16 diciembre 2009

HUELGA DE HAMBRE


O mucho cambian las tornas o me temo que al gobierno de España la Navidad le va a traer un regalo inesperado; y no me estoy refiriendo a una canastilla con carbón, negro y exiguo, como el futuro económico de nuestro país, o simulado y empalagoso, como el dulce de pacotilla con el que los Reyes Magos obsequian a los niños malos. Me refiero a la conflictiva situación que está generando esa frágil mujer de voluntad inquebrantable llamada Aminatu Haidar. El follón ha adquirido unas dimensiones tales que hasta los paladines de la 3ª República le están pidiendo papas al Rey Juan Carlos I, el mismo al que tanto criticaron cuando perdió la paciencia en Santiago de Chile ante la garrulería del camarada y compañero Hugo Chávez Frías.








Desde el punto de vista técnico la huelga de hambre, al igual que el abordaje de los casos de anorexia, representa una de las situaciones más comprometidas a las que un médico se puede enfrentar en su vida profesional. Rememoro el asesinato del Dr. José Ramón Muñoz Fernández, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, abatido por las balas del GRAPO en 1990 por haber atendido a dos terroristas de la banda que se negaban a ingerir alimentos.

Desde que en 1932 Mahatma Gandhi empleó en la India el ayuno como medida de resistencia pasiva, dentro de su política de desobediencia civil frente a las autoridades del Imperio Británico, varios han sido los personajes que han seguido este tipo de protesta, desde Bobby Sands, el miembro del IRA que falleció en 1981 en la cárcel de Maze (Irlanda del Norte) tras 66 días sin ingerir alimentos, hasta el tristemente famoso etarra Iñaki de Juana Chaos, que en el año 2006 mantuvo una huelga de hambre que duró 63 días.

La Organización Médica Colegial (OMC) acaba de hacer público un comunicado que recuerda, en líneas generales, cuál debe ser la postura de un facultativo ante un prójimo que realiza una huega de hambre. Recordamos que en España, existe amplia jurisprudencia favorable al respeto de la voluntad de no ingerir alimento alguno por parte de cualquier persona. Además, la Deontología Médica obliga a respetar las decisiones de las personas competentes, a las que no se puede alimentar a la fuerza. Pero el médico sí debe informar al huelguista sobre el riesgo que tal decisión representa para su propia salud, valorando de paso que se opta a ella libremente, sin manipulaciones o coacciones.

Al final, es el juez el que tiene la potestad de ordenarle al médico que administre las medidas adecuadas de sustento a una persona en huelga de hambre, como es el caso de Aminatu Haidar. Y como el funcionamiento de nuestro organismo resulta más endeble que la tenacidad de nuestras ideas, una vez más nos preguntamos ¿dónde se situa la difusa frontera que separa el querer del deber?


09 diciembre 2009

UN MUNDO FELIZ



"My best meat recipes" de What Makes The Pie Shops Tick?
en Flickr TM

Estas pasadas minivacaciones, bendito acueducto del calendario, puente de la Inmaculada para los católicos romanos y apostólicos excluidos de la Alianza de las Civilizaciones, puente de la Constitución para los ateos, los laicos, los monárquicos, los republicanos, los tirios, los troyanos y todos los demás prójimos de este bendito país, por fín tuve el tiempo necesario para revisar mi correo electrónico. Si fuera un buzón ortodoxo, tantas cartas comprimidas en su interior estarían a punto de reventarlo como una lata de fabada calentada a presión. Pero, afortunadamente, el espacio virtual se estira como aquellos chicles de fresa de a peseta de la cada vez más lejana infancia. Y encima, traían cromos de futbolistas: Bethancourt, Zoco, Amancio, Gento, Sadurní, Ré, Marcial, Gallego, Iribar, Rojo 1º, Rojo 2º, Gárate, Calleja, Asensi, Claramunt, Planelles… Hasta Luis Aragonés, el sabio de Hortaleza.

El respetuoso Aloysius me rebotó un e-mail muy ilustrativo. A su vez, a él se lo había enviado un colega oculto tras el seudónimo de Antolycus. Después de leerlo me quedé boquiabierto. El titular de la información rezaba así: comer carne generada en el laboratorio ya no es ciencia ficción.

Desapercibido para la mayoría de los mortales, entre el 9 y el 11 de abril del pasado año 2008 tuvo lugar en Noruega el Primer Symposium Internacional de Carne In Vitro. Estuve rebuscando en la red información sobre el mismo y me encontré con el excelente blog “Fogonazos” que firma el escritor y periodista Antonio Martínez Ron.




Fueron jornadas intensas de debate científico que pivotaron sobre cuestiones de rabiosa actualidad, como el cultivo de células madre de la médula ósea, o el de los mioblastos, las células formadoras del tejido muscular. Y no solo se trataron temas científicos o médicos, sino también industriales y económicos. Se elucubró sobre el escenario que supondría dejar de sacrificar animales (vacas, cerdos, corderos, conejos, aves) para obtener una reserva suficiente de proteínas cárnicas tal como para erradicar definitivamente el hambre del mundo. Dicen los expertos que dentro de 40 años viviremos sobre este planeta unos 9000 millones de prójimos. Para acojonarse…

Los costes económicos también fueron valorados. Se estimó que una tonelada de carne artificial saldría por unos 3500 euros, frente a los 1800 de una tonelada de carne de pollo sin subvencionar. Las amas de casa estarían encantadas de comprar unos excelentes filetes sintetizados en biorreactores a un precio de coste aproximado de unos 3 euros. Los intermediarios tratarían de hincar el diente después.

Y el marketing, pues habría que convencer a la peña de que esta carne es mejor que la que venimos consumiendo hasta ahora. Y digo mejor intencionadamente, pues este cultivo muscular industrial podría evitar la transmisión de priones a través de la ingesta cárnica, origen de enfermedades como la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) o “mal de las vacas locas”, que desgraciadamente se irá haciendo más frecuente en el futuro.

Alguno de los expertos en la materia, como el ingeniero norteamericano Paul Kosnik ha llegado a comparar la carne artificial con el yogur, otro producto alimentario debido al ingenio del hombre. Incluso muchos vegetarianos, hoy en día recalcitrantes, podrían plantearse consumir un producto que no ha causado el sufrimiento ni la muerte de un animal para llegar a la mesa.

Sostiene el iconoclata Aloysius que si las lechugas, los tomates o las zanahorias sangraran y chillaran al ser arrancados de la tierra, otro gallo cantaría.

Dejando al margen comentarios tan irreverentes, voy a repasar mi viejo ejemplar de “Bueno para comer: enigmas de alimentación y cultura”, del antropólogo estadounidense Marvin Harris. Por cierto, los participantes en el symposium escandinavo no se alimentaron de sus propios inventos. Parece ser que prefirieron el encarnado salmón de los gélidos oceános septentrionales, tan rico en ácidos grasos omega-3.


Por el momento, yo también...

01 diciembre 2009

LA VOZ DEL PACIENTE



El titular de hoy bien podría parecer el nombre de un nuevo periódico. Pero no van por ahí los tiros. Si no me equivoco, el aeropuerto de Madrid - Barajas dispone de una veintena de chaquetas verdes capaces de entender el lenguaje de signos. Estos trabajadores, denominados así por el color de su indumentaria laboral, ofrecen ayuda e información a los viajeros sobre las instalaciones aeroportuarias, el embarque y la salida de los vuelos, los puntos de venta de billetes y cualquier otra incidencia relacionada con el funcionamiento del aeropuerto. No dependen de las compañías aéreas. Para esas labores existen otros operarios, como por ejemplo los archiconocidos chaquetas rojas de Iberia. Esmeraldas o colorados, son la cara amable del sistema, aunque en demasiadas ocasiones deberán aguantar el chaparrón provocado por las broncas de unos pasajeros puteados por un macrosistema de servicios completamente deshumanizado.

Yo, particularmente, desconozco el lenguaje de signos. Por ello me enfrento a este hándicap a la hora de atender a cualquier posible usuario sordomudo. En muchas ocasiones, estos previsores pacientes acuden a la consulta acompañados por traductores especializados en su singular sistema de comunicación. Otras veces, el propio paciente entiende lo que trato de explicarle simplemente leyendo las palabras que se columpian en mis labios. Recuerdo que en la universidad conseguía comunicarme con un compañero sordo impostando mi voz y vocalizando con cierta exageración.

Anécdotas a parte, está claro que los pacientes demandan ser escuchados por el sistema sanitario que les atiende. Acaba de finalizar en Madrid el Tercer Congreso Europeo de Pacientes, del que ha surgido este particular decálogo reivindicativo:


1º El paciente deber ser el eje central de la sanidad.
2º Se hace necesaria la participación activa de las asociaciones de pacientes.
3º La financiación debe ser pública e independiente.
4º Debe impulsarse la igualdad y el derecho de los ciudadanos en el acceso a los nuevos tratamientos y tecnologías.
5º Es imprescindible el control de la información sanitaria en Internet.
6º Impulsar el cumplimiento terapéutico dentro de la rutina médica y asistencial.
7º Prioridad en la investigación de tratamientos innovadores para las enfermedades raras y también para las más prevalentes.
8º Afinar en el tratamiento personalizado y en la creación de unidades de referencia en patologías concretas.
9º Combatir el déficit de médicos y de los demás profesionales de la salud.
10º Instar a los gobiernos para que se erradiquen las desigualdades asistenciales, lo que propiciaría, entre otras difunciones, el turismo sanitario.

Así pues, sostiene el exigente Aloysius que todavía queda mucha lana por cardar…; con la bata blanca, las chaquetas verdes, las rojas… y si hace falta, como decía el famoso cantante colombiano, con la camisa negra.

29 noviembre 2009

EL RESUMEN DE UNA VIDA



Con independencia de su sagrado carácter

las cosas existen, tal y como yo existo

y de manera casi unánime afirmo

que he gozado de la protección

de las mil y una cosas que la razón no conoce.

Pensadores sociales y políticos,

afirman que la fe es necesaria.

Pero para los graves problemas de la Tierra

la ciencia moderna surge como reacción.

Tal vez sería mejor la existencia de Dios...

24 noviembre 2009

QUIEN LE IBA A DECIR




Dicen las leyendas mitológicas que el médico llamado Quirón llevaba un caballo incorporado. Para algo era un centauro. Siglos más tarde, quién le iba a decir al Dr. Albeiros, acostumbrado a realizar las visitas a domicilio monte a través a lomos de su dócil yegua Dorita, que un día dispondría de un flamante automóvil Hispano - Suiza para sus desplazamientos; salvando las distancias y las diferencias, quién me iba a decir al licenciarme en Medicina que iba a tener un ordenador como compañero de trabajo en la consulta, un cíclope de ojo luminoso, a veces torpe y otras eficiente, al que por supuesto cariñosamente he bautizado como Aloysius.

En Madrid, dentro de la Cátedra Sanitas, recientemente han estado debatiendo unos cuantos expertos sobre la gestión de la medicina del futuro. Entre sus conclusiones destaco la advertencia firmada por Philippe Paul, directivo de la entidad organizadora, para quien el actual sistema sanitario trabaja de espaldas a las necesidades reales de la población. ¡Toma ya, la primera en la frente! Recomienda volver a lo básico, y no precisamente a la yegua del Dr. Albeiros, sino a la proximidad con el paciente. A veces tengo la impresión de pasarme más tiempo en consulta dejando mis huellas dactilares sobre el teclado de Aloysius que escuchando las cuitas de los usuarios del sistema, aquellos prójimos antes familiarmente conocidos como pacientes.

Los avances en las nuevas tecnologías de la comunicación se han transformado en una monstruosa apisonadora que aún encima se desplaza a enorme velocidad. El otro día atendía yo a un enfermo con una parálisis facial que previamente se había leído todo lo referente en Internet. Y menos mal que no le llevé la contraria al despótico dios de la medicina virtual… Pero la tecnología no será nunca suficiente si no volvemos a colocar al paciente en el centro de nuestras atenciones.

Dicen los que saben de esto que el futuro de la asistencia sanitaria también pasa por la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, eternas asignaturas pendientes de un sistema lastrado por la urgencia y la inmediatez. Pan para hoy, y hambre para mañana… Y es que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina, pues 9 comunidades autónomas no tendrán dinero para pagar las recetas en diciembre, entre ellas Galicia.

Todos los expertos se mostraron de acuerdo al reclamar las tan necesarias inversiones, porque ninguna solución será exitosa si no se planea más allá de 10 ó 12 años, o de 3 legislaturas, mírenlo como quieran. Aquí tampoco resulta rentable pensar a corto plazo.

Un ejemplo. En la conferencia “Nuevas Energías” que el PSOE celebró a bombo y platillo este pasado fin de semana, entre las medidas sociales y económicas propuestas para combatir la crisis, se echaron en falta propuestas claras y concisas capaces de garantizar la estabilidad de nuestro sistema sanitario público. Muchos nos hemos preguntado ¿para cuándo el tan ansiado pacto político para la sanidad nacional?

Pregúntenle usted a Dorita, la mansa yegua del Dr. Albeiros.

23 noviembre 2009

EL DESAYUNO


"Psique y Eros" de aigialos, en Flickr TM

Revolviendo entre los equipajes abandonados por CRONICUS:


"La invito a Usted a desayunar el próximo domingo,
en mi mesón favorito.

Imagínese: en derredor el paisaje,
el corredor abierto al jardín,
la naturaleza reverberada viviendo
como infinito.

Un niño juguetea en el patio, gentío breve
va y viene, el sol despunta entre las vides.

En derredor entenebrecido el día se abre.
Se oye a lo lejos campanadas de iglesia triste y antigua.
Un anciano lleva debajo del brazo un atado de legumbres.
Huele a piedra y agua, a vida renaciente...

Te invito a desayunar el próximo domingo
en mi mesón favorito".

19 noviembre 2009

CUIDADOS PALIATIVOS

Imagen: "zoriah_photojournalist_war_photographer_AIDS_in_asia_20041202_0351", de Zoriah, en Flickr TM

Las diferentes formas de percibir la realidad, lo que reconocemos y entendemos como real, la disyuntiva planteada entre lo que es objetivo y subjetivo ha sido, es y será materia de discusión para sesudos filósofos, académicos, y teóricos. Mucho más primitivo y simple es el pensamiento de Aloysius, diseñado para andar por casa, entendiendo como tal los paisajes de este mundo, pero también muchas veces incapaz de explicarle a un prójimo donde termina la realidad y dónde comienza él mismo, todo ese mundo que se extiende justamente delante de la punta final de su nariz.

Pero vayamos al grano, pues está claro que no todas las personas perciben de indéntica manera el mismo hecho o realidad. ¿A dónde les quiero llevar? Vayamos por partes. Una cierta extrañeza me ha causado una información publicada la semana pasada en un diario especializado de la sanidad. El Dr. Javier Rocafort, presidente de la SECPAL (Sociedad Española de Cuidados Paliativos) anunciaba que los dispositivos asistenciales de cuidados paliativos se habían incrementado un 62% en España durante el último lustro, si bien no de manera uniforme. En este aspecto destacaban Cataluña, con el mapa asistencial cubierto en su práctica totalidad, seguido de Madrid, Murcia y Galicia.

Destaca el Dr. Rocafort que Galicia cuenta con un programa autonómico de cuidados paliativos, con la figura de un coordinador general responsable de dicho plan estratégico. La prensa gallega también se ha hecho eco de esta realidad, recalcando que en el año 2004 existían en nuestra comunidad tan sólo 6 unidades paliativas especializadas; en la actualidad son 22.

A pesar de estas buenas noticias, la calidad de los cuidados asistenciales percibida por los pacientes y sus familiares es diferente. Para la SECPAL, la principal carencia se refiere a la dotación profesional insuficiente. El 50% de los equipos especializados españoles trabajan diariamente con menos de la plantilla necesaria. Respecto a los médicos, en nuestro país tampoco existe un título oficial de esta especialidad.

Se estima que en España unos 200000 pacientes necesitan el alivio de los cuidados palitivos para soportar sus sufrimientos. La mayoría son pacientes afectados por patologías terminales, y no solamente enfermos de cáncer, sino también todos aquellos con graves patologías neurodegenerativas o SIDA, por ejemplo. Y es que no solamente sufren los enfermos, sino también sus familiares. Estaríamos hablando de 1 millón de almas. Entre 1000 y 2000 niños se encuentran en esta situación. Sin embargo, la SECPAL califica como anecdótica la atención infantil en las fases terminales.

La solución no parece difícil. Necesita el incremento del número de dispositivos específicos, dotados y gestionados por profesionales suficientes, formados y especializados, con una coordinación indispensable con el nivel asistencial primario y con los servicios de urgencias. Trabajo de equipo. Los lobos esteparios, como en tantas otras ocasiones, aquí resultan completamente ineficaces.