CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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24 agosto 2012

INMUNIDAD Y AUTISMO




El autismo forma parte de un amplio grupo de desórdenes del desarrollo y comportamiento conocido como Trastornos del Espectro Autista (TEA). Así viene recogido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), de la Asociación Americana de Psiquiatría, y en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud (CIE). 

Se trata de trastornos generalizados, que pueden cursar con problemas de socialización, comunicación, afectividad y conducta. Según su gravedad podemos encontrarnos con formas de autismo de bajo funcionamiento, que padecen importantes discapacidades en varias de las áreas anteriores, hasta el llamado Síndrome de Asperger, más leve, donde no existe retraso en la adquisición del lenguaje y la inteligencia está completamente preservada.

Se habla de espectro porque repercuten de manera diferente en cada persona, si bien la interacción social puede estar deteriorada en mayor o menor medida. Su variabilidad es amplia y pueden afectar a 4 de cada 1000 niños. Aparecen antes de los 3 años y no se curan, aunque sus síntomas pueden mejorar notablemente con el tiempo. La enorme mayoría de los padres perciben esta problemática en sus hijos antes de los 24 meses. 

En nuestra provincia, desde el 31 de enero de 1999 existe la Asociación Autismo Ourense, dedicada a prestar apoyo a las personas afectadas por los TEA y a sus familiares. Personalmente he tenido la oportunidad de conocer  de cerca la magnífica labor de D. Manuel Ojea Rúa, psicólogo, doctor en psicopedagogía  y catedrático de Orientación Educativa, y de sus colaboradores.

Hace muy poco tiempo he tenido conocimiento de los resultados de un trabajo llevado a cabo en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) en el que se recupera la vieja hipótesis de la alteración inmunitaria en la génesis de los TEA. Y digo vieja, aunque las primeras investigaciones de este tipo se remontan a 10 años atrás. Estos experimentos se realizaron con ratones y sus resultados no pueden extrapolarse al autismo humano.

En aquella línea, un amplio estudio epidemiológico evaluó el historial médico personal de todos los nacidos en Dinamarca entre 1980 y 2005. Estos investigadores alertaron de una posible correlación entre el mayor riesgo de padecer un TEA en los niños nacidos de madres que padecieron una infección viral durante el primer trimestre del embarazo. 

En 1998, la prestigiosa revista médica británica The Lancet publicaba un artículo en el que se relacionaba la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola, paperas) con el desarrollo de alteraciones gastrointestinales y la presencia de síntomas regresivos autistas en 12 niños, que levantó una tremenda polémica entre las autoridades sanitarias y los grupos contrarios a la vacunación. 

A pesar de la escasa calidad científica del artículo, sirvió para que muchos padres decidieran no vacunar a sus hijos, poniendo en peligro la salud individual de los niños y la salud general de la población. Al demostrarse la manipulación de los datos y de sus conclusiones, en 2010 la revista se vio obligada a la retirada del artículo en cuestión.


16 agosto 2012

VIDA EN MARTE




El triunfal amartizaje del Curiosity ha reavivado la ilusión humana sobre la conquista del planeta rojo, esperanza alimentada por los fantásticos resultados de los vehículos de exploración robóticos, Spirit y Opportunity, los gemelos de la NASA que en enero de 2004 posaron sus ruedas sobre la superficie marciana. Ideados para resistir una misión estimada en apenas 3 meses, el Spirit dejó de funcionar el 22 de marzo de 2010. El Opportunity todavía se mantiene operativo.

El ser humano es consciente de su aparente soledad en un planeta entre millones existentes en el Universo. Sus esfuerzos se han dirigido a la búsqueda de vida más allá de nuestras fronteras, pero estas investigaciones no se desarrollan solamente en el espacio exterior, sino que también se centran en esos otros mundos inexplorados descubiertos en el mismo patio de casa. 

En la lejana infancia, además de los éxitos en la carrera espacial para alcanzar la Luna o para instalar una estación espacial habitada en órbita permanente sobre la Tierra, los hallazgos en los fondos abisales despertaron nuestra fantasía. Extraños seres, habitantes de la oscuridad, fueron la fuente de inspiración de terroríficos seres imaginarios, dotados de grandes ojos y poderosas mandíbulas repletas de dientes afilados. 

Hoy en día tenemos conocimiento de un océano ignoto bajo los hielos perpetuos de la Antártida, que alberga formas de vida completamente desconocidas y que prosperan al calor de las fuentes termales de los fondos marinos. También habrá que ver lo que sacamos en limpio del descubrimiento de las inmensas bolsas de agua subterránea ocultas bajo el desierto del Sahara, de 75 metros de espesor, vírgenes desde hace 5000 años y resguardadas por una urna de granito compacto. 

O las conclusiones de los estudios sobre la vida de las bacterias que sobreviven en ese ambiente imposible generado en la cuenca del Río Tinto, organismos capaces de obtener su energía a partir de elementos como el hierro y el azufre, a soportar temperaturas por encima de los 170 grados centígrados o los efectos perniciosos de una intensa radiación ultravioleta, y que se han convertido en el modelo para el estudio de posibles formas de vida desarrolladas en Marte en condiciones similares.

Un último descubrimiento abriría una nueva brecha en esta línea. Nos referimos a los organismos hallados en una cantera de Ramle, a las afueras de Tel–Aviv, especies prehistóricas vivas endémicas de esa zona capaces de obtener su energía a partir del agua sulfúrica. Se trata de siete especies de crustáceos y un escorpión, todos ellos blancos o translúcidos, carentes de ojos, completamente innecesarios para desenvolverse en un entorno sin luz. 

Sostiene Aloysius que si existen organismos capaces de desarrollarse sin necesidad de fotosíntesis, donde la materia inorgánica se convierta en orgánica gracias a la energía luminosa, o de hacer funcionar su metabolismo sin precisar oxígeno, al obtener la energía necesaria a partir de compuestos químicos, moléculas como la clorofila o la hemoglobina serán prescindibles en aquellas formas de vida completamente diferentes a las que hasta ahora estamos habituados; entonces tendremos que replantearnos toda aquella biología que nos enseñaron durante el pasado siglo XX, y le tocará, una vez más, cantar a David Bowie…

11 agosto 2012

DARWIN EN VERANO



En Ourense aprieta el calor de agosto. Con la intención de ayudarme a soportar tal rigor estival, el caritativo Aloysius me ha obsequiado con dos libros desde hace tiempo apetecidos. 

El primero es “La cadera de Eva”, del Prof. Dr. José Enrique Campillo, autor también de la magistral “El mono obeso”. Este catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de Extremadura se define como un apasionado de la medicina darwiniana. Como divulgador científico defiende el papel esencial de la mujer en la evolución de la especie humana, pues precisamente ellas, garantes de la salud y de la supervivencia del embrión y del feto durante la gestación, hubieron de soportar cambios evolutivos en su anatomía indispensables para que un cuerpo en bipedestación pudiera soportar el peso de un cráneo con un cerebro más o menos inteligente en su interior.

Sostiene el profesor Campillo que la reproducción sexual permitió la existencia de unos mecanismos de barrera que preservan la pureza de nuestro material genético, evitando de paso la mezcla de genes procedentes de especies diferentes. Mediante el estudio de sus genomas, hoy en día está demostrado el origen común de los primates, incluyendo al controvertido Homo sapiens. Pero tampoco existen dudas sobre la posibilidad de especies mixtas a lo largo de la corta historia de nuestra evolución. 

La recombinación y la mutación han sido los mecanismos responsables de la variabilidad genética. En el primero de los casos, y atendiendo a las explicaciones del Dr. Campillo, se intercambian lotes de cartas (fragmentos de genes) de diferentes barajas (una materna y otra paterna). En el segundo, los cambios se producen en el material genético del espermatozoide del padre o en el óvulo de la madre, y así son trasmitidos a su descendencia. Pero, después de miles de años de cambios y modificaciones genéticas, ¿podríamos explicar nuestras particularidades como especie única en este planeta? 

Veamos un sencillo ejemplo. Compartimos el 96% de nuestros genes con chimpancés y bonobos, aunque hace 7 millones de años nuestras líneas evolutivas se separaron. Existe una zona común en el genoma de las ratas, las gallinas, los chimpancés y los hombres que se denomina HAR1 (formada por 118 bases o piezas), responsable de los genes encargados del desarrollo de la corteza cerebral y de las conexiones neuronales. Entre una gallina y un chimpancé apenas existen 2 bases diferentes; sin embargo, entre el chimpancé y el hombre la diferencia asciende a 18 bases. 

Tal vez una mutación fue la responsable de acelerar los cambios en esta región del genoma, que hasta entonces había permanecido inalterable durante al menos 100 millones de años. Si existe un daño en estos genes responsables de la rugosidad de la corteza cerebral, el recién nacido padecerá una disencenfalia, un cerebro liso asociado a gravísimos trastornos cognitivos y motores. 

El segundo libro regalado por Aloysius es “El sueño del neandertal”, del investigador británico Clive Finlayson, cuya lectura nos descubrirá por qué se extinguieron unos seres humanos más fuertes que se separaron de nuestra estirpe apenas hace 500000 años, y que incluso estaban dotados con cerebros mayores que el nuestro. 


Les mantendremos informados...


02 agosto 2012

PÍLDORAS TONTAS E INTELIGENTES




Hace relativamente poco tiempo elucubrábamos desde este misma sección sobre los peligros inherentes a la proliferación de los medicamentos falsificados. Hoy traemos a colación unas noticias nuevamente relacionadas con el mundo de la industria farmacéutica.

La primera de ellas hace referencia al desabastecimiento producido en el suministro de benznidazol, un fármaco de primera línea empleado en el tratamiento de la enfermedad de Chagas, que cada año provoca 12500 fallecimientos y afecta a entre 8 y 10 millones de prójimos en el mundo. La globalización y los movimientos migratorios han ido acercando a nuestros hogares esta patología antes catalogada como enfermedad tropical, cuyas víctimas se desperdigaban por países tan alejados de nuestras fronteras como Brasil o Bolivia, por poner unos ejemplos. Esta medicina, antaño fabricada por el gigante Roche, pasó a manos de los laboratorios públicos brasileños Lapefe (Laboratorio Farmacéutico do Estado de Pernambuco). 

El principio activo, la parte del medicamento responsable de su efecto, fue encargado a un único laboratorio privado, Nortec Química, incapaz de fabricar la cantidad suficiente para todas las píldoras necesarias en el mundo. Quedamos a la espera que las administraciones sanitarias nacionales e internacionales solucionen lo antes posible este grave problema sanitario.

Mientras tanto, a partir de septiembre deberían estar disponibles en Estados Unidos y en Europa las llamada píldoras inteligentes, capaces de controlar si un paciente está tomando correctamente o no su medicación. El mecanismo de acción, recientemente avalado por la todopoderosa FDA norteamericana, encargada de darle el visto bueno a cualquier producto farmacéutico que pretenda venderse al público, se basa en la detección de una corriente eléctrica originada por la reacción del cobre y el magnesio presente en las píldoras con el ácido clorhídrico del estómago del paciente. Dicha corriente eléctrica podrá detectarse mediante unos sensores externos especiales.

Los expertos consideran especialmente útiles estas medicinas para optimizar el tratamiento de enfermedades como la tuberculosis, la diabetes y otras patologías de tipo crónico, cuyo éxito depende del cumplimiento terapéutico por parte de los pacientes. En 2010, la Universidad de Florida fue precursora en este tipo de tratamientos, con el diseño de una píldora que portaba un microchip y cuyas señales podían detectarse por medios informáticos.

Sostiene Aloysius que cuando comenzó a emplearse la primera cápsula con cámara incorporada para realizar endoscopias digestivas, él pensó que ya había visto de todo. Está claro que no, que vendrán todavía avances espectaculares en el campo de la farmacología. De todas las maneras, resulta paradójico que la misma sociedad capaz de diseñar mejoras tecnológicas tan avanzadas sea también incapaz de garantizar el suministro de fármacos para el tratamiento de algunas enfermedades infecciosas. Tal vez detrás de estas maniobras se esconda una vez más el poderoso caballero llamado Don Dinero.

Viaje al "pasado": la iPill de Philips...



24 julio 2012

LARGA VIDA




En 1963, Hilary Koprowski y Alexander Comfort opinaban sobre la prolongación de la vida: lo que parece deseable no es dilatar la duración media de la vida, sino prolongar la duración media de la juventud y de la edad madura. Para ambos científicos, crear una sociedad de insignes ancianos no sería demasiado interesante. El polifacético Alex Comfort falleció en el 2000, a los 80 años de edad. Médico, gerontólogo, profesor, pacifista, objetor de conciencia, anarquista, escritor, dejó escritas controvertidas obras que supusieron un paso adelante en la revolución sexual. Creía firmemente que los avances de la ciencia conseguirían que los humanos pudiéramos superar la barrera de los 120 años. Él no vivió para contarlo, y nosotros, ya veremos.


Koprowski todavía existe. Si llega allá, el 5 de diciembre cumplirá 96 años. Este virólogo e inmunólogo polaco fue el primero en descubrir una vacuna efectiva contra la poliomielitis, administrando por vía oral el virus atenuado de la polio. Algunos todavía le acusan de transferir involuntariamente el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) al hombre, durante las pruebas realizadas con la vacuna CHAT, amplificada en células renales de monos africanos, durante la década de los 60 en territorios del antiguo Congo Belga y Burundi.

El ilustre profesor Juan Rof Carballo, lugués de nacimiento, padre de la Medicina Psicosomática, preclaro ensayista y miembro de la Real Academia Española, escribía en septiembre de 1964 sobre todas estas cuestiones en uno de los primeros fascículos de la revista “Medicina e Historia”, editada por la Fundación Uriach. Entonces, el Prof. Dr. Pedro Lain Entralgo era otro colaborador habitual de la revista. Confieso que todavía conservo muchos números de la misma, que sin duda alguna contribuyeron a incrementar mi interés por la Historia de la Medicina y su particular literatura.

El Dr. Rof Carballo denunciaba una serie de cortapisas para la longevidad humana todavía vigentes hoy en día: el malsano hábito de fumar cigarrillos (el azacanado hombre de hoy, con gran tensión emocional, necesita descargar ésta fumando), los accidentes de tráfico, el cáncer, las enfermedades infecciosas y las radiaciones ambientales. Pero también los trastornos emocionales y afectivos de la vida contemporánea, la soledad y  el estrés que dispararían, a juicio del profesor Rof las patologías psiquiátricas, especialmente las depresiones.

Ni al avezado Aloysius ni a mi se nos suele escapar cualquier noticia esperanzadora que permita al hombre seguirle ganando batallas a la enfermedad, increíbles avances en nanotecnología y terapia genética de los que nos gustaría ser testigos, si el reloj de nuestro tiempo dispone de la cuerda suficiente. Koprowski y Comfort querían más juventud para tener más vida. Lo tenían muy claro. Sin embargo, en estos tiempos de incertidumbre, muchos somos los que no sabemos lo que queremos. Y cada día menos. Parafraseando al escritor británico C.S. Lewis, la evolución sigue siempre un camino en el que hay que esperar siempre la sorpresa y los bruscos virajes. Esperamos, y deseamos, que las sorpresas sean para todos más agradables.



19 julio 2012

MEDICINAS DE CUERO




Conozco un inquisitivo dicho colombiano utilizado popularmente para definir a alguien (o a algo) como de poco fiar: es más falso que una moneda de cuero. Hoy lo traemos a colación para alertar de la proliferación de fármacos falsificados en el mercado internacional; se trataría de medicinas más falsas que un duro sevillano, como también decimos por aquí. Y es que resulta que durante el reinado de Amadeo I en España, unos delincuentes se dedicaron a fabricar duros de plata falsos, esgrimiendo como argumento justificativo que las monedas acuñadas por el estado tenían poca cantidad del preciado metal. Ya saben, quien roba a un ladrón…

Lo cierto es que cada año fallecen en el mundo 100000 personas a causa del consumo de medicamentos falsificados. En febrero de 2011, el Parlamento Europeo aprobó por una amplia mayoría su Directiva sobre medicamentos falsificados, intentando de esta manera reforzar la calidad y la seguridad de los fármacos originales. A posteriori, el Consejo Europeo ratificó esta directiva destinada a prevenir la entrada de las medicinas falsas en las cadenas de suministro legal.

Además, en esta normativa encontramos un punto muy favorable, como son las inspecciones regladas del principio activo, sobre todo cuando éste proceda de países ajenos a la Unión Europea. Esto resulta importante, pues evitaría el fraude existente con unas sustancias fundamentales y verdaderas responsables del efecto farmacológico del medicamento. También quedarían controladas las llamadas farmacias on line, existentes en algunos países como por ejemplo Andorra, si bien en España no se pueden comprar ni vender medicamentos on line, aunque la página web proceda de un país donde este comercio sí sea legal.

Precisamente la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) denunció en su último informe el aumento de los delitos provocados por las drogas (sobre todo en Europa) y la proliferación de las farmacias on line que venden de forma ilegal fármacos de prescripción médica, así como sustancias prohibidas. Durante el año 2010 se produjeron 12000 incautaciones de sustancias farmacológicas sujetas a fiscalización internacional enviadas por correo: en el 55% de los casos se trataba de medicamentos legales, pero en el restante 45% eran drogas ilícitas. En este sentido, merecería un capítulo aparte el uso fraudulento de ciertas sustancias psicoactivas empleadas para cometer delitos sexuales, noticia denunciada por los medios de comunicación cada vez más frecuentemente.

De regreso a nuestras fronteras, la primera sentencia condenatoria apenas data de noviembre de 2010. Los imputados fueron declarados autores de un delito contra la salud pública y de otro delito continuado contra la propiedad intelectual. En este aspecto, los medicamentos empleados contra la disfunción eréctil se llevan la palma, y es frecuente encontrar anuncios en Internet que supuestamente ofertan estos fármacos a precio de saldo. En este caso, como en tantos otros relacionados con la salud, la educación ciudadana resulta capital. Alerta entonces con esos judas que ofertan potencia sexual atlética a cambio de unas pocas monedas de cuero. O de unos duros sevillanos.

14 julio 2012

EL PARKINSON Y LAS MATEMÁTICAS




Sostiene el misántropo Aloysius que durante su infancia era amonestado frecuentemente con la misma letanía: estudia matemáticas, estudia matemáticas… Aquel mantra se repetía una y otra vez. Más de una noche dio vueltas y más vueltas en su cama atormentado porque raíces cuadradas, ecuaciones, derivadas, integrales, senos y cosenos se habían convertido en un peligroso enjambre de avispas. Más con el paso del tiempo, y habiendo alcanzado la madurez de la edad adulta, él mismo decidió convertirse en el abanderado de aquella monotonía, y a todo escolar que se cruzaba en su camino le recomendaba encarecidamente: estudia matemáticas, estudia matemáticas… ¡pero también inglés!

Pues resulta que el investigador Max Little, miembro destacado del Media Lab Human Dynamic Group del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), mientras preparaba su doctorado en Oxford, comenzó a interesarse por la comprensión de la voz desde la perspectiva matemática. Profundizando en estas complejas cuestiones, acaba de revelar a la comunidad científica internacional un hallazgo excepcional: mediante algoritmos informáticos que estudian la voz humana se puede diagnosticar precozmente el Parkinson. Las primeras pruebas realizadas del sistema arrojan un resultado nada desdeñable: su precisión diagnóstica alcanza el 86% de los casos.

Recordemos que esta enfermedad neurológica afecta la actividad, el tono muscular y los movimientos de los pacientes, y que cuando los síntomas debutan, desafortunadamente el daño neuronal suele haber avanzado mucho. A pesar de los progresos, su diagnóstico continúa basándose en la historia clínica y la exploración física-neurológica de los afectados. Su repercusión económica y social sitúa a esta enfermedad a la cabeza del ranking de las enfermedades neurodegenerativas, tan sólo superada por la enfermedad de Alzheimer.

Los esfuerzos de Max Little se centran ahora en conseguir una amplia base de grabaciones de voz humana (10000 casos) que permita poner su técnica a disposición de la medicina en un par de años. Esto supondría un paso de gigante en la lucha contra esta patología, al permitir un diagnóstico barato, incruento y precoz de los enfermos. Se buscan voluntarios.



06 julio 2012

TOCANDO EL FUTURO CON LOS DEDOS





Me pregunta intrigado Aloysius si es verdad que ya estamos tocando con los dedos la medicina del futuro. Tal vez se haya quedado impresionado por un avance que comentábamos el otro día, aquel capaz de convertir células madre de la médula ósea de una mujer en espermatozoides.
Metidos de lleno en la reprogramación celular, un equipo de científicos norteamericanos perteneciente al Instituto Salk de Estudios Biológicos (La Jolla, California) ha conseguido convertir células de la piel de pacientes esquizofrénicos en neuronas. Por si fuera poca tamaña hazaña, lo verdaderamente importante del estudio ha sido el descubrimiento de que estas neuronas “cutáneas” poseen un déficit innato para establecer conexiones entre ellas mismas, exactamente igual a lo que ocurre con las neuronas “originales” de los pacientes esquizofrénicos. Además, estos científicos han conseguido desvelar cuáles son los genes implicados en la génesis de dicha patología.
Conservo en mi casa un ejemplar del documental “1% Esquizofrenia” dirigido por Ione Hernández y producido por Julio Medem, médico y cineasta. El título hace alusión al porcentaje de la población que puede llegar a padecer esta enfermedad psiquiátrica, ciertamente una de las más investigadas en la historia de la medicina. Los expertos entrevistados debatían sobre la posible etiología de la enfermedad, existiendo partidarios de teorías psicológicas y sociales, y otros que se decantaban por causas puramente biológicas. Estos últimos se apoyaban en los avances conseguidos en el tratamiento de la enfermedad con los diferentes psicofármacos. También se dejaba escuchar, bien alta, la voz de los enfermos y sus familiares. Algunos pacientes, aun reconociendo grandes mejoras en su vida cotidiana, se quejaban amargamente de los desagradables efectos secundarios de su medicación.
El refrendo de la hipótesis genética en el origen de la enfermedad podrá permitir en un futuro que deseamos cercano el desarrollo de fármacos personalizados que puedan corregir los defectos en las neuronas, actuando sobre los genes e incrementando su capacidad para interconectarse.
Trabajos similares con células pluripotenciales inducidas, aptas para transformarse en cualquier otra del organismo, están realizándose con diferentes patologías neurodegenerativas, como por ejemplo el Parkinson. Esperamos ansiosos el salto de estas técnicas rabiosamente innovadoras desde las pipetas, los microscopios y los bancos del laboratorio hasta el arsenal terapéutico que a buen seguro pronto manejaremos como médicos.
En una línea de investigación también novedosa, basada en los efectos de la hormona del crecimiento (GH) como factor neurotrópico a nivel neurológico, así como estimulador de la revascularización y remodelación del miocardio, se está trabajando en Galicia en el Proyecto Foltra, muy cerca de nuestras casas. Y recordemos que hace 300 años, F. William Robertson escribió: “hay un pasado que se fue para siempre, pero hay un futuro que todavía es nuestro”. Ojalá.

LA DECISIÓN DE SOPHIE



Alan J. Pakula dirigió en 1982 a Meryl Streep, Kevin Kline y Peter MacNicol en la taquillera película inspirada en la novela homónima del escritor William Styron. Es la historia de una mujer torturada por una terrible decisión tomada en su pasado, transformada en un doloroso estigma, un cruel tormento para el resto de sus días. Elegir entre el matrimonio con un amante o con otro; elegir entre salvar la vida de un hijo u otro. 

Esta semana, la lectura de un artículo que me ha remitido el indeciso Aloysius ha evocado mi recuerdo de aquel film en el que Meryl Streep fue galardonada con el Óscar a la mejor actriz protagonista. Y es que, a pesar que pensemos lo contrario, los procesos neurológicos que intervienen en nuestra toma de decisiones son de tipo irracional en la mayoría de las ocasiones, enormemente influenciados por la competencia entre determinadas áreas de nuestro cerebro.

Al parecer, decidir es un proceso altamente complicado en el que intervienen zonas cerebrales incluso contrapuestas. Vayamos por partes. Para algunos investigadores, la evolución humana se debe precisamente al singular desarrollo de la corteza frontal, el centro de control del pensamiento analítico, de nuestra razón. Platón comparaba las pasiones y emociones humanas con caballos desbocados que el auriga (la razón) debía domesticar y mantener a raya. Si embargo, al gran Pascal se le atribuye el dicho de que el corazón atiende a razones que la razón desconoce. ¿Quién tiene entonces la razón, ambos, ninguno?

Este complejo mecanismo neurológico es el mismo que empleamos al elegir un postre de una carta como a la hora de decantarnos por un candidato en unas elecciones. La corteza frontal está implicada en el control de las emociones; es el cerebro ejecutivo de Golberg, el director de orquesta. Los síntomas provocados por las lesiones de este áraa cerebral se conocen desde la antigüedad: apatía e indiferencia, retardo mental y motriz, pérdida de la iniciativa, déficit emocional, pérdida de la autocrítica y conductas descontroladas socialmente inadecuadas. Pero, para complicarlo todo, resulta que solamente prestamos atención a lo que nos interesa, transformando en ruido de fondo todo lo demás. Sostiene Johan Leher que silenciamos nuestra “disonancia cognitiva mediante la ignorancia autoimpuesta”, y esto vale tanto para los forofos de un equipo de fútbol como para los fanáticos de cualquier religión o corriente política.

Pero el profesor Philip Tetlock, de la Universidad de Berkeley (California), insiste en que este mecanismo de defensa que salvaguarda nuestras cogniciones también es empleado por los especialistas en evaluar la evidencia. Los verdaderos expertos no rechazan los datos disonantes, sino que los incorporan a su proceso cognitivo, aceptando y aprendiendo de sus errores en tiempo real.

Apliquen ahora este cuento a las agencias de calificación crediticias, a los amamantadores de la prima de riesgo, a los augures apocalípticos de la economía mundial y se asombrarán tanto como lo hizo el profesor Tetlock con sus experimentos: un chimpancé, apretando un botón al azar, superaba las predicciones políticas y financieras de un selecto grupo de 284 expertos. Entonces, será mejor que decida Sophie… o la Mona Chita.


21 junio 2012

ANIS DEL MONO





Entre otras muchas cualidades, Badalona es famosa por albergar la sede del prestigioso Club Joventut de Baloncesto, más familiarmente conocido como La Penya, y las centenarias destilerías de Anís del Mono. Respecto a esta segunda circunstancia, los partidarios y los detractores de una peculiar teoría se reparten más o menos al 50%.

Si ustedes observan con detenimiento la etiqueta de esta bebida podrán observar un primate con una particular fisonomía humanoide, los unos sostienen que para ridiculizar la teoría de la evolución de Charles Darwin, los otros, al contrario, que para ensalzarla pues el dibujo del mono en cuestión sostiene en sus manos un pergamino que reza “es el mejor; la ciencia lo dijo y yo no miento”. Sea como fuere, es verdad que el primate tiene un rostro en el que podrían adivinarse los rasgos del autor de “El Origen de las especies”.

En el siglo XIX dio comienzo un debate (que todavía continúa) entre los creacionistas defensores del origen divino de la especie humano, y los evolucionistas, día a día recopilando pruebas que demuestren la relación parental entre simios y humanos. A su favor cuentan que en los últimos años la genética ha aportado evidencias definitivas que algunos estudiosos del pasado ya intuyeron a partir de la mera observación de los fósiles y los esqueletos de los primates.

El paradójico Aloysius me acaba de remitir una información referente a las últimas publicaciones que han visto la luz en la página web de la “Fundación para la Razón y la Ciencia”, promovida por el científico Richard Dawkins, donde se explica cómo las comunidades de Homo erectus subsistieron en su época tal y como lo hacen en la actualidad los babuinos (papio hamadryas), en un trabajo firmado por Larissa Swedell y Thomas Plummer, del Queens College de la Universidad de Nueva York. Parece ser que la influencia del medio ambiente resultó transcendental, pues en ambos casos estas especies tuvieron que adaptarse a unas condiciones de extrema sequía.

Los babuinos sagrados egipcios ocupan en la actualidad un territorio que se extiende desde el Cuerno de África hasta la Península Arábiga. Organizan sus existencia en cuatros grupos o estratos. La tropa está formada por un centenar de ejemplares que de noche duermen juntos como guardia disuasoria ante los depredadores, y durante el día se dividen en grupos más reducidos, tratando de acceder al escaso forraje en aquellos pagos. El grupo más pequeño está formado por un macho adulto o por varias hembras al cuidado de sus crías. Estas unidades familiares suelen asociarse en clanes con estrechos vínculos familiares. Finalmente, varios clanes se reúnen en una banda que comparte un territorio común. ¿Les suena a ustedes algo de todo esto?

Los cambios climáticos ocurridos hace millones de años, en plena etapa evolutiva del Homo erectus, favorecieron la aparición de grupos aislados que durante el día se procuraban el sustento, y de otros grupos mayoritarios, encargados de la defensa y la seguridad nocturnas. En los grupos limitados, a cambio de la protección, los machos obtuvieron una posición predominante para asegurar la perpetuación de la especie. A su vez, las hembras mayores, ineficaces para la reproducción, desempeñaron un papel primordial en la vigilancia de las crías.

La ciencia lo dice… y yo no miento.


17 junio 2012

PAPEL




Trepando loma arriba, la camioneta detuvo el traqueteo frente a la finca de Doña Joaquina, en plena mancha de una sombra que a aquella hora medraba entre dos acacias rojas, preñadas de flores. El patrón se bajó resoplando, con el cigarro en peligroso equilibrio entre sus labios resecos. Aunque todavía era temprano el calor ya comenzaba a apretar. De la trasera saltaron dos mulatos macilentos, como activados por un resorte.

Doña Joaquina, bata y rulos, saludó al patrón con un poco amistoso – menos mal, que ya eran horas – e hizo chirriar para los peones la vieja cancilla de la entrada. Los chicos descargaron el género: un lavabo, un espejo, tres sacos de cemento cola, una bañera con patas doradas, que por instante centellearon al sol antes de apagarse definitivamente, y un retrete completo, con su cisterna.

Doña Joaquina, que había pasado dos meses durmiendo ininterrumpidamente un sueño poliédrico, dicen los vecinos que por la picadura de un insecto tornasolado, no parecía tan fiera como la pintaban. Cuando se enteró por el teléfono, por fin, que le traían el encargo para su nuevo cuarto de baño, desde primera hora de la mañana mantuvo fresca una jarra de limonada para obsequiar a los obreros.

Los mulatos depositaron la mercancía en el centro del patio. Entraron en la  cocina en fila india tras el patrón, que se sacudía de la pechera la ceniza del cigarro. Doña Joaquina repartió vasos y servilletas, sirviendo generosos chorros de limonada con una jarra de vidrio amarillo.

En plena cháchara, cuando más distraídos todos estaban, la perra ladró tres veces y entonces escucharon una vocecita infantil que chillaba:

-      - Papel… Papel… ¡Papeeeeeel!…

La negrita de la esquina, espeso enredo de rizos y cintas de colores, con las braguitas bajadas y los pies colgando en el aire había decidido estrenar el flamante váter de Doña Joaquina.

16 junio 2012

NÉMESIS



Uno comienza a desnudarse por este orden: la chaqueta, que deja en el colgador; después, la camisa, y se pasa la mano por el torso desnudo, como si quisiera alisarlo; a continuación, los pantalones, que dobla cuidadosamente por las costuras y los deposita en el respaldo de la silla, evitando que el ruido de las monedas se esparza por los suelos. Por último los zapatos: primero los cordones; segundo, con la puntera pisa los talones y ya está descalzo. Los calcetines son gris marengo y no tienen agujeros, de pura casualidad. La enfermera le da una bata de hospital, cerrada por delante y abierta por detrás, atuendo ridículo que le deja con el culo al aire, mejor hubiera sido un poncho de algodón.

Le ayudan a acostarse en el banco, como a los cerdos en el matadero: delante, más para adelante, un poco más, bien, procure no moverse, sujete este timbre, la prueba va a durar unos 20 minutos, no se alarme por el ruido. Trata de concentrarse en la claridad lechosa que desprende el techo translúcido mientras el campo magnético va alineando los átomos de hidrógeno del agua de su cuerpo, tú aquí, tú allí, sus núcleos atómicos resuenan y piensa que peor hubiera sido si le doliera la cabeza y los médicos tuvieran que buscar un tumor dentro de su sesera.

Comienza el concierto, crujidos, música electrónica industrial. La sección rítmica se escucha lejana, al fondo de la habitación donde reposa inmóvil prisionero en un grande anillo metálico. Un pie invisible parece pisar un chaston, insistentemente. Para espantar el nerviosismo se concentra en la marca del aparato, con sus letras trata de construir otras palabras: meses, y le sobran letras, semen, y le siguen sobrando, Némesis y ya no le sobran, aquella diosa que escapó de Zeus transformándose en diversos animales, hasta que el cisne pilló a la oca y engendró a Helena de Troya, y él, inmóvil como un cadáver magnético, y entonces comienza a picarle rabiosamente una mejilla y no puede rascarse, y el picor se hace más intenso, y trata de concentrarse en otras cosas para que se le pase, y entonces se le duerme la planta de un pie y percibe un cosquilleo extraño en los confines de su cuerpo. Sus átomos continúan imantándose y enviando la información a otra parte de la máquina que los traduce en imágenes digitales, según la transformada de Fourier discreta, y tiene ganas de voltear la cabeza para comprobar si la enfermera sigue estando allí y si sus ojos son del color de la miel, como los de Helena de Troya.

Las letras plateadas han dejado de brillar, si es que lo hicieron alguna vez, y entre los acordes del ruido cree descubrir fragmentos sintéticos de SPK, así llamados en honor del Colectivo Socialista de Pacientes, médicos y medicina son los enemigos y el capitalismo una enfermedad, y quisiera estar de nuevo en Heidelberg comiendo cerezas, o en Copenhague olfateando el mar una tarde de verano.


Termina el concierto con una fanfarria chirriante, pero el chaston continua, machacón, obstinado, mientras de nuevo se restaura el orden en los campos magnéticos.

Uno comienza a vestirse por este orden: primero, los pantalones, que se estremecen al contactar la piel con el popelín, después, la camisa, y le pasa la mano por encima, para alisarle las arrugas, a continuación los zapatos, y entrelaza los cordones para que no se desaten. Por último, la chaqueta, que alguien había colgado en la parte alta de la puerta. El resultado en siete días, a la espera de la ortodoxia de los órganos y tejidos corporales.

Un joven con los brazos tatuados aguarda su turno, apoyado en unas muletas. Alguien le ha vestido con una bata de hospital, cerrada por delante y abierta por detrás, ropaje grotesco que le deja con el culo al aire, mejor le hubieran dado un poncho de algodón. Él, sin mirarme, está pensando lo mismo. En breves instantes comenzará en su honor otro concierto nuclear.

13 junio 2012

1, 2, 3... CLONANDO, CLONANDO



Confieso que la clonación de la oveja Dolly me provocó grande estupor; desde entonces he escrito diversas divagaciones sobre el tema. En una de ellas, me manifesté favorable a la clonación de los linces y de los mamuts, en el primero de los casos para salvar a un felino actualmente en vías de extinción, hágase extensivo este ejemplo para todas las demás especies en similares circunstancias, y en el segundo de ellos, precisamente para intentar la recuperación de aquellos gigantescos paquidermos extinguidos hace más o menos 3000 años, si bien existen serias dudas sobre la capacidad técnica para conseguir semejante hazaña y sobre la oportunidad ética de resucitar a un animal cuyo hábitat también ha desaparecido, convirtiéndolo en una sofisticada atracción de feria. Como los dinosaurios de “Parque Jurásico” (Steven Spielberg, 1993), más o menos.

A finales del pasado siglo XX, me cautivó la lectura de “Vuelta al Edén. Más allá de la clonación en un mundo feliz” (Editorial Taurus), el polémico libro de Lee M. Silver, Catedrático de Biología Molecular de la prestigiosa Universidad de Princeton (Nueva Jersey, EEUU). Me fascinó especialmente el concepto de reprogenética, la posibilidad de “diseñar la vida de formas que eran inimaginables hasta hace pocos años”. 

El Dr. Silver opinaba que en un futuro no muy lejano la manipulación genética será inevitable e imposible de controlar por los gobiernos ni la sociedad, ni siquiera por los científicos que la hayan empleado. Fascinante y perturbador a la vez. Algunos padres, con suficiente poder económico, podrían dotar a sus descendientes con una estructura genética que les hiciera inmunes a múltiples enfermedad infecciosas actuales, al cáncer, al asma o a la diabetes, por ejemplo, pero también para que fueran más inteligentes, más fuertes y mejores deportistas. 

Serían humanos enriquecidos genéticamente, una especie diferente del actual homo sapiens. En la gran pantalla, la película “Gattaca” (Andrew Niccol, 1997) se basaba en una línea argumental de semejantes características.

En junio de 2003, el controvertido filósofo utilitarista Peter Singer, en su día punta de lanza del movimiento que exige un trato ortodoxo para los animales, se manifestó favorable a la modificación genética en aras de conseguir la felicidad del ser humano. Teniendo en el punto de mira tal anhelo ancestral, la procura de la felicidad, me asaltan serias dudas sobre la ética de la clonación de un hombre de Neandertal, tal y como han propuestos algunos investigadores.

En 2010, científicos alemanes del Instituto Max Planck consiguieron secuenciar el genoma de estos homínidos, empleando de fragmentos de su ADN recuperados a partir de huesos encontrados en Croacia, con una antigüedad de 38000 años. En teoría, sería más fácil clonar a uno de ellos que a un mamut, pues este embrión de Neandertal podría desarrollarse perfectamente dentro del útero alquilado a su madre Homo sapiens.

Y ahora piensen por un momento; aunque tal hazaña científica fuera posible, ¿cómo afrontaría ese ser un mundo completamente distinto al que en su día fue habitado por sus semejantes? ¿Podría sobrevivir él o ella a nuestras enfermedades actuales? Sostiene Aloysius que sería inmoral y cruel experimentar así para generar tamaña infelicidad. 

10 junio 2012

MEDICINA PSICODÉLICA



"Brainbow hippocampus"
Tamily A. Weissman
Nature 450, 56-62 (1 November 2007)


Algunos de mi quinta, aunque por juventud no disfrutamos en directo del apogeo de la cultura psicodélica, hemos escuchado hasta la saciedad el “Norwegian Wood (This bird has flown)” de The Beatles, incluido en el fabuloso “Rubber Soul” junto con “Michelle”, una de mis favoritas, la discografía completa de The Doors y los primeros álbumes de Pink Floyd, cuando todavía funcionaba la dinamo del malogrado ingenio de Syd Barrett. 

Engañamos nuestras miradas recreándonos en los colores del arte psicodélico, caleidoscópicos, fractales, fosfénicos, orientales, y leímos algunas páginas de “Las puertas de la percepción” de Aldous Huxley, el de “Un mundo feliz”, ese que tanto nos hace falta ahora.

La medicina psicodélica se inició con el descubrimiento de la dietilamina del ácido lisérgico, más popularmente conocida como LSD. Ocurrió en 1938 en los laboratorios Sandoz de Basilea, fruto del trabajo del químico Albert Hoffmann; como otros hallazgos ocurridos en la historia de la medicina, el propio investigador descubrió los efectos de esta droga, después de modificarse accidentalmente una muestra en su laboratorio. Tras probar el fármaco, la experiencia repleta de alucinaciones fue aterradora y espectacular, relatada por el propio Hoffmann con todo lujo de detalles. 

Durante las décadas de los 50 y 60 se investigaron los posibles usos terapéuticos del LSD en terapia psicoanalítica, como tratamiento del alcoholismo e incluso como analgésico para enfermos terminales de cáncer.

Aunque el término psicodélico se debe al psiquiatra británico Humphry Osmond, que se refirió así a este tipo de sustancias en una carta escrita al mismísimo Aldous Huxley, la figura de Timothy Leary y su encarnizada defensa del uso lúdico de esta droga dio origen a todo un fenómeno contracultural. Sostiene el malicioso Aloysius que en 1953, el Dr. Osmond le había proporcionado a Huxley varias dosis de mescalina (alcaloide del peyote), y que de aquel colocón nació la inspiración para escribir “Las puertas de la percepción”.

Sea como fuere, las drogas psicodélicas han tenido mala prensa, a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ratificó en 1971 el uso de algunas de ellas con finalidades científicas y médicas. En 2010, el Dr. Franz Vollenweider y otros investigadores de la Unidad de Neuropsicofarmacología del Hospital Psiquiátrico Universitario de Zurich, propusieron retomar el uso de sustancias psicotrópicas como el LSD, la ketamina o la psilocibina para el tratamiento de ciertos tipos de depresión, trastornos compulsivos y malestar crónico.

La todopoderosa Food and Drug Administration (FDA) de EEUU aprobó el empleo de psilocibina en el tratamiento de pacientes en fase terminal, para aliviar el sufrimiento psicológico causado ante la proximidad de la muerte. También se comenzó a usar la ibogaina como catalizador y se retomaron las investigaciones con LSD para el tratamiento del alcoholismo por un grupo de investigadores noruegos, una vía terapéutica abandonada entre 1966 y 1970.

Con una finalidad ansiolítica y a enfermos terminales de cáncer, prestigiosos centros médicos les están administrando diferentes sustancias de este tipo (incluso MDMA o éxtasis) para paliar la depresión y la angustia de aquellos prójimos que se encuentran a un paso de la muerte.

01 junio 2012

LATIDOS


Después de tantos años de silencio, Keith recibió un escueto mensaje en su correo electrónico:

- Siempre te he llevado en mi corazón. Te quiero. Flack.

Y entonces pensó dubitativamente:

- Espero que haya sido en el nódulo sinusal, donde nacen los latidos...