestra imágenes de las modelos calzadas con sus productos. En uno de ellos, la clásica etiqueta de identificación cadavérica de las salas forenses cuelga del dedo pulgar de un pie adornado con una sandalia muy femenina, de atractivo tacón mediano. En otro, una mujer que aparenta recostarse exánime sobre una butaca, luce en primer plano otro modelo encarnado de la marca en cuestión.

Siguiendo en la región centroamericana, muy cerca de la frontera norte de Méjico con los Estados Unidos, continúan sin resolverse los centenares de asesinatos de mujeres acontecidos en Ciudad Juarez durante la última década. Este drama ha sido recientemente llevado a las pantallas, con el reclamo publicitario de las rutilantes estrellas Jennifer López y Antonio Banderas. Las hipótesis sobre estos crímenes son múltiples:
ritos satánicos, snuff movies pornográficas, violencia de imitación (provocada por la publicidad de estos temas)…, hasta homicidios intencionados supuestamente destinados a abastecer de órganos el mercado negro de transplantes. Aunque algunas de ellas se me antojan hipotéticas o poco probables, lo que sí debería desencapotar tan negros cielos criminales es el hecho de que las víctimas siempre resultan ser mujeres jóvenes, violadas y martirizadas previamente a su sacrificio.

La fiscalía mejicana habla de un sórdido clima propiciado por la descomposición social, la superpoblación, la cultura machista y la pobreza extrema en la que muchas mujeres se ven abocadas a vivir en aquellas tierras. Identificadas las causas de esta terrible enfermedad se hace imperativa la toma de medidas paliativas. De medidas curativas.

Último mensaje de Isabel Soriano: información de unas jornadas sobre violencia de género y VIH. Mientras me hago cargo de ella, un hombre ha matado a su suegra de una patada en Murcia cuando trataba de defender a su hija del miserable agresor. Entonces, abro al azar una antología de poesía gallega y descubro aquellos melancólicos versos de Manuel María: “chamo por vós agora,
miñas donas/ pálidas e lonxanas…

08 enero 2008

PARO


Como decía la famosa canción de Radio Futura, el futuro ya está aquí. De repente, como centellas han pasado a formar parte del remoto pasado aquellas innovadoras ideas que el acidulado escritor Philip K. Dick apuntaba en su novela “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”. Ridley Scott se basó en una adaptación de ella a la hora de realizar su mítico film de culto “Blade Runner”. En la novela original, el prestigio social entre los humanos se alcanzaba mediante la posesión de una mascota viva, un animal natural, un ser inédito contrapuesto a los robots artificiales suplantadores de las mal llamadas bestias.

Por haber sido un buen chapón, los Reyes Magos me han traído un libro muy sugestivo. Se titula “Entre lobos y autómatas” y lo firma el profesor Víctor Gómez Pin, que además es catedrático y enseña Gnoseología e Introducción al Pensamiento Matemático en la Universidad Autónoma de Barcelona. Se lo recomiendo a todos los apasionados por la filosofía de la ciencia. Si se pudiera resumir en un corto espacio tan denso ensayo diría que muchos científicos - seres humanos actuales emplean ingentes recursos en el desarrollo de la inteligencia artificial, olvidándose un tanto de cultivar la propia naturaleza humana, si es que ésta existe o existió alguna vez (Steven Pinker me perdone). A la vez, escudándose en la defensa a ultranza de los derechos de los animales (algo en lo que también coincido con Peter Singer), construyen una nueva antropología basada exclusivamente en la coincidencia genética entre el hombre y los primates, o el hombre y la mosca del vinagre, por poner otro ejemplo.

Anda muy intrigado el taimado Aloysius por saber a dónde quiero llegar. Imagínense una sociedad tan inteligentemente desarrollada donde los robots y las máquinas (incluso aquellas que no tengan una base física, sino virtual) sean adorados como el becerro de oro, mientras que sus creadores humanos se muestran insensibles con el dolor, la muerte y la desaparición de sus semejantes menos “evolucionados”. Fantaseen sin complejos con un mundo donde cada día se extingan decenas de especies animales, se esquilmen los mares y océanos y se arrasen millones de hectáreas de bosques, mientras los dioses de la informática fabrican mascotas tan reales que nadie puede ser capaz de diferenciarlas de sus “copias” reales.

El futuro ya está aquí. En los hielos de Canadá, puntualmente cada año al llegar la primavera, cientos de miles de focas menores de 1 año son masacradas para goce y disfrute de aquellos que consumen su piel, su grasa o sus penes. En la mitad de las ocasiones, los golpes que les propinan los cazadores no las matan, tan sólo las aturden y así son despellejadas vivas. Otro tanto podríamos decir de las matanzas de ballenas, delfines, mapaches, nutrias…; en Japón, a la vez que masacran cetáceos, han creado a “Paro”, un precioso y entrañable robot en forma de cría de foca arpa. Pesa casi tres kilos, está recubierto de piel artificial y emite los sonidos naturales del propio animal. Sus bondades terapéuticas constituyen un record en el Libro Guinness, pues ayuda a combatir el estrés y la depresión. La empresa fabricante lo recomienda para el cuidado de los ancianos. Cada ejemplar sólo vale 3000 dólares. Curar a un niño de la mortal enfermedad de Chagas cuesta 60 euros anuales. Un mundo feliz.

07 enero 2008

MUJERES BARBUDAS



"Mujer barbuda". Oleo sobre lienzo. 1631.
José Ribera "El Españoleto"

Todavía colea la polémica provocada por los Reyes Magos en su última visita a Auriavella. Pero esta vez la zapatiesta navideña no la montó ningún recalcitrante colectivo republicano y ateo, ni tampoco la peña ultra de Papá Noel capitaneada por el reno Rodolfo (al que se le enciende la nariz sin cargarse de Jumilla). Estoy convencido que alguien sin malicia y con toda la buena voluntad del mundo, tuvo la imaginativa idea de que la cabalgata que recorrió las calles de nuestra capital el pasado 5 de enero fuera presidida por tres Reinas Magas. Curiosamente, un hecho idéntico tuvo lugar en el desfile que el barrio Oliver organizó esa misma tarde en Zaragoza. Entonces ¿cuál es el problema?; ¿dónde se sitúan las dispares opiniones?

Por un lado, los tradicionalistas critican que las protagonistas fueran tres féminas ataviadas con los aperos de los supuestos Magos de Oriente, séquito, cetro, melena y florida barba inclusive. Además, por culpa de la inoportuna ronquera de las voces regias, fueron muchos los niños, las mamás y los papás ourensanos los que se percataron que algo no funcionaba bien en la salutación de sus majestades. 


Puestos a preferir tan briosa modernidad imperante, las magas bien pudieron presentarse a rostro descubierto, aunque los estudiosos más clásicos del tema entiendan que la tradición apoya la ortodoxia de los tres magos masculinos. 

Otros eruditos replican que en las sagradas escrituras no se especifica el número de magos, que tal vez fueran tres (Melchor, Gaspar y Baltasar), cuatro (añadiendo a Artabán) o doce (según la tradición armenia). Así las tres reinas magas, de hermosos y lozanos semblantes lampiños, representarían en nuestros pagos una innovadora variante feminista de la leyenda de los Santos Reyes.

Por otro lado, los iconoclastas, abandonada a su suerte la secular opción maculino – machista, hicieron oír sus voces discrepantes proponiendo para el papel a tres mujeres barbudas. 


Repasando la historia de la medicina, sostiene el rapabarbas de Aloysius que a pesar de su enojoso trastorno cutáneo, muchas fueron las que llevaron una existencia famosa, rica y respetable. 

Desde el punto de vista patológico, podemos distinguir entre el hirsutismo, crecimiento excesivo de vello generalizado en el cuerpo femenino (labio superior, barbilla, mejillas, cuello, areolas mamarias, abdomen, ingles, muslos y espalda), con frecuentes trastornos menstruales, cuya causa se debe a alteraciones hormonales masculinizantes, de la llamada hipertricosis, donde el crecimiento piloso se localiza sólo en determinadas áreas del rostro. 

Célebres mujeres barbudas fueron Santa Wilgeforte de Portugal (virgen y mártir celebrada el 29 de julio), Magdalena Ventura (la modelo italiana que posó para el maestro José Ribera en 1631), Madame Clofullia, la orgullosa Clémentine Delait (la mujer barbuda más presumida de Francia), la Baronesa Sidonia de Barczy, Madame Taylor, Madame Olga (Jane Barnell “alias” Olga Roderick), que tuvo un papel estelar en la película de Tod Browning “La parada de los monstruos”, o la actriz y acróbata contemporánea Jennifer Miller. Muchas de ellas fueron felices madres de familia, pero nunca se afeitaron. Ni de coña.

27 diciembre 2007

MEDICINA SATISFACTIVA


Imagen de "El gabinete del Dr. Caligari"
Acabo de leer unas páginas del sugerente libro “De pócimas y chips. La evolución de la Medicina”. Su autor es el Dr. García Barreno, catedrático de Fisiopatología Quirúrgica de la Universidad Complutense y académico de varias Reales Academias (permítanme la redundancia). En sus páginas iniciales, comentaba aquella idea que San Isidoro de Sevilla tenía en el siglo VI sobre los conocimientos necesarios para convertirse un buen médico: aritmética, para conocer la periodicidad de la enfermedades (más o menos, a esto le llamaríamos Epidemiología), geometría, para estimar las influencias del medio sobre la enfermedad (algo que también estudiamos en la moderna Higiene y Salud Pública), música, por sus supuestas propiedades terapéuticas (¡incluso amansa a las fieras!) y astronomía, por la influencia de los astros en las enfermedades del hombre. En resumen, para el santo obispo hispalense, todo galeno que se preciara debería ser experto maestro en las disciplinas del quadrivium de Martianus.

A medida que progresan las ciencias, y siempre considerando que los pilares de la medicina actual se asientan firmemente sobre el método científico, la epistemología generalmente también varía, modificando de paso la ética y la moral de los filósofos, políticos, gobernantes, jueces y usuarios del sistema sanitario en general. Antes de que la medicina fuera ciencia, el médico se había preocupado por el beneficio del paciente, buscando el efecto terapéutico (curar o sanar al enfermo), auxiliado en determinadas ocasiones por un cuerpo normativo destinado a la promoción de la salud. Pero la propia especialización de las diferentes ramas médicas hizo surgir disciplinas meramente diagnósticas, como Radiología, Análisis Clínicos o Anatomía Patológica; en ellas, el galeno no busca un efecto modificador del curso patológico, sino más bien un resultado.

Un resultado concreto es lo que también busca la llamada medicina satisfactiva. En este caso, el médico tampoco pretende curar al enfermo, que ya ni siquiera es un enfermo, un doliente, un paciente. En realidad ahora es un sujeto más o menos sano, un cliente, que busca por sí mismo un resultado muy concreto y que previamente le ha sido ofrecido por el médico. Para entendernos, dentro de esta nueva disciplina encuadraríamos a toda la cirugía estética, los implantes dentarios o las intervenciones quirúrgicas encaminadas a la esterilización voluntaria de nuestros prójimos (vasectomía y ligadura de trompas).

En caso de conflicto de intereses entre médico y paciente, viéndose ambos abocados al litigio para que un juez emita su sentencia, en el acto médico ya no basta con la obligación de disponer de los medios adecuados (conocimientos teóricos y habilidades prácticas). El convenio obliga ahora al galeno a la consecución de resultados. Opina el picapleitos Aloysius que la medicina asistencial queda transformada en una especie de contrato de arrendamiento de servicios, mientras que en la medicina satisfactiva más bien nos encontraríamos ante un contrato por arrendamiento de obra. En esta segunda situación, los médicos deberán ser especialmente cuidadosos en la obtención por parte del paciente del consentimiento informado, advirtiendo de manera concienzuda incluso de ciertos riesgos cuya estimación es remota. Pero, ¿a dónde nos lleva todo esto? En el caso de reclamaciones dentro de la medicina asistencial, serán el paciente y sus abogados los que deberán aportar la carga de prueba. Sin embargo, en la medicina satisfactiva, es el propio médico el que debe demostrar que ha proporcionado al paciente la información precisa sobre el tipo de intervención, los posibles eventos y las complicaciones que pudieran surgir durante el proceso, así como el resultado probable.

Afirma el profesor García Barrero en su libro que nacer y morir fueron durante miles de años actos personales; entre el inicio y el fin de la vida, muy pocos individuos se libraban de la enfermedad, algo que la medicina siempre trató (y yo añado, sigue tratando) de aliviar. Que así sea.

25 diciembre 2007

FIN DE AÑO


Probablemente, alguno de los que lean estas líneas andará a estas horas muy ocupado haciendo balance de lo bueno y de lo malo que este moribundo año 2007 le ha deparado. Para no ser menos, siempre que se acerca la Nochevieja, los diferentes medios de comunicación nos presentan sus particulares selecciones con las noticias que estiman como más destacadas; por la vertiente positiva circulan los nacimientos de los hijos de los famosos, los matrimonios reales, los premios literarios, los acuerdos políticos o los campeonatos de liga, mientras a los almacenes del lado oscuro de la luna van a parar las esquelas de los difuntos, las catástrofes naturales, los divorcios de la jet set, los desastres de las guerras o las imágenes más truculentas que se hayan producido en las competiciones deportivas. Pero, evaporado el tañido de las doce campanadas, todo adquiere el verdadero y fútil valor de los días que han pasado y entonces procuramos hacer borrón y cuenta nueva. Resulta muy recomendable para mantener vigorosa nuestra salud mental. Al fin y al cabo, el tiempo pasa tan deprisa que incluso un día vas y te mueres, así, sin darte cuenta.

Sostiene Aloysius que nosotros no vamos a ser menos y también destacaremos nuestras exclusivas cifras y especiales porcentajes. Una reciente encuesta revela que el 60% de nuestros prójimos le pide salud al nuevo año 2008. No me extraña, sobre todo cuando la gripe y otros virus acaban de atacarnos duramente. Sin embargo, tan sólo el 10% de los encuestados pidió dinero y riqueza en primer lugar, mientras que el amor fue el favorito para sólo el 6%. Así va el país (y el planeta…) Precisamente, los que velan por nuestra salud nos alertan que durante estas fiestas navideñas nuestro peso puede incrementarse unos 3 kilogramos de media. Mucho me parece, sobre todo viendo el precio que las viandas tradicionales han alcanzado en los mercados. Y eso a pesar de que el consumo de los colegas de Bugs Bunny, además de ser barato, resulta muy saludable. Mientras despistados nos entretenemos en calcular las calorías que vamos a engordar, las compañías de telefonía móvil se frotan las manos, y no por el frío. Nada más y nada menos que el 12% de su facturación anual depende de lo efusivas que sean nuestras felicitaciones navideñas mediante mensajes o sms. Este sí que es un verdadero agosto en Navidad. Dicen las lenguas viperinas que cada uno de estos caprichitos nos cuesta una media de 15 céntimos, y que cada españolito de a pie felicita por esta vía a unos 30 camaradas. ¡Qué pena que se vaya perdiendo la costumbre del saludo navideño mediante el correo postal!. Resultaba más trabajoso, pero era mucho más cálido y personal, contribuyendo de paso al progreso de las colecciones filatélicas.


Como todavía es tiempo de paz, disminuiremos el nivel de acidez aportando un último dato. Vivimos en la Comunidad Europea unos 450 millones de almas. Si cada uno consumiéramos 12 rollos de papel higiénico fabricado a partir de los llamados “bosques urbanos” (desechos de la industria gráfica y de los archivos de las oficinas), salvaríamos 9.534.895 árboles. Una vez leído, no guarden este periódico. Recíclenlo y sean felices, muy felices.

19 diciembre 2007

MENTIRAS PIADOSAS


XOSE VILAMOURE: "Autorretrato con dous elementos de coidado"
Hoy porto en las alforjas de la duda unos capciosos interrogantes: ¿pueden los pacientes engañar a sus médicos?; ¿resulta lícita esta actitud?; ¿deberían abstenerse de hacerlo? Para contestarlos, puntualiza mi muy truculento Aloysius que necesariamente hemos de considerar unas premisas básicas: los médicos actuales, especialmente los de cabecera, nos hemos convertido en innovadores agentes gestores de la salud de aquellos usuarios que el sistema sanitario pone a nuestro cargo. En otras palabras, y desde un punto de vista más tradicional, veníamos entendiendo la figura del galeno como la del abnegado vocacional que siempre trabaja en beneficio de los enfermos. Sea de una manera o de otra, resulta entonces ciertamente absurdo tratar de confundir al técnico que debe solucionar nuestros problemas. Pero, ¿puede existir alguien que obtenga menos beneficios de su salud que de su enfermedad?

En el año 1963, el director americano Sam Fuller presentó su polémica película “Corredor sin fondo”, donde narraba la trágica experiencia de un periodista que, fingiendo ser un conflictivo y desequilibrado enfermo mental, conseguía su internamiento en una institución psiquiátrica para desentrañar un caso abierto, un crimen sin resolver. Recordamos que el propio Fuller había iniciado su vida profesional como periodista especializado en sucesos. Quién sabe si, tal vez influenciado por dicha ficción cinematográfica, el psicólogo americano David Rosenhan diseñó a principio de los años 70 un curioso experimento: junto a ocho colaboradores suyos, él mismo consiguió ser internado en diferentes clínicas psiquiátricas de los EEUU; una vez dentro de ellas, todos los enfermos ficticios se comportaron normalmente. La finalidad de esta singular experiencia fue verificar si los conocimientos de los prestigiosos psiquiatras de la época estaban a la altura de su supuesto poder social. Tan iconoclasta como Fuller, Rosenhan dejó escrito que el diagnóstico médico no se hacía en función de la persona sino en función del contexto, convirtiéndolo en algo susceptible de cometer grandes errores, y por lo tanto, nada merecedor de confianza.

No resulta infrecuente que los médicos tengamos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida profesional con algún paciente simulador de diversas dolencias. Algunos de ellos fingirían conscientemente para conseguir algún beneficio o renta a costa de su patología. Otros exagerarían sus síntomas o su discapacidad, considerando que el dolor, por ejemplo, es subjetivo y difícil de cuantificar. Y quizás los menos, se convierten en simuladores como consecuencia de un padecimiento especial, entre ellos los afectados por el Síndrome de Munchausen (pacientes profesionales o adictos a los hospitales), un enigmático trastorno mental en el que el enfermo inconscientemente desarrolla síntomas o signos patológicos. Dicen los expertos que alrededor del 15% de los pacientes derivados a las consultas del psiquiatra tras haber sufrido un accidente laboral simulan o exageran sus trastornos. También dicen que el 75% de estos casos son hombres. ¡Ay, el verdadero sexo débil y sus arrechuchos!

13 diciembre 2007

LA ENFERMEDAD DE DRÁCULA


Sostiene el sombrío Aloysius que mientras cada vez se cierran más cines en nuestro país, no entiende cómo hasta el momento consiguen sobrevivir también las librerías. Siguen diciendo por ahí los cenizos de siempre que los españoles leemos muy poco. Y además todas las encuestas tozudas se empeñan en demostrar nuestras carencias en materia educativa. Lo triste del caso es que los responsables políticos en estas cuestiones siguen mirando hacia otro lado, como si la cosa no fuera con ellos. Veremos lo que el futuro nos depara como colectivo.

Siguiendo con temas literarios, el crítico colombiano Santiago Gamboa opina con gran acierto que la obra del escritor Alfredo Bryce Echenique ha aportado a las letras peruanas, tradicionalmente tristes en homenaje a la poesía melancólica de César Vallejo, unas grandes dosis de humor, ternura, afecto y curiosidad. Hace muchos años me encandilé con la lectura de “La vida exagerada de Martín Romaña” y el despiadado retrato que allí se hacía de los falsos progres del mayo del 68. Para mí, se trata de un libro a la altura de los ideados por el mejor Rabelais. Pero Bryce Echenique, entre muchas, también escribió otra magnífica novela. Bajo el sugestivo título de “La amigdalitis de Tarzán” nos relata la bella historia de un amor que consigue sobrevivir gracias al correo. Proustiano, me acordé que cuando era niño me preguntaba qué hubiera sido del Rey de los Monos si un buen día se levantase afónico.

Algunas veces, como ejercicio de descarga de la tensión provocada por el devenir cotidiano, acudo a la ironía y me planteo cordialmente ciertas disparatadas cuestiones. ¿Y si en lugar de la ronquera de Tarzán, nos ocupamos de la historia clínica de Drácula, el vampiro por excelencia, el insaciable consumidor de sangre humana, el famoso personaje de ficción fruto de la imaginación del escritor irlandés Bram Stoker? La leyenda nos cuenta que Drácula se mantenía vivo aunque realmente estaba muerto; es decir, no estaba ni vivo ni muerto, sino que de esa especie de limbo equidistante entre la salud y la enfermedad al se había condenado a vivir eternamente, sólo podríamos sacarle clavándole una estaca de madera en su negro corazón o mediante un certero disparo con una bala de plata. La posterior decapitación del “supuesto” cadáver o su incineración nos asegurarían el final de la amenaza.

Si el insigne conde transilvano viviera hoy en día dedicándose a morder las yugulares de sus paisanos de forma indiscriminada, podría encontrarse con la desagradable sorpresa de verse contagiado por una hepatitis (especialmente peligrosas la B y la C) o un SIDA. Se estima que sólo en Europa Oriental hay 1.5 millones de personas infectadas por el VIH, especialmente en los territorios abarcados por la antigua URSS y su área de influencia. Si el vampiro extendiera su zona de actuación a África (donde se estima que los infectados alcanzan los de 25 millones) o a Asia (7.5 millones, especialmente en China, Indonesia y Vietnam) lo tendría mucho más crudo. Sirva este afable divertimento para seguir manteniendo viva la atención sobre una patología que todos debemos ayudar a prevenir.

05 diciembre 2007

EL PLANETA DE LOS SIMIOS


Cuentan por ahí ciertos enredadores de la ciencia una curiosa parábola. Defienden que el icono protagonista de la etiqueta del Anís del Mono tiene la cara de Charles Darwin como chanza de la teoría de la evolución; ya saben, aquel científico chalado que argumentaba de manera peregrina que los hombres somos descendientes de los primates. Pura y dura simplificación de especie.

Resulta que, en mis ya distantes tiempos de estudiante, una parte de la modernización de la enseñanza en la facultad de medicina compostelana se basó en la implantación sistematizada de las evaluaciones mediante exámenes tipo test. Atrás quedaron entonces las profusas exposiciones escritas, en las que uno debía pormenorizar los efectos de la digital o relatar la transmisión eléctrica del impulso cardíaco. Los aciertos y los fallos obtenidos en una amplia batería de escuetas preguntas de respuesta múltiple, se convirtieron en la prueba necesaria que ahora todos debíamos superar para alcanzar la suficiencia. Recuerdo que al finalizar una de ellas, varios compañeros nos reunimos en un café cercano y habitual, para comprobar cuántas contestaciones correctas teníamos cada uno. De paso, también podríamos deducir anticipadamente de esa plantilla nuestras probables calificaciones.

Medio en serio, medio en broma, un avispado colega nos contó que el punto de corte para establecer el aprobado se calculaba con una fórmula secreta, cuyo singular factor determinante radicaba en el número trece. Pero ¿por qué precisamente trece? Sencillamente porque esa era la media de respuestas acertadas al azar por un grupo de monos adiestrados en unos laboratorios de experimentación. Cuando los comentarios jocosos del grupo estaban a punto de finalizar, el último de nuestros compinches atravesó cabizbajo el umbral del local. No parecía que le hubiera ido muy bien en el examen y tampoco tenía mucho interés en comprobar su destreza y capacidad. Todos le animamos a que así lo hiciera; nuestra sorpresa fue mayúscula cuando este condiscípulo corroboró que tenía exactamente trece aciertos.

Degustan suculentos cacahuetes en Japón tres parejas de chimpancés adiestrados por sus investigadores. Acaban de demostrar mejores capacidades cognitivas que algunos seres humanos con cuyas habilidades fueron contrastados. En otras palabras, en estos originales experimentos, los simpáticos micos evidenciaron poseer una superior memoria numérica a corto plazo. Sostiene mi irreverente Aloysius que nos vayamos preparando, pues a su juicio indefectiblemente nos encontramos en el albor de una nueva era, aquella que tal vez nos lleve a sobrevivir en los devastados páramos de aquel profético planeta de los simios.

27 noviembre 2007

TIH 451 MEDELLIN


Como Roma, Medellín mantiene apuntalada su geografía sobre siete colinas. En la cima de una de ellas, el llamado Cerro Nutibara, alumbrados por la tenue luz de los faroles del Pueblito Paisa, Tavo me cuenta las historias sobre cómo se han enfermado y muerto las gentes de su Medellín: el usurero de barrio, al que le salió una ampolla en un dedo de un pie y enterito se lo fue comiendo la gangrena, en rigurosos plazos, tal vez fuera diabético y él no lo sabía, o tal vez fue la causa del deceso su propia avaricia, una enfermedad tan maligna y perniciosa como otra cualquiera, o la de la joven madre que se pasó tres semanas tosiendo sin parar, y que por el pánico que le producían las agujas de las inyecciones, no quiso ir al médico y una neumonía se la llevó volando en el viento del atardecer, dejando dos niños chicos al cuidado de la caridad, o la de la viejita que sacaba todas las mañanas los pajaritos al calor del sol, y que una tarde no apareció ni para ponerles agua fresca ni para protegerlos de la noche, pues cuatro días llevaba muerta cobijada con el sueño triste de su soledad.

Como en la Roma clásica, Medellín no paga a los traidores: ni al mariscal Jorge Robledo, descubridor y conquistador de aquellas tierras a mediados del siglo XVI, al que sus compañeros de armas le dieron matarile acusándole de conspirar contra el adelantado Sebastián de Belalcázar, ni al prócer de la patria el general José María Córdova, que peleó codo con codo con Simón Bolívar para independizar América y que siguió un destino idéntico al de Robledo, ejecutado por los suyos en tiempos turbulentos, ni a tantos y tantos sicarios encomendados a María Auxiliadora, que tiñeron con su sangre las cuestas, las carreras y las quebradas de la ciudad de la eterna primavera en los violentos años 80.

Como en Roma en otoño, no observé moscas en Medellín. Miento. Si me las encontré poblando algunos cuadros de Fernando Botero, el mismo que pinta vírgenes opulentas y orondos cristos sufrientes, con la sangre chorreándoles desde la corona de espinas en bermejos goterones que más bien parecen renacuajos flagelando la piel herida del martirizado, y sobre todo en los lienzos surrealistas de David Manzur. Los insectos que allí más vuelan son las pardas mariposas de la noche y las cucarachas doradas capaces de ascender más de cincuenta metros cautivadas por el fulgor de una lámpara solitaria.

Los augures locales predicen la suerte estudiando los números que las mariposas portan bajo sus alas. Si alguna vez encuentran allí una con las letras y las cifras del título de este relato, seguro que les traerá buena suerte. Coinciden con la matrícula del taxi que mi amigo Tavo conduce por las calles de Medellín.

12 noviembre 2007

EL VIDEO MATÓ A LA ESTRELLA DE LA RADIO

"WORLD DIABETES DAY AND THE LONDON EYE" by oneof42
En la oreja izquierda me ha soplado el sempiterno Aloysius que la cadena MTV inauguraba en agosto de 1981 sus retransmisiones televisivas precisamente con un video – clip del grupo británico “The Buggles” de esta guisa titulado. Desde entonces, esta especie de películas en miniatura, con puesta en escena y argumentos muchas veces dignos de los mejores cineastas, ha eclipsado a las emisiones radiofónicas de los éxitos musicales.

Permítanme esta tan poco ortodoxa licencia comparativa en relación con la aparición y la desaparición de la insulina inhalada, medicamento que tantas expectativas había despertado en todo el mundo y que el laboratorio que la comercializaba ha decidido recientemente retirar del mercado farmacéutico. Las malas lenguas, lameronas permanentes de la manzana de la discordia, mantienen que este hecho se ha producido porque lo inicialmente recaudado gracias a sus ventas no alcanzaba ni para pipas: 12 millones de dólares anuales frente a los 2200 previstos.

Allá por el 2002, un prestigioso diario de tirada nacional anunciaba esperanzado la posibilidad de que los pacientes diabéticos insulinizados mejorasen su calidad de vida al tener que inyectarse a diario menos veces esta hormona, algo muy importante, pues las revisiones de la medicina basada en la evidencia revelaron que la insulina inhalada no parece ser más eficaz a la hora de controlar la glucemia de los diabéticos que la inyectada, de acción corta. Mayor comodidad con similar efectividad, aunque todavía quedaban al descubierto determinadas lagunas como por ejemplo los datos referentes a la seguridad pulmonar a largo plazo y su menor biodisponibilidad, que haría necesarias dosis mayores para la vía inhalatoria.

Los pacientes y los médicos están que bufan: no aceptan que primen los criterios económicos sobre la realidad asistencial. Pero en la vida, una vez más, todo es relativo: los críticos defienden que este tratamiento no estaba indicado en todos los diabéticos, poniendo como ejemplo que en los EEUU, tras los primeros dos años de comercialización de la insulina inhalada, tan sólo se beneficiaron de ello el 2% del total de los pacientes. En España, recordamos que la seguridad social dejaba fuera de la financiación de este tratamiento a los diabéticos tipo 2 (no dependientes de la insulina), que suponen el 90% de nuestros enfermos.

El otro día escuchaba el pesar de una madre porque su hijo de 10 años acaba de debutar con esta patología endocrina. El muchacho es un buen deportista y todavía está acomplejado porque tiene que pincharse insulina varias veces al día. Se siente extraño, avergonzado y diferente de sus compañeros. Es uno más de los 100000 niños y jóvenes nacionales que sufren esta enfermedad. Otro dato para la reflexión: el 1 de cada 3 niños diabéticos de entre 3 a 6 años es rechazado por las guarderías patrias debido a su enfermedad. Aquí, el vídeo de la lucidez no ha matado la ignorancia de la estrella de la radio, o como en una ocasión dijo Ungaretti: “mi pobre corazón, atemorizado de no saber”.

07 noviembre 2007

CIENCIA Y FUTURO

"EXPLICACIÓN RAZONABLE" de XOSÉ VILAMOURE
Para comprender el pasado disponemos de la memoria, de la individual, pero también de la colectiva. Para soportar el presente tenemos nuestra existencia, es decir, el amor y la música de la vida. Pero, ¿de qué disponemos para afrontar la incertidumbre de los tiempos, para explorar el gran océano de la verdad que al propio Isaac Newton le parecía tan inescrutable? Solamente la fascinación como seres humanos por los días que han de venir. De este manantial (y del miedo a la muerte) surgen frescas las fuentes de la ciencia, la singular sabiduría empeñada en desentrañar los misterios del futuro. A veces, sobre todo cuando el cómputo de las edades del hombre se acerca a un punto crítico (como por ejemplo un cambio de milenio), los científicos más relevantes realizan sus predicciones sobre la vida en tiempos venideros.

Actualmente, podemos vislumbrar ciertos episodios de ese apasionante mañana: infalibles vehículos autodirigidos, bondadosos autómatas domésticos (una especie de robots biológicos con inteligencia artificial), televisión tridimensional, gafas que desplegarán ante nuestros ojos un universo de entretenimiento, laboratorios donde se generarán tejidos y órganos humanos, instrumentos de reparación celular genética capaces de prometernos eternas salud y juventud, la teletransportación e incluso la invisibilidad. En esta última ya está trabajando con éxito el laboratorio del físico británico sir John Pendry, en la Universidad de Duke (EEUU).

¿Qué opinan sobre el futuro de la ciencia otra serie de sabios augures? Anton Zeilinger, el físico austriaco que consiguió teletransportar dos fotones de un extremo a otro del Danubio, ve factible el desplazamiento a distancia de objetos sin necesitar el contacto físico con los mismos, y sueña con su aplicación a los seres vivos, humanos incluidos. Él mismo se pregunta, ¿qué ocurrirá cuando el transporte no sea solamente de información, sino también de materia?; y añade circunspecto Aloysius, ¿tendrá conciencia de su teletransporte el teletransportado? He aquí, de nuevo ante nosotros, el proceloso océano del conocimiento que estremecía a Newton en sus playas.

En el ámbito energético, donde la independencia de los combustibles fósiles y la ecología planetaria llevan años clamando por un cambio radical, la fusión nuclear y la generación eléctrica a partir de la luz solar imitando el metabolismo vegetal tendrán un papel estelar. A su vez, el pleno desarrollo de la nanotecnología podrá tener dos caras: una amable, con su aplicación a la medicina, donde nanomáquinas inyectadas en el torrente sanguíneo podrán, por ejemplo, reparar el daño producido en los vasos sanguíneos, y otra más aterradora, por el uso bélico de esta apasionante tecnología. Al respecto, el Dr. Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, sospecha que así podrían construirse armas invencibles y paradójicamente extinguir a la especie humana en este planeta.

Pero entre tanto oráculo se hace sentir una vez más la bienhechora voz de mi admirado Ray Kurzweil, el autor de la teoría de la singularidad, deseoso que en 10 ó 15 años la mortalidad por el cáncer y las enfermedades cardiovasculares por fin se vea superada. Pero, si modificamos nuestra longevidad, nuestra manera de sanar y de enfermar, nuestro cerebro y nuestra manera de concebir el mundo, si la genética es capaz de corregir nuestros genes erróneos, si nos dotamos con interfaces informáticos y virtuales capaces de expandir nuestros órganos de los sentidos o de dotarnos con múltiples identidades, en definitiva, si alteramos nuestra propia especie, ¿en qué nos convertiremos?, ¿seremos tal vez más felices? Cuando veo a las madres con sus criaturas en las salas de espera de las consultas de pediatría, muchas veces me he preguntado: ¿cómo pensarán estos niños en el futuro?, ¿cuál será su personalidad, su conciencia, su inteligencia?, ¿cuánto y cómo evolucionarán?, ¿qué tipo de sociedad van a configurar? Para tanto interrogante, todavía no tengo respuestas. Tan solo, el reflejo de mi mirada en el oscuro fondo del jarabe para la tos.