CREA, INVENTA, IMAGINA... ¡NO COPIES!

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25 octubre 2021

VIRUS, VOLCANES Y RESILIENCIA

A diferencia de en otros lugares, la sociedad española no se había enfrentado al dolor cotidiano tal vez desde los años más duros del terrorismo etarra, cuando atentados, muertes, heridos y dolor formaban parte de nuestra macabra contabilidad diaria. En estos días conmemoramos la década transcurrida desde el aparente final de un horror nunca jamás deseado. 

Afrontamos ahora el frío que vendrá con la mayor parte de la población española inmunizada contra el SARS-CoV-2, y con la esperanza de que la campaña de vacunación antigripal sea al menos tan exitosa como en el pasado año. Precisamente, la experiencia acumulada sobre la capacidad mutagénica de los virus de la gripe estacional y la Covid-19 nos obligan a continuar siendo muy prudentes. En concreto, ya se ha detectado en nuestro país la variante Delta Plus del coronavirus SARS-CoV-2, cuyas mutaciones son capaces de proporcionarle mayor supervivencia. Los expertos estiman que incluso puede ser un 10% más contagiosa que las otras variantes. 

Habrá que ver cómo podría afectar a inmunizados y no inmunizados. No olvidemos que la aplicación de dosis adicionales de las vacunas contra la Covid-19 ya se ha puesto en marcha, con la intención de proteger primordialmente a la población con una salud más frágil. Por lo tanto, todavía toca más resiliencia, individual y colectiva. 

También para afrontar los devastadores efectos de la erupción volcánica de La Palma, que cada día se lleva más vidas por delante, aunque todavía no se hayan contabilizado víctimas mortales. Nos despertamos con los dramas y el sufrimiento de los que lo han perdido todo, despojados cruelmente de sus bienes y recuerdos por una lava incandescente que avanza inexorable hacia el océano. Algunos medios de comunicación comentaban los pasados días el incremento de viajeros con destino a la Isla Bonita desde las otras Islas Canarias, desde la propia Península y desde otros países, que llegaban a las inmediaciones de lo que antes fueron tierras de prosperidad para contemplar en directo la sobrecogedora experiencia de un volcán en activo. 

Evaluaremos cómo esa supuesta inyección económica redunda en beneficio de aquellos otros palmeros que ahora deben subsistir gracias la caridad y solidaridad de sus prójimos. Complicada situación la de todos ellos. Quizás en un futuro no muy lejano, la mayoría podrá rehacer sus vidas, pero nunca sobre aquellos paisajes ahora convertidos en un chamuscado e infausto malpaís. Y como siempre, con cada desgracia, proliferan los desalmados que quieren hacer negocio: bolsitas de plástico con 20 gramos de ceniza supuestamente vomitada por el volcán. Ojalá se apague pronto. Y de paso, que asimismo desaparezca el virus. Resiliencia al límite.


 


22 octubre 2021

PANDEMIAS MUSICALES


Todavía vive el incombustible pianista Huey Piano Smith, nacido en Nueva Orleans en 1934. Los musicólogos lo consideran uno de los precursores del rock and roll. En 1957 compuso una canción muy peculiar: Rockin´ Pneumonia and the Boogie Woogie Flu

Sostiene Aloysius que tan eufónico título representa una clara referencia a la epidemia de neumonía atípica y gripe asiática que azotó a los Estados Unidos durante el bienio 1957-1958. Esta pegadiza tonada alcanzó el éxito en las listas de las canciones más populares en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y de ella existen múltiples versiones, desde Johnny Rivers hasta los míticos The Band, pasando por Aerosmith, The Flamin´ Groovies, Grateful Dead, James Booker y el Professor Longhair. 

Retornando al mundo de la medicina, aquella neumonía se denominó atípica al estar causada por agentes poco habituales en el origen de dicha enfermedad. Entonces Streptococcus pneumoniae provocaba la forma más común y conocida de las neumonías bacterianas, caracterizada por sintomatología respiratoria y la presentación radiográfica de una consolidación lobar pulmonar. 

Precisamente el apelativo atípica se debió a los síntomas poco habituales que presentaban aquellos enfermos, como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares generalizados y una profusa sudoración, con un patrón radiográfico bronconeumónico. Otra de sus características era su resistencia a los tratamientos habituales, como sulfamidas y penicilinas. 

Los patógenos relacionados con las neumonías atípicas fueron encuadrados dentro de una especie de cajón de sastre: bacterias como clamidia, coxiella, francisella, legionella y micoplasmas, pero también algunos hongos y protozoos. Dentro de los virus, fueron implicados el virus respiratorio sincitial (VRS), los virus influenza A y B, adenovirus, virus parainfluenza, sarampión y más recientemente los causantes del SARS, MERS y Covid-19. 

Por su parte, la gripe asiática fue un brote pandémico del tipo 2 del virus de la influenza A, originado en Singapur en los albores de 1957. En febrero de ese mismo año,  resultante de mutaciones del virus de la influenza aviar A, cuyo reservorio natural eran los patos silvestres, en el este de Asia surgió un nuevo híbrido de influenza A, el H2N2. 

La pandemia se extendió por Hong Kong y desde allí saltó a las ciudades costeras occidentales de los Estados Unidos, durante el verano de 1957. Las víctimas mortales oscilaron entre 70000 y 116000, mientras que a nivel global la gripe asiática se llevó por delante entre 1 y 4 millones de prójimos, con una tasa de mortalidad aproximada del 0.6%. 

Como ahora, en 1957 se desarrolló una vacuna específica para contener aquella pandemia. ¿Se imaginan una canción triunfando en las listas de éxitos musicales actuales basada en los estragos provocados por la pandemia de Covid-19? Tiempo al tiempo.





09 octubre 2021

BACTERIAS MERCENARIAS


Los mercenarios son tan antiguos como los conflictos bélicos. Existieron griegos contratados por el poderoso imperio persa para combatir a sus compatriotas en Esparta. Para arremeter contra Roma, el ejército cartaginés nutrió sus filas con soldados a sueldo de todo el Mediterráneo, especialmente libios, íberos, galos y también griegos. El mismísimo Cid Campeador luchó indistintamente contra moros y cristianos, según su propia conveniencia. 

En la actualidad, la seguridad en las zonas de conflicto supone un suculento negocio. Allí donde los ejércitos convencionales no pueden o no deben llegar, los soldados de fortuna realizan su oscuro trabajo. 

En nuestro organismo también se libran cada día encarnizadas batallas entre invasores (bacterias, virus, hongos y parásitos) y las defensas de nuestro sistema inmune. Pero las enfermedades infecciosas, lejos de estar controladas, continúan causando demasiadas dificultades a los sistemas sanitarios. 

El uso indiscriminado de antibióticos ha provocado el desarrollo de múltiples resistencias bacterianas. Alrededor del 80% de las infecciones hospitalarias están relacionadas con prótesis y catéteres. Hábilmente, las bacterias han aprendido a desarrollar sistemas protectores como biopelículas resistentes. A su vez, los virus mutan constantemente para asegurarse su supervivencia. 

La innovación tecnológica resulta esencial en el tratamiento de estas patologías. Un equipo de investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, en colaboración con la empresa Pulmobiotic, han desarrollado una píldora biológica constituida por bacterias modificadas genéticamente para luchar a favor de nuestro sistema inmune. Estos organismos mercenarios han demostrado ya su efectividad en el 82% de los casos, tanto en catéteres infectados en el laboratorio como en la práctica clínica habitual. 

Mediante ingeniería genética, estos científicos han modificado cepas de Mycoplasma pneumoniae consiguiendo su inocuidad y dotándolas de armas capaces de disolver los escudos defensivos de otros peligrosos patógenos como Staphylococcus aureus, habituales en los implantes protésicos infectados. Una vez han realizado su trabajo, dichas bacterias mercenarias son eliminadas por el organismo. 

Para conseguir sus objetivos, los investigadores escogieron microorganismos con genomas pequeños, más fáciles de manipular. Además, al carecer de paredes celulares, resultaron idóneos para portar enzimas capaces de destruir las defensas biológicas de los agentes nocivos. La edición de genomas bacterianos y la capacidad para modificarlos ampliará seguramente la utilización de estas bacterias en el tratamiento de las complicaciones infecciosas. Mercenarias sí, por supuesto.



19 septiembre 2021

VIDA NUEVA


Comienza el día y el nostálgico Aloysius ha hecho sonar el “New Life” de Depeche Mode a un volumen considerable. Revolviendo entre la discoteca ha encontrado el álbum de debut de la banda británica, transportándonos de repente a 1981. 

Aquel año las sondas espaciales Voyager 1 y 2 viajaban cerca de Júpiter y Saturno, enviando a la Tierra imágenes con los colores reales de ambos gigantes planetarios, y la todopoderosa IBM lanzaba al mercado su ordenador personal de quinta generación, cuando el fondo de las pantallas era negro y los teclados escribían letras verde fosforito. 

Cuatro décadas más tarde, la pandemia Covid-19 remite poco a poco en una España deseosa de alcanzar definitivamente la nueva normalidad, la vida nueva. A ver si a la quinta va la vencida, aunque los expertos continúan mostrándose escépticos: desde los que los que opinan que el SASR-CoV-2 ha venido para quedarse, otro virus más al que combatir, hasta aquellos otros insistentes en no bajar la guardia, tal es la capacidad del coronavirus para mutar y complicarnos la existencia. 

En la Ciudad Universitaria de Madrid, el nuevo curso se ha inaugurado oficiosamente con un macrobotellón de 25000 participantes, donde incluso algún insensato llegó a trepar peligrosamente a lo alto de una farola, estandarte de la ansiada liberación tras tantos meses de tensión y restricciones. 

Mientras tanto, los investigadores internacionales continúan estudiando el genoma del SARS-CoV-2 y sus variantes, su transmisión, su capacidad para escabullirse de nuestro sistema inmune, la gravedad de la enfermedad provocada, el perfeccionamiento de los métodos de diagnóstico y la procura de vacunas y fármacos capaces de erradicarlo, tal y como se consiguió en septiembre de 1978 con el virus de la viruela. 

Respecto a las variantes, la lambda se detectó originalmente en Perú en agosto de 2020, donde llegó a representar más del 80% de los casos, diseminándose a otros países latinoamericanos. Se sospecha que podría trasmitirse con mayor facilidad y presentar mayor resistencia a los anticuerpos neutralizantes, gracias a las mutaciones desarrolladas en su proteína espiga, la llave específica para infectar a las células. 

Otra variante de interés para la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la mu, identificada inicialmente en Colombia a principios de 2021, causante de algunos brotes aislados en Sudamérica y Europa. Como la variante lambda, presenta gran variedad de mutaciones capaces de desplegar mayor resistencia a las defensas inmunes, como por ejemplo vacunas y plasma de pacientes convalecientes, empleado en el tratamiento de las formas más graves de la Covid-19. 

Los expertos saben que las nuevas variantes formarán parte de la nueva vida, impulsando el desarrollo de nuevas vacunas, cada vez más efectivas. La contienda continúa.




15 agosto 2021

EXPECTANTES

Sin haber controlado todavía la pandemia intentamos recuperar a la carrera aquella vieja normalidad tan añorada. Regresan los espectadores a conciertos y eventos deportivos. Pero ¿qué ocurrirá ahora?. 

Hemos avanzado notablemente con la vacunación masiva, pero ésta no es la solución definitiva. El ritmo de la pandemia avanza de manera desigual por el planeta. Los países combaten diferentes oleadas con suerte muy dispar. Paralelamente, las campañas de vacunación tampoco son homogéneas y pierden los de siempre, como en otras patologías infecciosas.  

Mientras las naciones desarrolladas acaparan vacunas, la debilidad de los sistemas de salud en África padece una escasez inaceptable: menos del 1% de su población se encuentra inmunizada. También América Latina y el Caribe se debaten entre la virulencia de la variante delta y la carencia de vacunas, en una tragedia sanitaria de dimensión y consecuencias impredecibles. Faltan unidades y cada vez son más caras. 

¿Acaso pensamos que el SARS-CoV-2 se comporta de manera diferente que otros virus patógenos? ¿Que quizás respeta a grupos de personas según su edad, raza, convicción o nacionalidad?. A estas alturas, después de meses combatiendo la plaga, sabemos bien que no es así; que además de la vacunación, las únicas medidas preventivas que han venido funcionando son las barreras que levantamos frente al contagio: cuarentenas, higiene, mascarillas y distanciamiento social. 

Curiosamente, las clásicas que han puesto fin a pandemias anteriores que azotaron a la humanidad. En la actualidad, con toda la potencia investigadora del planeta funcionando a contrarreloj, empezamos a conocer los resultados preliminares de determinados fármacos experimentales, que podrían neutralizar al coronavirus y evitar la diseminación de su infección. 

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de anunciar la puesta en marcha de varios ensayos hospitalarios con tres prometedores medicamentos: artesunato, de la farmaceútica Ipca, con sede en la India, empleado para casos graves de malaria, el anticancerígeno imatinib de la multinacional Novartis, y el infliximab, de Johnson & Johnson, utilizado contra la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes. 

En Israel están probando un fármaco innovador basado en la molécula CD24, capaz de curar a más del 90% de los pacientes Covid-19 graves en menos de 5 días. Y aunque las puertas a la esperanza continúan abiertas de par en par, debemos ser cautelosos, sin olvidar los fracasos anteriores de hidroxicloroquina, el antiviral remdesivir, el interferón o los antirretrovirales lopinavir y ritonavir. 

Particularmente, seguimos creyendo que la victoria final vendrá de la mano de un medicamento o vacuna que neutralice al virus antes de su diseminación. Lo demás es medicina paliativa, que no es poco.



10 julio 2021

LA 5ª OLA

La ola invisible #08.07.2021 – #Viñetología por @mlalanda

Voy a revelar una historia que es a veces mentira y otras no es verdad. ¿Les suena? Así comienza “Esperando nada”, una de mis favoritas de Nacha Pop. 

Al contrario que en este tema del inolvidable Antonio Vega, hoy les vamos a contar unas historias que no son mentira, todas a propósito de la 5ª Ola de esta pandemia, que ojalá sea la última. 

Marta sale a cenar con sus amigas el sábado por la noche. Hace tiempo que ellas desean recuperar aquellas felices reuniones de la antigua normalidad. Ninguna alcanza los 25 años. La noche es plácida y huele a verano. 3 días más tarde, Marta comienza a sentirse mal. Tiene fiebre, dolor de cabeza y parece que un camión le hubiera pasado por encima. Contacta con su médica de familia. Tiene cita para un test rápido de antígenos en su centro de salud. En apenas media hora le confirman el resultado: Covid-19 positivo. Marta deberá aislarse en su domicilio mientras el equipo de rastreadores intenta detectar sus posibles contactos, tal vez también contagiados. Marta no puede contener el llanto. Después de meses estudiando muchas horas cada día, finalmente no podrá presentarse a los exámenes. Mala suerte, maldito coronavirus. Ahora le toca padecer, paracetamol y reposo en casa. Afortunadamente, se recuperará pronto, pero demasiado tarde para las oposiciones. Otro año será. Del grupo de amigas que cenaron con Marta, otra ha dado igualmente positivo. Se repite la historia. Toda su familia deberá guardar cuarentena. Dos semanas de vacaciones en la costa perdidas. Sus padres habían alquilado un apartamento en primera línea de playa. 

Otra historia: el nieto de Raquel estuvo de visita el pasado fin de semana. Pasaron momentos muy divertidos. Un día después, a Raquel le administraron la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca. Muy contenta, pues aguardó impaciente varias semanas para completar su inmunización. 24 horas más tarde recibe un aviso comunicándole el positivo de su nieto. Le recomiendan contactar con el centro de salud, para que su médico le solicite una PCR. Y aunque ella se encuentra perfectamente, transcurrido otro día su doctora le comunica el positivo de su prueba. Pero ¿cómo es posible? La vacunación no garantiza la cobertura absoluta contra la infección por el SARS-CoV-2. Además, en el momento del supuesto contagio, Raquel tampoco había recibido la pauta de vacunación completa. Autónoma y en cuarentena, está muy preocupada e intranquila porque no podrá atender su negocio, justo ahora, cuando su empleada se ha marchado de vacaciones. Habrá que bajar la persiana durante unos días. Más pérdidas económicas, por si fueran pocas. 

Vuelvo a escuchar a Antonio Vega: vaya pesadilla, corriendo con una bestia detrás. Dime que es mentira todo, un sueño tonto y no más.



19 junio 2021

HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE


Probablemente nos estemos repitiendo. El muy retentivo Aloysius me lo asegura: ya hemos empleado este título con anterioridad. Concediéndole el beneficio de la duda, lo cierto es que esta idea nos viene de perlas para reflexionar sobre algunos acontecimientos que comienzan a germinar, cuando la pandemia parece remitir dentro de nuestras fronteras. El verano pasado ocurrió algo parecido, gracias a las mascarillas y a las medidas de distanciamiento social, apenas un espejismo, la calma que precedió a la tormenta de la cuarta ola que nos zarandeó durante las primeras semanas del 2021. 

Ahora, cuando el gobierno anuncia el final de las mascarillas obligatorias al aire libre, la reducción lenta y progresiva de la incidencia y la mortalidad de la Covid-19 en España traerá como consecuencia el fin de la actividad de muchas empresas que se dedicaron precisamente a producir barbijos y tapabocas, tan escasas y cotizadas al principio de esta plaga. 

Tampoco debemos obviar que la mayoría de estas protecciones continúan fabricándose en China, según los expertos el 90% de las utilizadas aquí. En abril de 2020, aterrizaban en la base militar de Torrejón de Ardoz las sofisticadas máquinas que entonces podrían surtirnos con 10 millones de mascarillas mensuales. De estos ingenios, uno se instaló en el Centro de Farmacia del Ministerio de Defensa en Burgos. Los otros tres, propiedad de Bexen Medical de Hernani, se quedaron en Euskadi. Llegaron procedentes de China, acompañadas por un equipo de ingenieros asiáticos encargados de su instalación y puesta en marcha. Sin duda, ahora esta producción se verá notablemente afectada. 

Algo similar ha ocurrido con algunos laboratorios farmacéuticos. AstraZeneca acaba de informar que su tratamiento con anticuerpos específicos no ha sido capaz de prevenir la Covid-19 sintomática. Por el momento, pues dichos estudios continúan desarrollándose. Este fracaso, unido a los problemas relacionados con los raros pero graves efectos secundarios en determinados colectivos de personas, asociados a su vacuna Vaxzevria ®, junto a los pleitos entablados por la Unión Europea por sus incumplimientos en el suministro de las dosis contratadas, pueden suponer un duro varapalo económico para esta multinacional anglo-sueca. Y ya conocemos los efectos de este tipo de debacles económicas y su traducción en la pérdida de puestos de trabajo y en la paralización de los proyectos de investigación en marcha. 

Sin ser expertos en Economía, no resulta complicado entender que todas las crisis que han afectado a la humanidad han supuesto la ruina y la riqueza para tantas otras empresas. La pandemia Covid-19 no iba a ser diferente. Además de enfermos y fallecidos, dejará también una élite de hombres ricos y una multitud de hombres pobres.



08 mayo 2021

SANTOS ANTIPANDEMIAS

Sabedor de nuestra afición por la antropología, el siempre observador Aloysius nos ha hecho llegar un artículo  de la revista “Ethics, Medicine and Public Health” cuyo título nos ha llamado poderosamente la atención:  “¿A qué santo rezar para luchar contra la Covid?”.

Y aunque sólo Dios puede hacer milagros, en las hagiografías católica y ortodoxa proliferan los santos abogados contra muchas de las enfermedades que han venido atormentando a nuestros prójimos desde los albores de la cultura cristiana. 

Algunos de los más venerados son San Antonio Abad contra el herpes, San Vito contra la epilepsia, y Santa Lucía contra la ceguera. San Lucas es el patrono de los médicos y los santos Cosme y Damián de los cirujanos. Pero la palma, y no solo del martirio, se la lleva San Blas, intercesor frente a las enfermedades de la garganta, la hidropesía, las ampollas de la piel, los dolores de la dentición, las enfermedades respiratorias, las patologías de la vejiga y las vías urinarias. 

Y es que San Blas de Sebaste, el santo obispo armenio, fue martirizado en la época del emperador romano Licinio, a principios del siglo IV. Previamente, además de curar a sus compañeros de cautiverio, salvó la vida de un niño que se había atragantado con una espina de pescado. Sus curaciones milagrosas habrían beneficiado tanto a humanos como a animales. Mi madre todavía conserva una pequeña figura de este santo tan milagrero, procedente de Dubrovnik, la ciudad croata de la que es patrón. 

La invocación de los santos como auxilio de la medicina alcanzó su punto más álgido durante la Edad Media. Y aunque desde el Renacimiento se fueron separando las dimensiones físicas y espirituales del enfermar, en pleno siglo XXI los devotos han seguido implorando la ayuda de los santos, incluso más cuando todos nos hemos visto desbordados por el coronavirus SARS-Cov-2, del que cada día seguimos aprendiendo un poco más. 

Pues bien, los autores trabajo del anteriormente referenciado, pertenecientes a centros médicos y universitarios de Montigny-le-Bretonneux (Francia) y Gorizia (Italia), entre el 21 y el 25 de agosto  de 2020  analizaron  en Twitter y Facebook las respuestas recibidas a la pregunta: ¿a qué santo le rezaría para combatir la Covid?. 

Tan peculiar encuesta alcanzó a 15840 personas, el 92% europeos. Un total de 1158 adultos respondieron de manera anónima, la mayoría ciudadanos franceses e italianos. Por razones éticas, no se evaluaron las cuestiones relacionadas con la cultura, edad y sexo de los participantes. ¿Adivinan cuáles fueron los santos más implorados?: Santa Rita (558), San Roque (268) y San Sebastián (95). 

Nada de extrañar, pues la primera es la abogada de las causas imposibles, mientras el culto de los otros dos venerables ha sido vinculado tradicionalmente a la lucha contra la peste y otras epidemias. Por cierto, La Virgen María sólo obtuvo 3 votos, mientras el mismísimo Jesús y el ínclito San Blas consiguieron 1.


23 abril 2021

LUCKYS

Hoy voy a hacerle caso a la sabia recomendación que un día me regaló el maestro Jaime Noguerol: escribe sobre tus sentimientos. Algo ciertamente complicado cuando los temas que abordamos en esta columna tienen una impronta marcadamente técnica, y por lo tanto, más árida y menos literaria. 

El mérito de los buenos comunicadores científicos radica precisamente en hacer atractivo y comprensible el contenido de sus informaciones. Intentamos aprender de ellos, aunque casi siempre nos quedemos muy lejos del objetivo. 

Estos días estamos muy apesadumbrados. Hemos asistido al acto final de la ceremonia de la vida de nuestra pequeña Luckys, una dulce y bondadosa perrita que nos ha acompañado durante 17 primaveras, el tránsito de la vida a la muerte, indefectiblemente ligado a nuestra existencia como seres vivos. Porque algún día también nos extinguiremos, como lo hacen las civilizaciones, las estrellas, las galaxias. 

Y hoy me acuerdo más que nunca de esa pequeña motita azul pálido en la inmensidad del espacio, el planeta Tierra, albergando todo lo que somos, lo que hemos sido y lo que de momento seremos. 

Inmersos aún en la pandemia de COVID-19, esperanzados por el efecto de las vacunas en nuestra inmunidad particular y colectiva, contabilizamos todavía demasiados enfermos y difuntos. Los especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos alertan sobre la salud mental y las necesidades de apoyo psicosocial de nuestros prójimos, una consecuencia directa de tanto sufrimiento colectivo con fronteras que se extienden más allá del ámbito sanitario, con dolorosas consecuencias económicas y sociales. 

Muchos somos los que hemos sobrellevado semejante desasosiego gracias a la compañía especial de estos familiares a los que llamamos mascotas. La Asociación Americana de Salud Mental revela que el 80% de las personas que conviven con un perro o un gato reconocen su inestimable apoyo emocional. Un 66% de ellas estima que su compañía ha aliviado su estrés, y en un 55% de las ocasiones, su ansiedad y depresión se han visto notablemente reducidas. 

Los expertos hablan de seguridad ontológica, una referencia al sentido de orden y continuidad derivados de la capacidad de las personas para darle sentido a su propia existencia, y así mantener una visión positiva de si misma, del mundo y del futuro. Porque responsabilizarse del cuidado de estos extraordinarios seres, de su alimentación y su bienestar alivia los problemas de los propios cuidadores. Si además éstos tienen problemas de salud mental, los animales de compañía contribuyen a darle un mayor sentido a su identidad propia. 

Los ancianos, los niños con TDAH, las personas con trastornos del espectro autista se pueden beneficiar, y mucho, del cuidado de una mascota. Gracias, pequeña Luckys, por tu alegría, por tu fidelidad. Por tu amor incondicional. Nunca te olvidaremos.


17 abril 2021

QUIMERAS


En los últimos años, el nombre de Juan Carlos Ispizúa viene sonando con fuerza en todas las quinielas para un hipotético futuro premio Nobel de Medicina. Desde el Instituto Salk de la Jolla, en California, sus investigaciones en medicina regenerativa supondrán un salto de gigante en la historia de la humanidad. 

En 2013, trabajando con células madre humanas, consiguió fabricar unos minirriñones esenciales para comprender la génesis de las enfermedades renales y sus posibles tratamientos. 

Los avances en medicina regenerativa podrán permitir, en un futuro cada vez más cercano, prolongar nuestra longevidad, en condiciones saludables, así como la reparación de cualquier tejido dañado de nuestro organismo. 

Recientemente, en un laboratorio de China, el equipo del Dr. Ispizúa ha creado 132 embriones reuniendo células humanas y de macaco. Tres de éstos acúmulos celulares, formados por unas 10000 unidades, fueron capaces de crecer 19 días fuera de un útero materno, momento en el que se paró el experimento. 

Para entendernos, estamos hablando de quimeras, entidades obtenidas al combinar células de dos individuos distintos, de la misma o distinta especie, así nombradas en recuerdo de aquellos seres de la mitología clásica griega que tenían cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. 

Las quimeras pueden generarse de manera natural, al fusionarse dos óvulos fecundados o cigotos, dando como resultado un individuo que posee dos tipos de ADN diferentes. Pero también pueden crearse quimeras en el laboratorio. 

Pioneros en esta especialidad fueron los biólogos del desarrollo Nicole Le Dourain y Richard Gardner, que en 1975 mezclaron células de embriones de pollo y codorniz para investigar cómo nos desarrollamos los vertebrados realmente. 

Quimeras de la misma especie han sido también creadas para estudiar la posible formación de órganos de un individuo transplantables a otro distinto, como los trabajos de 2010 con ratones mutantes en el laboratorio de Hiromitsu Nakauchi, de la Universidad japonesa de Tsukuba. 

¿Se imaginan, por ejemplo, la producción de riñones humanos, perfectamente compatibles con cualquier donante, en el interior de cerdos? 

En este campo innovador, que pudiera parecer auténtica ciencia ficción, el equipo del Dr. Ispizúa va en cabeza. En 2017 consiguieron que células humanas colonizaran algunos órganos de un embrión de cerdo en desarrollo. Este tipo de experimentos plantean tremendos dilemas éticos. Ya no se trata de crear quimeras que compartan células de rata y ratón, o de cabra y oveja, sino de células humanas entremezcladas con células de otros animales. Según lo conocido por el momento, el desarrollo de estos cerdos quiméricos se detuvo antes de que ninguna célula humana hubiera colonizado el cerebro del animal. 

Sin duda alguna, una puerta tan esperanzadora como inquietante acaba de ser abierta.



30 enero 2021

LAS GUERRAS VACUNALES


A este paso, llevan paso de convertirse en todo un clásico, como la Guerra de Troya, la Guerra de las Galias, la Guerra de los 100 Años o las Guerras Mundiales, a cada cual más devastadora. 

Sostiene Aloysius que todo este follón se debe al egoísmo. Y puede que tenga razón. Atrás quedaron los tiempos solidarios, en los albores de la pandemia, cuando desconocíamos a qué nos enfrentábamos. Aplausos en los balcones, ¿recuerdan? Pues bien, durante el pasado año, las agresiones a los profesionales sanitarios se incrementaron un 30%. Iniciativas altruistas en las redes sociales. Hoy más bien indiferencia, y que cada barco aguante su vela, a pesar de que muchos ya navegan al pairo, o al garete, que es todavía peor. 

Los psicólogos hablan de fatiga pandémica. Anestesia pandémica, más bien. Hace unos meses nos estremecíamos ante las imágenes del Palacio de Hielo de Madrid, convertido en improvisada repleta morgue. Ahora, los medios de comunicación reportan a diario varios centenares de muertos por COVID-19, y el consuelo es que son apenas unas decenas menos que ayer. Es fácil ser codicioso en un planeta habitado por 7700 millones de almas, y más en nuestro entorno, acostumbrados a un estado del bienestar en el que el malestar y la incomodidad no tenían cabida. 

Unas cifras que no paran de crecer nos dicen que esta pandemia va ya por los 102 millones de casos y los 2.2 millones de fallecidos. Para hacernos una idea, 10 millones prójimos se infectan de tuberculosis cada año en el mundo. En este mismo tiempo, el Mycobacterium tuberculosis se lleva por delante las vidas de 10 millones de personas. En España, según cifras oficiales, hemos rebasado de largo las 58000 defunciones, cuando cada año, las muertes por enfermedades cardiovasculares representan más de el doble. 

Visto así, de esta cruel manera, tampoco sería para tanto, máxime cuando más del 50% de las defunciones corresponden a las personas más débiles y frágiles, para la filosofía utilitarista imperante, socialmente amortizados. De aquí también la Guerra de las Vacunas y su codicia, porque para algunas de las patologías que diezmaron a la población infantil durante siglos, las vacunas se produjeron en cantidades suficientes, a precios muy baratos, e incluidas en todos los calendarios vacunales pediátricos. 

En 1955, el Dr. Jonas Salk (1914-1995) descubrió la vacuna contra la polio. Decidió no patentarla, para hacerla más asequible a todo el mundo. Dicen que así renunció de paso a unas ganancias de 7 millones dólares, de los de entonces. Mientras tanto, con la población mundial asomando el hocico desde las trincheras, a ver si el SARS-CoV-2 nos da alguna tregua, las autoridades sanitarias y la industria farmacéutica litigan por las tan necesarias vacunas. Fuego amigo, en forma de viales, afiladas jeringuillas y émbolos idóneos. Ya lo decía el Gran Combo de Puerto Rico: No Hay Cama Pa´ Tanta Gente. ¡Póngase de acuerdo, por favor!



24 enero 2021

MICROBIOMA


En los últimos años, los expertos le están dando mucha importancia a las relaciones entre los humanos y los microorganismos que viven en nuestro interior. No vamos a referirnos a los patógenos, capaces de provocarnos enfermedades, sino a ese otro amplio conjunto necesario para nuestra salud. 

Para entendernos, ¿qué es el microbioma? Empecemos por definir el término microbiota, el conjunto formado por diferentes microorganismos (bacterias, algas, protozoos, hongos), que aún perteneciendo a diferentes reinos de la naturaleza, pueden interactuar favorablemente en un medio determinado (vegetal, marino, humano) a través de metabolitos y elementos estructurales (proteínas, polisacáridos, lípidos, ácidos nucleicos), en unas condiciones ambientales determinadas. 

Centrémonos ahora en el microbioma intestinal humano, la casa que alberga una comunidad microbiana muy compleja, y donde están involucrados alrededor de 10 millones de genes. Para conservar la salud, este microbioma específico debe permanecer en constante equilibrio, a pesar de las variaciones cotidianas provocadas por lo que comemos, las medicinas que tomamos, la integridad de nuestra mucosa intestinal, nuestro sistema inmunológico e incluso el teatro de operaciones de la propia microbiota. 

Pues bien, cuando se produce un desequilibrio en tan complejo escenario (disbiosis), se contribuye al desarrollo y agravamiento de determinadas enfermedades, como por ejemplo la obesidad, el cáncer de colon y recto, algunas enfermedades inflamatorias intestinales, la artritis reumatoide, ciertas enfermedades hepáticas y la diabetes mellitus tipo 2, variante patológica que no precisa generalmente el empleo de insulina. 

Cada vez más, la medicina avanza en estas cuestiones. Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Trento, en Italia, en colaboración con el Departamento de Ciencias de la Nutrición del King´s College de Londres, han publicado en la prestigiosa Nature Medicine los resultados de un estudio realizado con los microbiomas intestinales de casi 1100 personas, dentro del estudio Personalized Responses to Dietary Composition Trial (PREDICT 1), encontrando diversas asociaciones significativas entre microbios y nutrientes específicos, alimentos, grupos de alimentos e índices dietéticos generales, impulsados por la presencia en la dieta de alimentos saludables, especialmente de origen vegetal. Dicho microbioma, por supuesto sujeto a múltiples variaciones individuales, resultó predictivo para un extenso panel de marcadores cardiometabólicos, lipémicos, inflamatorios y niveles de glucosa en plasma, demostrando aquellas máximas clásicas de que somos los que comemos y que en el equilibrio está la virtud. Y la salud.